27 de febrero de 2015

iHerb y dieta creativa: mi propia versión de Green smothie... con especias Mrs Dash

Han llegado los análisis clínicos a mi buzón y estoy loca de alegría porque está TODO bien, todo normal. Ni glucosa, ni colesterol, ni triglicéridos altos. De hecho, todo está en su justo medio, ¡ardua mediocritas!
Suspiro de satisfacción..., y a seguir en la lucha.

Mi Green smothie

Uno de mis aliados en esta empresa es el batido verde, que consumo en comida y cena una vez a la semana acompañado de ensaladas: he bautizado ese día como "día marciano": vegetariano, ¡verde!
Lo mejor del Green smothie es que te hace sentir poderosa y un poco superficial (momento "me cuido como las celebs"), pero también despierta tu creatividad: tras varios experimentos he llegado a mi versión definitiva,  ésa que me disloca:

INGREDIENTES
(para dos botellines de medio litro c/u)

- 150 gramos de espinacas frescas lavadas y envasadas.
- 2 hojas de cogollo de Tudela, sólo parte verde.
- 1/4 L. de agua mineral.
- Media mandarina: mi último hallazgo en el universo frutal.
- Medio plátano de Canarias, que aporta consistencia, proteínas y potasio.

... Y media cucharadita de Sazonador Fiesta lime de Mrs Dash: el toque de gracia último por obra y gracia de un pedido que La Tía Maruja hizo para mí a iHerb (poticamelleo & cíberamistad, ¡qué maravilla!)

Pedido a iHerb

En primer lugar, después de mucho pensarlo, me he animado con la stevia. En momentos puntuales endulzará mis tés..., aunque no sea lo correcto, pues si una gota me va a ayudar a amar aún más las infusiones, no veo por qué no... Pero sobre todo la quiero para mis batidos de avena, yogures naturales desnatados, etc.
Me daba un poco de miedo que se trata de extracto de stevia en alcohol, y en la red decían que por ejemplo el normal y el de avellana apestaban a etanol cosa fina.

Ingredientes

También me habían prevenido en los herbolarios off line en contra de los extractos saborizados en gotas, pero hasta acostumbrarme lo prefería así y el INCI me ha dado la razón: la stevia es el segundo ingrediente, por detrás tan sólo de la glicerina vegetal. Aún no lo he probado, y quiero dedicarle post exclusivo..., pero el olor es delicioso y nada alcohólico: me ha hecho cosquillas en el sentimiento porque huele a los yogures de vainilla marca RAM que compartíamos mi bisabuela y yo.

Sazonador sin sal Mrs Dash:
Tomato basil garlic/ Fiesta lime

Lo que sí he probado y utilizado en profusión son mis nuevos sazonadores sin sal, marca Mrs Dash. Me encandila el sabor intenso que aportan a mis platos de verduras. La coliflor con este toque es otra historia, las judías verdes subliman lo que ya de por sí es bueno, las espinacas cantan rancheras en el plato...

Ingredientes de Fiesta Lime

Tomato Basil Garlic me ha entusiasmado pero ya conocía este tipo de sabor, que va fenomenal a pizzas, albóndigas,  ensaladas de tomate... Me parece un sabor muy italiano por un lado gracias a la albahaca, pero también muy americano (me refiero a USA, que existen muchas Américas), muy barbacoa pero sin grasas ni salsas... Un festival del sabor.
Sin embargo, mi favorito es Fiesta lime que, además de chile, comino, diversas pimientas, paprika y orégano posee corteza de lima ácida y es lo más delicioso que he probado en el mundo especias.  Sin sal, sin calorías, aumenta la temperatura y convierte mi día marciano en una auténtica fiesta. 

25 de febrero de 2015

TAG: La banda sonora de mi vida

Me rechifla la música. Por eso, cuando vi este TAG, me emocioné. Nunca he querido hacer este tipo de entradas porque mi capacidad de enrollarme es mucha, y pensaba que a lo mejor me emocionaba yo sola escribiendo sobre algo que en realidad era demasiado "mi rollo", pero visto el éxito que han tenido las "Cincuenta cosas de Adaldrida" he decidido "seguir los impulsos de mi corazón" bloguero y hacer esta maravillosa lista de trece canciones especiales y una canción odiada, que he visto recientemente en los blogs de Gadi y Tita Hellen. 



1. Canción que escuchas cuando estás feliz. Son muchas, podría citar algunas de El canto del loco, o algunos temas de los Beatles: You´re gonna loose that girl, Ask me why, Yes it is..., pero últimamente cuando estoy en un arrebato de alegría me entran unas ganas locas de repetir esta canción desde que la escuché en una peli protagonizada por Liv Tyler. Me recuerda un poco a los Beatles, tiene esa felicidad desenfadada que roza la melancolía de pronto.



