29 de octubre de 2010

Jugando con fuego

No podéis perderos el Beauty book que ha realizado la revista Elle para este mes de noviembre: arte y sabiduría en cada página.
Leyéndolo comprendo por qué, en cuestión de maquillaje, la moda no será nunca una tiranía. Conviven a modo de constelación o caleidoscopio tendencias antagónicas: a los eternos labios rojos les sucede la boca beige brillante, al trazo ahumado el extremo rabillo tipo Sara Montiel, al rostro pálido el ligero bronceado invernal. Y sin embargo todo pervive, ampliado y difuminado al mismo tiempo. No se equivocan las revistas, no pecan de incoherencia: es la moda que acepta sus vaivenes, que capta la volubilidad opulenta de cada mujer. En cada nueva temporada se imponen unas pocas reglas: pocas pero rotundas, son el sello del invierno que vivimos.

Ahora le toca el turno a las cejas salvajes, (¡al fin!), a la piel con efecto desnudo (de nuevo) y... ¡ a las sombras color llama encendida! el dorado, el cobre, el naranja, inundan los ojos en delineados de inspiración arty, en un doble juego bicolor. Leyéndolo me inundaron unas ganas enormes de probarlo, de jugar con fuego... y salió esto:


¡Tengo fuego en las... pestañas!

Siempre me atrajo el naranja encendido para colorear mis párpados, pero pronto aprendí que si lo depositaba a ras de pestañas me hacía parecer la mirada enferma. Por eso he llenado de luz el párpado móvil, dibujándolo con el jumbo Milk de Nyx: un lápiz cremoso y muy blanco, blanco puro, que luego difuminé con brocha.
Dejé limpias las líneas que suelen marcarse siempre, y en cambio me permití una enorme onda gatuna con un naranja dorado, alegre y sólido, y un pincel ancho y plano. Partí del lagrimal, ocupé toda la cuenca del ojo y llegué a tocar el extremo esterior de la ceja. Una ceja salvaje, como manda la moda: es decir, sin depilar y casi sin peinar. Pero me permití fijarla con un poco de brillo transparente, el mío de Mac, que contiene mini partículas de glitter plateado. Ha sido un gran descubrimiento: la ceja se viste de fiesta sin dolor alguno y sin renunciar al espíritu ochentero, encarnado por Brook Shields.




El look se apoya en un rubor único: el llamativo, el versátil, el vitamínico Taj Mahal de Nars, que dominó párpados, mejillas e incluso labios. En el pómulo lo mezclé con la crema iluminadora de Eyeko, sobre mi nuevo maquillaje de Max Factor; y cuando todo parecía pulido, terminado y perfecto salpiqué la parte redonda del pómulo con el sobrante de la brocha para ojos.





Preparé en la boca una base de luz con el Shimmer Pan Stick de Max Factor, coloreé luego los labios con el mismo pincel y el mismo producto naranja, y por último cubrí el centro con un poco de vaselina y toda la superficie con brillo transparente. Y supe que tenía razón el señor Nars cuando creó su barra Multiple: con un solo color podemos dar vida a nuestro rostro.

27 de octubre de 2010

Por menos de 18 euros... Max Factor te regala calidad de alta perfumería

La nueva base de Max Factor es toda una experiencia. Se llama eXperience weightless foundation y es mágica. De hecho posee tres poderes mágicos. El primero: no pesa y sin embargo cubre bien las imperfecciones leves. No se vende como una base de cobertura alta, pero viste la piel de forma confortable y la unifica: no en vano la comparan, desde el blog inglés The beauty bite , con la famosísima Face fabric de Armani. Es esa sensación la que te envuelve al fundirla sobre la piel: su textura en gel ligero pero untuoso se funde en el cutis con un confort inmediato. El segundo poder: tiene ingredientes naturales en su composición, por lo que cuida el cutis al tiempo que lo embellece. Por primera vez la firma ha incluido en el envase de uno de sus maquillajes el tranquilizador letrero de "oil free" que en mi caso es condición sine qua non para comprar un producto tan íntimo. La ausencia de petrolatum y otras grasas indeseadas se nota desde la primera aplicación, lo mismo que la presencia de ingredientes de calidad.

Y el tercer y más admirable poder mágico es que sólo cuesta 18 euros. Por dieciocho euros tenemos tecnología, ingredientes y acabado de alta cosmética. Hay quien me dirá: "bonita, ¿tú sabes lo que son 18 euros? Equivalen a tres mil de las antiguas pesetas. ¿Te parece razonable incluir esta review en tu flamante sección de "por menos de..."? A quien me lo pregunte, responderé: por desgracia, las bases de maquillaje son carísimas, y hay que invertir en una buena porque te juegas la piel. Face fabric de Armani cuesta 48 euros. Sheer glow de Nars, 44 euros. Double Wear de Estee Lauder, 35 euros. Matte pur de Biother, 28 euros. He citado las mejores bases fluidas del mercado en mi opinión, y todas quedan muy por encima de los adorables 18 euros que pide Max Factor por esta maravilla.

