27 de junio de 2010

Verano ácido

En verano apetecen tonos frescos, ácidos, un poco rebeldes que den luz a los ojos en esas noches de discoteca al aire libre, o de tertulia en medio del campo. A mí me apetecía hacerme con un buen arsenal de sombras flúor sin gastar mucho dinero, pero eso me parecía un sueño utópico... hasta ahora. Hace unas semanas descubrí en Sephora esta paleta de la marca inglesa Sleek Make up. Se trata de una de sus "Divine Palettes", en el tono Acid. Trae doce godets de gran calidad y me costó nueve euros con noventa céntimos.

Es tan bonita que no tardé en abrirla y probarla frente a mi espejo. La primera sorpresa fue lo luminosa que queda en el párpado la sombra plateada, como un misterio lleno de luz: es un tono que adoro y no resulta nada fácil encontrar uno realmente puro, que no tire a verdoso como el Erica de Lancôme o que no quede algo diluido como el Patina de Mac.

También me gustó el matiz tan intenso y brillante de la sombra grosella (la primera a la izquierda), y lo sólida y limpia que era la sombra negra, sin glitters pero tampoco excesivamente mate. Mezclando estos tres colores, el plata y el negro en grandes cantidades y el grosella sólo a modo de adorno en la esquina externa del párpado móvil, se puede conseguir un look de boda nocturna y veraniega muy elegante.

Luego ya me fijé en las sombras neón. Hay un verde ácido espectacular, muy vivo. Un naranja vitamina ácido y puro, ¡por fin! Un amarillo fluorescente que resalta los ojos castaños pero con un punto miel, como los míos. Y un fucsia ácido que es mi perdición, y que queda maravillosamente bien a ras de pestañas inferiores, aplicado en trazo grueso con la brocha Smudge de Sephora, y dejando el resto del rostro limpio excepto los labios, rabiosamente fucsias con el labial Impassioned de Mac. Estos tonos ácidos son mates, por lo que la luz nace exlusivamente del color.

En la página oficial de Sleek se dice que estas sombras tienen "base mineral" Mirando los ingredientes al dorso puedo ver Mica, Magnesio y Kaolín, pero también Talco, Parafina, Silicona y un par de parabenos. Tratándose de un producto para ojos no me importa mucho, porque lo aplico encima de una prebase. Lo cierto es que la textura es una gozada, cremosa, sedosa, como para poder jugar con los dedos. Tienen un acabado de rejilla, como de barquillo del Starbucks Coffee.

Hoy he probado mi primer look ácido, mezclando amarillo y verde y difuminando ambos tonos al llegar al pliegue. He delineado el párpado inferior de fucsia flúor, y para dar más intensidad tracé con un pincel pequeño y biselado una línea muy fina de sombra negra y cubrí las pestañas con dos capas de rímel negro de Max Factor. En la piel, un ligero toque rosa y beige con el corrector en rueda de Essence, en las mejillas una pasada muy tenue de la sombra fucsia con la mofeta de Mac, y en los labios un rosa niña buena con mucho brillo: Candy Store de Benefit.

...Y, después de todo, no he salido de casa ¡más que para ir a Misa y comprar el pan!

