31 de julio de 2011

El Scandalous de Sleek , bien difuminado.. no es ningún escándalo

Me daba un poco de miedito, digamos un santo temor, estrenar este colorete rojo, rojo y rojo. Al ser una Pielroja pensé que, utilizándolo, iba a resaltar lo que menos me gusta de mi tez... Pues no. Me equivocaba. Y he aprendido algo: Cuanto más alegre y vivo es el matiz de un rubor rojo, más natural queda en una piel roja como la mía. Son los tonos que tiran a teja o granate, un rojo apagado, los que apagan mi piel y le dan esa apariencia rosa que tanto me desagrada. Un rojo vivo le aporta frescura, ese efecto de haber derrochado una hermosa tarde azul en el campo.

Escándalous, es un escándalous...

La única condición que exige un colorete escandalosamente rojo es trabajar bien la piel, y un último requisito será la sobriedad en el resto del look.

Así me maquillé el viernes: en la cara apliqué la BB Cream au ginseng de Erborian mezclada con el iluminador Lagura de Nars, un binomio radiante. Teñí mis labios con un ligero brillo rosa de marca ignorada, y difuminé el blush de Sleek con una brocha tipo mofeta: la 187 de Mac nunca falla.

En los ojos decidí combinar varias sombras de tono medio-claro de la paleta Storm, aportando un ligero toque granate. Lo hice con la brocha Smudge de Lola Make Up, suave, redonda y firme. Peiné y rellené mis cejas (algo salvajes ya), con la sombra color ceniza mate, iluminé el párpado fijo con uno de los nudes más luminosos de la primera fila y maquillé el párpado móvil con el color rosa viejo y el granate rosado de la misma paleta.

Un rosa rojizo en los ojos y un rosa lavado en los labios hacen resplandecer aún más unas mejillas de manzana roja, de manzana prohibida: un escándalo alegre, casi dulce.

30 de julio de 2011

Toalla para la cara de Zara home:llega el happy end a mi ritual de belleza

Hace unos días mi tía C. me sorprendió con un regalo de "feliz feliz no cumpleaños" que está trasformando mi limpieza facial nocturna... Se trata de una toalla individual de doble rizo, compuesta por algodón al cien por cien, suave y eficaz a la hora de retirar el maquillaje tras la aplicación de una buena crema limpiadora o de una pastilla de jabón...

Las toallitas húmedas resecaban mi piel, y si estaban enriquecidas con agentes hidratantes le aportaban grasa... Los discos redondos u ovalados acababan agrediéndola también. Los tissues eran una opción razonable, pero en las tres ocasiones necesitaba siempre más de una unidad para dejar mi piel limpia. Si lo pensamos en frío, el gasto que nos supone retirar la leche, loción o espuma limpiadora es considerable.

Desde hace varios meses me seco la cara tras lavarla con una toalla de doble rizo. ¿Os parece una solución demasiado agresiva? No lo es porque limpia "una vez para siempre". Y no hay nada más irritante que la continuidad de una acción.

(Disculpad el estado de mis uñas...)

Sin embargo existen toallas y toallas... y las de Zara home son suaves y de algodón cien por cien. Venden un pack de tres toallitas individuales para la cara por 9,95 euros..., y ése es el que yo estoy disfrutando. De un precioso color lavanda, mullidas y con las dimensiones justas (20 x 30 centímetros), me permite completar mi ritual nocturno sin manchar las toallas de tocador de la casa de mi abuela. Pueden lavarse en máquina, pero a una temperatura igual o menor a 40 grados y con un centrifugado corto. Por último, no admiten lejía ni se deben planchar a más de 150 grados.

Son el capricho necesario para completar nuestro neceser veraniego... ahora que comienzan las vacaciones.

27 de julio de 2011

Bésame mucho: hoy, Lime crime

Yo también he caído en el embrujo del "crimen lima"... En cuanto leí varias reseñas en internet supe que un labial de alta calidad, alta pigmentación, alta hidratación y gran belleza formal debía ser mío..., ya que tan sólo iba a costarme once euros con quince céntimos y el favor de una amiga.