Pero vamos a los hechos: así queda en la piel, con la única ayuda de unos toques de iluminador en pómulos y zona de la ojera. Para aportar luz he utilizado el pan Stick Shimmer de la misma firma y la Eyeko cream que no deja de sorprenderme.

La piel queda impecable, sobrenatural, sublimada con un halo inocente que respira naturalidad y perfección. Es el fond de teint ideal para pintarse los labios de un rojo rabioso y conseguir aún el efecto nude que tanto buscamos desde hace varias temporadas. Basta con marcar el párpado móvil, el arco de la ceja y la zona más carnosa de las mejillas con un poco de iluminador y sugerir un breve trazo borrado de lápiz marrón a ras de pestañas superiores para tener un look limpio y elegante. La base se completa con otros dos lanzamientos de la gama Experience: toda una línea de bálsamos labiales y un rímel que no pesa en la pestaña. He probado el de color marrón: es mágico y natural.

Lo nuevo de Max Factor arrancará fervor y admiración en todo el que te mire. Y eso sí que no será magia: ¡tú lo vales!

25 de octubre de 2010

Por menos de tres euros: prunus dulcis oil

Anoche estuve a un milimétro de eliminar este blog.
Iba por la calle y me detuve a saludar a una vecina. Desde el minuto cero llovió sobre mi hombro todo un diluvio de problemas económicos. Su hija no encuentra trabajo y acaba de comprar un piso. Ella misma teme el momento de la jubilación, que se acerca imparable, porque le quedan varios años para finalizar su hipoteca. Y el hijo está también en paro y ha tenido la ocurrencia de dejar embarazada a su novia.
Yo me sentí egoísta. Tremendamente egoísta. Más y más egoísta con cada palabra suya. La gente lo está pasando muy mal, y yo sigo dando vueltas al manubrio de una fábrica de sueños imposibles. ¿Qué demonios hago hablando de pintalabios y perfumes que en ocasiones yo misma no me puedo permitir?
Pero cuando bastaba sólo un impulso para apretar el fatídico botón, recordé que el maquillaje es un auténtico arte. Que toda mujer necesita una pincelada de color en su cara y unos sorbos de glamour en su vida.
Lo que hice al final fue sacar dos propósitos: uno, no tentaros ni tentarme con un producto caro a no ser que sea absolutamente arrebatador. Y dos, escribir con mayor frecuencia críticas sobre cosmética de crisis, milagros baratitos para tiempos oscuros.
Por eso vengo a inaugurar hoy una serie de entradas que llevarán como título el cartel de "por menos de...", reseñando cosmética buena, bonita y barata. Combinaré la serie con algún post de amor y lujo para alimentar la fantasía, y espero así lograr un equilibrio saludable para el bolsillo y la mente.
Comienzo con una gran noticia: si acaso nos encontramos en un absoluto estado de ruina, podemos realizar los tres pasos básicos de nuestro ritual de belleza (limpiar nuestra piel, hidratarla y tratar el contorno de nuestros ojos), ¡por menos de tres euros al mes! ¿Cómo? Utilizando el aceite de almendras dulces que vende la perfumería del Mercadona. Es un auténtco multiusos, es cien por cien natural y sus ingredientes son: Almendras dulces, vitamina E, Vitamina C y ácido cítrico que es un conservante y antioxidante natural. Lo que no me gusta es que también contiene Peg-8, es decir un tipo de Propylene glicol, pero aún así me parece que la lista de ingredientes es (casi) irreprochable. El producto vale su peso (150 mililitros) en oro, pero cuesta dos euros y medio.
Me va bien incluso a mí, que tengo un cutis ultra sensible y alérgico a los aceites. Es suave y eficaz. Desmaquilla ojos y rostro con rotundidad y delicadeza. Sirve para hidratar la piel del rostro y para cuidar la del contorno de ojos, si no tienes grandes problemas. Es rápido y cómodo de usar. Y, por último pero no lo último: no pesa en nuestro bolsillo ni en nuestra conciencia.
P.S.: Pero seguiré hablando de Nars. Un colorete de Nars, como los diamantes de De Beers... ¡es para siempre!

23 de octubre de 2010

Duelos en la cumbre: candy pink lips

Fue Camarona quien inició esta idea genial de los duelos en la cumbre entre varios potingues de firmas distintas. Hoy quiero presentar distintas alternativas al tradicional "rosa de labios": Mac, Elf y Nyx.

Hasta hace unos meses, a mí no me gustaba pintarme los labios de rosa. Lo consideraba vulgar, aunque ahora piense que estaba en un error. a veces los tonos que parecen fáciles son los más difíciles: los fucsias me resultaban exagerados, el pink ochentero me aburría, el rosa chicle me horrorizaba. Ahora me pregunto cómo no veía la opción más evidente, que se mostraba ante mis ojos con deslumbrante claridad: el rosa bebé, el tono algodón de azúcar que sienta bien a todas las pieles.