2. Canción que escuchas cuando estás triste. Lo mío no suele ser la tristeza, lo que más se le parece es la nostalgia tranquila de algunos sábados: la añoranza de mis amigos de Sevilla, los veranos de mi infancia, las veladas poéticas... Cuando me ataca este tipo de saudade, me gusta escuchar esta canción de Bruno Mars, no por la letra que no comparto mucho ni poco sino por la melodía que es de ese tipo de belleza que duele de tan intensa que es.






3. ¿Qué canción va a sonar el día de tu boda?  En la iglesia sonaría música renacentista, pero me encantaría comenzar el baile con esta canción de uno de mis grupos favoritos, The Mamas & The Papas, que siempre me ha parecido la invitación más dulce.



4. ¿Qué canción te hace bailar en tu casa? Muchísimas y muy variadas: Boney M, La compagnie Créole, Juan Luis Guerra, Bananarama..., pero sobre todo, Madonna. Adoro a Madonna, Express yorself tiene una marcha arrolladora y me hace bailar hasta dormida. Por cierto que durante un tiempo fue la elegida por mi padre para entonar su particular "quinto levanta" los sábados por la mañana, conseguía despertarme a las diez y ¡con buen humor!




5. Canción que escuchas cuando estás por ahí.  Cuando estaba por ahí con los walkman, caminando por la calle y preocupando a mi madre que pensaba que me pillaría cualquier coche y moriría sin ni siquiera oírlo, yo era mucho de escuchar a Kylie. Y mi preferida de Kylie siempre será Specially for you. Ahora no suelo escuchar música en la calle por esa misma razón, pero he vuelto a hacerlo en el gimnasio sin riesgo alguno y Kylie sigue siendo la reina de la lista. No sé que tiene el pop alegre y aparentemente facilón de los ochenta para trotar: te hace ir deprisa y te llena de energía.






6. ¿Qué canción escuchas cuando estás cabreada?  Aquí hay que hacer una diferenciación. Cuando estoy cabreada de verdad no escucho nada, pero a veces tengo el típico enfado que "quiero que se me pase" para volver a ser yo misma. He visto que ahora está de moda la hostilización, el decir que es un estado más sincero y honesto y que los eternos felices son ñoños o bobos. Pues lo siento, pero cuando soy feliz me siento más yo misma, y a la vez mi concepto de la felicidad es constructivista, es decir, creo que tengo que construirla yo cada día. Todos podemos pensar en cosas cabreantes, o encabronarnos porque ha pasado algo gordo, pero siempre existe libertad para decir: elijo vomitar arcoiris antes de vomitar bilis, y entonces me pongo Venezia de los Hombres G para reírme un poco.




7. ¿Qué canción sonaría en tu funeral? Como ya he dicho, me fascinan tanto la música como la poesía renacentista... y siempre me ha llegado muy adentro el Más vale trocar de Juan del encina. Como creo que Dios es amor y que la muerte humanamente es un gran dolor, me parece muy adecuada.





8. ¿Qué canción hace que bailes como una loca en una fiesta? Me gusta el pop de los 80, pero como no vayas al Casablanca en Logroño no suele sonar algo así de retro en las discos de ahora mismo, así que de las de ahora ahora me encantan  Price Tag de Jessie J o casi cualquiera de Katy Perry o Shakira. Son cantantes refrescantes que me recuerdan al verano. Todo menos Lady Gaga.





9. Última canción que escuchaste: me ponen de muy buen humor los anuncios de Estrella Damm y de Cruzcampo, ¡y eso que no bebo cerveza! Pero suelo escuchar mucho esta canción, You´re sixteen, y también en su versión de Ringo.







10. Tu canción de karaoke: No lo he dicho nunca pero aunque se me da fatal cantar adoro los karaokes desde que estoy en Logroño porque voy a ellos con mis compañeros de UNIR y me lo paso pipa. Nos gusta cantar canciones de Los Secretos y de los Hombres G, y para reírnos ésta es un clásico que bordan dos de mis colegas más geniales. Algunos también cantan Hey de Julio Iglesias.






11. Canción que te trae más recuerdos. Cualquiera de Mocedades, sobre todo Eres tú y Tú como yo. Estre grupo me lleva a la infancia, a mis veranos en el país Vasco, pero de pronto en una graduación de UNIR los profes cantamos el "Eres tú" a los alumnos, y ahora este grupo me recuerda el pasado más remoto y el presente más... presente.





