25 de junio de 2012

Bésame mucho: hoy, Revlon vintage: Copper frost

Copper frost es un rouge tramposo: es rojo y no es rojo. Es cobre y es coral. Es perla. Es un rouge que se ríe de su dueña, que juega con ella al escondite. Un color tornasol.
Copper frost es un rouge retro, porque pertenece a una línea que ya no se comercializa. Pero puede encontrarse en las típicas perfumerías de provincias del norte, con pórticos de madera tallada o escaparates con anuncios en blanco y negro de Chanel.

Copper frost ha sido mi rouge desde hace tiempo: cuando escribía esporádicamente en mi otro blog sobre maquillaje solía recomendarlo, pero como entonces no hacía fotos, y menos de mí misma, mis lectores tuvieron que conformarse con mis palabras encendidas. A todos ellos dedico hoy este post: era una deuda de honor y vengo a saldarla.


Labial a conjunto con vestido


Esta barra de labios alegraba mis largas jornadas de tesis, ya de por sí apacibles, y le dediqué una pieza de prosa poética hace casi cinco años. Tenéis la entrada completa aquí, pero os copio el párrafo final:

"La biblioteca es blanca, sus pasillos blancos, sus ventanas grandes y detrás, arces japoneses con flores rojas. Y flores rojas en mi vestido, que puedo combinar con mi pintalabios de Revlon, "copper frost", número 371. Y los chicos me dicen qué guapa estás. Sonriendo. Y me dejan notitas en la mesa. Calderón está celoso, pero me tiene enterita de diez a dos y de cuatro a nueve."

Ese traje de flores coral es el que fotografío, y hace unos días volví a estrenar el verano con él. Me lo hizo mi madre, por lo que es único en el mundo... y parece creado para el tono Copper frost de Revlon.



Copper frost en mis labios


Copper frost es un tono muy cálido, por lo que lo acompaño con el pigmento Old Gold de Mac en los ojos, y con el colorete Cocoa de Nyx en los pómulos. Este rubor, que consegí hace un año gracias a Adriana de Colorful randomness, funciona de maravilla como polvo de sol. Debajo doy un toque de múltiple Portofino de Nars, porque la mezcla de rosa coral subido con bronce recrea un rubor veraniego muy natural.


Entre sus muchos dones destaco el de iluminar la piel: como si alguien hubiera encendido velas en la alcoba, o como si un fuego en una chimenea te encendiera el rostro. Hace el mismo efecto que unos pendientes de perla: son muchas las mañanas en las que salí de casa con la cara lavada y este labial como único adorno. Y hace que los dientes parezcan mucho más blancos.

24 de junio de 2012

Bésame mucho: Lip butters de Revlon (EDITADO)

Adoro a Emma Stone, la inolvidable Skeeter de Criadas y señoras.
Adoro la estética retro y azucarada de los tonos cupcake que nos inundan. Adoro la marca Revlon, con sus vendedoras amables y siempre dispuestas a ayudar, su polvera Colorstay Medium que posee el color perfecto, el acabado perfecto y la textura perfecta para los meses de calor..., y su desaparecida barra de labios Copper frost que aún conservan algunas perfumerías de sabor antiguo, ese adorable rojo perla de tornasol cobrizo que provoca piropos encendidos a nuestro paso.

Sweet Revlon... a unos nueve euros c/u gastos incluidos

Tras este preludio no extrañará a nadie mi ilusión por probar lo nuevo de Revlon, una barra de labios hidratante y deliciosa que se declina en tonos pastel bautizados con los nombres más dulces de la repostería anglosajona.
Pero no sé que desventurada campaña de márketing sigue la firma en nuestro país: es difícil encontrar Revlon en España, e imposible encontrar sus novedades. Así que Mareas me ha hecho el favor de compármelos por internet, que desde aquí agradezco infinito.


Revlon Lip butters
De abajo arriba. Peach parfait- Tutti frutti- Sweet tart

Directamente de Ebay (creo), llegan a mis manos, a una velocidad postal increíble, estas tres golosinas cosméticas. Las recibo en un día radiante, dorado, repleto de buenas noticias.
Al poseer en su fórmula manteca de karité y aceites de mango y coco, hidratan el labio como ninguna de las barras que haya conocido hasta ahora... Pero también duran intactos de forma invisible y mágica. Clonan el efecto que haría una piruleta en la boca de un niño, tiñéndola dulcemente y llenándola de brillo a la vez. Es el concepto "pastel" sublimado hasta sus últimas consecuencias.