El rosa que deshizo mis prejuicios está a caballo entre el nude rosado y el malva cremoso, se llama Viva Glam Gagá y es uno de los labiales solidarios de la firma Mac. Se convirtió en un must buscado y ansiado, en el pintalabios it del momento, y yo tuve la suerte de hacerme con uno en los primeros días de fervor. Me gustó tanto que lo llevé puesto en la presentación de mi tercer poemario, en la Casa del Libro. No sólo lo llevé en los labios sino que me acompañó en la mesa, junto al librito azul, y Jesu, genial periodista con alma de blogger, disparó esta foto, colgándola luego en El arrozal.

Tiene un acabado muy cremoso pero no brillante: ese es uno de sus aciertos. Otro consiste en la textura, firme pero hidratante. Sin embargo el verdadero prodigo está en el color, luminoso y más bien pálido con un toque lavanda. Demasiado hermoso para ofrendarlo a un personaje como Lady Gagá, que busca la provocación y fabrica el escándalo sin poseer el talento de, por ejemplo, Madonna. Este es el único fallo que podría encontrarle al labial: preferiría que los creativos de la marca hubieran buscado otro icono, porque para mí, la autora de hits como "Alejandro" sólo puede ser icono del mal gusto.

Leí en varios blogs que el Runway pink de Elf se daba "un aire al Viva Glam Gagá", y ahora que Gadirroja me brindó la oportunidad de tenerlo, no pude evitar la tentación de compararlos. Sólo se parecen un poco, muy poco. No son clones en absoluto: el labial de Elf es mucho más mate y menos luminoso que el de Mac, y su color es más apagado y con un matiz entre crema y tierra, sin dejar de ser rosa. Es mucho más cálido ya que no deriva hacia el lavanda.

El supuesto "clon" de Elf me recuerda, en cambio, al mítico Thalía de Nyx: con otra intensidad distinta, más oscuro el de Nyx, pero se deja ver en ambos ese subtono marrón que tanto favorece al rosa. Un labial con perfecto equilibro entre estas dos tonalidades se moverá siempre en la gama de los naturales, los nudes un poco más subidos, el concepto "my lips but better" que tanto se estila ahora. Thalía es la típica barra de labios que una mujer tímida calificaría como "potente", mientras que una femme fatal la colocaria sin dudarlo entre los tonos desnudos.

Tres rosas elegantes, sofisticados y nada previsibles. Eso sí, en mi opinión vence rotundamente el Viva Glam de Mac, puro glamour hecho barra de labios. ¿Cuál elegirías tú?

20 de octubre de 2010

A la luz de la vela

Isabelha me ha pedido una review de los Mineralize Skinfinish de Mac en el tono By candelight: un polvo iluminador preciosísimo con un nombre muy hermoso también. Son los primeros msf que tengo y me han cautivado.
Los compré en verano, cuando salieron al mercado con una edición limitada: ya sabéis que los señores de Mac van sacando los msf que ya existen, y alguno más nuevo, en cada colección. También encontramos iluminadores en la colección permenente, como el Soft &Gentle que podemos conseguir en cualquier momento: Arroín lo compara con el que ahora nos ocupa, demostrando que existen diferencias pero también similitudes.
Siempre hubo cierta polémica sobre el título de estas polveras, que en Mac califican como "minerales". Todas sabemos que el maquillaje completamente mineral no abunda en los grandes almacenes, y que muchas firmas como L´Oreal París, Max Factor, Clinique y Mac se han subido al carro de esta nueva moda beauty. No mienten, por supuesto, ¿cómo iban a hacerlo grupos tan serios como L´oreal o Estée Lauder? Es sólo cuestión de porcentajes. El tanto por ciento de minerales que hay en cada una de estas polveras es mínimo.




Para mí esto no es un problema, ya que no soy una adicta a lo mineral. Lo importante para mí es el delicado proceso de cocido y prensado de los Mineralize skinfinish, que les da esa textura fina y sedosa, frágil y bellísima, y la rica mezcla de matices que regala a tus mejillas un halo brillante y un volumen extra: si notas que tras maquillarte tus rostro queda excesivamente plano, te sugiero que pongas un msf en tu vida.
¿Cuánto dinero va a costarte? Sobre los 26 euros. Para la calidad que ofrece, similar a la de los excepcionales coloretes de Nars, no me parece excesivamente caro, aunque debo decir que no me dispongo a coleccionarlos: lo más previsible es que me quede con este y no adquiera ninguno más. Un iluminador no es como una laca de uñas o como un lápiz de labios: uno ya es suficiente. Eso sí, el que tengamos debe ser bueno. Y este es el mejor.





By Candelight: a la luz de la vela. Nombre romántico, inspirador y muy invernal. En la página oficial lo describen como "Rosa dorado": que me perdonen los señores de Mac pero no podría estar más en desacuerdo. Lo veis en la foto: se trata de un tono marfil dorado, cálido y con un importante subtono melocotón suave, quizás un poco rosado, sí, pero no es la nota de color dominante.
Aporta un halo de luz dorada y pálida al mismo tiempo. Te regala el look de mejillas navideñas. parece que acabas de abrir los regalos que había bajo el abeto, al lado de la chimenea.

