17 de noviembre de 2015

Reflexiones en la bañera (XXII: Bomb Cosmetics y Esdor)

El mes de noviembre es mágico. Se aceleran las ganas de Navidad, el Adviento se huele ya en el aire... Hay recitales poéticos y árboles rojizos en cualquier esquina. Y en las calles aparecen los mercadillos artesanales y los puestos de castañas asadas. Hace frío, apetecen los abrigos y las chimeneas, y llegar a casa y llenar una bañera de agua fragante, y meterse dentro a reflexionar, con buena lectura, una vela y el runrún de la radio de fondo.
Ayer reflexioné acunada por los aromas de la bomba de manzana y frutos rojos de Bomb Cosmetics... y envuelta en el sublime exfoliante Vid Divin de Esdor.

Bomba, velita y Telva...

1. Me he dado cuenta de que todos los productos que utilicé en este baño son regalados: comenzando por la bomba, obsequio de la perfumería Acoris; siguiendo por el maravilloso exfoliante por cortesía de Cosuki Naru, y acabando por la divertida mascarilla de chocolate, que fue un detalle de las chicas de Beautik. Así que me sumergí entre burbujas con un hondo sentimiento de gratitud.

2. Me gusta muchísimo la bomba de manzana y frutos rojos de Bomb Cosmetics, y sin embargo la prefiero entera en mi tocador, como objeto de decoración y ambientación, que derretida en mi bañera. Es algo que nunca me había sucedido, es raro, pero...
Ignoro el precio de esta maravilla porque como digo fue un regalo, pero lo calculo en torno a tres euros. Yo pensaba partirla por la mitad para aprovecharla dos veces..., pero fue imposible. No hay cuchillo que parta esto, por lo que te obligan a disfrutarla de golpe. Y eso significa que cada baño de burbujas te cuesta tres euros. Teniendo en cuenta que una hora y media de circuito hidrotermal en el spa municipal de Lobete en Logroño me cuesta cuatro euros, veo que mi baño de ayer noche me salió algo caro.

3. En cambio, durante diez días ha perfumado mi habitación, sin descanso, sin pausa y sin invasiones extrañas. Me estoy pensando seriamente comprar un par de bombas y repartirlas por la casa, pues desprenden un aroma sutil pero persistente, entreverando el frescor ácido de la manzana verde y la dulzura infantil de las frambuesas. Es un olor que me recuerda a mi niñez, más aún, a las navidades que pasé durante mi infancia en Vitoria, ya que me huele por un lado a las gominolas que compraba en la dulcería Gretel, a la colonia Oilily que usaban mis primas y a las muñecas Tarta de Fresa, ya sabéis, ese aroma a limpio y a golosina que despedía la goma de los muñecos y que tan bien ha sabido emular la Crema americana de Lush.

4. He dejado de llevar libros a la bañera porque acababan hechos una sopa, y no quiero yo que Calderón, Agatha Christie o ni siquiera Puck sufran semejante ultraje. Así que ahora me llevo revistas... y la sensación de desconexión es completa.

Exfoliante Vid Divin de Esdor
Perdonad la calidad de la foto, pero es que así veis su textura

5. Una vez derretida en el baño, la bomba es deliciosamente hidratante. Está compuesta al cincuenta por ciento de manteca de karité y se nota: sobre el agua se forma una bruma que es pura crema. Eso sí, mientras que para el cuerpo es un regalo, para el cabello es un engorro: yo siempre acabo metiendo la cabeza en el agua, y noto que me ha engrasado un poco las raíces. ¿Mi veredicto? Repetiré con ella, pero no como bomba de baño sino como ambientador.

6. Antes de meterme en la bañera, decidí realizar una limpieza de piel profunda y probar el  exfoliante Vid Divin que me ha regalado Cosuki. Y he de decir que me chifla:
Posee una textura fascinante que no es la de la sal en escamas de, por ejemplo, el scrub de naranja dulce de Delarom, ni la del gel granuloso de algunos exfoliantes básicos de TBS o de Sephora que he tenido. Tampoco, ni siquiera, la del aceite mezclado con azúcar de productos increíbles que he probado como el de azúcar moreno de Sephora o como el Himalaya Wisdom de Rituals, que hasta hoy eran mis favoritos. Esto es otro nivel: es una crema bien integrada, untuosa y ligera a la vez, con diminutas partículas en su interior. Rasca pero hidrata, y cuando entras en el agua en vez de notar cierta tirantez como sería previsible, sientes confort. Y huele a dulce de vino, a uvas moscatel en verano a la sombra de una higuera, a bodega en el mes de octubre. Es un aroma tentador que mi abuela ha localizado en seguida, preguntándome "¿esto lo traes para postre?"


Aaaaarg!