12. Canción que te hace llorar. Llorar de emoción, de alegría rara: Sigh no more y Non nobis de Patrick Doyle. Llorar de tristeza: el jardín prohibido cantada por Selgio Dalma o Momentos de Julio Iglesias.

13. Canción que odias más. Como las odio, me niego a subirlas a este mi espacio. No me gustan nada las canciones bordes, soeces, explícitas o irrespetuosas con mis creencias, aunque tengan un buen ritmo. No me gusta Lady Gaga comiéndose un rosario. No me gusta Lore Lore Macu Macu. No me gusta el mamamamarío de la cannisera de Rakel Winchester.



14. Tu canción favorita de todos los tiempos. Ufff. Difícil. Casi digo "a tu lado" de Los Secretos. Pero si tengo que elegir, me quedo con esta preciosidad de los Beatles.

15. Y... me doy cuenta de que me dejo en el tintero muchas canciones que forman la banda sonora de mi vida: por enumerar: Cien gaviotas de Duncan Dhu (ay Mikel, Mikel, que levantabas pasiones a mi alrededor), Un hombre de verdad de Alaska (risas...), Surfin´USA de los Beach Boys (bailé sobre mi libro de matemáticas con esta canción), Peter Pan y Son Sueños de El canto del loco... Bueno,  voy a parar ya. ¡Qué peligro tengo!

21 de febrero de 2015

Bricolaje cosmético: la primera crema hidratante "By Adaldrida"

Dedico este post a La Tía Maruja, constante fuente de inspiración

Estoy tan emocionada, que si no lo cuento estallo. ¡He creado mi primera crema hidratante! 
No hablo aún de "formular", pues no tengo estudios para eso..., ni balanza de precisión; lo mío se queda en bricolaje cosmético, pero precisamente por eso es útil compartirlo: si un pato como yo, que mide los ingredientes a puñados y carece de formación más allá de la lectura de algunos blogs que son un tesoro, ha conseguido algo, modestia aparte, realmente bueno... es que lo puede lograr cualquiera.

Los ingredientes y el resultado
tarrito de Nivea Soft)

El caso es que he perdido mi crema oasis de LRP, nada más estrenarla, y hasta fin de mes no puedo reponerla :) La irreparable pérdida coincidió con la llegada de un pedido de iHerb, del que hablaré próximamente, y aprovechando el aceite de coco Spectrum, me lancé a la aventura.

INGREDIENTES:

- Gel de aloe vera Grisi: gracias a LTM he aprendido que se necesita una fase acuosa y otra oleosa para emulsionarlas: yo en vez de fabricar la fase acuosa, decidí utilizar este gel que me rechifla.

- Aceite de coco Spectrum: orgánico, cerificado y sin refinar.  Huele a lo que es: coco puro y duro.

- Aceite esencial de árbol de té Marnys: otra cosa que me ha enseñado Maru es que una crema debe tener una "cascada de grasas", es decir, no un solo aceite sino una combinación de un aceite pesado, uno medio y uno ligero. Como no es una formulación formal, me he saltado el aceite medio, pero en la fase de enriquecimiento he aportado cuatro gotas de árbol de té como purificante y bactericida.

- Una ampolla de Auxina E: el Topopherol acetate es bueno para la piel y siempre creí que un buen conservante, aunque guardaré la crema en la nevera


Derritiendo el aceite de coco
Ya derretido

Como ya he mencionado, las medidas van a mi libre albedrío e intuición, pero sí que he intentado poner la misma cantidad de gel de aloe y de aceite de coco.
En primer lugar he hervido todos los utensilios; aprovechando que el agua hervía, coloqué otra cazuela más pequeña dentro con el aceite y se derritió al baño María: ¡otro gran paso para mí!

Emulsionando...
El resultado, aún en caliente

Vierto el aceite sobre el gel, añado las gotas de aceite de árbol de té y el interior de la ampolla. Con una cuchara sopera emulsiono como si estuviera batiendo huevos y lo trasvaso a un tarrito vacío de Nivea Soft. Me gusta su capacidad, así el producto no se estropea.
Parecía que quedaba muy líquido, que no iba a salir bien, pero lo metí en la nevera con fe, y en sólo quince minutos...

... y ya reposado

¡Taratatatacháaaaan!
Queda uniforme,  suavísimo de un precioso color verde claro primaveral. Ésta es la única fotografía del post que no he tratado con filtro Vintage de Samsung para que podáis ver el tono verdadero.
La he probado hoy: tiene textura de aceite de coco sólido, suave y maleable. Huele dulce y verde, ligeramente mentolado pero muy neutro. Deja la piel suavecita y calma rojeces en un santiamén. Para mi madre la voy a hacer con una ampolla de Auxina A + E para aportar un activo antiaging.
En siete días os diré cómo ha ido evolucionando mi piel con ella, pero termino el post como lo comencé: ¡¡¡Qué emoción!!!