Había mandado un paquetito a Gadi con el divino rojo Lady Danger de Mac profesional, y ella me lo agradeció enviándome un par de labiales de esta firma vegana y creativa, ideada por una mujer pelirroja como las heroínas de los cuentos de Chesterton... Una chica rusa que necesitaba color en su vida y no lo encontraba en las firmas tradicionales.
Las barras de labios de Lime Crime parecen salidas de una perenne y feliz edición limitada de Mac: su redondeado envase es de plástico fuerte de color lavanda, con un unicornio holográfico en color plata estampado en él. Mi madre lo ha catalogado de cursi, pero a mí me ha llevado en un soplo a mi infancia, cuando nada sabía del buen gusto pero me emocionaban los Pequeños ponys y soñaba con Dragones y mazmorras... Y también me ha llevado a mi adolescencia y mi pasión por la música de Silvio Rodríguez:

Y yo no tengo más que un unicornio azul...

 

Arriba, My beatiful rocket. Abajo, Retrofuturist.


Dejando atrás el precioso y cuidadísimo packaging, el embalaje de fantasía y el universo lila y plata que te invade cuando lo abres, el labial es firme y cremoso, y huele a crema antigua, a polvos de talco y a violetas. Es poderosamente duradero: tuve que limpiarme a fondo el dorso de la mano y veinticuatro horas después el trazo naranja y rojo seguía vislumbrándose.

My beautiful rocket es un tono zanahoria o calabaza, al estilo del Parrot de Hean pero muchísimo mejor. Es sólido y luminoso, con un punto flúor pero nada estridente.

Retrofuturist es uno de los rojos más especiales que haya visto: color guinda, cereza brillante como de charol. Un cereza muy alegre, con un matiz flúor que le regala un toque de frescura. Es muy moldeable, se puede modular su intensidad y manchar simplemente la boca para un efecto de labios mordidos pero a las doce del mediodía.
 
Este es el comienzo de una larga amistad:¡ ya estoy soñando con el labial color lavanda que no he podido conseguir aún y que responde al sugerente nombre de Airborn unicorn!

24 de julio de 2011

Coloretes de Sleek Make Up, Vol II

¿Recordáis este post? Hace algún tiempo conocí y probé los magníficos rubores de esa firma inglesa: Sleek Make Up, y quedé deslumbrada. Por menos de ocho euros consigues un colorete de altísima calidad, pigmentado y duradero. ... Y ahora, gracias a Morgan, del blog No sin mis labiales, tengo ante mí la segunda entrega: dos coloretes no aptos para tímidas.




Los coloretes Aruba y Scandalous tienen muchos matices importantes en común: son tonalidades fuertes, sólidas, sin shimmer de ninguna clase pero sin el aspecto terroso que poseen muchos rubores mates. Son tremendamente llamativos y tiñen la piel de una forma concisa y duradera: los probé en mis dedos y tuve que limpiarlos a conciencia, no con un tissue como suelo hacer sino con agua, jabón y en último término aceite desmaquillante. Ambos necesitan ser aplicados con una brocha de colorete de tipo mofeta, con cerdas negras y blancas algo separadas que repartan bien el producto. Pero ambos también son capaces de difuminarse sobre la piel con suavidad extrema, recreando un rubor veraniego, muy colorista pero muy fresco.




Y, para terminar con la larga lista de parecidos, ambos llaman la atención por ser dos clones muy razonables de los míticos Taj Mahal y Exibit A de Nars, mi firma favorita. Puede ser. El Scandalous es, como afirmaba hace ya unos meses Miss Potingues, un auténtico escándalo. Rojo, rojo y rojo. Una explosión de alegría, un rojo amapola encendido y mate que dibuja en el pómulo un rubor muy... natural. No, no me he equivocado: los maquilldores nos dicen a menudo que el rubor perfecto es el que consigues pellizcándote, y con el Scandalous fundiéndose en tu piel con precaución pareces juguetona, tentadoramente pellizcada.

