28 de junio de 2011

Polvos Blot de Mac: sonrisas, lágrimas, riesgos y alternativas

Yo también me he dejado seducir por la polvera más famosa de Mac. Y podría decir que es cuasi milagrosa, una delicia para los sentidos, una maravilla inspirada en un momento de furor poético. Podría asegurar que salva vidas de la perpetua vergüenza del brillo facial... pero no lo aseguro. Me quedo callada y nada digo de los polvos Blot: sólo que provoca sonrisas... y lágrimas. Así como el jardín del Edén guardaba una serpiente, guardan los Polvos Blot una oscura arma: todo milagro tiene un precio, y en este post voy a desgranar cuál es la tasa que debemos pagar por vernos impecables en medio de las altas temperaturas. ¿Te has detenido alguna vez, al ver a una famosa aguantando el tipo en un sarao veraniego, a pensar qué hay detrás de tanta perfección?

Esta puede ser sin duda una de las armas secretas de patricias condes y pilares rubios a la hora de dar su mejor cara en verano: las ventajas a corto plazo se multiplican. Un polvo que no aporta textura ni color al maquillaje, sólo un acabado mate, sedoso, natural..., impecable. Controla brillos producidos por la grasa natural de la piel o, en mi caso, por la humedad ambiental y el calor sofocante. Regala una tez de artista del mejor cine, película de los cincuenta, esas cuya piel de melocotón no se humedecía ni aunque estuviese rodando Mogambo.

Compré una polvera Blot durante mi fin de semana sevillano. Corría el fuego por la calle y el sudor por mi cara. Me aseguraron que mantendría los brillos a raya y sí, los mantuvo. El primer detalle que me cautivó fue la borla de algodón que acompaña a estos polvos. Detesto el tacto de las esponjillas de látex en mi piel: no se deslizan fácilmente y dejan un aspecto poco natural en el maquillaje. Una suave y glamurosa borla de algodón, sin embargo, acaricia la tez y permite la aplicación a pequeños toques, como debe ser, y no en barridos que desperdician producto y provocan rayas y cortes artificiales en la cara.

El efecto mate pero natural dura por todo el día: no dejé de transpirar en ningún momento, pero a mis ojos y a los ojos de quienes me veían, no se notaba este engorroso hecho. La permanencia, el acabado, la textura del finísimo polvo y su presentación..., todo hacía presentir un latgo romance, pero....

Imagen tomada del blog Sin MU no soy nada.

Todo este hechizo se rasgó en mil pedazos por la noche, cuando la radiante protagonista retiró ante el espejo el maquillaje y puedo ver su rostro desnudo: dos hermosos granos, redondos y rojos, brillaban en su mejilla y su mentón. No se trataba de un sarpullido provocado por irritación, por alergia solar o por descontrol de hormonas, no: eran los típicos granos que me salen cuando uso un producto aceitoso e indebido, que satura mis poros. Como se indica en este magnífico y llorado blog, el ingrediente primero de los Blot es la... ¡silicona! Y yo soy alérgica a la silicona, que tapona mi dermis, y la de muchas otras mujeres.

La silicona es un derivado químico inodoro e incoloro, barato y que crea la ilusión de un tacto suave en la piel. Desgraciadamente es oclusivo y comedogénico, y al no tratarse de un aceite puede camuflarse en la lista de ingredientes de un producto oil free. Lo identificarás por su terminación en -cone: estos polvos tiene, por ejemplo, dos tipos de silicona, y uno en cantidades importantes, ya que ocupa el primer lugar.

¿Hay vida después de los míticos Blot de Mac? ¡Claro que sí! Existen muchas opciones en el mercado que no contienen aceites ni derivados del petróleo y que matifican con suavidad nuestra piel. Ahora mismo se me ocurre una magnífica alternativa que yo he utilizado, y sé que funciona: el maquillaje en polvo Colorstay de Revlon, ligero como una nube, respetuoso con la piel y con la belleza de una dama. Porque en verano tenemos derecho a que nuestro maquillaje no nos abandone.

21 de junio de 2011

Verano: piel jugosa + colores cítricos

Dedico este post a Moli

Hoy comienza el verano. En el sur, los meses de junio y julio son eternamente amarillos. El calor nos invita a desatar nuestra paleta más ácida, a llenar nuestra mirada de energía.