Siempre escuché hablar, con admiración y arrebato, de este tono y del Petticoat. Me lo pensé mucho antes de hacerme con un msf, pero cuando llegó el momento, aproveché la colección Mac in the Groove para llevarme los dos. La diferencia entre ambos tonos radica en su intensidad: By Candelight puede utilizarse como un iluminador, al igual que Soft &Gentle, mientras que Petticoat es propiamente un rubor. Un colorete rosa con trazos bronces y acabado metálico: terminé regalándolo porque ya tenía algo parecido.




En cambio, los msf en el tono By Candelight eran algo completamente nuevo en mi vida: en este look los acompañé con una ligera base (Long lasting Natural Finish de Bobbi Brown, el maquillaje de mi verano norteño), una sombra color oro viejo en el párpado(Woodwincked de Mac), un poco de lápiz marrón (Kohl Ambré de Chanel), máscara de pestañas Lashmanía de Essence y en los labios un coral cremoso, Ravishing de Mac.

17 de octubre de 2010

El perfume de mi bisabuela

Quedan pocos minutos para que acabe el día. Hoy, diecisiete de octubre, celebramos según Tous el Día de la Abuela. Es cierto que las fiestas del padre, de la madre, del novio o de la novia son un mero reclamo comercial. Es cierto que debería ser navidad durante todo el año, y que mi padre y mi madre merecen mucho más que veinticuatro horas diminutas. Es verdad que las abuelas mueven el mundo, y se merecen mucho más que un camafeo de plata cuando llega el diecisiete de octubre.

Pero no he podido resistirme a publicar esta bellísima foto que Tous ha lanzado como buque insignia de su particular homenaje a las abuelas. Y además la fecha me permite hablar de un perfume especialísimo para mí: la colonia de mi bisabuela. Nunca podré olvidar a la "Abuela María". Se fue al Cielo, como anhelaba, hace unos cinco años, y yo tuve la suerte de pasar junto a ella una de sus últimas semanas de vida. Fue la semana más corta y dulce de la mía: el final de mi bisabuela fue apacible porque toda su enfermedad consistía en cien largos años y un cansancio atroz. "Pídele a la Virgen que me lleve ya, estoy muy cansada", solía decirme. Y un día, cuando yo me había marchado al Sur, se quedó dormida para siempre.

Una de mis misiones durante aquella preciosa semana era perfumarla, con un frasco grande de cristal que olía a té verde. Desaparecíamos ella y yo bajo una bruma de inmenso frescor. Ya en el verano, le pedí a mi abuela un tarrito de esa fragancia, y ella, con una generosidad a prueba de bomba, me regaló el frasco entero. Eau de Thé Vert de Roger & Gallet es, desde entonces, mi "perfume para recordar", mi dosis cotidiana de vitalidad, de frescor, de alegría. Es cierto que durante un tiempo la desterré del tocador: la botella se estaba terminando y me daba mucha pena (de hecho ahora queda un dedo y lo voy a reservar: en cuanto pueda me compraré otra.) Además abusé de este aroma durante un periodo de fiebres y neumonías, por lo que ha tenido que transcurrir unos meses para volver a disfrutar y que los viejos recuerdos eclipsaran a las nuevas sensaciones.

Ahora que Roger & Gallet se reinventa, volviendo a venderse en farmacias y dotando a los espacios blancos y funcionales de un aire vintage, es el momento de hablar de esta colonia. Su nota principal es el té verde, pero va acompañada de cierto aroma cítrico, alimonado, y tiene una gran persistencia en la piel. Esto lo diferencia de otros perfumes al té verde quizás aun más golosos, como Green Tea de Elizabeth Arden, que se apaga en la piel en lo que dura un suspiro. El té verde de Roger & Gallet regala un aroma muy fresco pero denso, consistente, con cuerpo. Por eso se trata de una gran opción para working girls, mujeres con un tren de vida de alto voltaje. Aporta serenidad sin opacar con su presencia.

El maridaje perfecto sería la manteca corporal de limón dulce de The Body Shop: estos dos aromas juntos desprenden un toque bucólico y chic pero no campesino. "Campestre" es el adjetivo que se me viene a la memoria cuando pienso en la Eau de Campaigne de Sisley, que despierta otros recuerdos en mí y por eso me fascina, pero debo reconocer que huele a puro campo. La diferencia entre ambas fragancias verdes consiste que, mientras Eau de Campaigne es un perfume claramente unisex, (el fundador de la firma perfumaba copn él su pañuelo), el té verde de Roger & Gallet, que en algunas páginas se publicita como "for woman and man", evoca una feminidad clásica, fresca y chispeante. Y, sobre todo... para mí siempre será "la colonia de la Abuela María".

