31 de octubre de 2012

Colección Marilyn Monroe de Mac: me llevé el último colorete

Estuve en Madrid en un verdadero viaje relámpago: no me dio tiempo ni de ir a Fuencarral, ni de visitar la famosa fiesta de los años sesenta que organizaba Desigual en el outlet de la calle Cavanilles...  pero sí pude correr en un momento al Corte Inglés de Goya para ver la obra de arte que Mac ha consagrado a la imagen de Marilyn Monroe.


Marilyn Monroe... en el Corte Inglés de Goya (Madrid)

Estos ojos míos han podido ver la exhuberante colección que Mac ha creado inspirándose en semejante icono, y solo por eso ha merecido la pena mi rápida visita. Los productos tienen algo de la belleza rubia, explosiva pero también conmovedora de la actriz. Forman un conjunto lleno de nostalgia, de lluvia en blanco y negro, y sin embargo tocado por la alegría frívola y brillante de la comedia.
Sombras de ojos bautizadas con los títulos de mis películas favoritas ("Los caballeros las prefieren rubias", "cómo casarse con un millonario"...),  envases cuidados y texturas fabulosas encierran una de las mejores ediciones limitadas de los últimos tiempos de la firma.

Decidí fotografiar el expositor y jugar un poco con los efectos de la cámara de mi móvil, para obtener a pesar de mi torpeza una imagen en blanco y negro acorde con el espíritu de la colección.


Colorete Legendary

Las barras de labios habían volado, las sombras de ojos no consiguieron tentarme... O sí, seamos sinceros, pero mis bolsillos solo podían permitirse un único capricho, como cuando éramos niños y nuestra madre intentaba poner barreras a nuestra ilusión en plena juguetería...
Pero Dios tuvo el detalle de reservarme lo único que de verdad me interesaba de la colección: el rubor Legendary, un melocotón pálido satinado, muy suave y rico en su textura, opulento y sencillo a la vez. "Te llevas el último que nos queda", me dijo la vendedora, y yo sentí que la vida me hacía un pequeño regalo.


En mi piel...
 
 Por primera vez un blush de Mac me evoca la riqueza y la pluralidad de matices de los coloretes de Nars, aunque se trate aún de un pálido reflejo.

El tono me se me figura como una mezcla entre el suave Douceur con una chispa más de albaricoque, y el vitamínico Amour con un matiz más brillante y más delicado. No es un color plano en absoluto, tiene la dulzura de los cupcakes con un punto neutro que lo convierte en arma cotidiana.  En la piel se transforma en un delicioso rubor dulce que la ilumina ligeramente, como si su dueña cenara a la luz de las velas.

29 de octubre de 2012

Bésame mucho: hoy, Catrice (por menos de cinco euros)

No tuve suerte.
LLegué a Beautik cuando la colección de Catrice inspirada en los años cuarenta estaba ya arrasada. Dejaron intacto el cartón expositor porque no se lo pudieron comer...
En realidad, podría haber llegado antes pero no me gusta nada la agonía que desatan las ediciones limitadas. Nunca dejaría de quedar con unos amigos, de ir al cine o de comer en familia por un simple pintalabios, y ya sabéis que a veces es cuestión de minutos. Me hubiera encantado llevarme el fabuloso labial "Marlene´s favorite" pero a fin de cuentas, como afirma el Señor Nars, ¡es solo maquillaje!


Pinkabilly Circus/ top coat/ Princess Peach de Catrice
(Todo junto me costó 13, 70 euros en Beautik)


Encontré, sí,  el gloss translúcido como último rastro de la arrasada colección: aunque os parezca raro, hasta la fecha no tenía un simple brillo transparente así que decidí comprarlo: es denso pero no pegajoso, se desliza muy bien y huele a frutos rojos. Deja un acabado de charol translúcido muy bonito en el labio.

Y cuando iba hacia la caja registradora pensé... ¿por qué no indagar un poco en la gama de labiales de la colección permanete? Cuestan solo 4,99 euros y el tono Ginger &  Fred que conseguí en mi primera visita a la tienda es cremoso, rico, duradero y muy bonito, tiene que haber alguna otra belleza en el expositor de la marca...

Y sí, las había.

pinkabilly Circus


Pinkabilly circus: un nombre ingenioso y un color vitamínico. Ya sabéis que los tonos rosas no son mis preferidos, creo que ahora mismo en mi tocador hay una sola barra de labios rosa, la manteca labial de Revlon en el tono Sweet tart... Pero en este invierno de labios oscuros es también tendencia la "boca de fresa", y éste me ha parecido un modo barato de saldar mi deuda con la moda cromática ;)

Es un color a  caballo entre el fresa y el sandía, de cualquier modo dulce, afrutado y... rosa, pero con subtono coral. Y al poco de comprarlo he podido comprobar de forma empírica cómo ilumina un día de lluvia gris.