Los tres colores son bonitos, aunque Sweet tart es el rosa dulce que he tenido ya antes y volveré a tener: no es una barra mala pero tampoco un color único. Peach parfait es un pintalabios de azúcar. Es la perfecta mezcla entre un tono melocotón que vira al rosa pastel y un praliné escarchado. Y, sin embargo, aunque el color sean bonito, hay algo en la textura demasiado cremosa y con purpurina al mismo tiempo que no termina de convencerme.

La joya de la corona es Tutti Frutti, y debo su descubrimiento a Mareas.


Tutti Frutti, de Revlon




Tutti Frutti: Este labial se lo debo como digo a Mareas: yo no me había fijado en él y fue ella quien me dijo jaaaarl, por la gloria de tu madrer, te sentaría de maravilla, es muy tú turururl...
Bueno, así exactamente no fue, se me ha subido Xabi Alonso a la cabeza, y eso que yo soy más de Casillas, y aún más de LLorente (esas manos poderosas... puntos suspensivos, suspiros, clínex y regreso al post)

Tutti frutti es un color caramelo de naranja. Posee el mismo tono goloso y el mismo tacto de gelatina que un jumbo que sacó al mercado Biotherm hace muchos veranos, cuando aún tenía una línea de colorido. Por tener, tenía gama de colorido incluso Cacharel en mi infancia, mi primer labial fue de esta inefable firma por cortesía de mi abuela en navidad, y el envase era lujo embotellado: de un color oro rosa metálico y en forma de labios. Creo que me predispuso hacia la lujuria cosmética para el resto de mi vida.
 

21 de junio de 2012

Bésame mucho: hoy, verano fucsia... con Pull & Bear y Lola Make Up

Ayer hice un viaje relámpago a Madrid por motivos de trabajo.
No necesitaba maletas porque dormiría ya en casa, feliz tras la batalla, pero tenía que llevar uno de esos enormes bolsos de peso pluma, diseñados para guardar botellas de agua, maquillaje a ultranza y fundas de plástico trasparente que salvaguarden documentos laborales...  así que decidí estrenar el verano combinando mi vestido working girl con un bolso de plexiglás fucsia que aportara el punto gamberro sin excesos.

Bolso "Candy"... de Pull & Bear

Este bolso de Pull & Bear me costó 9,90 euros. Poco después de comprarlo supe que el plexiglás causará furor (poético) durante este verano, pero lo que evocaba en mí era un pálido pero acertado reflejo del imposible Candy bag de Furla. Esa tonalidad azucarada y flúor al mismo tiempo, como de gominola cubierta de pica pica, y esa textura acuosa como de piscina ácida me cautivaron en plena primavera.
Casi un mes después de su adquisición, me di cuenta de lo útil que puede resultar en un viaje relámpago.

Pop Princess de Lola,
de la nueva colección de barras mates

Y, para completar el look, ¡labios fucsia! El pasado verano apuré la última gota del mítico Impassioned de Mac, un fucsia sin subtono azul y con una fuerte tendencia al coral que hubiera combinado a la perfección con el bolso...

Pero desde Lola Make Up han sabido curar mi saudade cromática con la barra de labios más rabiosamente fucsia y sedosamente mate que haya conocido, Pop Princess en acabado mate de larga duración. La textura de este labiales pura alquimia:  aterciopelada, cremosa y esponjosa.

Lola ha sacado al mercado una impresionante colección de "pintalabios" mates pero confortables que ha debido arrasar en perfumerías, pues en mi penúltimo viaje a la capital, al acudir a uno de los puntos de venta solo encontré este tono: un fucsia algo azulado pero fresco, muy vibrante y veraniego.
Fue una coincidencia feliz, ya que esta dispuesta a reponer mi agotado labial Impassioned... ¡y me ahorré ocho euros en el cambio!

