23 de febrero de 2010

I PANIC WHEN IT ENDS... by Adaldrida

Ahora me toca a mí confesaros cuáles son los cinco productos cuyo fin causaría cataclismos en mi vida.
Ninguno tiene que ver con el maquillaje: por suerte los coloretes de Nars y las sombras de Mac duran toda una eternidad, con las barras de labios de Guerlain ocurre lo mismo, y aún no he encontrado un fondo fluido o una máscara de pestañas que me enamore de tal manera que su final sea un drama para mí. Si he de decir la verdad, ¡prefiero que terminen para probar cosas nuevas!


Pero, cuando hablamos de cremitas para la cara o el cuerpo, la cosa cambia...

En primer lugar, me entran sudores fríos cuando se termina alguno de mis productos de Taj Sultana, porque no son tan fáciles de conseguir... hay que hacer pedido en una página web. Y como hay que abonar gastos de envíos, una empieza a pensar "bueno, ya espero a que se me acabe otra cosa y así aprovecho..."
 Que el tónico de camomila esté en sus últimas gotas me fastidia, aunque por un par de días un aerosol de agua termal cumpliría su función. Pero lo peor es cuando se termina el Savon Beldi: como Kitty, soy una adicta a la exfoliación corporal. Empecé con el hamman por pura fe, se puso de moda y decían que era muy bueno, un hábito necesario... pero es que es verdad de la auténtica: es muy muy bueno para la piel. Yo tenía rugosa la piel de muslos y pantorrillas, y tras un mes y medio de practicar el hamman dos veces por semana la tengo tan suave como la del resto del cuerpo... y mis codos dan saltos de alegría.

Me da verdadero pánico ver el fondo de la caja redonda de The Body Shop... reconozco que el bálsamo de monoi Spa Wisdom Polynesia de Tbs ha cambiado mi vida: por un lado hidrata mi piel como ninguna otra crema lo hizo nunca, y por otro el embriagador aroma de jazmin suave y trópico ya forma parte de mí. Sólo cuesta dieciséis euros, pero aún así me quedo desconsolada cuando presiento el fin de una caja. Todas las mantecas de esta firma proporcionan una maravillosa hidratación, pero es que esta... ¡la utilizo también como perfume!


Me provoca a ira lo rápido que se consumen los tubos de Kelual DS, de Ducray... son 40 mililitros y parece que me los bebo, y lo peor es que con eso no puedo negociar: si se acaba tengo que reponerlo en un mínimo de 48 horas, so pena de volver a mi antigua etapa de rojez y descamación.

No puedo vivir sin hidratar mis manos: las tengo muy secas y soy alérgica a la tiza. Por eso vivo encadenada al tubo de crema para manos de la perfumería Garmont, en Sevilla. Es blanca, fluida y barata, huele a limpio, un aroma como de flores blancas y jabón de toda la vida, tiene efecto blanqueador gracias a los alfahidroxiácidos, mucha manteca de karité... y, lo más importante: ¡ha terminado con mis eccemas1 Por eso, i panic when it ends.

Y me sería absolutamente imposible vivir un día entero sin cacao para los labios. Me gustan: el Cold Cream Stick Levres de Avene (tengo varios repartidos por los cajones), Carmex con sabor a cereza (huele genial y a mí me los hidrata, pero contiene mentol, petrolato y... ¿semen de ballena?), y el Aquasource levres de Biotherm (otro de mis productos sentimentales, me lo descubrió mi amiga Sonsoles de NT cuando viví en Pampaluna con ella...) 

