23 de agosto de 2010

Review en serio... Review en serie (VI.) El color lavanda.

En verano, mi color favorito para maquillarme es el lavanda. Toda una gama de morados y lilas, del más claro y brillante al más apagado, se convierten en los protagonistas de mis labios, ojos y uñas. Quizás porque mi niñez sigue jugando en Maestu... Salgo de la casa familiar de piedra donde vivo y, en el camino, veo este color en un sinfín de flores silvestres. Estas que fotografié nacen del puro suelo, rodeadas de guijarros, en las antiguas vías del antiguo tren. Son una inspiración constante. Para realizar el look lavanda, este año he encontrado una gran ayuda: Essence. En Haro hay una perfumería-parafarmacia muy surtida, donde encuentro siempre un mueble de esta marca low cost bastante completo. LLegan incluso las deseadas ediciones limitadas, y para las uñas he descubierto un esmalte de la colección Cute as hell que me disloca, el Date me! Realmente es como para enamorar: se trata de un tono lavanda apagado y mate, aunque la textura de la laca es semi satinada. A mi madre le pareció un tono triste, pero a mí es justo ese matiz el que me encandiló. Puedo adornarme el dedo anular con esa gran rosa de plástico negro que encontré en el In Faradis de Logroño sin ir recargada. Las rosas van a ser tendencia en este otoño: lo dice Dior y yo aplaudo. Para los labios, hallé un lavanda pálido de la misma firma, el Frosted: aporta mucho brillo, muy poco color y un tacto muy cremoso. En los ojos alterno un trío que acabo de conseguir en Douglas: tres sombras de la firma alemana Art decó. Fui hace unas semanas y me llevé una sorpresa al ver que casi todos los productos tenían un 25% de descuento, con motivo del 25 aniversario de la casa. Salí de la tienda con la mítica sombra 262, diz que clon de la también mítica (e inencontrable) Parrot de Mac. Yo diría que es un tono agua soleado, muy luminoso: el aliado perfecto de la 82: un lavanda intenso y pigmentado. Para cerrar el trío me hice con la 2, un antracita con reflejos morados que viene muy bien para intensificar cualquier look, oscureciendo un poco la esquina del ojo. Normalmente cuesta seis euros cada sombra y unos once euros la "carcasa", aunque no recuerdo cuánto exactamente: como estaban de oferta, a mí me costó todo 23 euros.

Y aquí os dejo el look: llevo muy poca base de maquillaje (la crema compacta con spf 50 de Heliocare), y las cejas sin depilar. Primero unté todo el párpado con la prebase de Too Faced (Art Decó tiene también una muy buena base para sombras que sale a ocho euros, merece la pena.) Luego apliqué el tono agua en la banana, con los dedos para conseguir un efecto "lavado", después le tocó el turno al color lavanda intenso, aplicado a golpecitos con el dedo índice, y por fin enfaticé el look depositando, con una brocha de Better, una pizca de sombra antracita en la esquina externa del ojo.

No utilicé rímel, ¡estaba en el campo! Pero os recomiendo la máscara Lashmanía de Essence: Morgan le dedica una review de lo más completa, y yo pronto hablaré de ella en este blog.

17 de agosto de 2010

Review en serie... Review en serio (V). Nueva Antiqua.

Descubrí esta magnífica firma en verano, hace exactamente un año. Paseando por la calle Portales de Logroño encontré, al lado de mi heladería artesana favorita, una tienda de cosmética natural, cuya línea más importante y atractiva se basa en la vinoterapia. Entonces adquirí un par de productos, un gel de aloe vera (potingue imprescindible en el verano), unos polvos para los pies (extraordinarios) y una colonia fresca que en dos segundos y medio se convirtió en mi Perfume Veraniego , así, con mayúsculas. Huele a sol, a fruta y viñas, a bodega y a campiña riojana. Huele también a serenidad, y su frescor perdura en la piel. Lo mejor, sin duda, eran los precios: ninguna de esas tres cosas llegó a costarme veinte euros.


