28 de abril de 2011

El Tag de Miss Potingues: ¿Por qué huelen las flores?

Miss Potingues ha tenido una idea genial: preguntarnos por qué huelen las flores. O, lo que viene a ser algo muy parecido, cuáles son las tres fragancias que nos han sorprendido en los últimos tiempos. Soy un poco especial con los perfumes: si tienen un carácter fuerte, en seguida me saturan y me canso de ellos. Esto tiene su parte buena, ya que he aprendido a discernir cuándo una corazonada olfativa es en realidad un capricho que me va a empalagar en poco tiempo, por lo que no merece la pena el gasto. Me ocurrió con A la nuit de Serge Lutens, y con otros muchos perfumes caros que nunca he llegado a comprar... Y, por otro lado, cuando encuentro una fragancia que de verdad me gusta, le soy fiel hasta límites insospechados: me ocurrió con Acqua Allegoria Mandarin Basilic de Guerlain. 1.- París de Balenciaga. Creo que ya he dicho por aquí lo mucho que me gustan los caramelos de violeta, que compraba en Madrid cuando era niña y que he vuelto a encontrar en Logroño, en una golmajería antigua que hay en la Calle Portales. Hace algún tiempo conseguí un delicado jabón de violetas en una feria medieval, y el nuevo perfume de balenciaga huele exactamente así, a violetas y a jabón, o a una violeta suavizada por un rastro jabonoso y empolvado. El creador de esta obra de arte es Nicolas Guesquiére, y sus notas principales, la chispeante pimienta, la violeta en el corazón y el cálido fondo de almizcle y notas empolvadas. Es el perfume de las paradojas: una fragancia elegante y sexy al mismo tiempo, cristalina y con cuerpo a la vez. Me ha sorprendido, emocionado, enamorado. Su precio es de alta joya de la perfumería (73 euros), pero si consigo un buen descuento en Sephora no seré yo quien diga que no... 2.- Petits et mamans de Bvlgari. Reconozco que con esta deliciosa colonia hago trampa, porque aunque no deja de sorprenderme la conozco desde hace mucho tiempo. Adoro las colonias de bebé que huelen a limpio y a tranquilidad, con un toque de jabón o de polvos de talco... Bvlgari ha conseguido todo esto y, además, ha fijado el aroma para que dure un tiempo razonable en la piel. Las notas de Petits et mamans son el Petit grain, el iris, la manzanilla, el melocotón y la violeta, todo un canto a la suavidad empolvada y jabonosa. Su precio ronda los 25 euros. De sus caractéristicas olfativas os hablarán más y mejor en este blog, pero a mí me huele a serenidad, a mimos, a bebé, a la piel de mi madre cuando yo era pequeña... a felicidad. Me recuerda un verano en el Norte, la casa con vigas y los primeros pasos de mi sobrina mayor. Era el perfume que usaban para ella y me enamoré. 3.- Eau des minimes, La Cologne. Couvent des minimes es la segunda marca de L´Occitane, creada en el año 2004 y con precios que son un 20% más baratos que los de la casa original. Tiene productos basados en la lavanda y la manteca de karité, una crema de manos de plantas que se llama Bálsamo del jardinero, cremas corporales a la miel que realmente huelen a miel y una línea facial con aceite de rosa mosqueta y agua de rosas damascena y búlgara llama Soin de la roserie que recomiendo a aquellas con cutis sensibles y secos. Pero lo más interesante de esta firma en mi opinión es su colonia, Eau des minimes. Creada a partir de las antiguas recetas medicinales de los monasterios, data de 1862 y es un golpe de frescor ciítrico que me llena de energía cada mañana. Contiene una mezcla feliz de frutas cítricas y hierbas aromáticas: limón, naranja sanguina, romero, neroli y benjui. Y lo más vigorizante es su precio: 31 euros el hermoso frasco de 250 mililitros.
Existe también la posibilidad de comprar una mini talla de 30 ml por ocho euros, y esa es la que disfruto yo. De hecho voy a comprar un par de frasquitos más... ¡para vosotras! Estad muy atentas a los próximos post, porque se avecina un sorteo.

25 de abril de 2011

Cuida tu piel y tu autoestima en tiempo de enfermedad

Afortunadamente no estoy hablando de enfermedades graves, sino de la típica fiebre con sopa de nariz y garganta que suele apoderarse de una siempre en vacaciones. ¿Qué hay de comer...? ¡sopa! ¿y de cenar...? ¡¡¡Sopa!!! Como soy una experta en sufrir un par de días de fiebre alta, voy a daros unos cuantos consejos para pasarlo lo mejor posible: menos incómodas... y más guapas: ¡se puede!