 

19 de junio de 2012

Maquillo mis pies por vez primera. Modern girl de OPI... y un poema inédito del gran Beades

Hasta el día de ayer, yo nunca había osado pintar las uñas de mis pies: siempre me pareció una tarea difícil, además de que no amo mis pies tanto como para lucir sus diminutas uñas de un color que no fuera el suyo. Es cierto que al adquirir el tono Modern girl, de la colección veraniega de Opi, pensé que era un color ideal para una pedicura de infarto... que por supuesto no iba a ser la mía. Ni siquiera poseo el artilugio almohadillado que separa los dedos para lograr un acabado profesional...

Modern girl defectuoso en una foto defectuosa...
Pero tiene su gracia, ¿no?

Os presento a Mi Pie Izquierdo. Es el que sufrió rotura de peroné, ha luchado como un campeón y ahora ha sido bendecido con una irregular capa del esmalte veraniego más brillante y translúcido que he tenido en mis manos... o en mis pies.
Es un color candy, de los que mandan ahora en la calle: evoca la transparencia golosa y húmeda de una piruleta de corazón, pero en un coral encendido.

¿Qué me hizo cambiar de idea? Una llamada telefónica: al otro lado del hilo, el genial poeta Beades, que tiene en su haber tres libros como tres catedrales y que ganó el áccesit del premio Adonáis en el 2004, me recitaba un poema que había escrito... ¡solo para mi blog!


"PODOFILIA EN LA BILIOTECA

Por ese hueco de la estantería
sólo veo los pies de las muchachas
que van y vienen, vienen y pululan
con chanclas de colores y uñas verdes,
tiras de piel o fluorescentes gomas,
tobillos finos o rollizos dedos.
No quiero ver el cuerpo que sustentan.
No quiero saber más de las muchachas.
Sólo quiero ligar con esos pies,
hacerles el amor, y despedirme
después, con un besito en el empeine
y un ya te llamaré. Verlos marcharse,
dándome los talones, por la acera,
dejando apenas huella de sus pasos
en este corazón de pervertido."
-Beades


Imaginad mi emoción: un poema inédito para compartir en este espacio, con su toque luisalbertiano y todo... bien valía un experimento algo gamberro, sin utensilios de calidad y con muchas risas de por medio. Sin embargo, os enseño también este coral fluorescente y acharolado en mis manos, con un tono algo más intenso porque aquí sí que apliqué dos capas con una miaja más de acierto:


Modern Girl en mis manos

¿No es verdaderamente poético?

17 de junio de 2012

Parecidos razonables: el desaparecido Apricot Rose de L´Oreal

Una lectora del blog me ha pedido ayuda para encontrar un rubor parecido a nuestro añorado y largamente llorado colorete Apricot rose de l´Oreal.  Pertenecía a la vitamínica gama Blush Delicieux que presentaba la modelo francesa Laetitia Casta y que la firma tuvo a bien discontinuar, al menos en España, hace un par de años, dejando más de un corazón roto a su paso.

Apricot rose, de L´Oreal: melocotón bronce con subtono rosa cálido, rosa caramelo. El eterno regalo que cada cumpleaños y cada seis de enero hacía yo a mi madre, reponiendo de paso otra cajita para mí.
He visto a mi mamma viciada con pocos cosméticos en su vida, pero éste era uno de ellos. En efecto, le sentaba de vicio. Tenía un acabado jugoso, un brillo que no aportaba purpurina a la piel sino un efecto húmedo muy favorecedor. Fue también mi blush favorito hasta que apareciera Nars en mi horizonte vital.


Luminoso de milani- Coralista de Benefit- Rose Gold de Sleek

Volviendo a la realidad, poseo tres coloretes que pueden vagamente recordar a esta maravilla soñada, aunque siempre falta algo o sobra algo, por supuesto. Ahora sería el momento de decir que el colorete Papa Dont Peach de Too Faced era muy, muy parecido, y que en las primeras navidades de orfandad cosmética recurrí a él... pero mejor me callo, porque este genial rubor ha sido descatalogado... también.

