27 de noviembre de 2010

Mi monedero, o la ecuación perfecta: Nars + Kiehs = labios de melocotón

Este es mi monedero. Me encanta: es de piel argentina, me lo regalaron mis padres en septiembre, tiene los colores del sol y del otoño y tiene mucha amplitud y tres cremalleras.
En uno de los departamentos guardo las monedas y billetes, muchos o pocos, que van cayendo en mis manos. Y en los otros dos guardo mi kit de supervivencia: el pendrive, un par de chicles Trident, el metrobús de Madrid, un vial de Pure DKNY de Donna Karan y las dos principales armas que poseo para convertir mis labios en una sedosa y brillante boca de melocotón.
Me gusta la marca Kiehls. Me gusta ese aire de farmacia antigua y yankee que tienen todas sus tiendas, y la deliciosa atención que te dedican sus vendedores. Me gusta la entrañable historia del peral en una avenida de Nueva York, y el olor cítrico y picante del exfoliante corporal Grapefruit. Soy tan irracional que me vuelve loca ese fetichismo de unir en mi imaginación el nombre de la Creme de corps con el de Sarah Jessica Parker... ¡aunque después de todo no me acaben de convencer ni la crema ni la actriz! Pero, lo que más me gusta de la firma, son los brillos labiales con color que puedes encontrar en Fuencarral: no contienen petrolatum como el Lip balm #1, sino aceites vegetales de rosa y de huesos de melocotón, que hidratan intensamente mientras el labio brilla con un sano color translúcido de lo más atractivo.
Me llevé el tono Earth day, un color miel preciosísimo que, puesto sobre el labio y sin nada más debajo le da un aspecto mojado y cálido bastante bonito. Pero como de verdad brilla en todo su esplendor es cuando lo superpones sobre una capa finísima de labial mate de Nars.
Durante el puente de Todos los Santos pude probar las nuevas barras Pure Matte de Nars. Raquel me maquiló los labios con el tono más nude, Tashkent, que en mi boca tomaba un matiz melocotón ingenuo y muy interesante. Me lo llevé: su larga duración, su acabado sedoso y su textura hidratante me encandilaron.
Sin embargo, a la hora de la verdad las texturas ultramates no están hechas para mí. Me agobian, y eso que esta es nutritiva y comodísima. A lo mejor el día que me decida a comprar la espectacular barra Vesubio me logro convencer a mí misma de que un rojo mate es el colmo de la sofisticación, pero el nude-casi-melocotón que me había llevado a casa necesitaba un toque de brillo...

Y... voilâ! Este es el lugar donde el amor antiguo (Nars) y el amor nuevo (Kiehls) se unen, para recrear en melocotón perfecto: jugoso, duradero, nutritivo, alegre, discreto y colorista. Una simbiosis sobrenatural.

25 de noviembre de 2010

Fiesta Prestige de Navidad en Sephora: ¡me diseñaron las cejas!

La noche del veinticuatro de noviembre fue muy, muy especial. La tienda Sephora de la sevillana calle Sierpes celebraba una fiesta de Navidad por todo lo alto: cuando recibí la invitación salté de alegría como una niña. Imaginad unos grandes almacenes a las nueve de la noche, la hora en que los comercios de la gran ciudad duermen ya, cerrados. Tú, en cambio, entras en un Sephora lleno de luz, vestido de navidad roja y dorada, con hilo musical, camareros guapos repartiendo canapés de atún rojo, centelleantes copas de champagne entre discos de algodón, en los veladores, y espléndidos maquilladores esparciendo polvo de hadas en tu rostro... de forma gratuita. Eso es lo que se vivió anoche. Había bar de uñas, diagnóstico de piel y varios tocadores de Make Up For Ever a nuestra disposición, pero yo me dirigí sin pensármelo al corner de Benefit. Por la depilación de cejas te regalaban el tinte..., una verdadera tentación.

Debo confesarlo: llevaba tres o cuatro meses pensando en depilar mis cejas, pero nunca veía el momento de pedir hora. Me faltaba el tiempo y el valor. Maite me sentó en su sillín mágico y me aseguró que no me dolería: en Benefit hacen depilación a la cera, precisa, rápida, limpia y personalizada. Dedican tiempo a mirarte los ojos. Y disfrutan de verdad con su trabajo: fue un placer ver o intuir a Maite, bailando con delicados movimientos de cirujano o relojero por mi frente, creando el "ser" desde la "nada"... y emocionándose con el resultado. "Normalmente", me dijo, "la gente viene con la ceja ya hecha, y lo que buscan es un retoque... ¡Pero tú has venido con la ceja en bruto!" exclamaba, muriéndose de la emoción.

Trabajó con ilusión pero también, y sobre todo, con profesionalidad. Trabajó con espátulas, pinceles, bastoncillos y unas tijeras diminutas. Primero cubrió el contorno de la ceja con vaselina para no teñir la piel, y luego aplicó el tinte de color miel tirando a castaño oscuro: ahora se estila la ceja natural, y natural quiere decir un par de tonos por encima de la coloración del cabello. A la hora de depilar, midió cada centímetro para lograr una simetría relajada, pulcra. La temperatura de la cera me pareció más bien agradable, y los tirones con venda... necesarios y cuidadosos.