Princess Peach


Mi angelito bueno y mi diablillo malo estuvieron luchando en mi cabeza durante casi media hora a causa de esta barra: otro tono melocotón. Lo que terminó amordazando mi conciencia fue el brillo inédito que posee este Ultimate Colour. Tengo muchos melocotones, siento debilidad por ellos... pero ninguno me regala este "brillo de labio hidratado". Sin pailletes ni purpurina ni efecto vinilo: un brillo que parece natural.
Y el color es alegre, vivo y optimista pero suave.
La textura de estos labiales es un sueño, pero además, un sueño que perdura en el tiempo. Y todo esto cuesta... 4,99 euros.

27 de octubre de 2012

Aceite orgánico de coco: el cosmético "todo en uno"


¿Si solo pudieras utilizar un cosmético durante el resto de tu vida...?
Típica pregunta hipotética que roza el género de lo fantástico y que, sin embargo, nos encanta leer en una entrevista. Nos entra el ansia viva por saber cuál es el truco de, por ejemplo, Gwynneth Paltrow: su frasco mágico, su tesoro...
Yo siempre pensé que a esa pregunta opondría una respuesta trampa: si sólo pudiera elegir un único complemento de belleza, me quedaría con... ¡mi neceser de maquillaje!

 Pero si hablamos de un producto comodín que desmaquille, hidrate y nutra distintas zonas de mi piel ya no tengo dudas: escogería el aceite puro de coco. Es también uno de los mejores perfumes que nos regala la naturaleza, y dicen que es el secreto a voces de actrices como Jennifer Anniston o cantantes como Gloria Estefan...


Si tecleas la palabra "coco" en Google imágenes...


 
Hace ya un mes y medio recibí, gracias a Morgan, un par de productos ecológicos de Iherb. Entre ellos había una botellita de aceite puro de coco de la Parfumerie Tiki. Ya entonces, como quien dice recién abierto el paquete de correos, apunté dos pinceladas: su maravilloso olor a cocos frescos, sin aditivos y por eso mismo ambriagador, y la incomodidad del envase retro, ya que este aceite a temperaturas otoñales solidifica.
Pero ha sido muy fácil utilizarlo, la verdad: solo debo calentar una toalla en el microondas y envolver el frasquito con ella: se derrite con adorable rapidez.

El aceite de coco sirve para todo. Y no tapona los poros: yo tengo la piel muy sensible y cualquier elemento graso la satura, pero este aceite parece el milagro antigrasa.

No he encontrado mejor desmaquillador de ojos. Retira cualquier máscara y de paso hidrata esa castigada zona. Tras la limpieza pasamos otra capa y ya hemos cumplido con dos gestos imprescindibles en un único instante: es el producto a prueba de perezosas.
En esas noches en que no he tengo fuerzas ni para abrir otro tarro, he limpiado toda mi piel, más allá de los párpados, con este fragrante aceite, y tras secar el rostro con la toalla de microfibras del Mercadona, vuelta a embadurnar el rostro, esta vez para calmarlo y nutrirlo. A la mañana siguiente, mi cara aparece completamente hidratada, suave y luminosa.
Y eso que soy de las que no soportan aceites oclusivos.


25 de octubre de 2012

Honey Touch y Daily Rose, de Rituals: amor a primera vista y segundas oportunidades

Mi amiga Camino asegura que la maravillosa crema Honey Touch de Rituals huele exactamente igual que el antiguo perfume Amarige de Givenchy.
Ignoro si eso es verdad, he olvidado el olor de esa fragancia, aunque sí recuerdo muy bien el cristal amarillo que la envolvía: destilaba sofisticación en el escaparate de unos grandes almacenes, y mis amigas y yo nos quedábamos extasiadas ante él... Teníamos catorce años.

Dos décadas han transcurrido desde entonces, y hoy la crema Honey Touch es un gesto cotidiano en mi rutina, antes de dormir. Evoca en mi piel una mezcla de mimos de bebé y seducción de femme fatale, paradoja imposible que Rituals ha conjugado con sabiduría.


Línea Ayurveda de Rituals:
Crema Honey Touch, gel de baño Energy bubbles, desodorante Daily rose
Y... osito de peluche fucsia de Tramas, regalo de mamá

Honey Touche huele a amor. Huele a chimenea y abrigos en invierno, a pompas de jabón en verano. Huele a jardín, a sábanas blancas recién planchadas y a polvos de talco.
Nunca una crema corporal me había cautivado así. Nunca un producto de cosmética me había hecho sentir como en mi propia casa: tan cómoda como envuelta en camisas de algodón blanco y tan especial como si vistiera el conjunto más seductor de Intimissimi...

Impulsada por el amor ardiente que despertó en mí la crema, quise hacerme con otros productos de la gama Ayurveda. El gel de burbujas es juguetón y perfecto para llenar de pompas una bañera, y regala el mismo aroma envolvente.

El desodorante Daily rose no posee sales de aluminio pero sí alcohol denat. Lo compré en verano y más que como desodorante lo utilizaba como perfume: tal era su encanto. Hidratar la piel con la crema y espolvorear por todo el cuerpo el refrescante spray se convirtió en mi particular rito de perfumado en capas... hasta el tercer día. El alcohol explotó en mi piel, provocando una seria alergia.