¿Qué nos queda? El tono Luminoso de Milani, el genial Coralista de Benefit y el Rose Gold de Sleek

De arriba abajo:
-Coralista de Benefit
-Luminoso de Milani
-Rose Gold de Sleek

El Baked Blush Luminoso de Milani es un melocotón suave y nada mate, aunque no tiene esa textura jugosa y húmeda del Apricot Rose. Es bastante más suave, de hecho el de L´Oreal era para mí un color de verano, y Luminoso es un melocotón de invierno. Además solo se consigue por internet, y en páginas que a mí me suenan a chino: si lo tengo entre mis manos es gracias a Gadirroja.

El Rose Gold de Sleek es un rubor que debe hacerse un hueco en tu tocador, seas o no una nostálgica del blush delicieux. Un rosa anaranjado y repleto de burbujas doradas. Creo que con un toque de polvos de sol por debajo podrían muy bien parecerse a lo que estamos buscando, y solo cuesta seis euros en Maquillalia, página tan accesible que incluso yo la utilizo, entre otras cosas porque puedes pagar vía transferencia.

Coralista en mis mejillas-
Cosmopop de Lime Crime en mis labios

Pero lo más parecido que he encontrado yo al Apricot rose de nuestros amores y nostalgias es el Coralista de Benefit. Un colorete que puede ser también utilizado como sombra de ojos, que huele a tarta de frutas con nata, y dos años después de su compra sigue desprendiendo el mismo aroma... y que combina la fabulosa mezcla de matices corales, rosas y caramelo.

No lo dudes más, Isa: hazte con el Coralista de Benefit. Te hará mucho más llevadera la pérdida, ya sabes: la mancha de mora con otra (coral) se quita.

15 de junio de 2012

TAG: ¡Lo encontré gracias a ti!

Internet podría ser bautizado de nuevo como una infinita cadena de favores. 
Un día alguien descubrió oro líquido en un perfume, una crema o una máscara de pestañas. Se dispuso a compartirlo… y la onda expansiva se hizo cada vez más veloz.
Cada vez que me pinto los labios o desmaquillo mi cara frente al espejo siento una urgente necesidad de dar las gracias: hoy voy  a hacerlo con este TAG.

Porque gracias a…

La Romana, forera de Vogue Belleza, descubrí los coloretes de Nars que ella describía con gran lirismo... y la posibilidad de describir poéticamente el maquillaje, así que el concepto de cosmética poética que sustenta este blog le debe mucho.

Fátima del desaparecido blog Bellezones descubrí mi maquillaje fluido favorito, Double Wear Light de Estée Lauder.


Collage por cortesía de Cremitas perfumadas

Pilar de Secondo me, descubrí la crema corporal Honey Touch de Rituals… y el perfume Summer by Kenzo que, aunque parecía un amor imposible, durante esta primavera se ha convertido en un traje a mi medida.
Tita Hellen descubrí la colonia Monogotas de melón del Mercadona, ideal para el verano por su chispa picante y dulce, su provocadora inocencia.

Adriana, de Colourful randomness, descubrí el gloss naranja neón de Lola Make Up… y supe que podía enamorarme de un brillo de labios sin desembolsar 25 euros en un corner de Nars.

Gadirroja descubrí el rouge de mi vida: Retrofuturist de Lime crime, brillante como el charol, dulce como las guindas confitadas y, además... fluorescente, es decir, iluminado por dentro.

Y gracias a Kitty y a Cosuki Naru encontré mi ritual de belleza… en Darphin y Caudalie.

Propongo este TAG a quien quiera seguirlo… y en especial a las blogueras que he nombrado y linkeado en él.

13 de junio de 2012

Caudalie: la felicidad en tres actos

Caudalie: nombre francés que significa una unidad de medida en vinoterapia. Vinoterapia: término mágico que evoca viñedos, sol en el sur de Francia, amor, la delicada y encantadora película French kiss con Meg Ryan rebosando joie de vivre, verano y aroma a bodega en el mes de octubre.

Me he cruzado con esta marca en tres ocasiones, y siempre en momentos de plenitud, de alegría bulliciosa.  Tres segundos, tres descubrimientos, tres motivos de gratitud.
Como la firma es de todos conocida, me limito a señalarles un buen post de un buen blog que habla de ella... y a dedicarle un homenaje festivo y nostálgico a la vez.