25 de junio de 2010

NO PUEDO SALIR DE CASA SIN... by Kitty

Proponerme que hable de mis 5 imprescindibles para salir de casa es una indecencia. Adaldrida, no te pases. Quieres que me ridiculice y abandone mi Glamú estético interactivo. Me encantaría decir que soy perfecta, que salgo estupenda de casa todos los días, que no cometo errores cosméticos pero… ¡a quién quiero engañar? Mi cuerpo de soltera hace tiempo que me dejó. El flotador es perpetuo y pasar mucho tiempo conmigo misma es una quimera. Si quieres que te diga la verdad, salgo de casa con el bolso, el tabaco, el móvil, las llaves, las gafas de sol y una pinza para el pelo. Eso no falta nunca. Parece que sin tabaco soy una histérica. Es más… estando embarazada tuve un ataque de ansiedad a las 12 de la noche porque no tenía tabaco. De acuerdo… es lo peor para la piel (y para el embarazo) pero… es mi máximo vicio. Me gusta fumar, me relaja y activa, me acompaña en los momentos más lúgubres, más alegres, más locos. Un café, una copa (no se cuánto hace que no salgo… demasiado como para acordarse…). ¿Quieres saber los imprescindibles? Pocos o ninguno. En realidad es fácil hacer esa confesión cuando tienes un baño tan lleno de cosméticos que no cabes en él… Lo dije en su día: Exfolio mi piel y la hidrato sin temor ni pudor. Poco más es imprescindible y reconozco que lo que antes era impensable en mi corta cabeza pija (salir sin maquillar), ahora es un sueño casi inalcanzable. Salgo a la calle con la piel hidratada y las manos y el cabello limpios… con eso me conformo. Si tengo un día relajado soy feliz con corrector de ojeras, iluminador, colorete y gloss. Si lo que quieres que confiese son mis adicciones el tema cambia… iluminador de Chanel, Bobbi Brown, Benefit o MAC. Colorete de MAC. Gloss de Lauder o MAC. Correctores a raudales…. ¡y las pestañas? ¡No seas desagradable! Ya se que lo único que alegra la mirada es la máscara pero para ir al parque con el bicho que tengo por hijo (mi amor, mi vida, mi locura) no necesito nada de eso. Es más… me da pereza maquillarme para ir al parque a correr como una loca posesa. Pocas cosas son imprescindibles pero no te engañaré… me creo muchas necesidades absurdas… ¡de dónde sino lo de pija? Y mi cuerpo… ¡cuerpazo! Lo exfolio dos veces por semana, lo lavo e hidrato a diario y soy constante, desde hace 2 meses, con el anticelulítico con la esperanza de que mis súper estupendos bañadores luzcan mejor… ¡qué ilusa! Lo único que confieso es que a pesar de los kilos, la cara de cansada, la espalda doblada y el agotamiento intenso me siento bien y guapa en mi piel… ¡no es poco! Querida… ¿Te sirve? ¡espero que si!

24 de junio de 2010

Humo, Ciruela y Bronce

Hoy traigo un look que he ¡fotografiado con mi propio móvil! Tras muchos, muchos meses peleándome con el ordenador, he conseguido traspasar imágenes de mi teléfono a mi PC: un pequeño paso para la humanidad... pero un gran paso para mí. Ya puedo mostraros mis propias fotos, aunque sean bastante rústicas.

En un principio pensaba rotar la imagen, pero luego he pensado que la horizontalidad va bien con ese ojo medio cerrado que, junto al pelo cayendo libremente, me hace parecer medio dormida. No llevo casi base de maquillaje porque todo comenzó como un juego: volvía del trabajo y vi sobre mi mesa, junto a mis libros más queridos, una nube de tarros en desorden que despertó en mí la idea de jugar un poco delante del espejo. Eran las tres de la tarde, estaba sofocada, debía haber bajado a la piscina para nadar veinte largos... pero ante la magia del maquillaje la tarde se detuvo. En la cara, apenas llevo un toque de corrector rosa en la zona de la ojera y las pecas, y otro poco de corrector beige en la barbilla: ambos de la rueda de tres colores Forget it de Essence. Y luego la imaginación elucubrando..., ayudada por seis productos geniales.

Decidí probar el "múltiple" All over color stick de Elf que me mandó mi amiga Gadirroja: su olor es tan desagradable que hasta ahora no me había atrevido a usarlo. Como a jarabe para la tos huele, esa mezcla de aroma de naranja sintética y medicina. El color, en cambio, es bien bonito: se trata del tono Golden Peach y es efectivamente dorado con un punto melocotón. Me recuerda al Luster de Nars pero en acabado crema y con una calidad muy inferior, claro.