LLoré mi amor imposible y pensé en enterrar mi desengaño cosmético en la papelera... cuando me dije que en tiempos de crisis los tarros no se tiran, ¡se reinventan!
Daily rose es, desde entonces, mi mejor ambientador, el aroma de mi hogar. Fácil, sin necesidad de mecheros para encender la llama, sin palitos que reponer o agitar, sin sales de aluminio... Y posee uno de los aromas que me hacen perder la razón.

23 de octubre de 2012

Bésame mucho: hoy, Park Ave. Peach de Maybelline (gracias a Mareas)

Siempré pensé que no me gustaban nada los labiales Color Sensational de Maybelline.
No eran ellos, ¡era yo! ¿Por qué si no un producto que todos anunciaban como duradero e hidratante se apagaba en minutos sobre mis labios y como postre me los dejaba casi rotos? ¿Por qué las cuatro armonías de color que todos alababan se deslizaban ante mis ojos, incapaces de descubrir un tono que me gustase?
Probé un par de barras que "en la percha" parecían bonitas, pero sobre mi boca sus colores se volvieron planos, opacos, sin vida. La culpable, sin duda alguna, era yo.


Park Ave. Peach de Maybelline


Por eso agradezco tanto a Mareas que me haya dado la oportunidad de reconciliarme con esta marca y con esta gama en concreto. Cuando vi en su mercadillo esta barra de labios, me dije: ahora o nunca. Si ese melocotón que desde la hoguera cibernética te lanza guiños no es para ti, es que ningún Color Sensational lo es.
Venía en un pack con otros tres que, por supuesto, me sentaban como una patada en la boca (la violenta metáfora aquí es casi real)... y terminaron en otros neceseres. Pero con esta barra se rompió el maleficio:


Luz arificial


Es tan bonito que duele: puro síndrome de Stendhal.  Es un melocotón medio: no tiene el matiz casi neón del Péche fouteuse de Guerlain, ni el subtono pálido de Color Riche Scarlett Johansen de L´Oreal. Es dulce y firme, suave pero con cuerpo. No es mate, ni brillante: tiene un brillo ligero como de labios ligeramente mojados.
Dura horas intacto y no destroza los labios.Y huele a  postre, a una invernal mezcla de vainilla, galletas y chocolate.

21 de octubre de 2012

¡Buenas noticias! Rituals lanza toda una gama de cuidados faciales y Douglas aún comercializa mi perfume

Durante la tarde de ayer hubo lluvias oscuras en La Rioja, y tras remolonear un poco en casa de mi abuela, al abrigo de un buen sofá y una buena película, decidí salir al exterior... pàra culminar la velada en una perfumería.
Quería saber qué era eso que los creativos de Dior llaman "labios sonrojados", descubrir la nueva y sobrenatural base de maquillaje Le Teint Touche Eclat de YSL..., en definitiva, sumergirme en una tarde de contemplación cosmética.

Y, merodeando por la cálida perfumería Douglas, me dio un vuelco al corazón, porque...


Luz artificial bajo la lluvia = foto horrenda

¡¡¡en ella siguen vendiendo Summer de Kenzo!!!
Y la dependienta me dijo que allí no tienen noticia alguna de su hipotética desaparición. "Es más, la representante de Kenzo acaba de venir y no ha dicho nada... tenemos varios frascos en varios tamaño..." Música barroca en mis oídos. Si estás tan enamorada de esta fragancia como yo, te alegrará saber que al menos Douglas no tiene pensado retirarla.

Seguía lloviendo cuando entré en Rituals, llamada por el olor a perfume oriental, a tocador de la abuela, a piel de bebé y a postre de arroz con leche, todo en uno: es ésa la atmósfera que baila en la tienda Rituals de la calle San Antón de Logroño.



Luz artificial y lluvia, otra vez


Y encontré renovada toda la línea cosmética de tratamientos faciales, que antes no eran específicos.
Ahora hay una impecable gama de cuidados para piel sensible, con el jugo de aloe vera como primer ingrediente: formulaciones de alta cosmética a precios que aún siguen siendo de gama media.
Es cierto que el sérum contiene silicona en alto porcentaje y me abstendré, pero ofrecen una loción hidratante ligera para el día y una crema nocturna con ingredientes maravillosos: aloe, manteca de karité, aceite de almendras, vitamina E.
Las cremas huelen a limpio: no tienen excesivo aroma (de hecho el perfume brilla por su ausencia en la lista de ingredientes, a Dios gracias), pero  tampoco poseen ese desagradable olor medicinal en el que a veces caen los productos "demasiado" naturales.

Y un detalle precioso que habla del mimo con el que tratan en Rituals a producto y cliente: como yo quería probar la loción hidratante pero no tenían sobres de muestras, me regalaron una monodosis en un "jar" de plástico. La encargada me aconsejó que lo consumiera esa misma noche porque, al no ser hermético el "jar", podía perder alguna de las cualidades que posee una crema para piel sensible comercializada en un envase airless: un gesto que deja entrever una gran delicadeza.