El Aruba es una edición limitada que han lanzado este verano, junto a la paleta Mónaco. Se diferencia del Taj Mahal en el matiz de naranja que presenta: el de Nars es una llama que oscila entre el color zumo de naranja y el butano, con una ligerísima chispa dorada. El de Sleek es mate y tira más al ámbar: es cálido y se acerca a las tonalidades melocotón que sencillamente adoro.

Mejillas encendidas en verano...

21 de julio de 2011

Con Delarom, piernas impecables... ¡y muy dulces!

Irónicamente, voy a dedicar un par de entradas al cuidado de las piernas, ¡después de haberme roto una!

...No, qué va, en realidad sólo me he roto el peroné izquierdo. Me han traído un ordenador portátil con "internés" a casa y una silla de ruedas que perteneció a mi abuelo, ¡así que soy una mimada de la Fortuna!

Y ahora, plagiando una frase famosa ya en estas esferas, ¡vamos al lío!

Uno de los pasos principales a la hora de cuidar y proteger la belleza de nuestras piernas es el acto de exfoliarlas. La piel en esta zona es menos elástica, más dura y rugosa, y tiende a la deshidratación, eso lo sabemos. Lo que no alcanzamos a ver son las capas de células muertas que impiden que nuestra mítica creme de corps de Kielhs y nuestro anticelulítico de última generación obren el milagro que esperamos.

Reconozco que no he probado una gran variedad de exfoliantes corporales. En invierno mi favorito es el de chocolate de la línea de baño de Sephora, por su cálido y goloso aroma y por su razonable precio. En verano busco uno de la misma firma pero con un olor veraniego: me gustan el de té verde y limón, el de merengue de limón y el de piña colada. Sí, lo tengo que confesar: hasta ahora no había comprado nunca un exfoliante corporal fuera de los almacenes Sephora. Me encantaría que llegase a España el scrub Body Tonic de Garnier, con el que nos tentó Pilar durante la primavera..., y quizás me haría ilusión probar el srub de sandía de Korres...

... Pero en mi última visita a Madrid tuve ocasión de entrar en la farmacia Trébol (C/ Velázquez), y llevarme este mítico tarro por diez euros menos que su precio normal gracias a una oferta. Delarom es una casa cosmética natural creada por la conocida Christine Benet, famosa por haber estado al frente de marcas como Décleor o Darphin. Los ingredientes que utilizan son cien por cien naturales y los aromas, embriagadores. El azúcar exfoliante a la naranja estuvo muy de moda hace aproximadamente un año, cuando salió al mercado en España... Ahora entiendo el por qué. Su aroma es exquisito: me recuerda precisamente a esas naranjas de azúcar que vendían en la feria de abril cuando yo era niña...

Y no es extraño que este exfoliante huela tan deliciosamente bien, si sabemos que contiene aceites vegetales y esenciales de: sésamo bio suavizante, albaricoque bio tonificante, almendra dulce bio calmante y naranja dulce bio tonificante, además de la poderosa vitamina E antioxidante. Su textura es granulosa, como la de cualquier otro scrub tradicional, pero en cuanto la extiendes sobre la piel notas una humectación y una suavidad absolutas: debido a su alto contenido en aceites, el producto penetra en la piel, la exfolia y la hidrata.

¿A que adivináis qué es lo primero que voy a hacer cuendo me retiren la escayola?

15 de julio de 2011

Indignaciones: Corrector Dermopurifyer cover stick de Eucerin.

 
No me gusta verter críticas destructivas en el blog... Pero cuando algo falla y destroza mi piel creo que es casi un deber advertirlo, y eso es lo que me ocurrió con esta supuesta "varita mágica" de Eucerin.

La compré con enorme ilusión, porque conseguir un corrector que no esté destinado a tapar ojeras se está convirtiendo en tarea imposible. Entras en una perfumería con la piel desnuda, para que la dueña se haga cargo de tus necesidades. No hay maquillaje en tus mejillas, que albergan una isla diminuta de granitos rojos. No hay maquillaje sobre tu mentón, que se muestra difusamente rojo y estresado. No hay maquillaje debajo de tus ojos, en esa zona clara y limpia...
Pero, cuando te diriges a una amable señorita pidiéndole un corrector, ella te conducirá al mostrador de Yves Saint Laurent y te recitará una oda del estupendísimo Touche Eclat. Mientras ella habla, con sus hipnotizantes labios perfilados de marrón por encima de la línea natural de la boca, tú la miras y piensas:
¿Por qué pretendes que tape mis granos con mantequilla?