20 de febrero de 2015

Uñas de azúcar: Guerlain, Mavala, Essie

Desde que puse mi manicura en manos profesionales, se me hace cuesta arriba pintar mis uñas en casa porque el agravio comparativo es devastador: cada vez soy más consciente de mis imperfecciones.
De niña tuve problemas con la motricidad fina, me salía del borde al colorear los dibujos y me suspendieron trabajos manuales en Preescolar: si este hecho no acabó con mi autoestima, nada podrá con ella, pero en casa con la lima y el pincel me siento como si otra vez estuviera en Párvulos, cuando lo mejor de visitar Nails Factory no son las dos semanas de manicura impecable, sino lo pulidas y perfectas que te dejan las uñas.

Guerlain 368

Hace unos días, en Sephora, di con la solución.
Toda la colección de primavera de Guerlain es como para morir de amor por ella: tienen una nueva BB cream resplandeciente de la gama de los meteoritos que huele a violetas y merece una oda; y todos los tonos de los nuevos KissKiss están pidiendo a gritos un soneto, cuánto más el color de edición limitada que es un melocotón tirando a zanahoria divino.  Pero mis ojos se engancharon en este esmalte y pensé: ésto es lo que yo debería usar a diario, y dejar los tonos festivos para manos expertas o momentos puntuales.
El número 368 de "La laque Guerlain" es un color azúcar maravilloso: rosado casi blanco, brillante y de acabado "jelly". Ha pasado directamente a mi lista de deseos.

Duchess Rose de Mavala

En casa, lo más parecido que tengo es el Duchess Rose de la colección Fantasy de Mavala. Un delicado rosa cupcake que me enamoró nada más ver una manicura de cuento de hadas que hizo Subflava. El color es para llorar de alegría, pero el acabado es para llorar de frustración: al ser en crema, los defectos en mi caso se multiplican, aunque afortunadamente, al tratarse de un tono desnudo, se notan mucho menos. Sin embargo, no sé qué me ocurre con Mavala: sé positivamente que se trata de esmaltes de gran calidad... y a mí no me duran ni un día intactos.

Pero la reina de los tonos "cuento de hadas" para las uñas es la marca americana Essie. Ya tuve una vez su laca Allure, que es pura poesía y que es además el esmalte favorito de la princesa Catherine de Inglaterra, y ahora he descubierto estas dos posibilidades que pasan directamente a mi whish list:

Marshmallow
Tea and Crumpets

Ambos esmaltes poseen acabados "Jelly " y metalizado respectivamente, que son mis texturas preferidas. El Marshmallow es un blanco dulce (dulce de nube, para ser exactos), y el Tea... está a caballo entre un tono rosa de té y un rosado tostado todavía neutro, cubierto de un discreto brillo plateado.
En algún momento los tendré y los enseñaré en este blog, en una manicura que si no será perfecta, será al menos digna y limpia. To be continued…

18 de febrero de 2015

Cincuenta cosas de Adaldrida: TAG gigantesco


Hoy os ofrezco un post de “yomimismo” brutal (la nomenclatura es de Tita Hellen, y me rechifla.) Decir cincuenta cosas de una misma sin mostrar mucho el ombligo me parece un reto fabuloso, aunque hay que apuntar que los poetas somos exhibicionistas por naturaleza. Yo para unas cosas tengo muchísimo pudor, (cualidad que no está de moda y que yo en cambio aprecio), y para otras cosas… ninguno.
Allá voy: cincuenta cosas  de Adaldrida. Tomad asiento y aliento, que esto va a ser largo.

1. El nombre de Adaldrida viene de mis años dorados en Pampaluna, cuando pertenecía a la Sociedad Tolkien. Hacíamos veladas literarias y cenas hobbíticas con setas e hidromiel. Tenías que identificarte con un personaje de la obra y yo claramente soy un Hobbit: me gustan las cosas brillantes, las veladas hogareñas con amigos frente a una chimenea, los bosques… y comer, aunque ahora un poco menos. Aunque adelgace doce kilos más seguiré siendo un Hobbit, debido a mis pies y a mi poca altura. Adaldrida es un nombre Hobbítico que aparece en los anexos de ESDLA.


 
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2. Viví dos años en Pamplona, mientras redactaba mi tesis, y siempre le llamo Pampaluna que es el título de mi segundo poemario. Los poetas provenzales la nombraban como Pampelune y yo hice una traducción libre. Amo Pampaluna, tiene parques con ciervos y un campus lleno de profesores sabios.

