23 de enero de 2010

Entrada sensible sobre tónicos y limpiadores para Inés

Inés hizo un comentario en mi entrada sobre la piel diciendo que su cara también era un poema y que mi blog era una nueva esperanza para las pieles con rosácea y dermatitis. Leí tan agradables palabras con un ligero retraso, por culpa de mi eterno despiste, y ahora le dedico una entrada en la que pretendo hablar de todos los productos que me han funcionado alguna vez, para seguir ayudándola a ella y a todos ms lectores. Quiero dejar muy claro que no soy dermatóloga ni tengo ninguna formación específica: tan sólo me he formado en la "escuela de la calle", y hablo de lo que me va bien a mí, de lo que he probado. También quiero decir que no me paga nadie por escribir este blog: tengo mis fobias y mis flechazos muy bien definidos, pero ambos son sólo fruto de los años de búsqueda y de mi desaforada pasión por el maquillaje.

1.- Los limpiadores faciales son un mundo fascinante. Años y años estuve maltratando mi cutis con el gel azul de Avene, y cuando descubrí mi error fue como abrir los ojos... Me di cuenta de que podía una desmaquillarse la cara sin despellejarla por el camino. El primer paso hacia la normalidad: el gel limpiador Réve a miel de Nuxe. Lo empecé a usar cuando comenzó mi idilio con los productos de parafarmacia, que aún no ha terminado ni parece que vaya a terminar nunca. Es muy suave y bastante eficaz, y quien adore el aroma de la miel convertirá la aburrida rutina nocturna en un verdadero momento spa... a mí llegó a empalagarme su olor, pero el producto en sí es muy bueno como todos los de Nuxe. La joya de la corona para mi gusto es la Loción limpiadora Cetaphil. Suave, blanca, de consistencia lechosa y al mismo tiempo textura gelificada, sin parabenos ni perfumes ni aceites ni alcohol... y no obstante taaaaan eficaz. Me encanta. Y últimamente he vuelto a lavarme la cara con pastilla de jabón, ¡qué gran placer! Y lo hago, como ya dije, con el jabón de lavanda de Taj Sultana. Para los ojos existen muy buenos desmaquilladores en Lancôme, La Roche Posay... pero si tienes la piel un poco seca y el bolsillo algo "resentido" te recomiendo el aceite de almendras dulces de Deliplús, en Mercadona, que además hidratará el contorno y luchará contra la dermatitis.

2.- Tónicos. ¡Qué mala fama tienen los tónicos! Y es que casi todos suelen utilizarse para exfoliar o luchar contra la grasa (como ocurre con los de Clinique) y son alcohol puro. Por eso yo, tradicionalmente, usaba sólo agua termal de Avene (tras el gel azul, es decir, reparaba en algo el desastre que yo misma me causaba.) Hoy en día sólo uso agua termal en verano, cuendo me hace verdadera falta, lo mismo que el gel de aloe vera puro. Pero hasta el mes de mayo me olvido de estos dos magníficos productos. Son estupendos... pero para el verano. Como tónico para piel sensible, lo que me parece más apropiado son las aguas florales 100% puras, es decir: el agua de avena o el agua de rosas. Es buenísima la de Carla Royo Villanova y son, en cambio, infumables las que venden en farmacia y sólo tienen un 4% de rosa damascena. Sin embargo me gusta todavía más el agua de camomila: he llegado a este último estadio y doy gracias a la Divinidad cada día por el agua de camomila "Calme de Camomille" de Taj Sultana. Refresca la piel abrigándola, irrigándola y humectándola, como debe ser. Es todo un tratamiento cosmético que cuestar seis euros y calma muchísimo, suaviza rojeces. A mí me ha hechizado.

21 de enero de 2010

Look Habanera: Menta y Melocotón

Recuerdo muy bien el día en que conseguí el dúo Habanera de Nars. Me lo regaló mi padre hace un par de años tras unas navidades, digamos que como regalo de Reyes algo despistado y perezoso, y trajo la cajita mate y negra de París, de donde vienen los grandes deseos. El dúo es uno de los más famosos de la firma, y tiene una sombra color menta suave, muy irisada, y otra color ciruela con brillos traslúcidos, que recrea un efecto mojado maravilloso. Sé que las auténticas artistas del maquillaje combinan ambas, pero a mí cada una me sirve para crear un look distinto. Hoy hablaré de la sombra menta: asombrosa, versátil y algo rebelde. Funciona bien si la trabajas con un pincel que no cargue demasiada cantidad, y queda espléndida encima de una base cremosa de larga duración en tonos oscuros. Y el color que mejor contraste le hace es el melcotón, bien repartido en labios y mejillas.