Este verano he decidido hacer una segunda incursión. Necesitaba un buen contorno de ojos que, además de bueno, fuera barato. Me dejé en Sevilla el que estaba usando, de Olivar de Segura, que sustituyó al de Kenzoki y que es una delicia... algo picante. Debo decir que tengo los ojos muy sensibles. Estaba contenta con ese contorno: buena calidad, buenos ingredientes (naturales: jazmín, estracto acuoso de olivo y aceite de oliva de Jaén, el mejor del mundo...) A eso se sumaba un buen aroma, como de jazmín suave, y buen precio (11 euros: ¡más bien precio milagro!) Peeeero... picaba a rabiar en mis ojos problemáticos. Aún así lo terminaré, en septiembre, utilizándolo como crema en el resto de la cara.


La dependienta de Nueva Antiqua me enseñó el contorno de ojos de su línea de vinoterapia, con los polifenoles de uva Tempranillo como ingrediente estrella: alto poder antioxidante, e hidratante. Combate líneas, bolsas y ojeras, aunque gracias a Dios no gasto de lo último. Olor embriagador a bodega en el mes de octubre. Pero lo que me terminó de enamorar fueron estas palabras mágicas: "no pica en los ojos". Como el champú de Johnsons baby. La mujer me contó que ella misma se quemó hace tiempo los ojos en la nieve (¡qué dolor!), y que este elixir es lo único que sus párpados admiten.

Me lo llevé. Por diecinueve euros tienes la solución de tu vida embotellada. Es suave y blanca, su textura es de gel acuoso. Calma el contorno de tus ojos en cuestión de días, lo alisa, lo ilumina. Y no escuece. Nada, ni un poquito. Me entró la furia del "¿y si se me acaba?", aunque supongo que también venderán online en su página web. Fui a por un segundo tarro y caí también con el tónico de vinoterapia: contiene, además de los ya citados polifenoles, avena, camomila, aloe vera y agua de rosas. Es decir, todos mis ingredientes naturales favoritos. Veo este tónico adecuado para pieles sensibles y exigentes, que tienen, como dijo Miguel d´Ors, "los treinta años de los melocotones maduros". Y para los cuarenta, también. Es el bálsamo de Fierabrás: no sólo calma la piel sino que la enciende por dentro.

12 de agosto de 2010

Review en serie... Review en serio (IV) Sol en botella

Estamos ya a doce de agosto y aún no he hablado en este blog de bronzers ni de cremas solares, ¡soy un bicho raro! Confieso que llego al borde de mis vacaciones ligeramente dorada, todo lo que me permite mi fototipo de piel, que oscila peligrosamente entre el I y el II. A medida que avanza el mes, me voy volviendo progresivamente blanca... como en el invierno, (o casi.)

De todo tiene la culpa mi adorable veraneo rural. No lo cambio por nada del mundo, que conste: dormir arrebujada entre dos mantas mientras en Sevilla sufren cuarenta y dos grados es un placer demasiado refinado para mí... Pero también me apetece el efecto "besada por el sol", sobre todo si a mitad del mes se celebra la boda de una de mis mejores amigas...


Maquillaje compacto solar de Shiseido


Así que algo tendrá que hacerse para remediar el deplorable estado en que me encuentro... Lo primero es poner a punto la piel de la cara. El suero anti manchas de Clinique, combinado con la loción limpiadora Cetaphil a la que soy fiel desde hace siglos y con un par de productos de vinoterapia de los que pronto hablaré, obra milagros.

El segundo paso es maquillar mi rostro para conseguir un lienzo perfecto para el moreno de bote, siempre sabiendo que el efecto va a ser muy sutil. Lo logro con la preciosa polvera azul piscina de Shiseido en el tono medio. Este maquillaje en polvo con spf 30 es tan natural y bonito, tan duradero, que permite lo que en el caso de una base líquida estaría más que prohibido: subir un tono la intensidad para dar calidez. Es absolutamente imprescindible difuminar luego los bordes con un cleenex húmedo. ¿El resultado? Una piel de melocotón, sin imperfecciones ni excesos, uniforme, te aguarda para dar el paso definitivo: los polvos de sol.


Laguna de Nars

Mis favoritos, los mejores, esos por los que vale la pena comer durante una semana y media pan con cebolla, no salir al cine ni a tomar las cervecitas de rigor, hasta reunir treinta y cuatro euros (que no son tantos) y correr como locas al corner más cercano... son los Laguna de Nars.
 