Para la boca elegí un brillo en gel de The Body Shop absolutamente maravilloso. No aporta textura, sólo color, y deja un efecto tatuaje muy ligero que permanece. El que yo tengo es el tono 2, Bronze, que en realidad es una mezcla de bronce y ciruela que me fascina. Es el mismo matiz extraño y cautivador que encontramos en el lujoso Rouge G de Gerlain, número siete, y cuesta doce euros en vez de treinta y ocho.

Pero lo que más trabajé fueron los ojos. Sin casi planearlo conseguí un ahumado de los que a mí me gustan: luminoso y oscuro a la vez. Tras la prebase apliqué el jumbo Milk de Nyx en el lagrimal, el pliegue y todo el párpado fijo, hasta las cejas. Difuminé lo justo para que no perdiera intensidad el blanco inmaculado, sobrenatural de este lápiz. El párpado móvil lo cubrí con el jumbo Aigle noir de Nars, un bronce muy oscuro con chispa dorada. Y, justo encima, con un pincel en forma de lápiz fui depositando a golpecitos la parte oscura de la sombra Moonstone de The Body Shop, un humo con glitter plateado muy especial. Maquillé las pestañas con dos capas de la máscara Bad Gal Plum de Benefit, que compré el día que conocí a Kitty y que es preciosísima: regala a tu mirada un brillo de ciruelas maduras.

20 de junio de 2010

¡¡¡Vitaminas!!!

El naranja vitamina, el naranja encendido y alegre de los patios sevillanos, es mi color favorito cuando llega el calor. Es, en sí mismo, el calor hecho matiz. Si el sol se licuara en mis párpados, tras una tarde de piscina y campo, tendría ese color. Es el color del ámbar, el símbolo del tiempo detenido, un grito de acción de gracias que me recorre en el atardecer.
Mi padre me ha traído de su último viaje, como regalo tardío de santo, el vitamínico Taj Mahal de Nars. Ya hablé de él aquí, ya dije que era una llamarada de alegría y que queda muy bien equilibrado con un bronzer cremoso (truco del gran Franc Delgado, maquillador de la firma.) Lo que no dije es que, naranja y todo, en pieles rosadas que comienzan a broncearse recrea un rubor veraniego, como si te pellizcaras los pómulos bajo el sol.
Y, más allá de las palabras, ¡tengo fotos hechas por mí! Gracias a la cámara digital de mis primos, os puedo mostrar el rubor naranja y cómo queda en la brocha, directo a llenar de alegría mis mejillas.

Hay que darlo con mano muy ligera en la zona alta del pómulo, y deja un brillo jugoso, de piel fresca y veraniega. Os voy a enseñar una foto imperfecta, estoy sudando la gota gorda tras toda una mañana por el Barrio de Santa Cruz con mis tíos y primos, pero llevaba el rubor naranja y estaba debajo de un hermoso naranjo...

¿Cómo combinarlo? Sin dudar: con el labial Jist de Mac y con un ligero toque del dúo Earth angel de Nars en los ojos, máscara marrón y nada más. La piel hay que matizarla en verano: aconsejo usar la polvera azul piscina de Shiseido: maquillaje en polvo con protección solar spf 30, ¿se puede pedir algo mejor?

P.S.: Por cierto, hablo en mi otro blog de remedios caseros contra las manchas y la irritación de la piel...

17 de junio de 2010

Mi ritual de belleza en verano

¿Recordáis este post...?

Pues Kitty me ha prometido que, a lo largo de esta semana que entra, tendréis la segunda parte, los cinco productos sin los que "ella" no puede salir de casa. Me muero de ganas por leerlo, por conocer esos cinco must que hacen de su cara un faro radiante y de su figura la envidia de todas las mujeres. Mientras tanto os hablaré de varios botecitos mágicos que he ido adquiriendo, más que nada por reponer en mi rincón de las pinturillas lo que se me ha ido acabando. Sigo utilizando la crema Kelual DS de Ducray por las mañanas y la crema Xhekpon por la noche, poro no sólo de crema hidratante vive una mujer. La imagen de los tarritos es mía, gracias a la cámara de mis primos.