15 de octubre de 2010

Por qué no me gusta el nuevo maquillaje de Maybelline

Cuando la opinión de alguien más sabio e instruido que yo no concuerda con la mía, suelo pararme a pensar: "algo falla. Me estoy equivocando". Durante los últimos meses he ido leyendo críticas buenísimas sobre Superstay 24. Este fond de teint es la nueva innovación de Maybelline y promete, por un lado, 24 horas de frescura sin acartonamientos, y por el otro una fórmula libre de aceites y resistente a la humedad. No me suelen gustar las bases de Maybelline: o son demasiado grasas para mí, o sus tonos me resultan demasiado artificiales. Pero, después de leer reviews en un par de blogs serios, mi opinión flaquaba. Y la puntilla definitiva fue este post en Mil caprichos. A Kitty no sólo la respeto sino que la admiro muchísimo: es una maquilladora de primera y es humanista, por eso expone sus ideas con lenguaje claro y muy cuidado. Pero, sobre todo, sé que presta mucha atención al paso de trabajar la piel con el maquillaje.

Superstay de Maybelline en "Nude"


Así que, sobre la palabra de Kitty, me acerqué a "mi perfumería amiga" con un tarrito de muestra y me hice con una buena ración de maquillaje Superstay 24 en el tono Nude. Comenzábamos mal: el color era demasiado rosa, pero el anterior, Cameo, lo era aún más; y el siguiente, Sand, se pasaba de oscuro. Decidí aplicarlo en el rostro primero con los dedos y luego con la Kabuki de Deliplús: en ninguno de los dos casos me convenció el resultado. La textura me recordó, por lo seca, a la Colorstay de Revlon, pero el acabado no es ni mucho menos igual de infalible. Puedo estar equivocada, pero creo que cuando le pides a una base duración, también esperas cobertura. Es cierto que una parte de la culpa es mía: no es que el producto sea malo, es que no me da lo que yo le pido. Tampoco puedo evitar pensar que, una vez más, la firma falla en sus tonos: ignoro si están pensados para el público norteamericano, pero a mí no me parecen naturales.





¿Qué puedo decir a favor? Realmente dura mucho tiempo y no creo que haga daño a la piel, aunque a mí acaba de brotarme uno de los ya olvidados granitos volcánicos en la barbilla. O sea que, después de todo, me ha aportado un fresco aire de... ¡adolescencia! Como la imagen es el argumento más poderoso, subo aquí la fotografía que hice de mi cara maquillada con Superstay 24. Y la comparo con otros maquillajes que he utilizado últimamente, y que sí dieron la talla.




Os suena, ¿verdad? Debajo del maravilloso Florita. luce la base Haute Tenue de Clarins que me ragaló en primavera Inma de Beauty Victim. Entonces tampoco me gustó, pero aplicada con una kabuki deja en la piel un efecto limpio, mate y cuidado. Desde aquí le doy la razón a Inma: es una gran base.






Aquí, la Hello Flawless de Benefit, aplicada también con Kabuki. Impecable.






Y, por último, mi adorada polvera azul piscina de Shuseido. Puro lujo en la piel. Las imágenes hablan por sí solas, ¿o no? P.S.: Existen productos de Maybelline NY que me fascinan: sus coloretes en mousse. Son deliciosos y únicos. ¡Probad el tono Peach satin y el Prune fantastique!

13 de octubre de 2010

Din, don, ¡cartero!

Las potingueras amamos a los carteros. Son los seres más bellos y amables de la tierra. Transportan en sus camiones, sin saberlo, siete gramos de rubor rojo y maravilla. Botecitos mágicos, paquetes acharolados, cintas de raso azul. Los carteros deberían ser declarados bienes de interés público... y benefactores de la feminidad.