Yo no participo en el espléndido concurso de maquillaje de Moli porque, sinceramente, al contemplar cómo se maquilla ella me dan vergüenza mis torpes intentos de difuminado y delineado. Cada persona es dueña de un don, y el mío, si es que al fin poseo alguna virtud cosmética, es preparar la piel y elegir un tono favorecedor para los labios... Los ojos son para auténticas profesionales.

Pero lo cierto es que la idea de Moli de proponer un reto amarillo, y las divertidas sugerencias de Gadirroja y Miss Potingues, han terminado por inspirarme, y propongo esta imagen soleada para este verano. Trabajar la piel es mi gran pasión, y esta vez quería un acabado pulido pero ligero, no muy cubriente y, sobre todo, jugoso. Me fascina ese efecto de rostro iluminado por un cierto brillo bronceado para el verano, aunque tiene requisitos: debemos reservarlo para un evento en un salón climatizado, un paseo con amigas por el centro comercial... un rincón tranquilo de nuestras vidas en el que la humedad y el calor no arruinen un maquillaje etéreo. Para conseguirlo mezclé dos productos impecables: la BB cream au ginseng de Erborist que transforma cualquier cara en el rostro de una diosa, pero una diosa muy pálida... y el iluminador Laguna de Nars, ese mítico polvo de sol embotellado ahora en un formato de gel ligero. Una poción mágica que puede subir las temperaturas de cualquier base invernal.

Para enmarcar e iluminar mis pómulos decidí utilizar una sombra naranja brillante, y no el clásico rubor. Gadi me envió hace tiempo esta preciosa paleta, Paraguaya de Sleek, y no la estaba usando. El tono 1 es un coral naranja con destello rosado que deposité en mis mejillas con la brocha de pelo sintético ue me enviaron desde Lola Make Up: un prodigio de suavidad y precisión. Luego, tras descargarlo, volví a posar el mismo pincel sobre el tono 2, un rosa bebé muy pálido y con brillo, que apliqué sobre el centro del pómulo al sonreír.
El tono 3 es uno de mis favoritos de la paleta: un dorado tan claro que parece casi blanco, pero sin un átomo de frialdad, y tiene un brillo como salido de las manos de Campanilla. Lo utilicé para iluminar el arco de la ceja. Emborroné la cuenca del ojo y el lagrimal con la sombra Platinum 4 de Deliplús, y en todo el párpado móvil, en un trazo grueso de color, apliqué el famoso amarillo caribeño de la paleta Cool Indigo Eccentricity de Kiko. Tras maquillar mis pestañas y mis labios salí a la calle.
Anochecía... la luz amarilla del junio sevillano era ya malva brillante y azul. Y de nuevo pensé en Moli y en su concurso: la naturaleza imita al arte.

15 de junio de 2011

Por menos de cuatro euros... Deliplús ofrece (buenas) sombras de ojos

rcaHace poco leía una recreación algo mundana del Paraíso. En algún lugar cuyo nombre no recuerdo se decía que el Cielo es aquel estado feliz en el que todas las barras de labios irán exquisitamente firmadas por Christian Dior y no existirá el Mercadona...

Entonces, quizás habría podido firmar la segunda aseveración..., pero ayer probé y compré tres de sus nuevas sombras de ojos Platinum y mi opinión sobre la marca Deliplús ha cambiado radicalmente:
¡¡¡Las nuevas sombras de ojos del Mercadona me chiflan!!!
Cuestan 3,90 euros, son sedosas y fáciles de aplicar, su duración es aceptable, tienen un magnífico acabado metálico y, sobre todo, están muy bien pigmentadas pero al mismo tiempo son translúcidas como el agua: dejan en la piel un velo de color.
Me llevé tres tonos: el número uno es un marrón a medias entre el topo y el chocolate, así que nada más verlo reflejado en el dorso de mi mano sentí debilidad por él. Es el más cubriente de los tres aunque sigue siendo irisado, y despide destellos de una preciosa tonalidad violeta.
El número 3 es una mezcla de verde agua y azul turquesa, un color "teal" soleado con mil burbujas de luz dorada zambulléndose en su fondo.
El múmero 4 es mi favorito: un bronce naranja que si lo aplicas de forma sutil se transforma en dorado pálido. Es muy cremoso y muy, muy brillante: en eso recuerda muchísimo a la mítica sombra Kitten de Stila, sólo que sin el evidente subtono rosado de ésta.