3. Me gustan los árboles, los columpios, el chocolate, los libros, los castillos y las iglesias medievales.

4. Nací en Sevilla y vivo en Logroño. Tengo abuela, tíos y primos en La Rioja.

5. Por mi gusto, no volvería a vivir en una ciudad grande: me he dejado enamorar por las comodidades y amabilidades de la provincia. Madrid y Sevilla me gustan… para disfrutar de vacaciones.

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6. Trabajo en la Universidad Internacional de La Rioja, como profesora de Didáctica de la Literatura. También dirijo Trabajos de Fin de Grado, e imparto los cursos de Ortografía. Mi trabajo me hace feliz: tengo los mejores alumnos y compañeros del universo universal.

7. Me llamo Rocío: el nombre lo eligió mi padre porque se supone que yo no iba a vivir, nací con mil y un problemas. Mi padre me puso el nombre de la Virgen del Rocío buscando protección, y la obtuvo.

8. Soy católica practicante. Practico todo lo que puedo porque me encanta la liturgia. Me fascinan las iglesias bellas y cuando no me da la vida para ir a una, me lanzo en paracaídas al Sagrario y me olvido del resto.

9. No me creo mejor por ir a Misa y por confesarme, es al revés: cada sacramento me ayuda a ser mejor o “un poco menos peor”.  Y mentiría si dijera que no me aburro a veces en Misa… pero eso no es culpa de la Misa, sino mía.

10. No tengo el carnet de conducir y sé positivamente que no lo voy a tener nunca. Me da pánico, además, tengo el brazo izquierdo paralizado al cincuenta por ciento.

11. Para unas cosas no soy nada precoz, y para otras cosas lo soy mucho. Con 14 años decidí estudiar Filología, y con 19 decidí hacer una tesis sobre Calderón de la Barca.

12. Soy Doctora en Ciencias del Espectáculo: un doctorado precioso que ofrecía el departamento de Literatura Española de la Facultad de Filología de Sevilla, y que se extinguió debido a la crisis. Disfruté de mis cursos de doctorado sobre Teatro como una enana, todo lo que no había disfrutado la carrera que, salvo algunas asignaturas como la de los profesores Marta Palenque y Juan Montero, se me hizo soporífera.

13. Antes de querer estudiar Filología quise ser secretaria de mi padre, a quien he adorado siempre. Mi padre es filósofo y mi casa estaba llena de libros y de tertulias interesantes. Llevo el ambiente universitario en las venas y de niña pensaba que si me hacía secretaria de mi padre mi vida sería una aventura.

14. A mi madre la he descubierto de mayor. También es catedrático y también está imbuida de ese ambiente de "profesoressa" que me alucina, pero ahora también me encanta ir de compras con ella, hacer el gamberro con ella, desmaquillarla y mimarla un poco. Me gusta cómo cuida a los demás y aprender de ese mimo constante. Son cosas que se descubren con la edad.

15. Mis padres se quieren, y parte de mi (buena) imagen sobre el matrimonio y en general mi felicidad se la debo a este hecho. Me encanta verles reír y reír con ellos.

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16. Siempre me ha gustado leer. Es mi afición favorita. Con once años descubrí los libros de Puck, con doce años descubrí a Calderón de la Barca, y  con veinte años descubrí a Jane Austen. Son tres constantes en mi vida.

17. Me gusta releer los libros que me emocionan, sobre todo Chesterton, literatura infantil, teatro barroco, Perder y ganar del cardenal Newman,  Jane Austen y poesía actual de editoriales como Renacimiento y Pre-textos.

18. Siento debilidad por el teatro de los hermanos Álvarez Quintero, tanto leído como representado. Me hace feliz, me hace sentir en casa, quizás porque era también una debilidad para mis bisabuelos.

19. Mi plan favorito es escuchar un recital de poesía de mis amigos poetas (Beades, Joaquín Moreno, Pablo Moreno..., todo Númenor), o de mis maestros poetas: José Julio Cabanillas, Miguel D´Ors, Julio Martínez Mesanza y alguno más. Me gustan los recitales aunque sean míos, me lo paso pipa. A lo mejor soy inmodesta, pero veo que la gente disfruta y me encanta hacer felices a los demás.

20. Empecé a escribir muy pronto. A los diez años escribí un cuento sobre una pandilla de amigos capitaneados por una chica que se llamaba “Pelos verdes la Pulpo”. A los dieciséis empecé a escribir poemas lamentables…, y a los veintidós, tras asistir a mi primer recital de Miguel D´Ors en Pampaluna, empecé a tomarme en serio mi vocación de poeta.