Sí; resulta muy difícil encontrar un corrector de tez, y por eso te dispones a ilusionarte cuando lees en el blog de Cremitas perfumadas una elogiosa review de esta presunta varita mágica.



Es cómoda, limpia y diminuta. Al ser retráctil consigue una aplicación precisa y sana, y su color es beige con un ligero subtono melocotón, como conviene a las imperfecciones.
Además aúna tratamiento y colorido, ya que contiene bisabolol, principio activo presente en la camomila, calmante y cicatrizante, ácido acetil salicílico que cura la piel y vitamina E..., sí, todo es muy bonito hasta que ves la lista completa de los ingredientes, y comienza la historia de terror, ya que la supuesta varita mágica contiene...
¡Química, mucha química!
Y no ahorraré detalles: En el primer lugar encontramos Cyclopentaxiloxane, una silicona volátil no grasa pero que puede resultar oclusiva. Hasta leer el nombre duele. Luego vemos Ácido docosanoico, que es un compuesto cristalino humectante de origen sintético. Es cierto que se utiliza como componente activo de cremas antivirales (herpes simple), y que ha sido aprobado por la Food and Drug Administration (FDA).
El resto es ya la casa de los horrores: un par de alcoholes grasos que se usan como emulsionantes, cera de abejas sintética y un polímero viscoso. Suena bien, verdad? Mmmmm...
Pues, ¿sabéis que es lo que pone en hermosas y refrescantes letras verdes en el frontal de la caja? OIL FREE.
Me pregunto si los alcoholes grasos y los aceites emulsionantes químicos son muy free. Eucerin es una casa seria y comprometida con la piel, que no practica el oscurantismo y que tiene en su página web una aplicación destinada a que veamos los ingredientes de sus productos. Es una marca de referencia en mi tocador, con éxitos tan rotundos como el delicioso gel de higiene íntima y la eficaz crema hidratante para pies.
Pero este producto no me gusta nada de nada. Me lo apliqué a primera hora del día, sobre una incipiente espinilla que tenía en el mentón y para camuflar un par de rojeces difusas en mi mejilla derecha. Sobre la piel se sentía cómodo y aterciopelado, ya que todos los correctores con base de silicona suelen ser muy suaves.
A media tarde noté mi piel un tanto rugosa. El maquillaje corrector seguía intacto.
Por la noche desmaquillé mi rostro. Tenía la cara roja y un enorme grano gordo en la mejilla.

¿Alternativas? Cada vez desconfío más de barritas milagrosas. Para cubrir un pequeño desastre, es mejor acudir a un buen maquillaje correctivo que no nos haya fallado nunca, como Double weal light de Estee Lauder o Colorstay de Revlon. Si no queremos tanta cobertura en el resto de la cara, podemos mezclar el maquillaje con crema hidratante.
Y, para "purificar" un brote de granitos, lo que mejor (me) funciona es mezclar gel de aloe vera puro con unas gotitas de zumo de limón sobre un disco de algodón ovalado, y aplicarlo en la zona conflictiva pegando a la piel con un poco de celo. La mezcla actúa como mascarilla intensiva durante toda la noche, y al levantarnos aplicaremos un exfoliante suave y un fus-fús de agua termal para calmar.
Vosotros... ¿conocéis algún corrector milagro?

13 de julio de 2011

¡Doscientas mil visitas! (Gracias, gracias, gracias)

Hoy paso por aquí para daros las gracias, únicamente para eso.
¡Ya sois 403 quienes me seguís a diario!