21 de febrero de 2010

I PANIC WHEN IT ENDS... by kitty

Me pide Adaldrida que como co-pija de este blog haga lo mismo que ha hecho Benita, decir esos 5 productos que si se acaban muero o salgo corriendo con rulos a por ellos. Pensaba que no sufría ese mal pero debo reconocer que soy una loca pija que no sabe vivir sin algunos cosméticos. Es una desgracia frívola pero en este blog se me permite la desfachatez de ser así, por lo tanto, no voy a angustiarme, a justificarme o a negar lo innegable. Soy una pija de la cosmética… ahora llamarme también idiota, se que me lo gano con cada declaración parisiana-hiltoniana. Empiezo con mis frivolidades: 1. No puedo vivir sin exfoliante. Especialmente sin el facial. Es una necesidad fisiológica, tan básico como respirar. Mi piel pide a gritos exfoliación dos veces a la semana y el tacto después del proceso regenerador demuestra que mi piel no necesita liftings, botox ni ácido hialurónico puro. Mi piel necesita exfoliarse. OS diría que corro siempre a por la exfoliante de La Mer pero mentiría. Esa es mi pasión pero la realidad es que ahora utilizo una de Micro dermoabrasión de Estée Lauder (de la línea Idealist) que me tiene loca de contenta. Me gusta porque no es una mezcla entre exfoliante mecánica y química. Cada vez me gustan más la exfoliantes químicas, son más suaves y el resultado es mejor. Pijadas de una. A eso hay que añadir un tónico. Necesito aplicarme el tónico nº 1 de Chinique mañana y noche antes de cualquier tratamiento. Mi piel no es la misma sin ese tónico. O sea: Exfoliación diaria y semanal. 2. Serum para la cara+ Hidratante con tratamiento. Desde hace 3 años mi piel pide un sérum mañana y noche y si no lo aplico, me voy a la cama descontenta. Me gustan algunos de Origins, el Advanced Night Repair de Estée Lauder, alguno de Dior, los de Skin Ceuticals y los de Keraskin (este último suaviza muchísimo la piel). SI se acaba el sérum se cae mi casa. Gracias a Dios siempre tengo sérum. 3 gotitas son suficientes para cubrir mi cara y cuello finísimos. 3. Mascarillas de limpieza e hidratación: Son necesarias para mi piel 1 vez por semana, incluso dos. No se vivir sin ellas. Incluso cuando estaba estudiando y era asquerosamente pobre (ahora sólo soy pobre) tenía mascarillas en el baño. Me pirran varias. Las de limpieza profunda: Sisley (resinas tropicales… ¡qué lujazo!), kanebo (La mud mask es una mascarilla y jabón de limpieza que llevo utilizando 4 años y que no retiraré de mi baño a no ser que dejen de fabricarlo. También me encanta la mascarilla 10 minutes relaxing mask… deja la piel tan relajada, hidratada y bonita como si hubiera estado de vacaciones una semana), también utilizo Dr. Sebagh para limpiar en profundidad, (Malin+Goetz) para limpiar e hidratar y Kenzoki y si maravillosa mascarilla hidratante con vapor de arroz… no sólo hidrata sino que huele de lujo y tiene una textura súper placentera… 4. Contorno de ojos: Mis ojeras genéticas piden no sólo hidratación sino también tratamiento. Utilizo la crema dependiendo de la necesidad. No puedo vivir sin ella. Algunas de las que me gustan son las de Origins con champiñones (aunque el olor no es ideal), advanced de Estée Lauder, Time Zone (también de estée Lauder) y, ahora, un complejo súper chulo de La Prairie que sale en unas semanas. 5. Corrector+Colorete+gloss rosa: No soy nadie sin corrector. Hace algunos años (no muchos) era incapaz de salir a la calle sin maquillar. Ahora me conformo con corrector, colorete y gloss. Eso sí, si tengo la piel apagada por el cansancio, cambio mi hidratante de día por la crema iluminadora Strobe de MAC y salgo estupenda a la calle. Debo decir que hay mil productos más que utilizo y quedarse con 5 es poco para mi humilde arsenal, pero Rocío me ha puesto límites (supongo que para no escandalizar al personal, aunque leyendo nuestras bobadas no entiendo como siguen escandalizándose). Sólo diré que mi pelo precisa de mascarillas hidratantes una vez a la semana y que mi cuerpo no puede vivir sin crema hidratante (si es la de Jengibre de Origins mejor). Ah!! Y por último… no prescindo, jamás, de desodorante (El Deopur de Biotherm lleva años conmigo). Súper adiós y súper disfrute… Entenderé que queráis mis imprescindibles pero… ¡Son míos! ¡Sólo míos! ¡Bye my ladies!