1.- No descuides tu pelo. Una melena relativamente limpia y bien peinada hace más por tu autoestima que veinte pastillas de ibopruceno juntas. No consientas que se convierta en un nido de serpientes: cepíllalo sin dolor... con la Tangle teezer. La colorópata ofreció una buenísima review de este cepillo creado por el peluquero Shawn P. Sus púas de plástico son muy flexibles y tienen de diferentes longitudes, y por eso este escarabajo milagroso desenreda cualquier tipo de cabello evitando roturas y sin producir daño alguno.

2.- Hidrata profusamente la piel de tus labios con bálsamo Carmex: como tiene mentol entre sus ingredientes, evitará la aparición de el típico herpes que siempre acompaña a los treinta y nueve grados centígrados...

3.- Mima tu piel. En estos momentos cuesta mucho, pero puedes hacer alianza entre tu ritual de belleza diaria y los remedios que están indicados en caso de fiebre. Suele empaparse el rostro con compresas de agua muy fría: te sugiero que en vez de sólo agua introduzcas en la nevera el tónico casero de Lush o, si no tienes los ingredientes, el tónico de manzanilla, y humedezcas los paños que mojarán tu cara con él. Del mismo modo puedes meter en el frigorífico el aerosol de agua termal para rociarte con él cada cierto tiempo. El agua de avena de Deliplús es una buena opción, aunque yo prefiero la rica y gozosísima agua de La Roche Posay. Encontré esta foto tan coqueta en el blog De voga en voga.

Y para los días de convalecencia, cuando ya estás bien pero no tanto..., puedes optar por cero maquillaje ("sí, he estado mala... y sigo"), o por un poco de colorete, bálsamo labial rosa en los labios y corrector en nariz y ojeras. Pero si por motivos laborales o alguna otra causa te ves en la obligación de estar perfecta, te recomiendo el maquillaje Double wear de Estee Lauder: Contra el resfriado... ¡maquillaje!

23 de abril de 2011

Coloretes de Sleek Make Up Vol. I

El colorete es mi fetiche dentro del maquillaje. Pienso que sin base fluida tapando mis rojeces no podría vivir, y sin un toque de color en mis labios me siento apagada..., pero lo que de verdad me gusta comprar, lo que me disloca y me vuelve los ojos del revés como en los cómics, es el llamado rubor. Considero que es la varita mágica que puede transformar un rostro, y que borra el cansancio tanto o más que un buen corrector de ojeras.

Y por supuesto me gusta luminoso, brillante y en tono melocotón con un halo dorado... como el mítico Luster de Nars que, hoy por hoy, es mi colorete favorito. Me lo vendió Mónica, la maquilladora nacional de la firma: me maquilló con él y pude sentir por vez primera ese toque jugoso que da a la piel, como de efecto húmedo y a la vez de pómulo tostado, besada por el sol pero de manera suave y luminosa... El Luster ha estado presente en mi vida durante grandes momentos: las presentaciones de mis libros, mi entrevista de trabajo, mi primer día en la Universidad Internacional de La Rioja, las bodas de mis mejores amigos.
Pero no sólo de Luster vive Adaldrida. Tengo otros rubores de Nars: el Gina, un alegre tono mandarina mate comprado en París; el Taj Mahal, un veraniego naranja encendido, y el Silvana, un camel muy natural para looks neutros. Y, por primera vez en mi vida, me he visto tentada por otros rubores, he sentido el alegre soplo de la aventura en mis venas y gracias a Gadirroja tengo en mi poder mis dos primeros rubores de Sleek Make up, esa marca inglesa de paletas envidiables, envases impecables y precios inefables. El anzuelo que me hizo caer era muy evidente: cinco-seis euros frente a veintinueve-treinta, calidad más que probada por docenas de blogs, y la posibilidad de conseguirun posible clon del mítico Orgasm de Nars, que nunca he comprado porque, al margen del inteligente márketing y a pesar de mi incontestable amor por el señor Nars, me parece un nombre vulgar y un reclamo muy fácil.
El colorete Rose Gold de Sleek es espectacular. Un melocotón rosado con chispa dorada que ilumina la mejilla, la enciende desde dentro. Un arma secreta que, con picardía recóndita o exhicionismo naïf, podemos utilizar en cada pliegue de nuestro rostro: es un blush que puede funcionar como iluminador. Una pincelada de este polvo milagroso en el párpado móvil, un poco de eyeliner y la mirada cobra vida tras una jornada agotadora. Un toque en los labios, sobre una capa de bálsamo y bajo un gloss transparente de efecto vinilo, y la boca se llena de alegría. Voluminiza los labios más finos y suaviza los excesivamente voluptuosos. Y todo esto "sólo" cuesta cinco euros... y el tiempo y generosidad de una buena amiga.
El Pommegranate es un rosa sucio que tira a ciruela: me recuerda al Sin de Nars pero es más ponible, con un claro subtono rosa que lo hace muy favorecedor. No es frío pero sí es rosa, es decir, es todo lo que yo quería de un blush "no melocotón". Es el primer colorete que poseo y que no tiene un matiz naranja, por eso lo estrené con un poco de miedo... Bien administrado regala al cutis una ración extra de frescura, y también sienta bien en ojos y boca.
Me fascina el packaging de esta marca. Las cajitas son negras, pequeñas y manejables, de acabado semi mate con el logo de la casa en relieve brillante. No se ensucian, caben en el neceser y duran en el pómulo por mucho tiempo. Ahora quiero los tonos Scandalous y Sunrise, y he descubierto que los venden en Lady belleza, por lo que no tengo que molestar a Gadi ooootra vez. Presiento que este es el principio de una larga amistad.
Y que voy a dedicarme a investigar en otros de los muchos atractivos de Nars, brillos labiales por ejemplo..., porque de coloretes que cuestan treinta euros ya estoy muy bien servida.