Tarde de lluvia oscura... ¡y de descubrimientos cosméticos deslumbrantes!

19 de octubre de 2012

El lujo es... Rouge Noir de Chanel

Este post está dedicado a mi amiga Montse, de la UNIR.

El verdadero lujo a comienzos del siglo XXI no consiste en tener dinero, sino en poseer tiempo y personas queridas con las que compartir las radiantes horas de un sábado o la lenta lluvia de un domingo. Una mañana libre, una amiga y unos grandes almacenes Sephora... dan para mucho, aunque la vacía cartera no augure el tradicional final feliz que, en este caso, se traduciría en pasar por caja.
Montse y yo a finales de septiembre: sabíamos lo que queríamos ver y lo que no íbamos a comprar: Chanel, Dior, craquelados salvajes en oro viejo y verde safari... labiales con envases cristalinos, aromas deliciosos y mucha conversación.

Pido disculpas por una foto tan pachanguera


Ella quería probar varios esmaltes de color rojo oscuro casi negro, rojo vino, ciruela mordida, sangre gótica. Y tras varias salpicaduras (Opi, Dior...), llegamos a la conclusión de que el rojo oscuro más bonito del mercado es el mítico, el Rouge Noir de Chanel que en su día fue una llamarada transgresora en las uñas y quince años después es tan clásico en el mundo del color como Calderón de la Barca o Cervantes en nuestra literatura...

Hace unos días me acerqué a Sephora para llevarme el Rouge Noir que contemplamos en aquella mañana de sábado. Lo conseguí con un veinte por cierto de descuento y es mi primera laca de Chanel. Es oscura y transparente, al mismo tiempo. Una capa queda dulce, como fruta mordida. Dos capas, y toda la oscuridad del rojo sangre envuelve mis uñas de otoño.

16 de octubre de 2012

Makimarujeo: mi tocador (re)ordenado

¿Recordáis mi tocador?
Vamos a remontarnos al origen: así os lo mostré la vez primera, con mi casa a medio vestir y casi sin estrenar... Es una reliquia familiar conseguida gracias a la generosidad de mis dos tías paternas. Tita Hellen comentó que le recordaba a Sorolla, y con lo que me gusta su pintura, el tocador ganó ante mis ojos un mérito más si era posible.

Al desnudo... (o casi)

Un año después, mi casa ya no es un sueño en construcción sino una realidad vivida día a día: amigas, noches de inspiración poética frente al PC, sesiones de youtube en el salón, cama de matrimonio con funda nórdica, microondas para un lunes, Cadena Cien por las mañanas. Y cientos de minutos gastados frente al tocador, con un fondo de canciones del canto del loco...
Me gusta tenerlo en orden, pero a veces la vida me desborda. Últimamente mi tocador parecía una ciudad en guerra y he decidido reordenarlo. ¿Queréis verlo?

 
¡Menudo cambio!


Por razones de genética familiar suelo tender al horror vacui, y por cuestiones de gusto literario me "tira" el Barroco... pero el caos también puede estar ordenado: sólo cuando sigue un cierto orden, el caos es liberador y mantiene sus propiedades mágicas.

He aquí mi caos racional:

- Al fondo, mis cuatro frascos de perfume: The vert de Roger & Gallet para primaveras y veranos, Pure de DKNYpara días invernales, Petits et mamans de Bvlgari para mañanas soleadas de días laborales y Summer by Kenzo para siempre, siempre siempre... hasta que se acabe la última gota del frasco.

- A la izquierda, mi guardabrochas con todo tipo de pinceles y lapiceros; mi vaselina de Gal con olor a nube y envase vintage, una barra KisKiss de Guerlain mal colocada (se fue a mi bolso tras la sesión fotográfica), mis dos coloretes de Benefit y las dos paletas de sombras que utilizo: Naked 2 de Urban Decay y la paleta otoñal que me hice en Inglot.



Cesto Nars


- En el centro, como nudo y eje de mi pasión cosmética,  el cesto de mimbre que me regaló mi madre lleno a rebosar de maquillaje Nars: coloretes (El Luster lo tengo en mi neceser de batalla), el múltiple South Beach y el labial Dolce vita que mi amigo Pablo me trajo de su luna de miel en Nueva York, el lip lacquer que Koizumi me compró en internet, en el tono labio mordido más bonito del mundo (Eros), el gloss Angelika que compré cuando me maquilló el Make up Artist internacional Alex Hanson, los Velvet lip gloss...


Labiales

- Y a la derecha, lacas de uña de Eyeko, Lola, Essie, Opi, China Glaze... y el baulito de mimbre y falsa piel que ya tenía en Sevilla repleto de labiales: Lola, Mac, una joya de Origins (firma que ya no comercializa colorido), y mis cuatro barras de labios de Lime Crime que conseguí gracias a Gadirroja y a Morgan.