Así quedaron mis cejas, a la mañana siguiente. Maquillé mis ojos con el dúo Sunburst de Clinique: me lo mandó Isabelha a cambio de la sombra Nuit de Guerlain que yo le había enviado, y es una combinación de fresa y vainilla muy dulce. Rellené todo el párpado móvil y el pliegue con la parte rosa, e iluminé el lagrimal y el arco de la ceja con la parta vainilla, que aporta muchísima luz al ojo.
"Me lo dijeron mil veces, pero yo no quise prestar atención..." ¿Os suena? Pues es la pura verdad y yo no quería escucharla: unas cejas bien depiladas son el abecedario de un buen maquillaje.

23 de noviembre de 2010

Escándalo etrusco

Hoy os traigo un look en el que los dos protagonistas absolutos son mis dos últimos tesoros de Nars: la sombra dorada Etrusque y el gloss Scandal. Sin más adornos, sin florituras: quiero que brillen por sí mismos, en todo su esplendor.

Preparé la piel con Agua de musgo, un tónico-sérum relajante firmado por la casa Secretos del Agua del que ya hablé aquí. Me gusta mucho como base de maquillaje porque no es nada grasa, no pesa en la piel pero la hidrata levemente además de calmarla. Quería lograr un efecto cara lavada + ligero bronceado: lo conseguí con dos muestras de maquillaje de Everyday Minerals que Isabelha me envió. El fondo mate en el tono Soft Peach Matte me ha convencido: es un polvo de cobertura media y acabado mate pero fresco que aplico con la brocha kabuki de L´occitane: la combinación es una auténtica delicia. El polvo dura en la piel por unas cinco o seis horas, y lo mejor de todo es cómo la deja al acabar el día: se retira con facilidad, sin frotar, y el rostro aparece cómodo y relajado. El rubor Girls day es un colorete bronce con un bonito tornasol que me recuerda al matiz dorado del Cactus Flower.

Pero vamos a los ojos... Así queda la sombra Etrusque de Nars, sin más artificio que un aplicado en forma de halo por todo el párpado móvil, pliegue interno del ojo, lagrimal y párpado inferior, y un ligero rabillo difuminado con otro pincel. No utilicé lápiz alguno para rasgar o definir el ojo: sólo una pasada de rímel ciruela de Benefit; y sin embargo la mirada luce brillante y abierta. Es un dorado clásico, ni viejo ni roto. Un oro escarchado como de terciopelo: una sombra que pronto será un clásico vintage.

La combinación Oro + Rojo afrutado es elegante y sencilla. El brillo labial Scandal es denso, translúcido, brillante y de un rojo alegre para todos los días. La intensidad es modulable: puede parecer un rojo nocturno light o un rosa fresa de niña buena. El efecto es de fruta mojada, pulposa.
Rojo y Dorado... ¡cómo se acerca sigilosamente la Navidad!

21 de noviembre de 2010

Mis direcciones (no tan) secretas en Madrid



Tarde de viernes en Madrid: pulso acelerado, barrio de Salamanca... ¡estoy en Vinçon! La tienda que me descubrió Kitty se ofrece a mis ojos invernal, con abetos y osos blancos de peluche y una preciosa enredadera... Si el exterior es de cuento de hadas, el interior es muy català: práctico, ordenadísimo y tremendamente moderno: ¡todo lo que venden parece salido de las manos de último diseñador "it"...!
Esta fue mi primera parada: Castelló número 18.
Lo miré todo, pero lo que me llevé fue una agenda para el dosmil once: pequeña, de color azul noche y de la marca... Moleskine. Sí, lo confieso, es puro esnobismo: ¡adoro escribir en las libretas que usaron Hemingway, Picasso y Van Gogh! Y en Vinçon encuentro toda la gama: tamaños y colores desconocidos...

Próxima parada: Azul de Mar, calle Francisca Moreno, una 3.
A pesar de las reducidas dimensiones de mi agenda azul, voy a tener una hoja enterita para cada día del año, pensamiento que me produce un extraño alivio...
Lo que hay sobre la Moleskine es un colgante de madera en forma de luna y estrellas... Comprado en Azul de mar que es un tienda que me chifla. Se ha convertido en MI tienda de complementos, en LA tienda de bolsitos, pulseras, pendientes o matrioskas rusas para mí: no hay otra. Me fascinan sus anillos artesanos, sus bolsitas de plástico con decoraciones naïf, sus colgantes en forma de galleta (que por cierto vuelven a vender...) Pero lo que en verdad me enamora es el cariño que pone Mariví en encontrar objetos especiales, cosas con alma. En esta visita me llevé este colgante y otro en forma de ciervo naranja, vitamínico.
Tercera parada: en la Calle General Pardiñas, número 41, hay un salón de manicura absolutamente encantador: se llama Tea & Nails y vende productos de Opi. Fui buscando unas cremas de manos de las que habló Calipso en su blog: Avojuice by Opi. Si tenéis la ocasión de comprar alguna de estas delicias, por trece euros tendréis un aroma embriagador y unas manos de seda (comprobado: desde el primer momento.) Yo probé la de lima y no sé cómo me contuve: si no me la llevé fue porque no he terminado aún mi crema de Garmont, y en época de crisis los indios deben ir en fila india.
 