Os ofrezco un look de ojos rápido y algo chapucero, ya que lo realicé con los dedos ¡en los lavabos de la oficina!
Comencé con la sombra bronce, aplicándola en todo el párpado fijo y en el lagrimal: puedes comprobar cómo se diferencian ambos lugares del ojo gracias a la cantidad utilizada.
Extendí a continuación la sombra teal en el párpado móvil, y con la sombra topo oscurecí la esquina externa del ojo marcando suavemente la cuenca.
El resultado, con un poco de máscara de pestañas y ausencia completa de eyeliner, es un ojo muy limpio y luminoso, con un toque de color pero controlado, así que puede armonizarse con labios en fresa o coral.
Las sombras Platinum de Deliplús han llegado para quedarse... dentro de mi neceser.

10 de junio de 2011

¡Bésame mucho, Lola! Hoy, Lola Make Up

Estaba paseando por la calle del Arenal en Madrid cuando me sorprendió una lluvia salvaje. Esta calle me entusiasma porque contiene, entre jugueterías vintage y tiendas modernísimas, la Iglesia de San Ginés, donde se bautizó Quevedo, se casó Lope de Vega, y el músico renacentista Tomás Luis de Vitoria murió "cabe sus muros..." A pesar de lo mucho que me fascina esta calle, no era mi destino en ese momento: me había extraviado, el metro estaba paralizado por obras, llovía sin paraguas y con gotas furiosas....

... cuando frente a mí aparecieron los grandes ventanales de la perfumería Oriental, acogedora y radiante, y a través de ellos pude ver... ¡un mueble expositor de Lola Make Up! Imagináos mi emoción y mi gratitud: un mueble enterito, con sus innumerables barras de labios, brochas y deliciosos bronzers se abría ante mis ojos... que sólo se detuvieron en los labiales, ya que había quedado con ganas de más tras mi primera experiencia...

Adoro los labiales de Lola: son muy hidratantes, pigmentados y duraderos. Elegí dos barras que poseían diferentes acabados: una con glitter plateado, textura frost, y otro más satinado y cremoso.

Marshmallow Pink: probablemente, el labial rosa más bonito del mundo. Te sumerge en un mundo de fiesta y niñez, porque su color es el mismo tono duce de las grandes nubes de algodón de azúcar que comías en la feria... Mil burbujas plateadas cruzan este tono, multiplicando el brillo de forma sutil y festiva.

Peachy, su nombre lo dice todo: un bonito melocotón para mi colección de dulces naranjas rosados. Éste es sólido y muy cremoso, sin tropezones brillantes y muy soleado, un tono lleno de vitaminas. Si quieres que permanezca intacto, besa un tissue tras la primera capa: se asentará en tu labio con la fijación de un tatuaje y la suavidad del algodón.

Por fin, caí con el electrizante gloss que nos enseñara Adriana, del blog Colourful randomnes: es el brillo número 3 de la nueva colección de verano, tan intenso y vitamínico que con una imagen voy a decirlo todo:

¿No vais a pedirle a Lola que os enseñe a besar como Dios manda? A mí me ha sumergido en el verano, inyectándomelo en las venas...

7 de junio de 2011

BB Cream Au Ginseng de Erborian: review

Este post bien podría titularse "mi vida antes y después de...", porque realmente este producto ha facilitado y mejorado mi rutina de belleza. Nunca pensé que probaría una BB cream, porque estas cremas multiusos se suelen fabricar en países orientales y se venden por internet, comercio que yo no practico, y porque me las imaginaba muy similares a la hidratante con color que tanto se estila ahora, y que a mi piel sensible le sienta muy mal. La ecuación tratamiento + pigmentos en mi caso suele ser igual a erupciones volcánicas, y harta de que mi rostro fuera un constante Vesubio opté por apartar de mi cutis el producto de moda.

...Y entonces, llegó ella.

La Farmacia González Garnica de Logroño, situada al final de la Gran vía, es uno de esos refugios raros que encuentro y que tan bien me hacen sentir, ya que no se limitan a vender frascos de la triada Vichy-Avéne-La Roche Posay sino que investigan y ofrecen al público productos de Korres, sandalias del Dr. Scholl y cremas prodigiosas de alta parafarmacia. Una de las maravillosas rarezas que encuentras allí es la gama de tónicos, lociones y cremas de la marca koreana Erborian, que basa su eficacia y sus altos precios en la magia medicinal de algunas plantas.