21. He publicado cuatro libros de poemas y estoy terminando el quinto. He sido accésit del Premio Adonáis y tengo también un libro de poemas en prosa sacados de mi otro blog, El blog de Adaldrida, que está en barbecho.


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22. Viví un año en París, cuando era adolescente. Entonces lo odié porque no quería irme de Sevilla, y ahora París es mi ciudad favorita de Europa. Sueño con volver, eso sí, de turismo. Sigo igual de cerril que en mi adolescencia: no me apetece nada vivir en el extranjero.

23. Soy torpe y despistada. Me equivoco al tomar autobuses, me caigo por la calle. Ahora menos porque estoy más ágil. Tiendo al desorden, soy un pequeño desastre.

24. Nunca he podido aprender a doblar bien la ropa en el armario ni a planchar. En cambio me relaja fregar el suelo, me pongo a bailar con la fregona.

25. En mi casa somos mucho de bailar en el salón tras un día de trabajo para desfogarnos, ponemos algo cañero de los Boney M o de Gloria Stefan y ¡a mover las caderas! Me encanta bailar en los sitios más inusitados: en el burger en mi antigua vida, o en el comedor de la UNIR hoy mismo.

26. Desde que estoy a régimen divido las tentaciones culinarias en “tentaciones Mr. Bean”, que ni me planteo porque no merece la pena caer, y “tentaciones Paul Newman”, que son cuasi irresistibles así que según qué momento me las permito.  

27. Son Mr. Bean: el Mc Donalds o Burger King, los Donuts o bollos industriales, la Nocilla, mantequilla etc… cosas que antes me tentaban y ahora están fuera de mi vida.

28. Son Paul Newman: los helados artesanos de Della Sera en Logroño, miedo me da la primavera que es cuando abren la heladería. El chocolate Lindt, que me pierde. Y las galletas de avena que me entusiasman.
 
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29. Adoro las comedias románticas, el Hollywood dorado, las adaptaciones de obras de Shakespeare o Jane Austen y por supuesto las míticas miniseries de la BBC. Amo a Darcy y a Colin Firth.

30. Darcy de Orgullo y prejuicio y Aragorn de ESDLA son mis dos grandes mitos masculinos. Me gustan los hombres caballerosos que sonríen poco pero cuando lo hacen, iluminan toda una ciudad. No me convence Viggo Mortensen como Aragorn y sin embargo Colin Firth para mí es Darcy redivivo. 

31. Mis pelis favoritas son: Sentido y sensibilidad de Ang Lee, Historias de Philadelphia de George Cukor, y Mucho ruido y pocas nueces de Kenneth Brannagh. Y como me pasa con los libros, nunca me canso de repetir.

32. Mis series favoritas son El ala oeste de la Casa Blanca y El mentalista, y como me pasa con los libros, nunca me canso de repetir.

33. Por temporadas me obsesiono con Simon Baker, pero en cambio nunca he sido muy de ídolos ni de actores guapos. Nunca me han gustado nada ni Brad Pitt ni Leo Di Caprio ni casi ningún guapo de moda, por eso mi amor por Simon Baker me ha pillado desprevenida.

34. En la adolescencia me pasé un año entero escuchando una única cinta de casette, de The Beatles, y el año siguiente entero me lo pasé escuchando otra cinta de casette, de The Mamas & The Papas. Estos dos grupos me hacen feliz y me ponen nostálgica a partes iguales: es el poder de la música.

35. De pequeña me gustaban Mocedades, Kylie Minogue y Madonna.  En general me encantaban los vídeos musicales de los ochenta que mis primas grababan en cintas Beta.

36. Descubrí Youtube justamente buscando de nuevo esos viejos vídeos musicales, sobre todo el de Kylie y Jason Donovan. "Bicheo" mucho por YT, pero casi nunca para cosas de maquillaje sino de música. En cambio no tengo Facebook ni IG, mi Twitter está dormido... No me gustan las redes sociales, pero me pirra el mundo blog.

 
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37. Soy una romántica empedernida, por eso veo y reveo pelis del tipo Creemos en el amor y Tenías que ser tú. Y vi un millón de veces el vídeo de la canción Specially for you de Kylie, primero en el viejo aparato Beta de Maestu, y luego en YT.

38. No me gustaba el fútbol hasta que España ganó el primer mundial. Entonces me emocioné, y vi como diez o quince veces el beso de Iker y Sara en Youtube.

39. Soy del Betis y del Athletic de Bilbao, es decir, sufro mucho. No sé nada de alineaciones y pocas veces veo los partidos, es más una cuestión estética. Me hice del Betis por amistad, y me hice del Athletic porque la gente de Bilbao me cae muy bien. Tienen una chulería simpática, como si Bilbao fuera un paraguas que les protegiera y les hiciese mejores.