Del mismo modo estuve investigando en las farmacias de la calle Velázquez y conseguí probar al fin el famoso exfoliante de azúcar a la naranja de Delarom: huele a piruleta de mandarina y la textura, en forma de cristales de azúcar, es absolutamente cautivadora. También vi que Caudalie ha sacado una crema sorbete para pieles sensibles que será mía...

Pero en el Corte Inglés de Goya me aguardaba Nars. Acababa de leer la magnífica reseña de Kitty sobre la Navidad que este año propone mi firma favorita: por eso fui directa y le pedí a Raquel que me probara la sombra Etrusque. Fue amor, locura, pasión al primer contacto. Se trata de una sombra que viste los ojos sin más, podría asistir a la boda de mi mejor amiga con una pasada de rímel como único compañero. Y con el gloss Scandal, un rojo cereza translúcido, hace una combinación de infarto. Ya sabéis que los brillos de labios de Nars son los mejores que existen en el mercado, como ocurre con el rubor. No pesan en el labio, lo hidratan, duran muchísimo. Este rojo transparente y afrutado va a hacerle compañía al Chiuaua, y juro que pronto tendrán descendencia...

18 de noviembre de 2010

Lo rosa que hay en mí

Rueda en estos momentos por Youtube y la esfera beauty una cadena en la que gurús y menos gurús* cuentan, graban y fortografían lo que de rosa hay en sus vidas. Se trata de enumerar pertenencias rosas, o sea, un tag llamado "pretty in pink", una idea realmente divertida a la que me voy a sumar.
Ante todo debo decir que no me muero por el color rosa, pero mi propio móvil y mi protector solar favorito para el cuerpo tienen este galmuroso tono. Mi teléfono, un samsung táctil de color rosa metalizado ycon una cámara buenísima, me alegra la vida y ha sido bautizado por la orientadora del colegio donde trabajo como "Moñamóvil". Supongo que es muy "cute", muy "kawai"... El protector solar del que hablo es precisante el "Pink bites" de Hawaian tropic: tiene un olor a coco que enamora, un factor cincuenta que súperprotege, y un encendido color fucsia que cautiva la vista... pero se me terminó en Septiembre y tiré el frasco a la papelera.

Tengo cremas rosas, coloretes rosas y pintalabios rosas... pero también tengo un libro de portada rosa que me fascina: "Temporada de fresas" de Pilar Pardo, el poemario nº7 de la editorial Siltolá. Los poemas de Pilar pardo son intimistas, bucólicos y suenan muy bien, ya que están escritos en ritmo endecasilábico. Os subo un poema:

MEMORIAS DE ÁFRICA

En medio de un paisaje desolado, / cubierto por los ocres / de la arcilla reseca,/ /se alzaba el esplendor / de todos los edenes: //

la exuberancia suma / de un árbol solitario.

El rosa es un color ideal para las cremas: aporta tranquilidad. La Eyeko cream de Eyeko guarda, en un envase de plástico rosa con letras plateadas, una textura luminosa, rosada y con partículas de luz. También la Moisture Surge Extra de Clinique es rosa: se trata de un gel crema que hidrata y refresca, uno de los pocos productos faciales de Clinique que realmente funcionan en mi piel.

El colorete Rose Coup de foudre es mi blush preferido deBourjois: deja un halo entre melocotón y coral rosado en las mejillas, huele a polvos de talco y en esta edición limitada la tradicional cajita redonda se viste de flores color frambuesa. El polvo iluminador rosado de Essence pertenece a la preciosa colección "Return to paradise". Ilumina y refresca el maquillaje sin aportar brillos, y me encanta usarlo cuando tengo que salir por la tarde, me maquillé por la mañana pero mi look está ya un poco apagado.

Tengo dos lacas de uñas rosas que me encantan: el tono Paprika de Dior, un rosa barbie ligero y algo ácido, y el Tea de Eyeko, un rosa pastel de fresa más sólido y cremoso pero igual debrillante.
Por último, Miss Potingues me regaló este labial totalmente pink de Yessensy, el número 3, y en contra de todas las apariencias me ha fascinado y lo estoy usando casi a diario. Es un casi fucsia muy fresco y sorprendentemente hidratante...
¿Y vosotras...? ¿Cuántos objetos rosas rodean vuestra vida cotidiana?
(*) Coincido con Camarona: detesto la palabra "gurú".