Razones sentimentales

I love you... for sentimental reasons, cantaba Nat King Cole, y nada más cierto cuando hablamos de cosmética. En un mundo tan creativo, tan polifacético como este, a la hora de elegir una determinada sombra de ojos entran en juego un sinfín de razones... absolutamente sentimentales. La crema que compraste en Berlín ahora te resulta algo densa, y por eso has decidido usarla por la noche. Al fin y al cabo dicen que durante las horas de sueño la piel necesita "algo más"... Tu madre te recomienda tímidamente que dejes de utilizarla, a la vista de algunos granitos que están asomando a tu barbilla. Pero tú ni te planteas esa opción, porque la cremita huele a tocador de dama antigua y salvó tu vida en un momento en que tu cara parecía el desierto y, sobre todo, te lo pasaste de miedo en ese viaje de fin de carrera y cuando te embadurnas las mejillas y cierras los ojos te parece ver aún al dependiente ese de los grandes almacenes tan guapísimo, con esas manos poderosas a lo Robert Redford preguntándote: Was willst du? El maquillaje es una grieta hacia nuestra alma: lo dijo Baltasar, nuestro Rey mago de las brochas. Y yo tengo cinco o seis productos que me provocan una gran sonrisa al evocar recuerdos, dulces recuerdos...

1. AMIGAS Y LÁPICES DE LABIOS

Las barras Rimmel, por ejemplo, me llevan a mi primer año en Pamplona, cuando estaba redactando mi trabajo de investigación. Los sábados por la mañana quedaba con mi amiga María Elena para pasear debajo de un paraguas, mirar escaparates y hablar, hablar, hablar... Siempre terminábamos en la antigua perfumería Donna probando labiales baratos de la marca Rimmel. Así descubrí el "Asia", un nude con un ligero toque malva que luego, muchos años después y ya en Sevilla, regalé a mi amiga Cris. Por la noche, solía salir al cine con Laurita y Abby, que un día me dijo que se había comprado "Drops of Sherry", también de Rimmel. Era un labial de un encendido tono entre rojo y rosa, más parecido al sandía que al cereza, brillante y con un característico olor a infancia, mezcla de ceras dacs y golosinas. Yo acababa de sucumbir a sus encantos, e íbamos ambas por la calle con la misma boquita pintada. Ella, con los ojos bien perfilados de kohl negro, por dentro y por fuera, y yo con mi horrible maquillaje de Maybelline en un tono excesivamente pálido y rosado que se llamaba Cameo...

Y es que los lápices de labios son perfectos para esos momentos de toilette y risas entre amigas. El rojo más glam y oscuro de Mac se llama Dubonnet y me lo regaló Merl en mi cumpleaños. Lo elegimos ambas, en Madrid, mirando lentamente todas las posibilidades y tiñéndonos los dedos de rojos imposibles. Le gustó tanto que yo acabo de comprárselo para el suyo... y ahora sé que ambas recordaremos todo lo que hemos vivido juntas cuando nos manchemos los labios de rouge excesivo.

El brillo Mood swing de Too Faced es como un "anillo del humor" pero en formato gloss. Gracias a la temperatura de tus labios consigue adaptarse y crear tu tono personal, siempre rosado pero con distinta intensidad dependiendo de quien lo lleve. Yo debo lucir unos labios hot porque siempre que utilizo este producto terminan siendo de un fucsia translúcido y subido, poderosos y transparentes a la vez... ahora la genial firma ha sacado otras variaciones, entre las que destaca un rosa candy que declina distintos tonos de "algodón de azúcar", pero el tubito original siempre será muy especial para mí, porque lo llevé en la boda de mi amigo Pablo.