Y hay más de 200.000 visitas en el contador. Me parece alucinante. Y quería agradecerlo. Os anunciaré un sorteo con el que quiero celebrar este número redondo... cuando pueda fotografiar debidamente los regalos. Tampoco tengo aún preparado el post de mis cinco favoritos en maquillaje. Ayer llovió, no había luz y me he visto obligada a cambiar de teléfono..., y el nuevo tiene una cámara fotográfica muy inferior al antiguo. Ayyyyy. Echo de menos mi Moña Móvil, tan rosa, tan Samsung y con sus cinco megas que me hacían tan feliz. Esa pantalla cuarteada de arañazos que siempre disparaba imágenes certeras. Pero este mundo gira tan deprisa (locura de los demás, y nunca miro la mía), que ese modelo ya no se vende. ¿Por qué?

Al menos este nuevo móvil sirve para hacer fotos-chorras, y enseñaros mi frikismo por el agua mineral y la botella azul de Solán de Cabras. Disparando en el interior, se ve el agua azul como una galaxia.

Sólo quería deciros aquello que susurraba Katherine Herpburn a Spencer Tracy en La costilla de Adán, tras recibir un reconfortante masaje: Gracias, gracias, gracias.

8 de julio de 2011

El ritual del verano


En verano cambian las rutinas, los colores, las luces... y cambia también nuestro ritual de belleza. Queremos productos frescos, acuosos, en textura gelificada... pero que respeten nuestra piel.
Queremos agua, agua, agua y también agua, o al menos ésa suele ser mi necesidad. Aparto de mi tocador las limpiadoras faciales en crema y busco una pastilla de jabón que se disuelva en una gozosa espuma, fresca y al mismo tiempo calmante... estoy hablando, por supuesto, del jabón de aloe vera, oliva y coco de Prisma natural.
Y, para lavarme la cara con ese delicioso jabón, no hay nada más chispeante y goloso en el mundo que una buena dosis de agua mineral. Juan Luis Guerra define a su amada en una canción como un universo de agua mineral, y aunque a alguno pueda parecerle una metáfora algo surrealista, yo la encuentro muy oportuna. Ya sabéis que mi agua mineral favorita es la marca francesa Evian, que las coquetas parisinas vaporizan sobre sus rostros.
El agua Evian tiene múltiples usos en verano: como un simple golpe refrescante para retirar la espuma de limpieza, o como tónico casero en el que hierves un par de pastillas efervescentes de Lush o unas flores de manzanilla... Dejándolo enfriar el la nevera, en una botella de cristal con dosificador, tendrás el mejor cuidado cosmético al alcance de la mano... y de tu bolsillo. Y, si tienes la piel grasa puedes añadirle unas gotas de un buen vinagre blanco, y la limpieza facial vespertina será aún más fresca.
Otro indispensable cuando llega el calor a mi piel es el gel de aloe vera de la marca Grisi. Puro al 99,7%, libre de alcohol, siliconas o aceites de ninguna clase, lo aplico sobre mi rostro por la noche en capa gruesa, al modo de una mascarilla, y me despierto con la piel clara y limpia, sin granitos ni rojeces. Huele un poco a medicina, y es un aroma que no me desagrada porque realmente cura mi piel. El culpable de este olor fresco pero algo medicinal es el mentol, ingrediente último de la lista que en invierno dañaría mi piel, pero que en verano la protege de irritaciones y exceso de grasa.
El verano es la época del año en que retomo con pasión el hábito de exfoliar mi rostro casi a diario..., gracias a la suavidad de la jalea con perlas de gominola de Kenzoki. Sustituyo la untuosa y dulce mascarilla de marshmallow de esta firma por una nube fresca, ligera y granulosa que me envuelve con su olor ácido y herbal, característico de la línea de jengibre. Kenzoki utiliza principios activos naturales como el jengibre, la pimpinela y un par de arbustos chinos de nombre incomprensible. Lo mejor son las perlas exfoliantes, eficaces pero suavísimas, que ¡se derriten en tu piel!
Para el cuerpo, aparcamos texturas invernales y esencias achocolatadas para sumergirnos en el frescor del limón, sin duda el aroma protagonista del verano. En Sephora nos ofrecen golosos exfoliantes que imitan el olor de una tarta de limón y merengue, y en The Body Shop podemos encontrar la manteca de limón dulce, tan nutritiva como el resto de mantecas corporales de la firma pero con un olor cien por cien veraniego..., pero si prefieres una textura más liviana y un precio acorde con la crisis que nos devora, lo tuyo es la loción reafirmante Body Tonic de Garnier. Una loción en formato gel que hidrata intensamente, con activos como la cafeína que despierta y tensa nuestra piel, y un inconfundible aroma cítrico.
Por último os hablaré de mi gran descubrimiento para el cuidado del cabello: el Baume aprés shampoo de Klorane. Pertenece a la línea de Magnolia, y la cera de esta flor es su ingrediente principal. No voy a engañaros: contiene silicona, pero en una proporción mucho menor que el resto de acondicionadores que he probado. Lo bueno de este bálsamo es el brillo que aporta al pelo: un brillo que habla por sí solo de hidratación y suavidad. Otro punto a su favor que lo convierte en un básico del verano es su textura, entre láctea y gelificada, muy ligera y fresca. Huele a vainilla con notas vegetales, una vainilla fresca y veraniega.