Os pido disculpas por escribir un post tan personal y con un punto egoblogger (todos los poetas somos un poco exhibicionistas), pero me apetecía muchísimo hacerla, y si os ha logrado arrancar una sonrisa a casi principios de semana... habrá valido la pena.

14 de octubre de 2012

Bésame mucho: hoy, Ballerina backstage de Essence

El Gloss: ese invitado incómodo, ese brillo escurridizo que corre por las comisuras. Ese imán para el cabello. Ese regusto raro cuando desde la flamante publicidad se auguraban sabores deliciosos. Ese producto de belleza que no atesoro en mi tocador.
El Gloss es reclamo de adolescentes, a las que se promete frescura, naturalidad, jugosidad... y nunca se les advierte de que el labial realmente impecable es el que afecta seriamente al bolsillo: hasta ahora, solo los brillos de Nars o Mac han conseguido tentarme. Hasta ahora, los brillos baratos me parecían un infierno cosmético.


Ballerina Backstage collection, Essence

El sábado me tropecé, literalmente, con el expositor de Essence en la portentosa perfumería Nan´belle de Haro, y allí me esperaban los brillos labiales más bonitos, buenos y baratos de mi vida.
Esta colección se llama Ballerina Backstage y tiene una delicadeza en sus tonalidades que desarma. Blancos impolutos con tornasol nácar, rosados muy pálidos, corales dulces de textura láctea... Hay uñas postizas, adornos para el cabello, sombras y coloretes en formato souflé... pero yo me llevé una laca de uñas y dos brillos de labios.

On your gracile tiptoe

Esta laca es una obra de arte: ya el título que le da nombre, "on your gracile tiptoe", es pura poesía, pero es que su acabado semitransparente y sólido a la vez, de un coral suave y afrutado, invita a soñar... Completa la ensoñación un "gloss" con el mismo nombre y el mismo color aunque distinta intensidad:



On your gracile tiptoe

En el labio el tono no es tan ácido ni tan naranja como en las uñas, pero deja un efecto jugoso y apetecible, como de natillas, con un punto de melocotón suave.
Me han cautivado estos nuevos brillos labiales de Essence: el pincel es de pelo recio y suave a la vez, la textura es levemente pegadiza pero, a cambio, muy hidratante y muy duradera. Por 2,79 euros tienes un gloss que realmente merece la pena, y hay una referencia que perfectamente puede ser el clon del afamado "Underage" de Mac:


Wear your little tutu

He tenido ambos y puedo decirlo: se parecen como una gota de Cocacola a otra de Pepsicola. Con esta imagen un poco "pop" quiero decir que por supuesto no son lo mismo, el gloss de Essence tiene un punto más subido, más "batido de fresa", y que por eso me gusta incluso un poco más... No aporta casi color a la cara pero sublima los labios, les da jugosidad y los "repulpa", palabro muy de moda. Y blanquea ópticamente la dentadura.

Es muy difícil encontrar en el mercado un buen gloss a buen precio... Essence ha superado el reto, al fin.

12 de octubre de 2012

Cuando llueve... ¡botitas de agua! (En Trece marmotas)

Hoy ha empezado a llover. Son las primeras lluvias del otoño, o las últimas tormentas del verano. Una lluvia de tejados húmedos, de miradas que acarician. Una lluvia violenta y extrañamente dulce.
Y, por primera vez en muchos años, he disfrutado la lluvia, me he podido rodear de ella sintiéndome a salvo: hace una semana compré mis primeras botas de agua desde que era chiquilla... en Trece Marmotas.


Trece Marmotas (Logroño)

Últimamente parece que mi blog tiene vocación de describir (y descubrir) las tiendas joya de La Rioja, y no me parece mala especialidad. No solo de Inditex viven las mujeres...
Trece Marmotas es una zapatería única, original y bastante cara. Está situada en la calle García Morato, una peatonal que parecería anodina si no fuera porque contiene la chocolatería Valor y por eso encierra el aroma de todas mis navidades... Entré para educar el gusto, sin ninguna mala intención a la vista. Entré como llamada por este impecable escaparate:



Escaparate de Trece marmotas


El suelo mullido, el silencio acogedor y las estanterías llenas de zapatos para soñar.
Están de moda las cuñas, el ante, el charol negro y los zapatos Oxford, el estilo boyish, el estampado de leopardo y los mocasines con taconazo, que merecen post exclusivo...
Toda tentación fue vencida, toda maravilla fue admirada como objeto de arte ajeno a mis deseos, pero cuando vi unas botitas de perfecto charol negro brillando como una promesa, pensé... "todos mis zapatos calan". Y esa verdad rotunda y empíricamente demostrada fue seguida por esta otra: "necesito unas botas de agua, por encima de Carlos V".