2.- ILUMINADORES Y BODAS

Y ya que hablamos de bodas, nunca olvidaré la de mi otro mejor amigo, Nico. Fue en Sotogrande en una iglesia blanca y en pleno verano, por lo que mi piel lucía ese dorado pálido al que llamo yo "ponerme morena"... Para sublimar mi ligero bronceado elegí el colorete Sunbasque de Mac que recrea el efecto de mejillas quemadas por el sol, y para iluminar ese "rojo quemadito" tan favorecedor llené mis pómulos de partículas rosas y doradas con el colorete Blush and sun de Gerlain en el tono 1. La combinación es increíble, y ambas cajitas de rubor ya siempre me hablarán de aquel fin de semana de ensueño.

3.- MI TESIS DE COLOR MELOCOTÓN

Y por último quiero detenerme en el colorete que elegí para la defensa de mi tesis: el Melba de Mac. Es mate, por lo que la luz nace exclusivamente del color, un coral amelocotonado, un melocotón naranja, justo lo que yo necesitaba para cobrar ánimos. Una inyección de alegría que, dos años más tarde, me hace rememorar los nervios, la emoción de mi abuela y las lágrimas de felicidad al escuchar el cum laude.

P.S.: Como siempre, gracias a Claudia por facilitarme las fotos y montar el collage...

20 de febrero de 2010

I PANIC WHEN IT ENDS... by Benita

De una forma persuasiva y evidentemente eficaz Rocío me invita a compartir las cinco cosas que me dan pánico cuando se terminan, o lo que es lo mismo, los cinco básicos de la cosmética. Lo que peor llevo es que se termine el fin de semana. Un horror. Pero bueno, que le vamos a hacer, además tal como se está poniendo el panorama en España, en el 2010 madrugar para ir a trabajar un lunes empieza a ser una actividad la mar de exclusiva. Casi, que pensándolo mejor, no incluiré el fin de semana entre los Items that I panic when it ends... Así, que limitándome a la cosmética los "5 items that I panic when it ends" son los siguientes: 1.- La protección solar: Gel protección 90 de Heliocare. Estoy dispuesta a hacer todo lo posible por evitar el agravamiento del look dálmata que tengo en la cara. ¡Qué le vamos a hacer!. Pantalla total y sin grasa de los laboratorios cántabros Heliocare.
2.- El maquillaje: sé que no hay nada como dar la cara, ser sincero y mostrarse sin tapujos. Pocas cosas hay tan atractivas como la sencillez pero también creo que la "franqueza total" no es siempre necesaria. Las manchas se disimulan la mar de bien con maquillaje Unifiance matte de La Roche Posai SPF 15.
3.- ¡¡¡¡¡El perfume!!!!!: terrible. Por suerte o por desgracia los perfumes se impregnan de recuerdos y, cuando éstos son buenos "ese perfume" se convierte en un must que forma parte de la tradición familiar. En mi caso "ese perfume" completamente ad hoc para un novio enamorado sin cargas familiares es menos compatible con el presupuesto de una madre de familia. Así que cuando se me empieza a terminar, calculo el tiempo que queda para la siguiente celebración familiar o aniversario (salvo que pueda comprarlo en el Duty Free o similar). (1*)
Recientemente una compañera de trabajo compró en Perfumes 24 horas, pero como carezco de referencias sufientes y soy de la teoría "antes Nenuco que Pachuli", hasta que no investigue un poco más no creo que compre todavía ninguno online (osssssssssssssea). Por cierto, se agradecen referencias. 4.- El colorete 99 Rose Petale de Chanel, ossea. La culpa es completamente de Rocío (sí, sí, no mires para otra lado, tuya y sólo tuya). Hasta que conocí a Rocío vivía feliz y realizada con el Blush deliciux de Loreal, creo que el no-se-qué de bois. Pero llegó Rocío y comencé a probar coloretes prohibitivos para una madre de familia (2*).
A pesar de que los intente reprimir, los remordimientos me invaden cuando pienso que soy capaz de comprar un colorete Rose Petale o una barra de labios (Kiss Kiss de Guerlain, también culpa de Rocío) y entonces es cuando recurro a uno de los deportes que mejor conozco: "la excusatio".
La adquisición de cosméticos "beyond my budget" fomentan el orden. I will panic if I lose them. De tal forma que, evitando la pérdida del cosmético mediante una "concentración para el orden" su amortización es total y el coste final disminuye(adquisición/amortización). En mi caso, al final equivale al no-se-qué de bois de Loreal.
5.- Kiss Kiss de Guerlain: por los mismos motivos que los items 3 y 4. La culpable, por supuesto, Rocío.
Hasta aquí los 5 Items that I panic when they end y, en cuanto a Rocío, prometo no guardarte rencor, perdonarte e incluso reconocer que la culpable de semejante dispendio soy sólo yo, e incluso aformar que la adquisición de productos "esos productos prohibitivos" la he realizado de una manera libérrima y consciente, es decir, que lo los he comprado porque me que me ha dado por ahí siempre y cuando no me quites al acceso a este blog. Por favor, no me prives de mi mayor orgullo, te lo juro por canguro que, aprovechando que estamos en cuaresma, intentaré portarme bien.
(1*) Novio, novia: a la luz de la experiencia te recomandamos que a tu novio/novia (marido/mujer en potencia) le regales cualquiera de las siguientes fragancias: Nenuco, Álvarez Gómez, colonias Puig. Si este consejo llega tarde se pueden paliar las consecuencias y, el día que te vayas a declarar, dile que te hace mucha ilusión que se ponga "Nenuco" o regalaselá el día antes.
(2*) Actualmente en España, todo comienza a ser prohibitivo para una madre de familia.