A mí me ha llegado un paquetito esta mañana. Lo enviaba Isabelha, una simpática comentarista de este blog, que estaba interesada en los polvos de sol Monsieur de Jean Paul Gaultier. A cambio me ofrecía un colorete ruso... sí, ruso. Rojo y ruso. El packaging no puede ser más sobrio ni más bonito: una cajita redonda, muy pequeña y ligera, de plástico negro y brillante con tres grandes flores blancas y tres florecillas diminutas estampadas en el frontal.
Pero... ¿de qué firma es el colorete que me ha mandado Isabelha? Se llama Rouge Bunny Rouge: es rusa, coqueta, difícil de encontrar, exclusiva y con una estética basada en los cuentos de hadas. Eso es todo lo que he descubierto de ella. Y también que ofrece un brillo para ojos para lograr el acabado glossy que tanto se estila ahora, pero sin alterar las sombras que hayas puesto en el párpado antes.
El colorete rojo se llama Florita. Así se llama también un personaje de un libro de Carmen Martín Gaite, la chica mulata que abre las primeras páginas de Irse de casa, una de mis novelas favoritas. Al abrir el envase, me fascinó ver el mismo dibujo de flores en el polvo prensado. Dicho polvo es sedoso y firme, con el punto justo de cremosidad. Se trata de un rojo frambuesa intenso y mate, muy pigmentado y muy luminoso. Luminoso y mate, porque la luz nace del color y no de la textura. Es un color aframbuesado, de golosina, dulce y duro al mismo tiempo. Su tonalidad me recuerda al Crazed de Nars, un blush ya descatalogado que siempre me tentó.
Yo no suelo comprar coloretes tan subidos de tono. Los dos únicos rubores atrevidos que tengo no los escogí yo, me vinieron en la paleta de Costal Scents que me regaló Victoria. Yo me muevo entre el Luster de Nars, el Melba de Mac y el Coralista de Benefit: ¡nada que ver con esto! Por eso me ha hecho tantísima ilusión: nunca me atreví con el Crazed ni con el Mounia de Nars y ahora puedo jugar con el Florita.
El primero de mis juegos ha consistido en aplicármelo en los labios, sobre una fina capa de Carmex. Es tan pigmentado y cremoso que admite esta opción, aunque inmediatamente apliqué por encima una capa de gloss translúcido con mini glitter plateado de Mac.
Acto seguido lo difuminé en mis mejillas con la brocha en forma de mofeta de Mac, que tiene el poder de rebajar la intensidad del color. No lo deposité en el centro del pómulo, para no resaltar la parte más carnosa, sino en la zona más alta, más cercana a la sien, barriendo luego hacia la comisura del labio. Luego, con una brocha de colorete limpia, difuminé hacia el centro. Me sorprendió el efecto de buena cara que deja: no resalta mis rojeces porque es un rojo que tira a ciruela, con base azul.
Isabelha ha tenido una generosidad exquisita para conmigo: me mandó en una bolsita roja cinco tarros de diferentes productos de Kielhs, marca que yo aún no he probado. Siempre me han atraído sus perfumes en aceite y su famosa Creme de corps a la que Sara Jessica Parker es adicta. En la bolsita había: un bote de 75 ml de champú de arroz y trigo para cabellos finos, el acondicionador de la misma línea, y tres tubos de tratamientos corporales (de 30 ml cada uno), que me han hechizado. Por un lado está el famoso exfoliante de pomelo que despide un olor cítrico y revitalizante, por otro un jabón cremoso y por último lo que más me ha gustado: una crema untuosa para zonas difíciles. Me gusta porque no huele a nada: lo puedo usar en codos, talones y manos y seguir utilizando mi colonia de jazmín de Korres.
Toda una delicia haberte conocido, Isabelha. Gracias.

11 de octubre de 2010

Domingo ahumado

Para beber a sorbos la noche de un domingo que no termina en lunes, propongo saborear una buena piña colada, mientras se paladea en directo una música grandiosa. Y para acudir a un pub donde sirven la mejor piña colada que he tomado jamás fuera de Puerto Rico, una cafetería que ha tenido el ojo de contratar a un grupo como los Walkman, propongo un ojo ahumado, brillante y chic. Un "Smokey glow" en la línea más elegante de la puertorriqueña Jennifer Lopez, que por cierto dio nombre a un perfume llamado Glow que huele a limpio y a polvos de talco, una maravilla.
Para conseguir este ahumado brillante y ligero son necesarios tres ingredientes principales: paciencia, arte y dinero en el bolsillo...
¡Ah, no, no era eso...! En serio, la clave del look está en dos sombras de ojos muy especiales, una en crema y otra en polvo. La sombra en crema podéis encontrarla en cualquiera de los almacenes Sephora y es la Acqua Cream de Make up For Ever en el tono 2: un gris acero plateado y nocturno que me tiene enamorada, porque recuerda muchísimo a la histórica sombra Diamond lil de Stila o a la Smoke and Diamonds de Mac, ambas muy difíciles de encontrar en estos momentos y estas latitudes. La Acqua cream se aplica sin contención, con el dedo índice, por todo el párpado móvil y por el pliegue del ojo, hasta cubrir por completo la zona de la "banana". Este producto es de larguísima duracción.
Acto seguido conseguiremos el punto brillante del look, aplicando con el pincel de Marta del Mercadona la sombra Cloud de Stila a ras de pestañas y en el lagrimal. Soy consciente de que esta sombra sólo se puede conseguir ya en América o comprando en internet, por lo que os explico que también funcionan en este look el tono Electra de Mac bien difuminado, o la mítica sombra Erika de Lancôme.
El tercer ingrediente-milagro es una máscara de pestañas de la que os he hablado ya alguna vez: Lashmanía de Essence. Por menos de cuatro euros tenemos pestañas negras, marcadas, tupidas y larguísimas. No hace grumos, no se descascarilla, no cae porque, sencillamente, no pesa en la pestaña. Tras dos pasadas, enmarqué de negro el ojo, uniendo ambas líneas en el lagrimal, e iluminé el arco de la ceja con el jumbo Milk de Nyx.
El labio que mejor le sienta al dramatismo de este ojo sería un labio "batido de fresa", que se logra rellenando la boca con el lápiz de larga duración Sweet Cherry de Essence y cubriéndola con un gloss cremoso y pálido, como el Underage de Mac.
Pero, teniendo en cuenta que iba vestida de negro y rojo, me atreví con el eléctrico labial Heatwave de Nars: se veía mate, rojísismo y muy cómodo en el labio.
El perfume ideal para la noche es, sin dudar un momento, A la nuit de Serge Lutens: una auténtica obra de arte. El jazmín más intenso y delicado, arropado por un fondo de miel y almizcle. Una auténtica locura soñada y deseada mil veces...
... Pero no conseguida aún. A la nuit se me sale claramente del presupuesto, y mientras llega una ocasión propicia para comprarlo (no sé, el fin del mundo quizás), me consuelo con el spray corporal de jazmín de Korres. Si no es tan esplendoroso como el perfume, tiene un punto de olor a limpio que me llena de serenidad sin arrebatarme el placer de un aroma sofisticado.
Tres armas de mujer irresistibles: smokey glow, boca ardorosa, perfume de jazmín... ¡y que la fuerza te acompañe!