Botas Melissa, 52 euros


No me han costado tanto, al final. Cincuenta euros es un precio que estoy acostumbrada a pagar por un buen calzado. Y es mi mejor compra en mucho tiempo, excluyendo quizás mi crema de calmante de Darphin y la polvera azul piscina de Shiseido, que descansa nueva y flamante en mi neceser.
Estas botitas tienen la altura justa, por dentro están forradas de tela, son comodísimas, brillan como los tejados mojados por la lluvia, son livianas y caben debajo del pantalón si quieres cubrirlas...
Son sobrias y elegantes con picardía: tienen un lacito en relieve, pero de color negro que no rompe la negrura pulida del conjunto.



Botas en la lluvia

¡Y no calan! Regresaba a casa ya de noche, con el agua vertical arreciando, el paraguas en forma de bandera de Inglaterra (chica, ¡qué brittish!, me decía al pasar algún conocido socarrón), y saltando entre charcos como cuando era niña.

(Dedico el post a Pilar, de la Unir, que me recomendó la tienda... y ya puestos, aprovecho para felicitarla... y también felicito a Pilar de Secondo me.)

8 de octubre de 2012

Inspiración: Ámbar (post personal y look ambarino)

El ámbar es mi piedra favorita, aún sabiendo que no es una piedra, sino una resina fosilizada. Su luz naranja y transparente me recuerda las palabras del poeta Pablo Moreno: el ámbar es el símbolo del tiempo detenido, porque encierra en su luminosidad hojas e insectos de épocas remotas, como bien saben y explotaron los creadores de Parque Jurásico...



Mis "joyas" de ámbar


Casi siempre llevo colgado al cuello este gran corazón de ámbar que mis padres me trajeron de Praga en la noche de los tiempos. Es verdaderamente especial para mí: fue esta joya la que provocó las filosóficas reflexiones de mi amigo Pablo sobre el ámbar, en una noche que parecía eterna y en la habíamos disfrutado de un soberbio concierto de Van Morrison.
Cuando mis padres me regalaron el corazón, yo tenía doce o trece años. Me hechizó, pero era yo entonces un pequeño desastre, y terminé extraviándolo. Teniendo en cuenta que viví en París durante todo un curso, a mis quince años, lo creí perdido para siempre. Pero lo encontré diez años después, a mi vuelta de Pampaluna, al fondo de un recóndito cajón... Su fulgor naranja seguía intacto.

El broche en forma de racimo de hojas es un regalo de mi amigo el genial poeta Jesús Beades, que viajó a Polonia en su luna de miel y volvió con este emocionante detalle para mí.  Los pendientes son de reciente adquisición: los compré junto a mi compañera J. en Canarias tras un fin de semana intenso e inolvidable.


Taj Mahal de Nars... y ámbar lituano


Tengo una amiga que vive en Lituania, y en uno de sus viajes a España me trajo estas dos joyas: un pedazo de ámbar en bruto que encontró en una playa, y un broche de ámbar opaco amarillo.

Mi piedra favorita, la piedra mágica, es una constante fuente de inspiración en cuanto a maquillaje, porque su tonalidad regala luz cálida a la piel: bocas doradas, párpados transparentes de fulgor azafrán, pómulos teñidos de sol naranja.
El rey del color ámbar en mi tocador es, por supuesto, el colorete Taj Mahal de Nars. Fue el protagonista de mi primer post con imágenes mías y fotos hechas por mí. Tal como ya dije en el año dos mil diez, es un rubor que encierra el sol en una caja, es pura vitamina inyectada en la piel, una llamarada de alegría.



Look Ámbar

Hoy os ofrezco un look ámbar donde Taj mahal vuelve a colorear mis mejillas. En el párpado he mezclado la sombra Dalai drama de Catrice con un toque del pigmento Old Gold de Mac en el centro. Integro ambas sombras con un pincel plano y queda un naranja dorado, es decir ambarino, que arranca reflejos verdes a los ojos color miel.
Para que la mirada no parezca enferma sino luminosa, hay que cargar las pestañas con doble capa de rímel intensamente negro. Y peino las cejas con cepillo humedecido con un poco de laca de acabado gloss.
En los labios, un clásico: Jist de Mac. Esta barra la tengo desde hace años, de hecho ya no compro labiales de Mac que posean textura frost porque me resecan, pero éste es un mito en mi tocador: un icono compartido con mi madre, ¡cuántas veces me habrá "robado" el pintalabios! A ambas nos entusiasman las barras doradas, las bocas de color ámbar.

6 de octubre de 2012

Perfumería Muro: la cueva de los milagros olfativos... (buscando mi perfume de cabecera)

En Logroño hay una calle llamada Marqués de Vallejo que es toda una ciudad en miniatura. Baja enlosada de piedras hacia la concatedral, y en ella hay heladerías y floristerías.