Tomé esta imagen de este blog,
y su autora la tomó de  http://www.flickr.com/photos/katieshester

La conocí a finales del año dos mil siete en Pampaluna, en casa de mi amiga Sonsoles. Era septiembre, un mes reflexivo, de cambio y duermevela. Dormíamos mi amiga y yo en su habitación, en dos camas rodeadas de globos, ya que acababa de ser su cumpleaños, y arropadas por un aroma que flotaba en el aire, mezcla del perfume Eau de campaigne de Sisley, la manteca corporal de coco de The body Shop y el gel Fleur de Vigne de Caudalie que alguien le había regalado.
Esos olores tan diversos, de campiña, trópico y viñedo, se entrelazaron en mi memoria y componen las notas del mejor de los perfumes: el recuerdo de un mes feliz.

Un año después conocí el agua termal de esta casa. Es el tónico más calmante, suavizante y poético que pueda existir. Huele a uva madura por el sol, a verano en un pueblo de las montañas vascas, a rebotica de sabor antiguo y ancestral... a tiempo detenido: le dediqué uno de mis posts cosméticos en mi otro blog, cuando aún no había abierto este espacio.



Tomé esta  imagen de este blog

Tercer acto en esta comedia de happy end que protagonizamos la casa francesa y yo: el pasado fin de semana, en Madrid, tras haber disfrutado de toda una tarde entre libros.
Me adentro en una farmacia pensando en rematar mi ritual de belleza con una buena crema de día, ligera y fundente al mismo tiempo... Y, como si hubiera adivinado mis deseos, en la penumbra de la tarde me estaba esperando el tubo de crema sorbete más delicioso que he probado en años.

Con el agua de uva repleta de antioxidantes polifenoles y la camomila de poderosos efectos calmantes como absolutos protagonistas de una fórmula irreprochable; con su textura de cuento de hadas, a medio camino entre la potencia y el ser; y con esta magnífica reseña de Cosuki Naru temblando aún en mis retinas, ¿cuántas milésimas de segundo tardé en sacar de mi bolsito los 22 euros que pedían por ella?

11 de junio de 2012

Por menos de 8 euros... estreno gafas de aviador (de H&M)


(POR CIERTO... ¡¡¡ÉSTE ES MI POST NÚMERO 300!!!)


LLevo un tiempo queriendo unas gafas de sol de aviador. De grandes y casi triangulares cristales verdes, de mínima y dorada montura metálica, de puente alto... Me ha enamorado su aire retro, casual, masculino, de vacaciones al sol.
Mis preferidas son las de Rayban, pero claro... cuestan noventa y nueve euros en oferta y, como diría un cura que conozco, no está la Magdalena para tafetanes. Encontré unas en Claire´s pero tenían un detalle de strass que remataba el toque de gafas baratas que ya poseían ellas de por sí...

...Y, cuando casi había dejado de buscar, encuentro unas preciosas gafas en el H&M de la calle Goya (Madrid.)
... como éstas (imagen tomada de Gafas24)


Había varios modelos, con monturas en los tonos ácidos que tanto se estilan pero, dejando aparte el hecho de que parecían de peor calidad y estas  "engañan" mejor a la vista, me encandiló la tonalidad cobriza de la fina montura dorada: de fuego y metal.
De acuerdo: no son buenas. No las he adquirido en ninguna óptica. Sirven para presumir, no para proteger mis ojos de los temidos rayos veraniegos... Pero valen para saciar un capricho... en tiempos oscuros.



Vive con sencillez para que otros... sencillamente puedan vivir
(acertado slogan de Cáritas)

Las he estrenado hoy, en las fiestas de San Bernabé Logroño): la imagen está tomada en pleno bullicio. No llevo maquillaje: solo un poco de "pintalabios" de marca ignorada, crema solar de protección solar cincuenta de Avéne y una buena rociada de agua de uva de Caudalie cada media hora.
No es la mejor fotografía del mundo, pero resume la alegría abigarrada de estas fiestas, y la disparó Amaia, la nueva dueña de Nueva Antiqua, que ha traído verdaderos tesoros a la tienda, y a precios que realmente son sencillos y no duelen al bolsillo... ni a la conciencia.

Pero ésa es otra historia...