No he podido hacerme con el Prep + Prime spf 50 de Mac, y como no puedo vivir sin protección alta he probado el gel solar de Heliocare, Ultra 90. Lo máximo. Huele a melocotón, uno de los aromás más suaves, agradables, deliciosos que he visto yo en un producto con spf. El color es un nude clarito, por lo que no deja la piel blanquecina. Y la textura es un gel bastante seco, aunque lo suficientemente untuoso para ser cómodo y no levantar pielecitas en el cutis. Cuesta como veintidós euros, lo normal dentro de la gama. Lo tiene todo. Me he enamorado.

Y me he convertido al exfoliante. Me exfolio, luego existo... con una piel mucho más bonita. Qué simple he sido durante todos estos años, en los que renunciaba a esta rutina tan esencial por puro miedo a mi piel sensible. Y lo que no sabía era que el exceso de suciedad y células muertas también sensibiliza la piel, y mucho. Ahora uso el Pschiiit Magique de Garancia una vez cada diez o quince días. Lo recomendó Mamen Infante, de Telva, y realmente es magia. Se trata de un micropeeling biológico que no contiene grano: una mousse suave, refrescante y nada agresiva, más bien golosa ya que posee un ligero olor afrutado, me recuerda a los postres veraniegos de gelatina. Lo aplico en el rostro, previamente humedecido por la bruma de loto de Kenzoki, masajeo con los dedos y espero un minuto. Luego lo retiro con agua. la piel se queda suave y llena de luz.

También me exfolio el cuerpo: en verano ya no me apetece usar el jabón negro de Taj Sultana, me he pasado a este bote de color rosa fucsia, el Scrub de piña y granadina de Sephora: seis euros de frescor infinito y aroma a combinado tropical. Tiene una textura muy fresquita como de gel granuloso, por lo que antes de ducharme unto todo mi cuerpo con él y lo retiro debajo del agua fría. Después, con la piel ya seca, utilizo el Bálsamo Bebé & Mamá de L´Occitane: el único que calma las rozaduras típicas del sudor de verano.

El aceite de Hiperico lo conseguí por ocho euros en La jaboteca, y el de ricino lo compré para fortalecer y alargar mis pestañas en la farmacia de mi calle. El Hiperico es la hierba de San Juan, que destilada en infusión es antidepresiva, y macerada en aceite de oliva virgen es un poderoso regenerante de la piel. Se le conoce como "el antibiótico de la Edad Media" y fue muy usado en hospitales militares para la curación de heridos en los siglos XVI y XVII. Yo lo he comprado para hidratar manos y codos, suavizar cutículas y fortalecer mis uñas. También me está ayudando a aliviar los pies, que baño todas las noches en una solución de agua fría, una cucharada sopera de ácido bórico en polvo, tres gotas de Betadine y tres gotas de este aceite. Deja los pies limpios, calmados, sanos y suaves, es decir, ¡funciona!

13 de junio de 2010

El día que yo fui feliz

Una vez leí en In Style una entrevista en la que preguntaban a Amaia Montero, la entonces vocalista de La Oreja de Van Gogh, cuál era su secreto para estar así de radiante. Ella respondió que la felicidad, el sentirse muy bien, "te pone guapa". Ayer yo estaba feliz y, por eso, decidí arreglarme, pintarme, peinarme radiante, y tuve la suerte de tener al lado una prima con cámara fotográfica y arte para fotografiar.