Marqués de Vallejo, (Logroño)

De ella parte la calle Muro de la mata con sus soportales de lluvia, de película en blanco y negro, que albergan la pastelería Viena como un oasis dulce. De ella parte la calle San Juan que encierra la mejor librería del mundo, Castroviejo, y los mejores gastrobares para perderse en la noche.
Y en ella hay una tienda nicho que constituye una isla de sofisticación y bienestar a un tiempo: la perfumería Muro, que respira tranquilidad y exquisitez:

Universo Goutal

Al franquear sus puertas encuentras un mundo de centelleantes frascos de cristal, delicadas notas olfativas, rincones que te hacen sentir en casa, plantas, jabones y firmas raras, esclusivas y bellísimas: Annick Goutal, Lalique,Yipsophilia, Etro, By Terry, Nuxe, Lalique, Etro, Campos de Ibiza, Stendhal...
También hay varios veladores y estantes dedicados a L´Occitane, marca que cuando vivía en Sevilla siempre creí accesible, pero que en ciertas provincias del Norte se convierte en firma nicho.

Uno de los rincones más especiales...


Vitrinas con destellos de tarros de cristal. Delicadas pastillas de jabón envueltas en papel de seda. Música clásica con el volumen justo, que te envuelve y te trasporta a una esfera de absoluta calma. Y dos dependientas que te escuchan, te aconsejan, te guían pero también te dejan contemplar...



La isla L´Occitane...

Si en educación tendemos al trato personalizado, y es ése ideal por el que luchan muchas instuciones, en el mundo del comercio y la cosmética también debería ser un objetivo. Y en la Perfumería Muro es un objetivo logrado. Porque el auténtico lujo consiste en que un experto te escuche y sepa dar con lo que buscas y encaja con tu personalidad.

Entré en la perfumería por vez primera hace un par de veranos, antes de romperme el pie: buscaba un bálsamo de labios de Nuxe y estaba agotado, y me dijeron que en unos días lo tendrían de nuevo.
Fue entonces cuando me caí, tardando varias semanas en volver. Regresé en silla de ruedas, acompañada por mi madre, y parecieron preocuparse de veras por mi situación. Y en mi tercera visita, ya sin muletas, me llamaron por mi nombre y me preguntaron cómo me había quedado el pie. En todas estas idas y venidas, yo me había gastado no más de dieciséis euros en la tienda.


Universo By Terry

Paralela a la altura humana corre la calidad profesional. María tiene un ojo al recetar perfumes (y diagnosticar gustos olfativos) que no parece de este mundo. Cuando le dije que mis fragancias favoritas eran las cítricas y frescas, ella me miró en silencio, y sonriendo me dijo:
"Tú eres mucho más oriental de lo que crees. Porque tienes delicadeza, podrías elegir un perfume sensual y olería limpio en tu piel".
Estas palabras se me quedaron grabadas en la memoria, porque solo un par de meses más tardes me enamoré perdidamente de Summer by Kenzo, intensa y sensual pero luminosa. Y ahora que definitivamente la descatalogan, comienza mi peregrinaje en busca de un perfume igual de arrebatador, de una fragancia que sea mía.


L-R: Le mimosa de Annick Goutal-Mimosa por moi de L´Artisan parfumeur

Bastó hablarles de la nota principal de mi añorado perfume, la mimosa, para que me presentaran a modo de delicioso desfile dos frascos mágicos: Le mimosa, de Annick Goutal, y Mimosa pour moi, de L´Artisan parfumeur.
Fue oler ambas y evocar un rastro de algo muy querido: Le mimosa es más intensa y golosa que la ya casi desaparecida Summer, y Mimosa pour moi, más suave y seca, pero ambas huelen a piel femenina y a jardín, esa mezcla sensual y luminosa que ya conocía y que me ha vuelto a hechizar.

5 de octubre de 2012

I panic when it ends: Argan oasis de Jungle fever

Todo producto de belleza tiene un final.
Es una verdad irrefutable, desconsoladora, incluso nihilista. Vamos acercándonos irremediablemente a la última gota y se nos ponen ojitos de perro flaco y bizco, no te acabes, no me dejes...
Y si el producto nos encandila y es difícil de encontrar, la historia de amor truncada se convierte en película de terror. Todos tenemos un producto que nos provoca pánico cuando termina. En mi caso fue el tratamiento capilar Argan oasis, que ha dejado un profundo vacío en mi tocador.

 
Argan oasis  de Jungle fever
 
En el pasado verano me cautivó su diminuto frasco de cristal opaco, como de rebotica antigua, que encerraba el precioso aceite de argán. Puro, sin mezcolanzas ambiguas.

En La boutique del peluquero, un lugar para enamorarse, me vendieron este milagro de la firma Jungle fever por unos doce euros. Amor, amor, catástrofe, escribió el poeta Pedro Salinas, y es lo que siento por estas gotas mágicas que huelen a oriente a misterio, a ámbar, a embrujo árabe... He encontrado en ellas el truco para domar mi pelo y quitarle toda la electricidad que a veces lo acecha: si peino la salvaje melena con un peine empapado en un par de gotas de argán... todo se convierte en brillo, en calma, en milagro.
No lo cambio por oros fluidos,  moroccanoiles ni elixires de Kerastasse, pues esos valiosos aceites son demasiado grasos para mi cabello fino, mientras que el oasis de argán es ligero y exquisito.