16 de noviembre de 2010

Blue variations

¿Recordáis esta foto...? Es el esmalte Blue my mind de H&M que compré este verano: azulón, alegre y bastante duradero para costar tan sólo tres euros con noventa y nueve céntimos. En la tarde del domingo, lluviosa y algo apática, lo rescaté del baúl veraniego, me pinté las uñas con él y eché a volar la imaginación. En un primer momento pensé rematar el look con una capa de top coat mate, pero no me gustó el resultado final: he comprobado que sólo los esmaltes acuosos o metálicos resisten bien ese proceso, mientras que los colores sólidos quedan demasiado opacos; nos termina saliendo algo parecido al acabado "uñas de plastilina"...

He aquí una laca que se lleva bien con la textura mate: el tono Rain de Eyeko, un azúl grisáceo bastante fluído, se deja "matificar" con facilidad y queda impecable.

Y aquí, un caso de esmalte metalizado, el Awakenin de China Glaze, que con una capa de top coat mate adquiere una acabado "frost" verdaderamente bonito...
Con el Blue my mind de H&M tenía que buscar otro camino, quizás el camino brillante al más puro estilo "princesas y hadas". Hace unos días descubrí que en la perfumería Garmont vendían productos de la marca Wet´n Wild, y decidí hacerme con esta brillantina de cara a las fiestas de Nochevieja. Pero como queda mes y medio..., le he encontrado otra utilidad. Aparentemente es un glitter de color blanco-plateado, pero en la piel tornasola a preciosos tonos malvas y azules.
Apliqué el glitter sobre la uña ya pintada de azul y seca, con el pincelito delineador del Mercadona humedecido con agua de avena. Acto seguido apliqué el top coat escarchado de Essence, que aporta un brillo especial a la uña, además de protegerla, sellarla y asegurar una duración decente. Pido disculpas por la foto final del trabajo ya finalizado: había anochecido ya y tuve que usar luz artificial para fotografiarlo.
¡Uñas, para qué os quiero!

13 de noviembre de 2010

No pongas química en tu piel

Una buena tienda de cosmética ecológica debería ser como un jardín o como una bodega: algo vivo que crece, respira y te atrae con el poderoso imán de las cosas recién hechas, de la auténtica artesanía. En Sevilla hay una tienda así: se llama Gea y está situada en la calle Hernando del Pulgar. Su dueña mima cada crema, cada jabón, como un bodeguero mimaría cada viña, cada barrica de madera noble, cada botella de caldo oscuro y aromático.
Gea tiene una página web llamada no pongas química en tu piel, que además posee su propio blog, pero si vives en el sur o viajas a Sevilla te aconsejo una escapada tranquila y un rastreo concienzudo de los increíbles tesoros para la piel que guarda esta esquina.
Esta foto está sacada de su blog: no me digáis que no es una esquina encantadora...
Nada más entrar notamos que nos hemos adentrado en una isla privada, algo que cuesta trabajo diario y que inspira una ilusión única. No estamos en la parafarmacia del Corte Inglés. No estamos ni siquiera en Lush, cadena encantadora pero cadena al fin y al cabo. Gea es una tienda a la antigua usanza, en la que te conocen y te llaman por tu nombre. Entré por casualidad hace seis meses, volví hace una semana. La mujer que colocaba con cuidado jabones en el mostrador alza la mirada y me dice: "¡cuánto tiempo sin verte! ¡Qué bien tienes la piel! Tú tenías granitos de rosácea en las mejillas..." ¿Es o no es para sorprenderse? Aquí nunca te venderán algo que no sea adecuado para tu piel. Es más: se detendrán a charlar contigo aunque tus bolsillos estén vacíos; son buenas vendedoras y saben que una cliente satisfecha vuelve siempre. Aquí he comprendido que todo lo que dijo al respecto María S. Zubizarreta en Mil Caprichos no sólo estaba bien escrito, sino que era la pura verdad.
Y no te contarán rollos esotéricos, algo que agradezco en el alma. Se respira normalidad: te dicen que la química no es buena para la piel pero no te hablan de fuerzas ocultas. He llegado a oír cosas por estilo en algunas tiendas naturistas y, sinceramente, salí del local pensando que mi catolicismo era mucho más razonable. Los productos que venden son una auténtica locura. No sólo tienen toda la línea de marcas bío conocidas: Weleda, Logona, Neobio o Santé. Como verdaderas apasionadas de la artesanía natural traen cosas únicas: cremas a base de aceite de oliva que eleboran cooperativas de mujeres andaluzas. Casas como Cattier o Corpore sano. Manteca de karité o agua de rosas completamente puras, firmadas por Aromas de los Filabres...
Me llevé el champú de aloe y abedul de Corpore sano, y creo que nunca volveré a lavarme el pelo con productos de droguería ni peluquería. Mi melena aguantó así, como veis en la foto, durante toda una semana. Lo que tiene: una mezcla de camomila, estracto de abedul y aceite de germen de trigo que hidrata, fortalece y aporta un brillo espléndido. Lo que no tiene: parabenos, colorantes ni siliconas, ¡nunca más pelo "melifluo"!
Al día siguiente volví a por el gel de aloe vera de la misma marca. Es el mejor que he probado, y os aseguro que lo mío con el aloe vera ha sido toda una peregrinación. Un gel puro al 99,9%, transparente como debe ser (huid de los geles de aloe verde clorofila, ¡porque ese color no es natural!) Contiene, además de aloe barbadensis, un espesante natural (carbomer) y aceite de salvia, que actúa como un antibiótico natural desinfectando la piel y previviendo numerosas enfermedades.
Me regalaron muestras de la línea de granada de Weleda: amor, amor, catástrofe. Me he dejado cautivar por la crema de ducha de granada, suave y embriagadora, pero sobre todo por el aceite reafirmante de granada: deja un tacto de terciopelo en la piel, un brillo satinado, una hidratación intensa y un olor afrutado, ácido y dulce al mismo tiempo, denso, como de dátil que se derrite en el paladar.