Subo la foto porque he utilizado para el look un par de sombras de la paleta Alice in Wonderland y varios productos élficos. Es un look que últimamente he repetido mucho, me encanta para el verano porque es muy alegre y refrescante. La clave está en la magnífica sombra Alice de Urban Decay (la venden individualmente bajo el nombre Painkiller), y el punto de luz imprescindible lo conseguí con la preciosa White Rabbit (Polyester bride.) La primera es un azul turquesa vibrante, con algo de shimmer muy sutil. Un color sólido, nada transparente, muy pigmentado y muy... limpio, no se me ocurre otra forma de describirlo. La segunda no es una simple sombra iluminadora: es un blanco angelical y centelleante, como una botella de poción mágica. Aporta una luz celestial al ojo, muy dulce, nada evidente, aunque bajo la ceja haya que dosificarla y mezclarla con una sombras más nude, más color carne, para que se funda con la piel. Pero para el lagrimal es perfecta.

La foto es obra de mi tío Javier Caballero, que le dedicó toda una sesión la tarde en la que le enseñé la espectacular paleta, recién comprada. Yo tengo los ojos muy rasgados (ojos de gata, dijo una vez Gadirroja), y pequeños, por eso me gusta usar una sola sombra en todo el párpado móvil, soy bastante básica para eso. Además esta sombra pide todo el protagonismo: anima la mirada, la subraya. Y sobre la famosa prebase Primer Potion , que trae la paleta en formato mini, dura ocho horas seguidas sin fallar. Delineé a ras de pestañas superiores con el lápiz kohl en tono Zero (el negro que venía con la paleta también, ultra cremoso, ultra negro y con acabado de charol), y marqué las pestañas inferiores con el kohl Flipside, del mismo tono que la sombra. Con dos capas de rímel negro terminé el trabajo de los ojos.

Con los ojos cerrados:

En la cara utilicé el maquillaje en polvo con protección solar spf 30 de Shiseido (¡la polvera turquesa!), y el colorete del dúo Blush/Bronzer de Elf, que ilumina y aporta un frescor de campo a las mejillas. Las resalta de un modo muy sutil, muy bonito. En la boca no podía faltar mi nude rosado preferido, el Nicely Nude de Elf.

Fue el comienzo de una tarde deliciosa, de una noche en el país de las Maravillas.

11 de junio de 2010

El lado femenino

Últimamente me he lanzado a la calle y me he sorprendido a mí misma. He descubierto que, después de todo, ¡soy una mujer! Me gusta, me pierde, me arrebata lo que a cualquier mujer le perdería: los perfumes y los zapatos. Es que hasta ahora albergaba serias dudas. A mí nunca me han gustado los zapatos: me hacen daño siempre, siempre, siempre; y como no soy masoquista no me dedico a enamorarme de ellos. Pero tengo una prima pasando unos días en mi ciudad, había que pasearla y... no se cómo, terminamos en el horrible centro comercial que hay cerca de mi casa, y dentro de él, en una tienda llamada Blanco que a mí nunca me había llamado la atención.
Allí estaban esperándome Las Bailarinas De Mi Vida. En el día menos pensado aparece el amor y cae rendido a... mis pies. Me encantan, me encantan y me encantan: tienen estampado de leopardo y son tan chic que me siento guapa nada más calzármelas. ¿No es eso lo que busca cualquier mujer cada mañana, al abrir filosóficamente su armario?
De rebote me llevé una carterita estilo lady, con esa boquilla retro que me fascina y ese trenzado campestre como de veraneo en la campiña inglesa. Más feliz que una perdiz apoquiné los veinte euros que la amable señorita me pedía. Mi prima se partía literalmente de risa con mi felicidad ingenua, de haber descubierto el mediterráneo, mientras pagaba su bikini marinero con lazo rojo en el escote.
Luego entramos en In Side y yo no hacía otra cosa que fijarme en zapatos, huy, ¿y este amor así, tan de repente? Zapatillas tipo Converse all star con florecitas moradas me guiñaban los ojos. Qué peligro.
Decidí refugiarme en un idilio recién estrenado, el de los perfumes. Empiezo a sentirme cómoda oliendo fragancias y describiéndolas en mi mente, sacando notas... Me veo como un estudiante casi analfabeto, pero he ido aprendiendo rápido. Ahora sé que me gusta el almizcle, el jazmín, la vainilla muy tenue, el musgo y el muguet. Y que me horripilan los limones italianos y las maderas, chipres y orientes: los primeros son ya demasiado frescos para mí y los segundos, demasiado cargados. Ah, y me ocurre algo peligrosísimo: ¡ya no me parecen tan caros los perfumes! Comienzo a valorar el arte de haber creado un aroma. Qué peligro.
Me muero por lo último de Biotherm: Eau de paradis. La culpable es Kitty, que me lo metió por los ojos con tanta maestría que me fue imposible resistir. La primera vez que olí esta fragancia rosa y cristalina pensé que el verano se había instalado en mis venas. Huele a calor y a penumbra de piscina, a frescura de hojas en verano, a jardín del Edén. Tiene también un ligero aroma a gominolas de domingo que no me desagrada, todo lo contrario. No es un olor de chuches, sino más bien de la manzana prohibida... Estoy enamorada de este perfume y lo acabaré comprando, cuando me paguen el recital de poesía tal vez.
Y, por último, me muero también pero en clave más cotidiana, por la Baby Cologne de Suavinex: la venden en mi farmacia por diez euros y es una auténtica adicción. Huele a bebé durmiendo en tu regazo, a tranquilidad absoluta. A camisón blanco y sábanas recientes, frescas, blanquísimas. Para más delicias no tiene alcohol. Hoy he mirado en su página y he descubierto por qué me gusta tanto: las notas que declara la firma que lo vende son: bergamota, musgo, muguet y almizcle. O sea, justo lo que yo había intuido con mis definiciones de poeta pardilla y feliz.