17 de febrero de 2010

Ola de fuego

Ha ocurrido algo maravilloso: mi padre me ha regalado, para festejar mi último libro, la barra de labios Heat Wave de Nars. Es maravilloso porque ahora tengo una cosa menos que envidiar a karen Elson. Ya sólo me queda teñirme de pelirroja... y remodelar mi figura en una sauna. También tengo una cosa menos que comprarme en Nars Goya, al final de mes, y en su lugar puedo viajar en metro hasta la tienda de Mac en Fuencarral y llevarme el mítico labial Lady Danger... Ahora que los labios rojos ya no están de moda, es cuando una hobbit pija sucumbe por completo a la erótica del poder. Y es que una llamarada roja en los labios hace que una mujer se sienta viva, dinámica, poderosa. Ejerce el mismo efecto placebo que unos buenos tacones, que siempre duelen más y son más caros.

Heat Wave de Nars es un rojo rabioso, potente, llamativo. Lo podríamos llamar rojo neón,coral subido o rojo fuego, lo importante es el matiz anaranjado que domina en este rojo alegre y mate. Es fundamental que sea mate, porque la textura sedosa y el acabado sin ningún brillo equilibran el exceso. Ya lo he llevado al trabajo con un look muy sobrio de pantalones negros, jersey negro y abrigo azul. En la cara, un ligero toque de iluminador en los pómulos y un ojo muy limpio con una sóla capa de rímel y una línea negra muy difuminada a ras de pestañas superiores. Todo al rojo naranja.

Cada vez estoy más en desacuerdo con esa vieja norma que dictaba que, a las pieles pálidas, lo que les sienta bien es el rojo azulado. A mí los carmines de base azul me ponen años encima. Tengo el Manhunt de Nars, un rojo amapola muy bonito pero que no uso nunca, porque no me cae bien a la cara. Sólo salvo de la quema los tonos ciruela que son preciosísimos, como el Dubonnet de Mac que me regaló mi amiga Merl.

Volviendo al Heat wave, es aterciopelado y cubriente, como de película de los años cuarenta. Y no reseca el labio. Y dura muchísimo, es el labial perfecto para una profesora porque no se cuartea mientras hablas. El primer día que lo llevé al colegio me hicieron mil veces la misma pregunta: ¿te acabas de pintar?

13 de febrero de 2010

Caer en la tentacíon: BIOCURA

Dedico esta entrada a Lord Scutum, que sufrió pacientemente uno de mis brotes de makimarujeo en medio de la lluvia.
Hoy llueve con ganas en Sevilla. Estábamos un amigo y yo metidos en un coche, rodeados por el vendaval de gotas frías y escuchando un alucinante disco de Esclarecidos... cuando apareció un Aldi en el horizonte.