10 de noviembre de 2010

Look verde esmeralda para Miss Potingues (o "Por menos de 0 euros... ¡regalo!")

¿Recordáis este precioso look de Miss Potingues...? Cuando lo vi caí rendidamente enamorada del color esmeralda que encendía los ojos de Bea, su autora: es un tono que ilumina el rostro, que regala luz a raudales. Busqué en mi tocador alguna sombra para clonarlo, pero ni la mítica Humid de Mac, más cercana al verde de los abetos navideños que al de la piedra preciosa, ni la gótica Noir emeraud de Bourjois podían compararse a la luminosa sombra en crema Emerald Green de Yes Love. El esmeralda es un tono muy olvidado por las firmas de maquillaje, ya sean caras o baratas...

Al final me decidí a encargar a Bea el famoso lápiz. Ella me lo envió y fue tan generosa como para acompañarlo de varios detalles más y no cobrarme ninguno: eso sí, me pedía un look... aquí se lo brindo con mi gratitud y mi admiración.

El lápiz nº5 de Yes Love es en realidad un dúo: por un lado tenemos la mina en crema, suave y firme al mismo tiempo, y por el otro un pigmento en polvo plateado, color gris antracita con brillo metálico. Ambos tonos me vuelven loca. El esmeralda crema se desliza con facilidad por el párpado y permanece en él muchas más horas de lo que yo suponía, y el pigmento es brillante, resistente y preciosísimo.
En el paquete venían varias muestras, una de ellas de corrector mineral color salmón de The all natural face que no he podido fotografiar porque utilicé entero para maquillarme, un trío en tonos agua e iluminador de Carlo di Roma y dos labiales: un rosa pastel muy suave de Vera Cristal y un rosa metalizado y veraniego de Yesessy, el nº3. Me sentí abrumada al abrir tantos regalos: afortunadamente acababa de mandarle yo también algunas cositas.
Decidí realizar un look utilizando sólo los productos que ella me había regalado. Por eso hidraté mi cara con la muestra de crema confort de Giséle Denis para pieles sensibles y la maquillé con el corrector salmón de The all natural face. Lo apliqué con pincel sintético plano en las zonas en que necesitaba algo más de cobertura (barbilla y aletas de la nariz), y con brocha kabuki por todo el rostro. Me quedé sorprendida de la luminosidad que aporta: tengo que probar más a fondo esta marca vegana de los Eh!Eh!Uh!Uh! (Bea dixit.)
En las mejillas deslicé el labial rosa de Yesenssy a modo de colorete: en un primer momento pensé que sólo le daría uso como rubor, pero ayer me lo puse en los labios y también me gusta mucho como queda. para ese look usé la barra de Vera Cristal, que en un principio me pareció que me quedaría mejor. Marqué los ojos, a ras de pestañas inferiores y superiores, con un trazo grueso del lápiz verde esmeralda, como se ve en esta foto. Luego iluminé el arco de la ceja con la parta blanca irisada del trío de Carlo di Roma.
Por último rellené el párpado móvil con el intenso, increíble pigmento Silver Grey, que aporta al ojo un brillo oscuro, como de escamas de pez fantástico. Me dijo Bea que el precio de este práctico y elegante lápiz es de un euro y medio...
Y para maquillar mis pestañas utilicé la máscara Bad Gal Plum de Benefit, lo mismo que para peinar mis cejas y oscurecerlas en dos o tres tonos. Lo considero un error, quedó un poco raro... pero aún así no termina de disgustarme y sé que lo repetiré.... ¡en Nochevieja!
P.S.: Echad un vistado a la columna de la derecha... ¡segunda parte del sorteo!

7 de noviembre de 2010

¿Blanco Beauty? ¡Corre a por sus coloretes y labiales!