6 de junio de 2010

MORE, MORE, MORE

"Cuéntanos más cosas de los productos Elf", me pedía Kitty en un comentario. Durante este fin de semana largo, que he pasado en el campo con unos primos, me he dedicado a probar con pasión y frenesí mi nuevo maquillaje élfico. Y he sacado algunas conclusiones. Las dos sombras en crema que he comprado no han podido gustarme más. Pedí dos: el dúo Eggplant, un morado y un tono piedra con matiz verde oliva que da a los ojos un aire de embrujo glossy precioso, y el Butter Pecan, un tono nude melocotón y un marroncito medio que no me dice gran cosa. En ambos casos, hubiera dado la mitad de mi visa porque el dúo hubiese sido una simple sombra individual: tanto el tono piedra oliva como el melocotón me parecen muy especiales, mientras que morados y marrones bonitos hay muchos, muchos, muchos. Duran muy poco, pero eso no ha sido ninguna sorpresa. Lo raro y preocupante es que tampoco aguantan con el Primer Potion de Urban Decay debajo. Voy a intentarlo con la prebase de Too faced, que a mí personalmente me gusta muchísimo más. El Perfection Complexion es una auténtica polvera mágica, multiusos. La función que mejor realiza es la de matificar el rostro, como dijo Morgan. Os dejo un "chuache" suyo, muy real:

A mí no me suele brillar la cara más que en el verano urbanita, debido al calor, pero justo en estos días estaba probando un gel crema que me sacaba brillos: estos polvos los hacían desaparecer. Los cuatro colores en que se divide son sutiles, no queda polvo verde o azul en la piel. Y aunque parezca blanquecino, tampoco es ese el efecto que deja. Por textura y acabado (son muy finos), se parecen mucho a unos polvos sueltos tradicionales de una buena marca, y se pueden utilizar como tales, la única diferencia es que incorporan un ligero matiz corrector. Otra función que tienen y que me encantan es la de recrear un acabado de cara lavada... pero cuidada. Si aplicas una prebase que sublime el rostro (la Prep + Prime 50 de Mac, por ejemplo), y encima el Complexion Perfection con borla, en tan sólo cinco minutos tendrás un falso "voy sin maquillaje" perfecto.