La BB cream au ginseng es cara, no voy a negarlo: carece del mayor atractivo que poseen las BB creams. Cuesta 45 euros y contiene 45 mililitros, quince más que las bases de maquillaje corrientes. Es decir, cada mililitro de este bálsamo milagroso te cuesta un euro, que podemos dividir en tres porque tres son las funciones cumple, y que yo pago gustosa porque verdaderamente ha arreglado mi vida.

La BB cream aun ginseng es mucho más que "una-crema-con-color": es un poderoso hidratante, una base de maquillaje ligera y un fotoprotector solar de factor 25. Regala una muy buena prevención anti-edad y una formidable hidratación. Revitaliza, reestructura y redimensiona la piel, protegiéndola de los daños solares. Sus principios activos son el Ginseng, el Regaliz y el Jengibre: que poseen propiedades anti-inflamatorias y desintoxicantes al tiempo que actúan como defensa contra los radicales libres, y el Dióxido de titanio que protege la tez de los violentos rayos del sol. Como base de maquillaje aporta a mi rostro una luminosidad inédita, si vemos que esta luz va unida a una textura aterciopelada y para nada brillante. El tono Original es un poco más claro que mi tez pre veraniega, en invierno se ajustaría a mi palidez aportándole matices cálidos.

Por último promete maquillar la piel dejándola tan suave como la de un bebé, ofrece un efecto piel recién estrenada... ¡y lo cumple! En mi caso, no sólo suaviza las pocas líneas de expresión que poseo, no sólo minimiza rojeces y deja uniforme el color sin saturar los poros, sino que ha borrado una pequeña isla de granitos rojos que se había adeñuado de mi mejilla, y un enorme grano que había brotado en mi mandíbula.

...¿No es para caer rendidamente enamorada ante sus hechizos?

2 de junio de 2011

Loca por los Pitillos

Tranquilas, que no me he dado al tabaco. A estas alturas, a mis treinta y tres... ¡sería un error imperdonable!
No: me estoy refiriendo a los adorables, a los artesanos y cómodos zapatos Pitillo. El calzado crea o destruye la belleza femenina: mima o deforma los pies de las cenicientas modernas. Yo he tardado casi treinta años de mi vida en encontrar el zapato perfecto: de una preciosa y suave piel, con un poco de tacón y con escote coqueto ya que no hay mejor manera de embellecer el pie y estilizar la pierna que elegir un zapato escotado. Un último punto para mí es imprescindible es la comodidad para colocarlo y retirarlo del pie: no soy hábil, no quiero hebillas ni trabillas ni pulseras que acorten mi menguada figura.

Los zapatos Pitillo reúnen todos esos requisitos, y por eso abundan en mi armario. Se fabrican en Arnedo (La Rioja: tierra de vinos... ¡y de zapatos!), y se caracterizan por su calidad y su confort.

Hace unos años compré unas sandalias de cuña, altas y muy cómodas, en un elegante color oro viejo, que fueron mi uniforme durante primavera y verano por varias temporadas. Desgraciadamente ya no están conmigo, pero quiero enseñaros mis tres últimas adquisiciones.

Estas sandalias en color plata con bordados en azul marino tienen un medio tacón de madera y pueden utilizarse en una boda o a diario, para ir presentable a la oficina. Las compré el año pasado en la zapatería Cabezón (Haro), y me costaron unos sesenta euros. Son los mejores zapatos arreglados que he tenido nunca, porque permiten la ausencia de medias y no provocan rozaduras.

Estos pitillos fueron regalo de mi madre, por lo que ignoro su precio. Son algo más firmes que los anteriores, y suelo lucirlos con vestiditos, leggins y ejecutivos: lista para ir a trabajar a la sede de la Unir. Tienen muy poco tacón y son de ese tono azul marino casi negro que me fascina. Poseen esa magnífica silueta de zapatos de señorita, al más puro estilo lady like.

Y estas hermosas sandalian han sido mi compra del uno de junio, recién cobrada la nómina. Con el sudor de mi frente he pagado los 55 euros que costaban. Tienen cuña forrada en el mismo color oro pálido que las envuelve, una hechura apropiada para domingos de verano y para trabajar sintiéndose princesa, y un pompón de tiras de piel más clara y más oscura, entrelazadas en forma de flor, que me lleva a mi niñez...

¿Conocías los zapatos Pitillos? Si viajas a Arnedo, en La Rioja, los conseguirás con descuentos sustanciosos que suben... ¡hasta el sesenta por ciento!