El mes de noviembre ha comenzado para las beauty victims con una duda existencial: ¿es o no es buena la nueva línea de maquillaje de las tiendas Blanco? Porque la ropa que allí venden, con la mano en el corazón lo tenemos que decir, no destaca por su calidad. Yo soy más de H&M, y si la visa y la talla me ayudasen un poco, de Adolfo Domínguez, ¡me fascina! O sea que, si no me hubiera avisado CARAMELO DE POMELO en un comment, tal vez nunca me hubiera acercado a un local de esta cadena, de la que sólo me gustan los accesorios y, en especial, las bailarinas, botines y bolsos con estampado de leopardo, tan kitch y tan llenas de un extraño glamour, aptas para vestiditos lady like y para looks rockeros...

Si no me hubiera acercado a la tienda Blanco del centro de mi ciudad, nunca habría sabido que el "animal print" salpica los envases de estos nuevos tarritos que llegaron para colorearnos la vida... Pero me acerqué. Y, como suele suceder, entre la masa de pinturitas-como-de-juguete que no valen ni los cuatro euros que cuestan, encontré dos productos que merecen la pena muchísimo: el colorete y la barra de labios.

Había, además de una ausencia pavorosa de probadores, lacas de uñas demasiado líquidas, lápices de ojos con la punta ya saltada antes de su primer uso, sombras de aspecto más bien tizoso y coloretes y labiales maravillosos. El rubor es lo primero que salta al la vista, un punto de belleza que atrae la atención. Se declina en dos tonos, uno llamado "marrón topo" y otro llamado "rosa". El tema de los nombres no lo veo yo muy acertado: a los creativos les entró verdadera obsesión por el topo de moda y han bautizado a diestro y siniestro distintos productos con el título de "Marrón topo": desde un labial color chocolate oscuro a un esmalte de uñas color marrón clásico, pasando por el blush cuya tonalidad es más cercana a los polvos de sul o a un miel cálido.

El colorete "rosa" es una joya que no debe faltar en ningún neceser: por menos de cuatro euros podéis sonrojaros con este tono entre fresa y raspberry, realmente especial. La pigmentación es alta y la duración media tirando a baja... pero tanto no podíamos pedir.

Los labiales son buenísimos: es la gran sorpresa de la colección. Para el precio que tienen, la calidad es increíble, aunque sigue valiendo la pena comprar on line los geniales "pintalabios" de Nyx, que salen más o menos por el mismo precio: 3,99 euros. Estas barras de labios son muy cremosas e hidratantes, y su duración es buena. se sienten cómodas en la boca, la textura es fina... y los colores son básicos pero bonitos: hay un rojo clásico, un rojo dulce eintenso de base azul llamado Cereza, un burdeos, un fucsia y un marrón oscuro. Yo me llevé a casa el llamado "Visón", nombre acertadísimo: tiene el mismo tono de los sujetadores color visón que tanto espantan a los hombres y a nosotras nos parecen taaaan cómodos... Con el labial ocurre lo mismo: es un nude cómodo, de base amarronada pero con matiz rosado. Un arma poderosa para ganar la batalla diaria.

5 de noviembre de 2010

Mascarilla relajante de Nivea: review

Jueves, mediodía.
Mi piel parece irradiar mil bombas por nanosegundo. Caliente, roja, estresada. Delante de mi portal bailo nerviosamente, afanándome en buscar en las profundidades de mi bolso unas llaves que a todas luces no están allí. Son las dos de la tarde, la mañana ha sido larga y... ¡maldita sea, me las he dejado en casa oooootra vez! Y mis padres comen fuera...
 Estado de shock. Palabrotas y juramentos en tono de voz ascendente. Cara roja rojísima. Y, de repente, la solución: sumergirme en el Corte Inglés, comprar un sobrecito de mascarilla relajante de Nivea y el Vogue del mes de noviembre, tomar un autobús y descansar en uno de los muchos bares que jalonan la Calle San Fernando, mientras almuerzo un par de "montaditos" y un batido de fresa. Y esperar apaciblemente a que lleguen las cinco de la tarde y sumarme al cine fórum de Filología: nada puede relajarme más.


Mascarilla relajante de Nivea y batido de fresa Okey...
En la cafetería en sombra respiro, bebo un sorbo rosa y pido unas tijeras al camarero. Si le sorprende mi petición, no lo demuestra. "Cortan bastante", me avisa. Corto una esquina del sobre y en mis manos cae una deliciosa masa verde, fresquísima, con un relajante y verde olor a aloe vera y a vitaminas, a campo, a tranquilidad.


El cuerpo del delito


Lo malo: alcohol como cuarto ingrediente.
Lo bueno: todo lo demás. La sensación de calma, confort y frescura que me invade al embadurnar mi cara con ella. Las risas de las camareras al ver mi rostro verde. La deslumbrante lista de ingredientes buenísimos: arcilla blanca y glicerina, vitamina E, aloe barbadensis, avena sativa, magnesio, camomila y ácido cítrico. Un cóctel de buenas vibraciones.

