30 de mayo de 2011

Truco del almendruco para resolver el desastre naranja

Dedico este post a Eli...
Imagínatelo: se casa una de tus mejores amigas, y en el momento crítico descubres que tus piernas están naranjas y salpicadas de cercos por culpa de las incómodas toallitas Comodynes. Es la primera vez en tu vida que utilizas bronceador y ahora ya sabes por qué no te sentiste nunca tentada por él.

Mmmmm sí, el moreno me gusta...¡pero el naranjito no!

Puedes pensar, como la madre de Jane Fonda en Descalzos por el parque..." si estuviera abierta la ferretería de la esquina, compraría un cuchillo para degollarme ahorita mismo."

O puedes arreglar el desastre naranja con un sencillo truco, y prevenirlo con una firme resolución de no volver a acercarte a una toallita bronceadora en el resto de tu vida...

El truco: mezclar azúcar moreno con zumo puro de limón, frotar mis piernas con este preparado, aclarar en la ducha y repetir la acción por tres o cuatro veces. La exfoliación remueve las capas más superficiales de la piel, donde ha anidado el irritante tono naranja... y el limón es un poderoso blanqueante. Ya habrás descubierto que ésta es una historia verídica, vamos, que el desastre me ocurrió ¡a mí! Por eso puedo afirmar que el color no desapareció de mis piernas, pero se suavizó mucho y, sobre todo, se repartió de forma uniforme.

El escarmiento: la próxima vez que quiera lucir moreno, regresaré a lo bueno conocido: el acelerador del bronceado al aloe vera de Plants & Co, de venta en Sephora. Es una crema fluida, de textura gelificada y color avainillado que se extiende muy fácilmente y consigue un moreno bonito, natural y sin sorpresas.

No es un autobronceador sino un activador del bronceado, por lo que no funciona si no expones tus piernas al sol. Es muy eficaz, está pensado para pieles resistentes y carece de protección solar, así que considero imprescindible aplicar antes un fotoprotector de no menos de spf 30.

Sus dos principios activos son el zumo de aloe vera y el aceite de tiroxina, un aminoácido precursor de la melanina que pigmenta la piel. También es precursora de la adrenalina y de la dopamina, y por eso favorece la circulación y el riego cerebral. Otros ingredientes de esta crema son: la zanahoria, la vitamina E, la proteína de soja y el estracto de flor del secreto (cassia alata).

Y huele realmente bien: ¡a natillas!

18 de mayo de 2011

Bésame mucho: hoy, Clinique

Chubby stick de Clinique: lápices gruesos de colores deliciosos, de punta redonda y blanda pero firme. Lápices para jugar con el color, como cuando éramos niños; emborronar labios y mejillas con colores cándidos y atrevidos, dulces y pasionales.

Una impecable campaña publicitaria rodeó el año pasado estos lápices gordos de cubitos dulces y humedecidos, estallando de color, parecidos a gominolas o a dados de gelatina... La imagen evoca el verano, los recuerdos de infancia, el flash de naranja, lima o cocacola o el inquientante flash azul que sabía dulce y ácido al mismo tiempo... así son los divertidos lápices de Clinique.

Una pega tan solo les encuentro: se venden únicamente en el Corte Inglés, así como la magnífica polvera amarilla para corregir rojeces de la que nos habló Kitty en su momento. En los últimos tiempos, el Corte Inglés se ha apoderado en exclusiva de los tesoros más apetecibles de Clinique, y eso no me parece justo.

Aunque no son ninguna novedad, he descubierto hace poco estos lápices mágicos: contienen tres gramos de productos, cuestan unos 18 euros y su desembolso merece absolutamente la pena: en una sola pasada tienes hidratación y color, una suavidad de terciopelo en los labios y una duracción bastante razonable.

Y no debemos preocuparnos por usar afilador, porque la mina es en realidad una barrita cremosa que se desliza a medida que giramos la parte metálica del envase. El labial se declina en ocho tonos, de los cuales sólo he probado cuatro: un rosita dulce y un rojo profundo que me atraen poderosamente, un marrón que no le sienta bien a mi cara, y un suave melocotón rosado absolutamente irresistible, que fue el que me compré: nº 4 Mega melon.

Es lápiz y es bálsamo, por lo que contiene en su interior un doble poder. En el labio se funde con morosidad, y queda fijado como un sello de color vivo, húmedo, ¡vibrante!

14 de mayo de 2011

Maquillaje y Filosofía: con ustedes... ¡Josefina Pantoja!