20 de abril de 2011

Mi planta de aloe vera

Estoy derretida y sofocada, pero feliz. Esta tarde comienzan mis vacaciones y me voy a Sevilla, donde llueve y llueve: lluvia mágica sobre mi pelo. Hoy me he levantado con la música de Siempre Así tamborileando en mi cabeza: y cuando vuelva a Sevilla en primavera... Estoy "radiante de cansancio", expresión que he tomado prestada del poeta Miguel d´Ors y que me fascina. Cuando el trabajo se desborda, pero ese mismo trabajo llena tu vida y le da sentido, llegas a ese estado, mezcla de Nirvana con ojeras. Y, para llevarlo con más alegría si cabe, lo mejor es gastar la mañana de un sábado en una feria de viveros, contemplar flores y plantas caracoleando por doquier y llegar a casita con la mejor inversión cosmética de tu vida: ¡una planta de aloe vera!

LLegó a mi vida hace un mes y fue una auténtica ganga: me costó cinco euros en esa feria florida de la que os he hablado. Entonces era mucho más pequeña y pobre, y traía una maceta ridícula sobre la que sus cuatro hojas bailaban peligrosamente. La puse en mi balcón, a la luz pero resguardada del viento, y la regué con agua filtrada (libre de cloro) dos veces al mes como me habían aconsejado.

Y voilà! Así de hermosa ha aparecido ante el disparo de mi cámara. Le está naciendo una hojita nueva porque arranqué una hace una semana para usar el gel como cosmético. Si lo haces desde la raíz, la planta no sufre y se regenera.

El gel de aloe vera puro, puro purísimo, recién extraido de la planta, es lo más rico que le puedes ofrecer a tu cara: frescura natural, vitamina pura. El aloe vera es rico en antioxidantes, oligoelementos y vitaminas. No es la sustancia que más hidrata de la naturaleza, para eso sirven la manteca de karité, el aceite de argán o el de oliva... La gelatina transparente que nace de una hoja fresca de esta solitaria y hermosísima planta posee otras funciones:

- Calma la piel.

- Borra los granitos. Es el milagro anti grasa: vence el problema desde la raíz porque penetra en la piel en profundidad, y la sanea.

- Es la mejor ampolla de belleza con efecto Flash que yo he probado. Alisa al instante la piel y la ilumina.

No la puedo meter en mi maleta... ¡pero ganas no me faltan!

16 de abril de 2011

Pure skin mousse de Essence: review

Tengo un ligero trauma con las bases de maquillaje en formato mousse. Me chiflan, pero no le sientan bien a mi piel. He probado la de Maybelline, la de Estee lauder y una que tenía Biotherm que ahora ya no existe: todas han dejado mi cutis suave y aterciopelado, pero quince horas después... mi rostro parecía un campo de batalla. Granos, rojeces y volcanes danzan en un baile infernal por mis mejillas... ¡El mousse me sienta tan mal!