Durante los quince minutos de rostro verde y divertido aproveché para retocarme las uñas, para hojear la revista... para relajarme.
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Resultado


Lo mejor: cómo quedó mi piel. Por vez primera, y por motivos puramente empíricos, subo a este blog una foto de mi piel sin maquillaje: se ven rojeces y la marca deun granito, pero os aseguro, ¡no son nada en comparación con las que había media hora atrás! Y el cutis se sentía limpio, cómodo, hidratado y ¡suavísimo! Una suavidad que veinticuatro horas después permanece.

Hablemos de precios. El producto viene en sobres bidosis que cuestan dos euros, o sea que cada aplicación tiene un coste de un euro. Aconsejo utilizar esta mascarilla dos veces por semana y retirarla con agua mineral, así que vamos a hacer cálculos: cuatro por dos es igual a ocho, mas dos euros... el tratamiento de relax al mes os sale por diez euros. ¿Merece la pena? En una palabra: sí.

3 de noviembre de 2010

Sorteo + Juego: 7 Barras de labios + 1 Libro

Hace exactamente un año conseguí habilitar el contador de visitas en este blog.
Sí, soy un poquito lenta... pero para celebrar las cosas buenas que me ocurren gracias a vosotras soy rapidísima. En un año 92.000 visitas, 211 seguidoras, el puesto 21 en el ranking de Wikio... y tantas mujeres bellas que he conocido: abiertas, simpáticas, emprendedoras. Gadirroja y Morgan me han hecho reír y disfrutar de los lindo. Bea de Miss Potingues me ha enseñado a combinar sombras, coloretes y labiales en un look perfecto. Cantaloupe y Kitty me han honrado con su amistad... y con un par de mañanas memorables de makimarujeos por Madrid. A Kitty debo también el diseño de este blog. Chuckita y Caramelo de Pomelo me han animado fielmente con sus comentarios. Isabel y Carolina L de Arrebatadora, sin conocerme de nada, me enlazaron en uno de los principales blogs de la esfera beauty española. Adriana me ha enseñado a vestir de rocanrol el maquillaje. Isabelha me ha regalado un colorete ruso... y mucho más. Y tantos comentaristas anónimos, semianónimos, inéditos... que con sus verdades dulces o amargas me han hecho crecer.

En este segundo sorteo, que no hubiera sido posible sin la ayuda de Isabelha y Gadirroja, voy a ofrecer mis dos objetos favoritos: barras de labios, que nos ponen guapas por fuera, y un libro, que nos pone guapas por dentro... ¡aunque la autora sea yo!

El libro no es otro que Las siete barbies solteras, selección de poemas en prosa que he publicado a principios de 2010. No podía ser de otra forma, ya que el primer look con fotos mías que subí al blog fue precisamente el de la presentación de este libro... que habla, entre otras cosas, de la poesía que esconde el maquillaje.

Los siete labiales: cuatro son de la marca Elf, comprados por Gadirroja en su web inglesa; otros dos son de Nyx y un último de Hean: estos tres fueron adquiridos por Isabelha (junto con otros tres igualitos para mi colección), en Maquillalia. Están los siete nuevos, completamente nuevos todos excepto el Runway pink de Elf que lo abrí y probé una vez tan sólo en mis labios para realizar el post de los labios rosas. He aquí la lista de los siete labiales: - Nicely mude de Elf: el mítico nude élfico, tono labio rosado, dulce, auténtico candy pink lipstick. Lo llevé en este look feliz veraniego. - Runway Pink de Elf: rosado algo más mate y neutro. - Cool Coral de Elf: labial metalizado y muy brillante, que más que coral se parece al tono "caramelo de naranja"... - Pink Lemonade de Elf: barrita múltiple que sirve para labios, párpados y mejillas, y que aporta un color rosa ácido y dulce al mismo tiempo. Tenéis chuache de ambos en el post del segundo pedido élfico. - Strawberry milk de Nyx: un rosa pálido y cremoso, color batido de fresa. Podría ser el auténtico clon de Lady Gagá de Mac, aunque sin el subtono malva de este. - Indian pink de Nyx: rosa cálido con subtono naranja, es decir, un tono melocotón precioso. No he podido sacar una foto fiables a estos dos preciosos colores en mis labios, así que os remito al blog de Heaven, que fue quien me tentó.

Y.... por último... ¡el número 304 de la Vitamin Cocktail de Hean! Fue una corazonada de última hora, porque en realidad yo quería el tono Watermelon de Nyx que estaba agotado. Ahora me alegro: como tengo uno para mí, puedo deciros que es un labial hidratante, cremosísimo y de textura firme, y el color es duradero y muy fresco. "Wild strawberry" se llama, aunque yo lo veo más como un rosa metalizado. ¿Qué hay que hacer para participar en el sorteo? Tendrás que seguir mi blog y anunciar este sorteo en tu web personal si la tienes. PEEEEERO... hay más. Te propongo un juego:

La primera que adivine cuál es el labial que llevo en esta foto, ganará el concurso. Te doy un par de pistas: - No pertenece a ninguna de las marcas de los siete labiales sorteados. - Es la primera vez que lo fotografío en el blog, aunque he hablado de él con cariño en alguna entrada. Como sois listísimas, ya veo que va a haber más de una que lo averigüe... el sorteo se realizará el día 10 de noviembre mediante el método de la mano inocente entre las que acertaron el nombre del labial.
¡¡¡SUERTE A TODASS, Y DE NUEVO, GRACIAS!!!