¿Recuerdan a Josefina Pantoja...? Sí, claro que sí, ¡qué pregunta más tonta acabo de plantear! O...¿era una pregunta retórica? ¿Cómo podría olvidar nadie su delicioso discurso filosófico frente al espejo, armada de pinceles y silogismos? Aquí la tienen de nuevo, fiel a su cita mensual. ¡Disfruten!
Belleza platónica
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En el Topos Uranus, como lo llamó Platón, están las ideas de todo lo que existe en este mundo (¿acaso hay otro? te preguntarás...) Y en la mera cima, la reina de todas las ideas, hermana de la Verdad y del Bien, la Belleza, brilla en todo su esplendor. ¿Habías pensado en el trasfondo metafísico de lo que pretendes alcanzar todos los días cuando por la mañana, te encuentras frente al espejo y clavas la mirada en la mujer que ves al otro lado? Reflexionemos juntas... Ves una rosa y la encuentras bella, un paisaje y también, la carita de un crío, un parque, el agua de una cascada con su caída rítmica. Y pasa todo: el crío, la cascada, el parque, la rosa…, pero en el fondo de ti, persiste esa idea (o intuición?): la Belleza.
Y en el intento por cristalizar esa idea en tu rostro apuras las pinceladas del corrector y del blush, del polvo compacto que hace su labor cotidiana, del juego de sombras con que adornarás tus (ya desde antes) hermosos ojos ...
Ah! La belleza, la belleza, campea en el fondo de ti misma y apura por salir a través de tus ojos y de la alegría de tu risa. No cabe duda que en el intento por cristalizar la idea platónica vienen en nuestra ayuda las armas de maquillaje… armas filosóficas al fin y al cabo. Por cierto Platón estaba tan bello que su profe de gym le puso ese apodo “el de omóplatos anchos” es decir Platón. Suerte con la cristalización de tu idea de belleza y recuerda que siempre viene bien algo de originalidad ¿no te parece?"
Josefina Pantoja

10 de mayo de 2011

Tú también tienes sombras en crema

Seguro que habéis leído este instructivo post del blog Miss Potingues, en el que su dueña enseña cómo fabricar un colorete en crema partiendo de una barra de labios, una esponjilla de látex... y el dorso de tu propia mano. Me parece un truco genial, ahorrativo y creativo al mismo tiempo, y he decidido contribuir a la causa con otro truco que no es tan económico pero que al menos os resultará útil. Se trata de sobreponer a tu sombra en polvo favorita una fina capa de iluminador líquido: adquirirá brillo y una consistencia jugosa y fundente.

Vamos a realizar el experimento con la sombra 504 DS de Inglot, un turquesa radiante, limpio y soleado de textura cuasi mate pero llena de ligeros destellos. Yo lo mezclo con un iluminador de lujo: el Illuminator Copacabana de Nars. Bajo un envase cómodo, ligero y lleno de glamour, encontramos la réplica perfecta del mítico múltiple de la casa. Tiene una textura muy líquida que, una vez difuminada en la piel, seca como polvo pero mantiene el brillo de la crema.

Sobre la piel queda un ligero halo metálico, de color entre rosado frío y plata muy pálida, salpicado por mil iridiscencias diminutas que lo surcan como una constelación. Este iluminador sirve para encender la piel de pómulos, labio superior, arco subciliar, clavículas..., y también para convertir una sombra en polvo en una sombra en crema.

Debo pedir disculpas por la calidad de la fotografía, que está cortada. en el último momento sufrí un percance y me manché el lagrimal de rímel... pero creo que se puede ver el efecto del que hablo: había aplicado por todo el párpado móvil a pequeños toques la sombra de Inglot, cuando deposité una diminuta cantidad de Copacabana en mi dedo índice y lo extendí por toda la superficie del párpado: primero a golpecitos para sellar el color, y en la cuenca haciendo ligeros movimientos de barrido para ahumar el resultado.

Y así llegamos a ese acabado brillante, untuoso y metal glam que se persigue en una sombra en crema, pero con una duración tres veces mayor. Si tienes el Illuminator de Nars, poseees virtualmente cualquier sombra en crema y de todas las tonalidades que prefieres: ¿necesitas algún otro motivo para invertir en esta lámpara de Aladino embotellada?

8 de mayo de 2011

Bésame mucho: hoy, Inglot

¡Hola hola, mis ardillas primaverales!
 LLevo varios días sin asomarme por aquí, y por eso me apetecía saludaros al más puro estilo Colourful randomness... Porque de la dueña de este colorido y divertido blog, Adriana, quería hablaros hoy. De su generosidad sin límites para ejercer de camella cosmética... a pesar de esto: la mala crítica que hice de lo primero que me envió. Por eso, porque me siento en deuda con Inglot y no quiero ser injusta, no podría esperar ni un nanosegundo más para proclamar a los cuatro vientos lo magníficos, increíbles, satisfactorios que son los labiales de esta marca.