40. Me gustaba mucho La Oreja de Van Gogh cuando estaba Amaia. Y nunca ha dejado de gustarme Mocedades (también cuando estaba Amaya.) Mis canciones favoritas de ellos son “Eres tú” y “Tú como yo”: si me animo con el TAG de música, las incluiré.

41. Me encanta el agua, bebo sin parar. Me hicieron pruebas de diabetes alarmados por esta afición. No tengo diabetes, simplemente me apasiona el agua. Y si es mineral, mejor que mejor. Mis favoritas son Evián, Solán de Cabras y Fuente Primavera de San Benedetto.

42. No me gustan los bestseller. Mi amiga Myriam lo dice muy bien: nadie entra en una zapatería pidiendo el 38 porque es el número que compran todos: la vida es muy corta y hay cosas que no me apetece leer.. No he leído El código Da Vinci ni Crepúsculo ni Cincuenta sombras de Grey. No me gustan las novelas de historia ficción ni de religión ficción… ni de sexo ficción.

43. Mi primera sombra de ojos fue la Marron Glacé de Bourjois, se la pedía a mi madre. La usábamos tanto que se le partió por la mitad y la tenía envuelta en papel de plata.

44. Mi primer perfume fue Anais Anais de Cacharel. Ahora lo pienso y me da un patatús.

45. Durante algún tiempo compartí con mi madre L´eau d´Issey pour homme que le habían regalado a mi padre. Nos encantaba. También hemos compartido Aquaflore de Carolina Herrera, Azahar de Adolfo Domínguez y Acqua Allegoria Mandarin Basilic de Guerlain. 

46. Cuando mis gustos derivaron hacia la mimosa y se apartaron de lo cítrico, dejamos de compartir fragancia.

 
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47. Mi primer labial fue un naranja neón de Cacharel, de envase rosa metalizado en forma de boca que compré con mis primas en Navidad. 
Luego tuve un rojo rabioso de Clinique y un rojo fresa de Chen yu, ambos comprados en perfumerías de Vitoria en Navidad también. Todos ellos por mis doce o trece años.

48. A mi madre no le gustaban nada mis labiales porque eran de femme fatale. Entonces descubrí el melocotón y aún no me he cansado de él.

49. Mi primera barra de labios de verdad, la que me enamoró, fue una Pour la vie de Bourjois en el tono Péche juteuse.

50. Empecé a maquillarme de verdad en París, a los quince años. Iba a un instituto tremendo lleno de sexo, drogas y nada de Rock´n roll (una pena esto último), y para que no me comieran viva ni parecer tan cría empecé con el rímel, el rouge y “el pote”. El maquillaje fue mi arma de supervivencia.


Bueno, si has llegado hasta aquí… ¡¡¡te doy las gracias por leer todo este compendio de yomismismo!!!

17 de febrero de 2015

Dos productos de La Chinata... en la Galería Martínez Glera (Logroño)

Hace ya tres semanas disfruté de un paseo relajado de domingo con una de mis tías: contemplamos el río Ebro desbordado y violento desde los puentes, visitamos la impresionante iglesia de Santa María de Palacio, y después de esa mezcla tan sabia de arte, deporte y religión..., terminamos la mañana en las galerías Martínez Glera, en la calle Marqués de Vallejo.

Rincón cosmético de culto... 

Su dueño, Enrique, es un sabio profesor de la Universidad de La Rioja que he tenido el gusto de escuchar en algunas exposiciones: recuerdo una conferencia en la basílica de La Vega en Haro a propósito de una tabla románica que me maravilló...
La antigua galería de arte que tenía ahora es un centro de culto para todo amante del buen aceite y del buen vino, con un rincón cosmético de lo más exclusivo.

La Chinata en Galería Martínez Glera

En aquella mañana se me antojó probar algún producto de La Chinata, firma bío especializada en las bondades del aceite de oliva que yo aún no había catado. Me sorprendió por sus precios, adaptados a tiempos oscuros como éstos en los que nos toca vivir.
Así, encontré un exfoliante facial y un contorno de ojos, ambos de la gama Natural editon, por sólo diez y siete euros respectivamente. Ambos son la respuesta a mis plegarias cosméticas...

Natural Edition de La Chinata

El contorno de ojos me ha cautivado por su ligereza. De textura casi acuosa, se puede usar por la mañana. Yo nunca me aplicaba contorno antes de salir de casa porque tardaba en absorberse, y al precio que suelen tener estos tratamientos, ¡como para comprar una para el día y otro para la noche!
Pero la cruda realidad es que ya voy necesitando cuidados matutinos, y La Chinata me lo pone fácil al ofrecerme una opción tan ligera y barata.
Su ingrediente principal es el aceite de oliva, pero también contiene cafeína, levadura y extractos de hoja de olivo y de jazmín. Me encanta cómo deja la zona: relajada y elástica. Y no escuece nada de nada: como diría una comentarista del blog, ¡este botecito tiene algo de oasis!