8 de junio de 2012

Crema exfoliante de vainilla orgánica "Les plaisirs nature" Yves Rocher: fui a por peras y me traje lápices

Fui a por peras y volví con lápices.
Seguro que a ti también te ha ocurrido tener una idea muy clara en la mente, y cuando llegas a la tienda de tus desvelos... encuentras mil cosas necesarias y renuncias al único objeto supérfluo, que era el que andabas buscando.

A mí acaba de sucederme en Yves Rocher: fui al olor, -y nunca mejor dicho-, de la nueva colonia de piña y coco en edición smoothie, que Hellen me había recomendado... Me enamoró, la tomé entre mis brazos y, cuando íbamos a consumar nuestra alianza ante la caja registradora noté un picor en cuello y muñecas que me hizo evocar pasados sinsabores con los golosos botecitos de colonia de esta marca verde.
Traspasaba ya el umbral hacia la calle cuando recordé que se había agotado mi último exfoliante corporal.

Exfoliante corporal de vainilla YR: 12,50 euros.
Imagen tomada de la web de la marca


La crema exfoliante de vainilla orgánica se presenta en uno de esos tarros como de mermelada casera que se han puesto de moda en los últimos tiempos. Este frasco es una sabia combinación de alquimia y eficacia: su aire vintage le aporta magia y su cierre hermético preserva el contenido.
La textura es distinta de cuantos he probado: no se trata de un gel granuloso o de un producto en escamas..., sino de una crema fundente repleta de diminutos granos. Si tomas entre los dedos una pequeña porción y la aplicas en la piel mediante masaje, la crema irá diluyéndose para dar paso a los granos que rascan suaves pero con firmeza.

El Inci que nos ofrece Yves Rocher en esta ocasión es irreprochable: el jugo de aloe vera figura en primer lugar, junto a la manteca de karité, la vainilla natural, el aceite de almendras dulces y el polvo de almendras molidas. También hay hueco para un par de Pegs y conservantes, pero ninguna silicona y ni rastro de parafinas.

Y huele a crumble de galleta con mantequilla dorada bajo una sedosa capa de crema inglesa.
Para mayor tentación no se trata de un aroma empalagoso sino muy sutil, y si en el punto de partida su aroma es a pastel de vainilla, finaliza con un matiz neutro, como de sábanas limpias, que impregna tu piel con delicadeza esponjosa: un cierto toque a limpio con un punto inicial de azúcar requemada.

6 de junio de 2012

Las gafas son para el verano...


Al fin se han puesto de moda las gafas... de ver. El día en el que leí en una revista que algunas celebrities las usaban por pura coquetería me sentí atónita... y un pelín victoriosa.
Tenía muy grabada la imagen de una Marilyn Monroe bordando el papel de tonta exuberante, en el cual renunciaba a las lentes de contacto pese a ser medio ciega, porque ningún hombre querría besarla...

Yo gasto gafas desde mi niñez más temprana, y durante muchos años usé un modelo del fallecido Jesús del Pozo, con monturas translúcidas. Me chiflaban, pero amarillearon y se curvaron. Y tuve que comprar otras.


En la Gran Vía de Logroño



Elegir la forma de tus gafas de vista es algo trascendental, y debes hacerlo según el óvalo de tu cara. Si es alargado, puedes permitirte unas gafitas redondas y menudas a lo John Lennon. Si es redondo y contundente como el mío, debes optar por unas gafas apaisadas, estrechas, que estilicen tu rostro. En mi caso, existe un último requisito: no quiero que mis gafas oculten mis pómulos.
He escogido un modelo de la marca Blue bay en color blanco. El blanco aporta luz y una sensación diáfana muy fresca para el verano, y combina bien con muchos tipos distintos de maquillaje, y con la ropa.

En este caso llevo una blusa que compré en Hope (Madrid), de estampado tipo amebas y de tonos topo y ámbar coordinados con blanco. Son ésas las tonalidades que he elegido para un look de martes, muy working girl: poco maquillaje en la cara, mejillas melocotón, boca de color ámbar y ojos perfilados con el kohl Ambré de Chanel, que se emborrona deliciosamente ahumando el párpado con su embrujo mitad humo, mitad chocolate.