-¡¡¡Para!!!

-¿Es en serio?

(El tráfico se podía cortar con un cuchillo.)
Yo no razonaba. Veníamos de comer un par de ostras cada uno, para celebrar que he publicado mi tercer poemario. Estaba eufórica, con el sabor del mar chispeando aún en mi garganta... y recordé que deseaba hablar de los productos Biocura en mi blog pero no los había probado nunca, así que este era el momento. Con lluvia. Con bocinas. Y hasta con Freddy Kruger corriendo tras mi espalda habría sacado yo a relucir mi lado beauty para ver algo nuevo y contarlo aquí.
Lord Scutum se resignó y por un momento me sentí ridícula. Quise decirle que no era consumismo lo que me tenía tan dominada. Vale, que no era sólo consumismo. Es que la periodista, indocumentada pero vocacional, que hay dentro de mí rugía... Había leído tantas maravillas sobre el dúo de coloretes de Biocura que debía probarlo. Decían que la mitad rosa amelocotonada era un clon del Orgasm de Nars.
Y esto me interesa, porque nunca me compraré un rubor cuyo nombre me haga ruborizarme de veras, pero su clon, un clon baratito que no tenga nombre sonrojante... merecen la pena cuatro gotas y un atasco, y un conato de cabreo varonil por descubrir eso.




Bien, pues no lo he conseguido. Como el afamado colorete a quien pretende hacer sombra, el dúo en cuestión se hallaba agotado.
Me lo merezco por obsesionada, mascullo, y por incumplir pactos aún en mi fantasía y...
Y ya que estoy aquí, voy a hacer una buena crónica de lo visto y oído. Tienen dúos de sombras por un par de euros que pigmentan muy bien y son de textura sedosita, como debe ser: uno verde oliva y otro azul agua bastante dignos, y una pareja de sombras "nudes" absolutamente necesarias. Tienen polvos compactos con bastante buena pinta y mucha variedad de tonos, y luego uno más subido de color que se llama Rouge y que es perfecto para recrear el efecto "rojo quemadito", ya sabéis, estuve en la playa y mis mejillas se encendieron... He mirado los ingredientes en el dorso de las polveras: son pocos y ninguno malo. No hay en la lista alcoholes ni petrolatums ni aluminio ni zinc. Pueden estar bien, aunque no me los he aplicado en la cara. Tienen barras de labios bastante normaluchas, pero en cambio los perfiladores son retráctiles y perfectos.

Y tienen glosses divinos, por dos euros cada uno. He caído en la tentación con un brillo de color melocotón profundo.

¿Qué es lo que me ha llamado la atención de estos brillos? No ha sido lo mucho que hidratan ni el olor neutro que tienen ni la permanencia medianamente buena, no: todo eso ha venido después cuando, de vuelta en el coche, he retirado el precinto y he probado el producto en mis propios labios.
Pero lo que me atrajo hacia él fue el color, mejor dicho el recuerdo del color. Porque el tono del gloss comprado, "Gold Apricot", es igualito a un labial líquido de Revlon que yo tuve durante siglos y que retiraron del mercado: Apricot Glaze. Es el mismo melocotón cálido, muy cálido, con un punto dorado y sin ninguna concesión al rosa.

Tras aclararse un poco el panorama y todavía en el coche, bajo los efluvios de la sicodélica música, he expresado mi arrepentimiento por haber sido la causa de tantas molestias: ya se sabe, estoy avergonzada pero... en el espejo del retrovisor pruebo mi compra. (Soy una mujer: lo quiero todo.)

Lord Scutum sonríe, relajado ya, y suelta la eterna frase masculina:
-No, si me estabas haciendo mucha gracia...
¿No es para matarle? Los hombes se enfurecen con nosotras y en el fondo de su indignación están luchando como bestias... ¡por aguantar la risa!