4 de julio de 2011

Por menos de doce euros, Nivea te ofrece un gran contorno de ojos

Para M... mi mejor "amiga".

Todas mis amigas están convencidísimas de que odio la marca Nivea, porque una de ellas se empeña en untarse la famosa lata azul por toda la cara. Ella dice que su piel es muy seca, pero de vez en cuando se le llena de granitos tipo quiste. Y como yo le digo que una crema a base de lanolina no puede ser buena para la piel de su delicado rostro, contraataca diciendo que a mí nunca me gustó Nivea porque carece de glamour.

Pero en eso... se equivoca. Nivea tiene un potente atractivo, como han demostrado decenas de bloggeras haciendo crónica del gran evento del año: el complejo Nivea place con el que la firma ha querido festejar su primer centenario. A pesar de mi leyenda negra, debo admitir que amo la caja redonda y azul de Nivea: los objetos de lata y con aires vintage me retrotraen a una infancia de polvos de talco y gel moussel al borde de la bañera absolutamente sublime. Y ese vaporoso halo de estilo "tocador de la abuela" sale reforzado por el olor de la untuosa crema blanca, un aroma antiguo y confortable como de jabón o muñecade goma que me fascina. Y la utilizo para suavizar mis codos y talones, para masajear las plantas de mis pies e incluso para nutrir mis manos cuando no tengo a mi alcance la fabulosa crema de Garmont.

Pero lo que de verdad me enamora de Nivea es su fabulosa línea a base de coencima Q10, aunque ésta sólo sea un cinco por ciento dentro de la lista de ingredientes. Ese cinco por ciento marca la diferencia y consigue por muy poco dinero unos resultados discretos pero eficaces. En concreto he probado el contorno de ojos en roll on de esta gama. Buscaba este formato para cuidar mis párpados porque siempre me parece difícil aplicar este tipo de cremas, el momento "contorno" despierta en mí una pereza inmensa, y la pequeña bola metálica, libre de níquel y de tacto frío resulta muy placentera. Sin embargo me costó mucho encontrar un roll on que no sólo refrescara la zona o barrase unas ojeras que no poseo: deseaba un producto anti arrugas.

Y lo encontré. Nivea ofrece un tubo que a mí me ha parecido mágico: no sólo relaja mi mirada sin que las líneas (finísimas, pero existentes) que rodean mis ojos se han visto reducidas. De verdad.

La textura es láctea y blanquecina: hidrata mucho pero se absorbe muy bien. Los primeros ingredientes de la lista son impecables: glicerina, aceite de coco, pantenol, estracto de anís y vitamina E. Al final, un polímero sintético espesante, un parabeno y phenoxyethanol, un derivado del petróleo que no me hace demasiada ilusión porque puede causar dermatitis...

Sin embargo, el mundo es de los que se arriesgan. A mí esta poción, mitad alquimia mitad química pura, me ha alegrado la vista. Y eso es lo que le pido a un buen contorno de ojos.