Hasta ahora. La gama Pure Skin de Essence posee una gran variedad de tratamientos para pieles problemáticas. En la perfumería Garmont de Sevilla solía haber un cestito de mimbre con diversos productos de esta línea: entre toallitas limpiadoras y paquetes de papel secante alcancé a ver un par de probadores de una tentadora mousse con refrescante tapa de color azul turquesa... Pero siempre estaba agotado el producto. Tras leer una reseña muy positiva en Viajando a todo color y otra crónica bastante negativa en Everybody Make Up decidí formar mi propia opinión y hacer un pedido a Maquillalia. Ya tengo el ansiado mousse en mis manos... y en mi piel.

¿Por qué me atrae tanto este veraniego tarro azul? En ningún lado aparece el mágico letrero de "libre de aceite", pero sí contiene un complejo anti bacteriano a base de cinc que calma y regula la piel. Cuesta tres euros con cuarenta y nueve céntimos, y es suave y prometedor. Se extiende fácil y armoniosamente: esto es un gran punto a su favor, ya que cada vez me provocan más pereza las bases dificultosas. Desde la primera aplicación se siente como una mousse esponjosamente ligera, y en la cara se transforma en un luminoso velo de terciopelo que acaricia, cubre y sublima de forma totalmente natural:

La base de mis amores tiene también algún que otro inconveniente. Como suele ocurrir con los fondos fluidos de esta casa, el tono 1 es más bien oscuro para mí, aunque ahora llega la primavera. El tono ligeramente dorado hace que deba tener el máximo rigor al aplicar el producto en mi cara: lo hago con la brocha kabuki del Mercadona, incidiendo luego con los dedos en áreas pequeñas donde sea necesaria una mayor cobertura. Por último froto suavemente el contorno de mi rostro con un disco de algodón húmedo, para no dejar bordes amarillos en el mentón.

No es una base muy duradera: Desde el blog Everybody Make Up comentaban que sólo duraba intacta unas cuatro horas y es verdad. También decían que no cubre bien y que tiende a resecar, y en esto en cambio no estoy de acuerdo.

Por supuesto, es imprescindible hidratar muy bien el cutis antes de maquillarlo, pero eso suele ocurrir siempre así que no lo considero un defecto. Lo que sí me preocupa es que tiende a marcar las líneas de expresión y pequeñas arruguitas, por lo que la recomiendo a pieles jóvenes.

¿Lo mejor? Sin duda, lo descansada y suave que aparece mi tez por la noche cuando la limpio. La ausencia de episodios violentos en mi cara durante los días posteriores. Y la sensación inigualable de libertad al haber encontrado un maquillaje que mima, al mismo tiempo, mi piel y mi bolsillo.

12 de abril de 2011

Labios de esquiador

Rouge Pur Couture nº12 de Yves Saint Laurent: un oscuro objeto de deseo. Mejor dicho, un objeto muy claro, costoso y repleto de glamour. Deja en los labios un velo blanquecino, translúcido y escarchado que se conoce como "efecto sky", cruentamente denostado por unas y fervientemente buscado por otras. Pertenezco al segundo grupo...
... Y por eso hace unos días, después de pasar ante un dorado mostrador de la firma en los almacenes Bodybel, decidí probarme el lujoso labial. Desprende una luz clara que lo invade todo, todo se ve más blanco, más bonito, más suave y esponjoso... [creo que tengo que dejar de beber agua mineral por la noche.]
El acabado Labios de esquiador se puede lograr con medios más económicos y a la par nutritivos, por eso en este post os ofrezco un posible clon del afamado labial de YSL. Bueno, bonito y bastante más barato...
Estoy hablando del Stick Levres Au Cold cream de Avene: la mejor opción para nutrir nuestros labios embelleciéndolos y dándoles ese ligero "toque sky". Un bálsamo labial nutritivo, untuoso y ligero al mismo tiempo, la hidratación que proporciona se deja sentir durante horas. Contiene agua termal Avéne, aceite de ricino, cera alba, manteca de karité y parafina, pero no lleva petrolatum. Por eso no sentimos la necesidad de aplicarlo cada veinte minutos: los bálsamos con base de petrolatum (tipo Carmex o Lip balm nº1 de Kiehls), sellan y taponan nuestros labios con un primer golpe fuerte de nutrición, pero a la larga resecan y requieren más producto.
¡Y además deja los labios así de bonitos!
¿Os animáis a lucir labios de esquiador?