 
De arriba abajo: slim gel 65, 41 y 45 de Inglot

Un formato largo y delgado que recuerda a mis llorados Slimshines de Mac (¿os acordáis del Gaily? Era tannn bonito... el mejor tono labio mordido del mundo... hasta que lo retiraron.) Tengo ante mí una deliciosa barra delgada llena de color y cuyo aroma es inconfundible, porque huele... a zumo de arándanos. Al menos a mí me recuerda a ese perfume, y me lleva a mis lecturas infantiles donde las abuelas preparaban a sus nietos norteamericanos tortitas con mantequilla y pedacitos de arándanos confitados...
La textura de este labial es el gel como su nombre indica: esto permite que el color se quede tatuado en los labios y es el factor que causa la larguísima duración del pigmento en la piel. Hice mi particular test para poner a prueba su resistencia: "la prueba de las pipas con sal", que consiste en ingerir este fruto seco durante media hora y contastar que el color sigue intacto, algo desvaído pero fresco..., sin agrietarse.



Hice la prueba con el tono más pigmentado de los tres, el más "colourful randomness"..., de hecho fue el primer labial Inglot que nos mostró Adriana en su blog. El gel slim 65 es un tono lavanda encendido, potente, ni muy brillante ni mate (yo diría cremoso).




El 41 es mi preferido: un tono labio muy dulce, a caballo entre el color piruleta y el coral, tierno pero con fuerza. Crea en los labios un efecto más acuarelado, más acuático y menos consistente, no tiene brillo pero resulta muy jugoso. Es un claro ejemplo de "mis labios pero mejor"... con un punto de acidez veraniega.



El 45 es un fucsia brillante, con un ligero rastro de glitter: el color de moda, duradero y muy cómodo en el labio.
Con estos tres ejemplares comienzo una serie primaveral llamada "bésame mucho" en la que os iré mostrando algunos labiales... La barra de labios fue mi primer flechazo en cosmética, y el primer amor nunca se olvida.

2 de mayo de 2011

Réquiem por el colorete en mousse de Maybelline... y Review del nuevo Dream Touch Blush.

En un primer momento me indigné. Otra vez había ocurrido: retiraban mi producto favorito de una marca. Y además es una firma que no cuenta con mis simpatías. Maybelline siempre me ha decepcionado un poco, y así lo cuento aquí y aquí.



Pero el colorete en Mousse que vendían por poco más de siete euros era muy especial. Tenía una suavidad crujiente al fundirse sobre la piel, aportando al pómulo esa luminosidad de mejilla sana, cuya luz brota desde el interior, que sólo consiguen los rubores de buena calidad. Era ligero y se aplicaba de manera muy fácil. Y el tono Peach satin era sutil y alegre al mismo tiempo. Me encantaba.
¿Por qué? ¿Por quééé? Eso me preguntaba yo, salmodiando mi planto por todas las esquinas de mi ciudad, cuando hace unos meses vi que lo descatalogaban.




Ahora tengo la respuesta. Los creativos de Maybelline son verdaderamente listos y estaban pensándose muy bien la campaña de lanzamiento de su último maquillaje de base, Dream Creamy Foundation. Dicen que es perfecta, pero como bien afirman desde Arrebatadora, es adecuada sólo a pieles secas, y dada la cremosidad e hidratación que regala a este tipo de cutis será toda una bendición para pieles maduras.
Y para adornar esta nueva oferta, Maybelline saca a la luz un... ¡colorete en crema! Qué originales... Pero hombre, (pensé, alternando un gesto desolado de perro flaco y bizco con otro gesto hosco de enanito gruñón), si algo funciona bien no lo cambies, ¿sabes tú cuántos buenos coloretes en crema hay en el mercado? De menor a mayor precio, los rubores en crema de Nyx que tienen grandes críticas, los impecables Miracle touch de Max Factor, los Cream color base de Mac y, por supuesto, el sobrenatural Penny Lane de Nars...
En cambio, mira tú por dónde, buenos coloretes en mousse no había, ése era un hueco en el mercado que sabiamente rellenásteis, y lo hicísteis con maestría y a un precio económico... Y ahora, por seguir la moda, por "hacer bonito", se sustituye una joya de colorete en mousse por...




Así reflexionaba yo cuando me detuve y me dije, un momento, estoy siendo injusta con el nuevo producto, voy a comprarlo y a probarlo... Conseguí el número 3, el más parecido a mi adorado y nunca suficientemente llorado Peach Satin. La textura es muy cremosa, y se funde muy bien en el pómulo. Es el típico mejunje que puede ser aplicado sin que el sujeto paciente se tenga que contemplar en un espejo. Sus ingredientes me han sorprendido: esperaba la silicona en segundo lugar, el propylene glicol y la cera candelilla..., pero en cambio no aguardaba la ausencia de petrolatum y parafina líquida, y aún más , que contuviese principios activos como la camomila y la glicerina. Tantos (buenos) ingredientes se notan desde la primera aplicación: llevo toda una semana usando este colorete y no ha aparecido en mi tez sarpullido, grano ni rojez alguna.






Y este es el resultado: un rubor de tono melocotón suave, muy cremoso y lleno de luz, donde la luz parece nacer del interior de las mejillas.