En primer lugar prepararemos el rostro extendiendo una capa fina de base Double Wear de Estee Lauder, ya que una vez hecho esto, podemos centrarnos en los ojos. Para que el tono plateado-menta de la sombra resalte en toda su plenitud, son necesarios tres pasos muy sencillos: 1.- Aplicar con los dedos, por todo el párpado móvil, la sombra en crema Skinny Jeans de Benefit, gris antracita. Suave y sedosa, no se amontona en el pliegue del ojo y dura, dura y dura. 2.- Aplicar Habanera I a toquecitos con la brocha de marta del Mercadona en el párpado móvil, en la zona más pegada a las pestañas, y luego ir difuminando por todo por todo el párpado con la misma brocha, sin volver a cargar. Es importante que no tomemos mucha cantidad, quedaría demasiado evidente. Difuminamos también hacia la banana, donde no hay base oscura, de modo que quede un halo muy ligero. 3.- Aplicar en las pestañas dos capas de False lashes effet de Max Factor, el rímel más increíble que he usado nunca. He tenido muchas máscaras, algunas caras y muchísimas baratas. Esta es de precio medio (quince euros) y la mejor de todas. Deja las pestañas negras, densas, separadas y laaaargas. Eso sí, hay que apretar suavemente el cepillo contra la base de las pestañas, así se rizan y se reparte el producto.

Después sólo queda colorear la boca y los pómulos con el toque melocotón. Me encanta la barra de labios "Peach diamonds" de Maybelline NY, es barata y muy cremosa y brillante, y el color es perfecto. Pertenece a la colección de labiales Water Shine Diamonds. Como colorete, nada mejor que el Gina de Nars, que es un melocotón-mandarina mate muy fresco. Me lo pongo en diagonal, hacia las sienes, con la mofeta de Mac, y luego, casi sin descargar la brocha, me regalo un flash de iluminador en polvo Albatross en las manzanitas del pómulo, la parte más carnosa que se remarca cuando sonreímos.

(*) La foto de los seis productos pertenece a Claudia R, que generosamente se ha ofrecido a hacer el montaje para mí.

15 de enero de 2010

Contra el resfriado... ¡maquillaje!

He pillado un bonito catarro que retumba en mi voz y silba en todo mi cuerpo. Y amenaza con arruinar mi look de viernes noche con terribles daños colaterales: el catarro es altamente ofensivo para el tercio inferior del rostro de cualquier mujer. La nariz enrojecida e inflamada, las aletas llenas de heriditas y los labios descamados tienen que ser combatidos por todos los medios... yo de momento he recurrido a dos. Como soy una enamorada de la base de maquillaje, lo primero que pienso es: esto se soluciona con chapa y pintura. No es el momento de intentar un velo tenue y transparente a lo Cate Blanchett. En mi vida diaria, ahora que se estila el minimalismo luminoso, suelo aplicar una ligera capa de Sheer Glow de Nars y un par de toques de iluminador Moon Beam de Benefit, dos productos mágicos pero que en tiempos oscuros no hacen otra cosa que resaltar la oscuridad... Lo que se impone ahora es tapar, tapar y tapar... y que dure. Y para eso, ya me lo advirtió mi tía Eva en Navidad, nada mejor que el maquillaje Double wear de Estee Lauder. Tiene muchos inconvenientes, un olor peculiar, un precio no muy barato, una textura que se parece peligrosamente al cemento, pero.. .posee el acabado más sublime y duradero que se conozca. No necesitas corrector ni antiojeras, es un tres en uno. Y no mancha la ropa. Y cuando tu vida consiste en gastar un número vertiginoso de paquetes de cleenex por hora, es la única base del mercado que permanece tras la visita de los mil pañuelos. Es la mejor base de larga duración que existe, por encima de la difícil Colorstay de Revlon y la decepcionante Teint Idole Ultra de Lancôme. La diferencia está en que el acabado final no es ortopédico sino luminoso, aterciopelado, mágico. Y tiene sólo una condición: debes encontrar el tono idóneo para tu piel. En el pasado me equivoqué un par de veces con esta base, y todo fue por mi culpa: elegí el tono 4 Pebble que me hacía parecer un conguito enmascarado (debo decir que estábamos en pleno julio...) Luego probé con el 3 Outdoor Beige, que tiraba a rosa. Ahora sé que mi tono es el 2, Pale Almond: claro pero con un punto cálido. Una vez restaurada, utilizo mi segunda arma: el bálsamo de labios al Cold Cream de Avéne. Es la respuesta a todas mis plegarias cosméticas: se desliza en mis labios, hidrata y alivia el escozor de mis aletas e, incluso, sirve de contorno de ojos para llenar de agua y bienestar esa zona en la que el cansancio se repliega al final de la semana...