7. Y sí, me apetecía finalizar el post con una foto gamberra y me temo que absolutamente improcedente según la opinión de alguno de mis lectores anónimos, pero que resume el estado de relax y de alegría a que me indujo el hecho de llenar la bañera a final de un lunes.
Llevo una semana con unas ganas crueles de chocolate y, como siempre que me baño protejo mi rostro del vapor con una mascarilla, decidí usar un sobrecito de barro al chocolate de Montagne Jeneusse que me regalaron en Beautik. Huele a pura tableta Nestlé, sin más aditivos. No es la mejor mascarilla del mundo... ¡pero es la que más feliz me hizo!

18 comentarios:

  1. Me alegro de ese capricho de chocolate, algo es algo! Y sí, las bombas perfuman una barbaridad, me parece una gran idea la de usarlas de ambientador (y además, lo que decoran!).
    BESOS!

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  2. Eso es aprovechar bien un baño! Me he reido mucho al leerte, ya me estaba imaginando al polaco Segismundp y compañía nadando entre la bañera, bien embriagados con todos los maravillosos olores que describes! Yo hace mil años que no me doy un baño, y la ducha no relaja tanto...un beso!!

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  3. A mi no me gustala bañera!!!! de hecho la quité hace muchos años...pero tienen muy buena pinta los productos que has usado... y me encanta la foto!!!!


    Besos

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  4. Ya sabia que el exfoliante te gustaría, la textura es muy diferente pero eficaz y ese olor ^_^
    Las bombas de ambientador no lo había pensado nunca pero sin duda me has dado una idea.
    Un beso.

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  5. Me encanta la última foto!!!
    Eres blanca, pero blanca como el alabastro, me encanta.
    Besos!

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  6. Me tienta la bomba de baño!
    Besos

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  7. Ese exfoliante es una maravilla, de los mejores que he probado!

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  8. Sí, sí, improcedentísima por el níveo seno que se intuye. Too much information.
    Ay, Calderón. Qué guapísimo está Carmelo Gómez de Pedro Crespo en la Comedia.

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  9. Que bien lo has pasado, a mi tambien me encanta la mascarilla de chocolate. Y es una idea de probar las bombas para ambientar la casa antes de usarlas, gracias)
    Un saludo.

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  10. Me creas ansias cada vez que te leo. Salgo en un rato a hacer una compra prosaica a más no poder pero voy a buscar algo con lo que hacer un pequeño spa en la bañera. Algún beneficio tiene que tener vivir en otra casa y otra ciudad, con una bañera inmensa. Voy a probar tu remedio-relax con lo que encuentre para quitarme el estrés de tanta corrección de exámenes y tanta morriña de la familia.

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  11. yo tambien las use durante mucho tiempo de ambientador y como decoración, son preciosas

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  12. Pues chica, será por el escotillo ese que luces, pero ¡estás guapísima, con chocolate y todo! Carmen. (By the way, ¿qué tal sigues con la base de Benecos, el karité no engrasa mucho la cara? Se me está terminando el Illumi y a lo mejor me decido...)

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  13. Te cuento también una compra mía, que acaba de llegarme por correo, y me tiene feliz: ¡una caja de talco perfumado Maja! No es que lo vaya a usar, pero ¡es tan bonita! ¡y huele también! Por cierto, ¿has visto la colección Merry Berry de Essence? Ya ha debido salir, pero ni en Maquillalia ni en Primor (online) venden los productos, qué fastidio. Carmen.

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    Respuestas
    1. Carmen, lo del escote ni se me pasaba por la imaginación y ahora me da un poco de vergüencilla...

      Punto uno: la base de Benecos no da ninguna grasa, pero si tu piel es media te recomiendo algo (aún) mejor: el maquillaje solar de Be+, de veras es una de mis bases favoritas. Pronto (en unos diez días) haré una comparativa de las tres bases, Be+, LRP y Benecos.

      Punto dos, justo esta tarde acabo de ver la colección, estoy anonadada, es preciosa. Pasado mañana haré post.

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    2. El maquillaje Be+ lo probé cuando lo vi en tu blog, ¡es bueno!, pero se me queda algo oscuro en invierno a mí también... A ver esa comparativa que vas a hacer, si me ilumina un poco. Sí, Merry Berry es preciosa, y está fuera de mi alcance... Snif. Nada de vergüencilla. Es un escote casto y estupendo: un escote quattrocento.

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  14. Ya hace años que no me doy un baño, prefiero más la ducha. Me ha gustado mucho la mascarilla de chocolate y también la idea de utilizar las bombas como ambientador!
    Besos!

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  15. Me ha encantado la descripción del olor del exfoliante, me has transportado a un viaje por las bodegas de la Ribeira Sacra en Lugo

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  16. Ya sabes, con máscarillas gesto egipcio (para no marcar arruga, que la arruga es bella, pero tampoco hace falta llamarla a gritos).

    Lo de los libros me ha recordado a cuando era más joven y me dí cuenta de eso, de que se estropean con los dedazos, mejor revistas.

    Qué envídia, yo sólo tengo ducha y hecho de menos una bañerita.

    Besotes

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