Si tienes la piel clara, esto es lo tuyo. Y si una vez Fran Delgado te maquilló con ellos, estás perdida. Lo necesitas, sí, lo necesitas. Ese tono caramelo suave, esa textura tan fina, ese acabado mate y a la vez un punto "glow"... te seducirán sin remedio. Lo mejor es que resultan tremendamente versátiles: hacen un dúo fenomenal con un colorete rosa-piel en crema, tipo Penny Lane de la misma firma o el de la coleción Go Snow de Essence. Si lo aplicas debajo del polvo lograrás un look urbanita jugoso, un resplandor que parece nacer desde el interior de tus mejillas.

 
El resultado...


Otro poderoso matrimonio: Laguna de Nars más Coralista de Benefit. El justo medio entre alegría y serenidad. En la imagen llevo ambos productos bien mezclados y combinados con un ligero toque rosa bebé en los labios (Nicely nude de Elf, el "nude" más bonito del mundo), yen los párpados un topo en crema difuminado, el Coffee de Max Factor.
Si quieres algo más barato, siempre puedes conseguir la rueda 3 in 1 shimmer bronze de Rimmel London, que cuesta ocho euros y deja un tono dorado bronce muy "California". Pero te recomiendo comer pan con cebolla durante dos semanas y ahorrar treinta y cuatro euros... ¡Laguna merece el sacrificio!

7 de agosto de 2010

Review en serie... Review en serio (III) Bricolaje cosmético en alta mar

No es extraño que, una vez abiertas las maletas en nuestro destino soñado, caigamos en la cuenta de que olvidamos en la gran ciudad algún frasco imprescindible en nuestro ritual de belleza.
A menudo suele ocurrirnos con el tónico: abulta mucho, pesa mucho también y el contenido es líquido y a veces sobrepasa los cien mililitros.
Comenzamos entonces a pensar que el tónico no es tan necesario como creíamos. De hecho muchas gurús de la belleza cuestionan su uso: es cierto que las pieles secas o normales no lo necesitan, pero para un cutis graso o sensible puede suponerlo todo. Productos como el tónico multifunción de Carla Royo Villanova son una auténtica joya para la piel y todo un comodín que mejora nuestra cara, ya sea grasa o sensible: el agua de rosas es astringente y calmante al mismo tiempo. Así que nos quedamos sin el saludable tónico por unos quince días, o tenemos que comprar uno nuevo... o no. También podemos fabricarlo nosotras.



En el caso de que nuestra piel sea grasa y estemos disfrutando del verano en la costa, nada más fácil: llevamos una botella de plástico al mar, la llenamos de agua y en casa la colamos. Listo. El agua de mar es muy beneficiosa, está llena de vitaminas y oligoelementos y la sal es el mejor astringente natural que existe.

Y si eres una Piel Roja como yo, o simplemente quieres mimar tu piel en verano pero huyes de cualquier textura densa, nada mejor que preparar un tónico a la camomila. Sólo mecesitas dos ingredientes: un puñado de flores de manzanilla de caalidad, compradas en un especiero, herbolario o tienda de infusiones, y medio litro de agua mineral. A ser posible Evian, pero también funcionan muy bien Lanjarón, Sierra de Cazorla o Solán de cabras.



Ponemos a cocer el agua, y antes de que rompa el hervor apartamos del fuego, añadimos llas flores y tapamos durante diez minutos. Dejamos que repose y que se enfríe, pasamos a una botella de cristal (aunque en la imagen haya yo fotografiado una de plástico), y tenemos el tónico más barato y beneficioso del ¿mercado?.
Y se puede enriquecer con cinco gotas de aceite de hiperico, que tiene grandes propiedades regenerantes, o unas gotas de aceite esencial de geranio, que es calmante y dará un perfume natural a la mezcla, suavizando un poco el olor de "mejunje de enfermo". Esto último es opcional, pero incluso en caso de enriquecerlo, el precio de nuestro tónico no superará los dos euros.

Si lo guardas en la nevera, tendrás medio litro de frescura y suavidad a nuestra disposición para todo el verano.