Se me ha terminado: este post es una elegía. En la boutique del peluquero me han dicho que los fabricantes están en unas ferias y que llevan semanas sin reponer. Y aquí estoy aguardando la vuelta del embrujo árabe con amor desvelado:
¡el existencialismo cosmético va a acabar conmigo!

3 de octubre de 2012

Exfoliante corporal que huele a gloria (literalmente): Scrub de azúcar de Sephora

 
Decía Amalia Bautista que los poetas tenemos un punto obsesivo, y tenía razón. Cuando me gusta algo, me gusta mucho, me gusta siempre, me gusta siempre más.

La exfoliación es uno de los gestos más adictivos del ritual de belleza diaria. Te atrapa sin remedio y para siempre, porque te hace sentir bien. Te crees mejor por exfoliar tu piel cada noche. Entras en un placentero bucle que dice: eeeey, soy una chica limpia, limpio mi piel en profundidad... destapono mis poros, no me voy a la cama sin desmaquillar. Las famosas presumen en las revistas justo de llevar a rajatabla este paso: ellas fueron pioneras al descubrir que los exfoliantes limpian la piel... y la conciencia.

Yo desmaquillo mi cara a diario con la crema limpiadora 4 en 1 de My skin, que posee finos gránulos para exfoliar la piel; pero reconozco que no solía ser tan meticulosa con mi cuerpo... hasta ahora.
Las texturas gelificadas o en escamas me han producido siempre una pereza infinita, pero acabo de entrar definitivamente en el bucle gracias a esta delicia:


Exfoliante de azúcar de Sephora: en torno a los 12 euros

Como todos mis potingues de cabecera, esta maravillosa cajita redonda tiene su historia: la compré junto a Pilar, una chica que conocí este verano en mi curso de teología en Pampaluna. Nos sobraba una mañana y decidimos pasarla juntas en Massimo Dutti, en Gusto, en Zara... y en Sephora.

Este exfoliante tiene una textura de aceite y azúcar morena, por lo que las partículas no arañan tu piel ni acaban cayéndose, sino que se funden en ella.  Está compuesto por aceite de ricino, de uva y de albaricoque, y aporta una untuosidad y un bienestar que no parecen de este mundo. No necesitas hidratar tu piel después de exfoliarla.

Y sobre todo... huele a pastel de navidad, a postre de madre buena, a "quiero desmaquillarme ya y meterme en la cama"... y termino mi día con la caricia más dulce del mundo.

1 de octubre de 2012

Segundo round: neceser de bolso a precios razonables

En el post anterior os mostraba mi neceser de batalla, construido a base de tiempo, esfuerzo y selección. En muchos comentarios vislumbré la envidia (sana), y caí en la cuenta de que todos los productos reseñados eran de alta gama y elevado precio...
Así que os enseño ahora productos parecidos a precios algo más democráticos. Cajitas y tubitos que han pasado por mis manos y por mi neceser en tiempos difíciles, y que aún sigo utilizando porque, aunque la mayoría no supera los diez euros, su calidad es irreprochable.


Neceser de batalla, plan B


1. Una buena alternativa a la polvera azul de Shiseido es el maquillaje compacto Colorstay de Revlon, que cuesta exactamente la mitad y, aunque carezca de spf 30, posee una magnífica cobertura, también mima la piel y le regala un acabado natural y muy bonito.

2. El corrector Healthy mix de Bourjois cuesta unos ocho euros, un tercio de lo que vale el tubito mágico de Helena Rubinstein. Cubre, cuida y transforma tu cutis sin arruinarte.

3. Máscara de pestañas Volume glamour MAX de Bourjois: creo recordar que no llegó a once euros y es mi rimmel favorito: tiñe las pestañas de un intenso negro charol, aportándoles volumen, y no se descascarilla provocando el temido efecto ojera.

4. Un labial bueno, bonito y barato es el tono 16 de la colección Kate para Rimmel London: un coral alegre pero suave, cotidiano pero con un toque ácido, de textura ligera pero cubriente que desprende un aroma floral y frutal, por solo 6,99 euros.

5. El clon perfecto de la exquisita (y carísima) barra de labios KissKiss de Guerlain es el tono Peachy de Lola Make Up: por 9,9 euros tendrás un melocotón igual de alegre y de cremoso en tu bolsita de pinturas.

6. En cuestión de coloretes, Nars será siempre la mejor opción, aunque el bolsillo se lamente un poco... pero si no puedes o no quieres gastar treinta euros en la iluminación de tus mejillas, te propongo Apropos apricot de Catrice (3,49 euros) o Life´s a peach de Sleek Make Up (6 euros.)

7. Un dato curioso: es mucho más fácil encontrar sombras de ojos a buen precio y de una textura sedosa y duradera, que hallar un buen delineador barato...

Los componentes de mi neceser de batalla, plan B, no pertenecen necesariamente a la llamada cosmética low cost, sino a firmas de confianza que se venden en supermercados o perfumerías tradicionales, como Bourjois, Revlon o Lola, y que ofrecen calidad a precios muy razonables.