En cuanto al dúo de blush y bronzer, estoy completamente enamorada del colorete y aborrezco el polvo de sol. Son mil veces mejores los Laguna que el tizoso marrón chocolate Elf, cuya única virtud es que pigmenta realmente bien... El bestseller de Nars regala a la piel un tono caramelo suave con un ligero brillo, y tiene un matiz verde muy tenue que sienta de vicio a mis rojeces, y un matiz rosado al mismo tiempo que ilumina y da frescura, algo muy difícil de conseguir en este tipo de polvo compacto. Recomiendo a todas, en este verano, hacerse con unos Laguna de Nars. Son un básio imprescindible.

Pero, para compensar, oh sorpresa... ¡es mil veces más bonito el rubor élfico que el facilón Orgasm! El de Nars es un rosa con abundante shimmer dorado, y algunos han querido ver en él un matiz melocotón que yo nunca he descubierto. En el blush de Elf sí que son evidentes los subtonos corales, en cambio la chispa dorada se hace mucho más sutil y deja sólo un halo de resplandor en las mejillas, junto con el rosa. Lo necesitáis.

2 de junio de 2010

LLegó el pedido de ELF

Gracias a Gadirroja, hoy tenía en mi mesa de estudio un precioso paquete de maquillaje variado ELF (eyes, lips and face.) Y lo mejor de todo es que... ¡Tengo fotos! No hechas por mí, of course, sino fruto de una mano experta, la de La Pinturera, que me ha hecho el favor completo. Lo que más me ha gustado ha sido la barra de labios mineral en el tono Nicely nude, que siempre está descatalogada pero tuve suerte, Laus Deo! Decían de ella que era un nude rosado, hablaban mucho de este labial en internet, así que me esperaba algo bueno... pero todos los piropos eran escasos para lo que en realidad es. Es el rosa "niña buena" más bonito que he visto, por encima del gloss Chiuaua de Nars, que hasta ahora era el rosa number one en mi lista.

Es un rosa tierno, con un punto pastel pero más claro y menos brillante que el Syrup de Mac. Tiene también un matiz afresado, de gominola de domingo, lo que le diferencia del Viva glam gagá de Mac, otro de mis rosas fetiches.. Es hidratante pero consistente, tiene el punto justo de cremosidad para que no se desmorone en verano. También me ha encantado el dúo de colorete y polvos de sol, una clara imitación del dúo Orgasm/ Laguna de Nars, incluso en el envase rectangular, negro, sobrio. El plástico de la polvera no tiene esa textura mate, como de goma, tan característica de mi firma favorita: es más brillante y "normal".

El blush es rosa con matiz melocotón y ligerísimas chispas doradas, muy favorecedor. El bronzer es algo más oscuro y mate que los Laguna de Nars. Este producto sólo tiene un pero: contienen aceite mineral. En cambio eso no le ocurre al Complexion perfection, un polvo fino con un alto poder matizante que minimiza defectos del cutis. Ha sido muy comentado en la esfera beauty porque vienen segmentado por colores: amarillo, verde, azul cielo y lavanda. Cada tono cumple su función de forma muy suave, puedes corregir rojeces por un lado y ojeras o manchas por otro, pero lo que yo hago es mezclar los colores en la borla: no uso brocha para polvos, el resultado sería demasiado sutil y no me haría el papel de base de maquillaje. Paso la borla por todo el rostro, con suavidad pero haciendo ligeras presiones donde lo veo necesario. Al contener pigmentos de los cuatro colores, el polvo se funde en mi piel sublimando todos los defectos al mismo tiempo.

El parecido con Nars es evidente, o quizás deberíamos decir la pretensión de parecerse, de ser comparado con Nars. Queda por saber si cumple lo que promete, aunque en el caso de estas tres maravillas mi primera impresión es positiva, muy positiva. De todos modos lo mejor es el precio: El labial cuesta tres libras y media en la página web, y la misma cantidad piden por el dúo de colorete y bronzer y por el polvo perfeccionador multicolor. También venía en el paquete un Múltiple y dos dúos de sombras en crema, pero quiero probarlos un poco antes de dar mi opinión. To be continued...