5 de junio de 2012

Crystal File + Kyoto Pearl = manicura familiar con Opi

Mi abuela lleva cierto tiempo preguntándome por alguna laca de uñas que no se rompiese con solo mirarla y que no se quedara seca en el frasco. Andaba pensativa por la calle, con la cabeza metida en nubes cosméticas, es decir, fantaseando con alguna solución a la manicura familiar... cuando me topé  de manos a boca con una perfumería IF y con un fermoso cartel que proclamaba: "vendemos OPI".

Entré, claro. Y no solo vendían OPI (y Essie): había un gran expositor blanco que llegaba al cielo y una señorita formada por la casa para explicarme todas las bondades de Opi, que yo creía conocer.

Sé que alguna blogger respetable piensa que no hay para tanto, pero yo, una vez probado el Bubble bath, me batiría incluso en duelo por defender la durabilidad y hermosura de estas lacas... y la vendedora me dio datos empíricos que explican el milagro: solo contiene un dos por ciento de acetona. Ésa es la razón, me susurró mágicamente, de que duren tantísimo... y de que no se echen a perder en el envase.



El blanco perla de Opi,
bajo luz natural (un poco brumosa)

Me llevé un blanco perla que sabía que le iba a encantar: Kyoto pearl. Es irisado, translúcido, perlado y con un subtono rosado casi malva realmente bonito. Lo hemos estrenado hoy, al alimón, ya que le pedí permiso para probarlo.
Y, como además de este regalo para mi abuela caí con el esmalte Dulce de leche, del que prometo futura crónica, la encargada de la firma me ha hecho beneficiaria de la mejor promoción que he conocido en mi vida cosmética: regalazo de la famosa lima de fibra de vidrio endurecido de Opi, que cuesta nada menos que quince euros y que deja las uñas relucientes.
Crystal file, la lima profesional de opi, abrillanta, pule, uniformiza la superficie de la uña. Y hace todo esto sin producir la tradicional grima que solía impedirme llevar a cabo ese paso impresindible de la manicura. Tras su uso, se lava con agua y queda como nueva, sin mostrar deterioro alguno. Y deja una sensación de manos nuevas, limpias y cristalinas inédita para mí... hasta ahora.

1 de junio de 2012

Por menos de cuatro euros, Deborah me devuelve mi adolescencia

Siempre hay un punto de no retorno.
Tenías nueve años, de puntillas vislumbraste el tocador de tu abuela, con frascos centelleantes, abriste una cajita de color tornasolado y caiste, rendida y hechizada. Y todavía sigues ahí, en ese nudo vertiginoso de color y suavidad que te atrapó en tu más temprana adolescencia.

En mi caso, fue el melocotón. Delicado, como de terciopelo, de color pastel, como un algodón de azúcar teñido por el sol de una tarde naranja. Descubrí lo que el melocotón podía hacer en mis mejillas: resaltarlas, sublimarlas, iluminarlas dulcemente. El melocotón no es coral ni es rosado, ni amarillo ni bronce: es todo eso a la vez, mezclado y bien servido. Es la manzana de caramelo de las ferias, inundada por la luz de los naranjos.


Colorete nº3 Peach de Debora, ahora 3 euros


Tengo en mis manos la polvera que me cautivó hace muchos, muchos años, gracias a Mariluz, una vendedora que tristemente ha tenido que cerrar su negocio. Conozco la situación: los padres de mi mejor amiga tenían una mercería y la traspasaron. Te quedas con el corazón roto, sí: pero también con cuatro muebles incómodos y cien cajones llenos de productos a los que debes dar salida.

Mariluz vende maquillaje de la marca Deborah a precios muy apetecibles, como son los coloretes en formato antiguo a tres euros. Nada más verlos en este post de Mi maquillaje y otras frivolidades supe que me pondría en contacto con ella: su correo es gremiocasaus@yahoo.es.


Please no miréis las cejas... tengo que arreglarlas



Este rubor salva cualquier tarde de lunes: derrocha luz desde el interior de la piel. Es fresco y jugoso sin ser brillante, sobrio y discreto sin ser mate. Me recuerda al Melba de Mac, mi único blush imprescindible de esa firma. Es equilibrio puro, pura evocación.