1 de noviembre de 2010

Por menos de siete euros: Kiko Make Up Milano

Gracias a marcas buenas, bonitas y baratas como Kiko Make Up, puede una hobbit pija pintar en su cara un antifaz de Haloween por menos de cinco euros. El protagonista indiscutible en este maquillaje de fantasía es el color negro mate, que conseguí en Kiko por cuatro euros con noventa. Ese es el precio que pagué por el ya famoso clon de la sombra Carbon de Mac: una sombra negra, sedosa, mate, pigmentadísima y de alta calidad.

Sobre la base de una piel pálida dibujé, con el pincel biselado del Mercadona, las líneas maestras que rodearían los ojos. Luego rellené de negro con la sombra número 84 de Kiko (el ya mencionado clon), y cubrí también las cejas. Sólo me quedaba marcar la línea de agua con un perfilador de labios rojo para que los ojos parecieran enfermos, un truco que acababa de aprender de Franc Delgado, maquillador de Nars.

Durante este fin de semana he viajado a Madrid. Visitas familiares, agradables cafés con mis amigos poetas, filósofos, periodistas. Y también... maquillaje, mucho maquillaje. LLevaba todo un mes ahorrando y repimiendo mis impulsos consumistas, porque sabía que en Madrid iba a encontrar auténticos tesoros. Ya hablaré en otro post de los salones chic del Barrio de Salamanca, de la visita a Kiehls y a Nars Goya, de las preciosas barras de labios mates... Hoy voy a detenerme en este hallazgo low cost. Mi primera experiencia con Kiko, hace un año y medio, fue horrible. Me llevé un par de lacas de uñas que eran un dolor, y una base de maquillaje que se llama All Day Mat y que me ensució la piel y me la cuarteó... eso sí, dejándola todo el día mate. Fue Morgan, con sus dos divertidas entradas "Me pirran los italianos" (Vol. I y Vol. II), la que metió en mi cuerpo las ganas de darle a Kiko una segunda oportunidad.

Kiko Make Up es una marca de cosmética italiana, nacida en Milán que, al estilo de firmas como Mac o Make up Store, posee su propia tienda, bien cuidada, con una buscada estética muy profesional. Se diferencia de Mac en que los precios son razonablemente baratos. Se parece a Mac en que los maquillajes líquidos y los esmaltes de uñas no están nada bien conseguidos. Se diferencia de Mac en que sus máscaras de pestañas sí son buenas, muy buenas; y muy baratas. Se parece a Mac en que su productos estrella son las sombras de ojos. Se diferencia de Mac en que sus barras de labios son una bonita porquería, mientras que los labiales Mac son los mejores del mercado... o casi.

Yo iba , sobre todo, a probar sus sombras: no sólo la 84 que os acabo de enseñar, sino las llamadas Color Spheres, esferas de color, de textura mineralizada y acabados brillantes, intensos y pigmentadísimos: me llevé la número 40. Es un plata sobrenatural, muy pálido y brillante pero con cuerpo. Las sombras normales cuestran 4,90 euros y las minerales 5,90. Vi las paletas de las que hablaba Morgan, y como a ella me fascinó esea mezcla de azul pavo real, amarillo carnavalesco y cálido, y verde aguamarina llamado Cool Indigo Excentrics... pero como tengo que volver a Madrid a fines de Noviembre, me dije: no seamos compulsivos, habrá muchas ocasiones.

Lo que sí terminé comprando fueron sus sombras de larga duración en stick: me llevé la 5, un rosa ciruela con destellos bronces, y la 18, un gris antracita metalizado con mucho brillo. Tienden a secar un poco el párpado pero duran lo que no está escrito. Mi consejo personal es que cuando uses una, no pongas prebase debajo ya que no es necesario, y en cambio hidrates bien el párpado con un contorno ligero pero nutritivo. Cuando se haya absorbido bien y la piel esté seca pero jugosa, podrás deslizar la sombra. También funciona el truco de crear una base luminosa: he usado el número cinco sobre el Shimmer Pan Stick de Max Factor y queda una textura no tan sólida, un acabado brillante y una jornada entera de maquillaje impecable en los ojos. Estas barritas cuestan 6,90 euros. Sin embargo debo decir que la sombra 84, de la línea más corriente y barata dentro de la marca, permanece mucho tiempo sin huir de los ojos. Cuando tuve que "quitarme el antifaz" para bajar a misa de Todos los Santos, llegué a empapar hasta ¡siete! discos de algodón con el aceite desmaquillante.

En el próximo capítulo de esta serie, probaremos... ¡el nuevo maquillaje de las tiendas de ropa joven Blanco!