9 de octubre de 2010

Swatches on bare lips

Por fin he aprendido a fotografiar como Dios manda mis barras de labios preferidas, para poder subir al blog "chuaches" mínimamente fiables. El labial siempre ha sido mi pintura de guerra favorita, aunque reconozco que un buen corrector o una buena base de maquillaje es lo que mejor transforma una cara de acelga en un rostro radiante. Digamos que la base "arregla" el cutis, pero que la barra de labios lo "alegra".
Aquí os ofrezco una selección de los que, a mi entender, son los tonos de labial más favorecedores del momento.


Y comienzo por el principio, es decir, por una imagen de mis labios casi desnudos: sólo los hidraté con una buena capa de bálsamo labial Carmex con sabor a cereza. Durante el verano me he hecho buena amiga de este controvertido cacao, pese a contener semen de ballena y petrolatum en su fórmula. ¿Por qué me ha convencido? Además de su olor a gominola de guinda, en verano me apetecen los bálsamos que contienen mentol (todo lo contrario de lo que me sucede en invierno), porque este ingrediente evita los herpes labiales.



Estos han sido, tradicionalmente, mis tres labiales favoritos y los que siempre llevo en el bolso: el KissKiss de Guerlain en tono Peche Frivole, el tono Jist de Mac que fotografié para este look y, como último clásico de mi neceser, el Nicely Nude élfico.



Mi número uno durante años, un auténtico must para mí... el Peche frivole de Guerlain. Hice la foto en mi terraza, con mucha luz, y creo que ha salido medio decente: se trata de un melocotón cremoso, alegre y elegante, con un cierto equilibrio entre el matiz rosa y el naranja, aunque acaba decidiéndose por este último.

Es la barra de labios que consoló a mi corazón de la triste pérdida de mi labial favorito de todos los tiempos, el Peche juteuse de Bourjois. Este es un labial lujoso y caro, pero merece la pena muchísimo.
El suntuoso envase que lo envuelve es obra de un artista. El packaging es precioso, pero también preciosista: yo sé que muchas opinan que tanta demostración de lujo es vulgar y que son preferibles los envases sobrios en negro tipo Nars. Qué quieren, cuando lo vi me afloró el barroquismo sevillano. Sin embargo, todo el metal dorado de estilo art decó del mundo no habría sido suficiente si el tono no me hubiera enamorado de tal manera: es sencillamente el color de la alegría de unos labios primaverales.


Aquí tienen el Nicely Nude de Elf, por cierto muy mal perfilado con un delineador caramelo. Ya he hablado de esta auténtica joya, que junto al Viva Glam Gagá de Mac es la responsable de mi "conversión al rosa". Me chiflan los tonos bebé, esa clase de rosa lavado, limpio y muy dulce. Y por eso adoro de igual manera el Pink Lemonade de la misma casa, que ya enseñé en el blog:

Sin embargo, mi gran pasión en barras de labios es el color melocotón ¿A que no lo sabían...? No se me nota casi...
Lo mejor de este favorecedor tono es que posee matices ilimitados: siempre encontrarás un melocotón diferente. Algunos tiran al "nude" que tanto se estila, como el Honolulu Honey de Nars, que aún así yo veo como demasiado nude. A mí no me acabe de convencer las barras de labios en tono beige: no me favorecen.



...Otros tiran hacia el naranja jugoso y son mis favoritos, y aún hay un último grupo que gira hacia el rojizo, como el Niagara de Nars, un afrutado labial a caballo entre el color melocotón y el fresa: un labial camaleónico, que según el día, la ropa que lleves y el maquillaje de ojos y mejillas queda más intenso o más suave.

El caso es que creí haber encontrado en Guerlain, Nars y Mac los tres melocotones más bonitos del mercado, pero... Make Up For Ever me reservaba una sorpresa. Ya saben que acaba de sacar toda una línea de labiales de larga duración, y además... ¡se los ha fabricado la casa Dior! Me lo dijo la representante de la firma en Sevilla: tenemos la posibilidad de llevarnos a casa, por veinte euros, un labial de calidad exquisita que en el mismo gran almacén, dos corners más allá, se está vendiendo por casi treinta.
Y lo definitivo: el tono Intense 39 es un naranja melocotón absolutamente divino.

Aunque la niña bonita de los nuevos labiales MUFE se llama Rouge Moulin rouge y es un rojo mate impecable, de base azulada pero no muy fría, que es el color que lucen en su boca las bailarinas del mítico cabaret parisino.


De todos modos, el rojo y yo no acabamos de congeniar. Mi idea de rojo perfecto es mucho menos lujosa. Ni Guerlain, ni Mac ni Chanel: mi rojo ponible para todos los días es de Essence y no es una barra, sino un lápiz: el Long lasting lip liner en el tono Sweet Cherry. Delineo la boca con él y luego la relleno, difuminando con los dedos. A continuación aplico carmex en el centro del labio inferior y superior, y el resultado es un rojo afrutado, como guinda, jugoso y duradero. Perfecto.


Otra tonalidad que me disloca es la de "color labio mordido", o sencillamente "color labio." Un maquillaje natural pero sofisticado, translúcido y coqueto. El número uno para mí en este campo es el mítico Dolce vita de Nars,que acabo de mostraros. Es el famoso superventas de la firma, que para mí tiene un valor especial porque fue mi primera barra de labios de nars y porque me la regaló uno de mis mejores amigos, Pablo: me la trajo de Nueva York al volver de su viaje de bodas.



Otro labial color labio, aunque más suave y menos brillante, es el Pure sheer lip tint de Nars en el tono Angélique. Es muy hidratante. Transparente. Crea unos labios de niña buena satinados y bien cuidados.


No me gustan los brillos labiales: siempre termino eligiendo las barras, más sólidas, menos evidentes. Odio el efecto charol o vinilo, no lo puedo remediar. Mi tendencia suele ser evitar los colores fuertes cuando compro un gloss: me veo labios de cabaretera y una cara más redonda y gruesa de lo normal. Por eso estoy locamente enamorada del Chiuaua de Nars: es un gloss discreto y dulce, un ligero brillo lácteo que sublima tus labios.

Aunque, contra todo pronóstico, me he viuelto loca con el gloss Viva Glam Cyndi Lauper de Mac: aplicado con mano muy ligera aporta al labio un brillo coral, un tacto de natillas... y un aroma de natillas también.

1 de octubre de 2010

De uñas otra vez: Garmont

Hoy habría querido hablaros de lo nuevo de Make up for Ever, narraros las proezas de The Body Shop... pero hay una novedad en mi vida cosmética que por ahora eclipsa a las otras novedades: lo mucho que he comenzado a disfrutar cuidando mis manos, que andaban algo desatendidas....

Hace apenas tres semanas caminaba yo por la calle San Eloy de Sevilla, desembocando en el hotel Colón y en la peluquería Koupas donde me suelen cortar el pelo y alegrarlo con unos reflejos soleados cada tres o cuatro meses...
...cuando descubrí una tienda especializada en artículos de belleza profesional: Garmont. Allí venden marcas que siempre tuve por inencontrables en mi ciudad, como Kryolan, Wet´n Wild o Martora, y tienen también marca propia y laboratorio propio, que guarda un auténtico tesoro: la maravillosa crema de manos con alfahidroxiácidos.

Al inicio de Septiembre mis dedos estaban así de descamados, y yo rozaba la desesperación. Mi idea de la manicura entonces era, como comprenderéis, un tono porcelana que pasara muuuuuy desapercibido, o si eso era imposible, unos buenos guantes de piel que cubrieran la vergüenza en la que se habían convertido mis extremidades. Pero la crema de Garmont, que aparte de alfa-hidroxiácidos contiene aceite de oliva, sésamo y almendras dulces, reparó mis manos en menos de treinta días. El bote de 150 mililitros me costó siete euros; es infinitamente más barata que la de L´Occitane, (seis euros por treinta mililitros), aunque bien es verdad que no huele tan maravillosamente bien ni tienen un envase tan retro.

El increíble aroma es el punto fuerte de la mítica crema de L´Ocittane, además de su generoso veinte por cierto de manteca de karité. Huele a vainilla fresca y flores blancas, una combinación femenina y embriagadora... La de Garmont es una crema de apariencia normal y aroma neutro pero muy eficaz a la hora de nutrir y reparar manos, pies y codos. Me encanta. Y ha conseguido que la piel de mis dedos vuelva a ser normal:




También encontré en esta tienda, que para mí era ya como la casita de caramelo para Hansel y Gretel, un expositor de Essence lleno, y, lo que aún es más sorprendente: la colección "Return to paradise" al completo. Me llevé algunas cosas, pero hoy me detendré en el esmalte color verde botella con acabado charol. Es uno de los tonos oscuros más bonitos que he tenido, y permite mil y un juegos. En la misma excursión a la tienda me hice con un top coat con glitter y con una papeleta de adornos para las uñas en forma de florecitas, ambos de Essence, y surgió esto:





Verde botella y charol... con doble ración de brillo y unas manos sanas... ¿se puede pedir algo más?