Exfoliante facial ultra suave

Llevo mucho, mucho tiempo sin exfoliar mi rostro porque al tener la piel tan sensible no encuentro un producto adecuado, desde que agoté mi último bote de gominolas exfoliantes de Kenzoki y me fui de Sevilla.
Esta preciosa latita de marcado sabor retro me ha recordado aquellos tiempos en los que exfoliar mi cara era un placer. Si he de ser sincera, la experiencia sensorial no llega al punto sublime de gozo que alcanzaba con la jalea de Kenzoki, pero la ronda. Se trata de un producto cremoso, grumoso, compuesto por aceite de oliva y glicerina (y nada de siliconas ni aceites minerales, al igual que sucede con el contorno), con polvo de huesos de oliva y arcilla bentonita como elemento exfoliador. Deja mi piel limpísima y suave como la piel recién hecha de un bebé.

Es un placer visitar la tienda de Enrique Martínez Glera: todavía guarda entre sus paredes parte del misterio y la serenidad que proporciona el arte. 

15 de febrero de 2015

Pintalabios mágico marroquí: una investigación

Han proliferado por doquier los pintalabios mágicos que esconden, bajo una estética de bazar chino, un color cambiante y muy duradero.
Pero bajo este sugestivo marbete, "pintalabios mágico marroquí", se ocultan algunos labiales que proceden de Taiwán y no del mismo Marruecos, cuya cultura posee una gran tradición cosmética artesanal. Los labiales verdaderamente marroquíes son algo más esbeltos y no presentan marca alguna, mientras los taiwaneses vienen firmados por la casa Hare y por un número en la base de la barra: por ejemplo el clásico verde corresponde al número 33. 

Éste es de CataNatura

He visto que los que se pueden conseguir en la red son en la mayoría de ocasiones taiwaneses, mientras que tanto en CataNatura como en La Botica de los perfumes me han asegurado que los suyos vienen de Marruecos. Y yo me lo creo, porque no llevan número y porque me fío de su palabra... la presunción de verdad hace más feliz nuestra convivencia cada día. 

Pintalabios mágicos de
CataNatura (arriba) y La botica de los perfumes (abajo)

Hablemos de precios: sí, porque oscilan bastante. En Logroño he visto estas barras de labios en algunas peluquerías, que aprovechan el margen de venta y lo ofrecen por seis euros; en Beautik, que lo vende a cinco euros y medio como gran rebaja (el amor de amistad no me ciega), en CataNatura, donde se encuentra por cuatro euros, y por último en La botica de los perfumes, ¡que los tiene a tres euros con ochenta céntimos! 
Yo compré primero un par de ejemplares en CataNatura: uno verde que acabó "extraviado" en el neceser de una amiga pero que quedaba "rosita dulce" en mis labios, muy parecido al Hare 33 que me prestó Camino;  y otro morado que tiene un maravilloso aroma de frutilla:

Pintalabios morado

A pesar de estar hecho de cera de abeja, aceite de argán y diz que henna como el verde, es un poco más seco. El tono que queda en mis labios es un color grosella precioso.  Y un mes después me llevé el rojo de La botica de los perfumes, que me resulta menos seco que el morado pero menos cremoso que el verde. 
La magia de estos labiales consiste en la duración del color y en la variedad de matices, que cambian de unos labios a otros en función de su ph y su temperatura. Sin embargo, este amplio abanico bascula siempre entre una gama de rosados: por ejemplo mi madre, que suele utilizar "rouges" dorados o beiges, no amaría este invento. 

Con el pintalabios mágico marroquí rojo

Puedo demostrar que los pintalabios mágicos marroquíes personalizan el color: me habían dicho que el tono rojo se veía realmente rojo, pero en mi boca no es así: se ve un fúcsia subido que ilumina el rostro más cansado y el día más gris, como muestra esta foto que me disparó bajo la lluvia mi primo el del iPhone... con su nuevo iPhone 6.

13 de febrero de 2015

Los Terminados de Adaldrida: descuento del 15% en La Roche Posay

A partir de ahora los Terminados de Adaldrida no obedecerán a unos límites espacio-temporales sino a una cuidada selección: no importa nada el momento del mes en el que me encuentre, sólo reseñaré aquellos frascos sin los cuales ya no sé vivir y que repongo nada más terminar...
Cuando apure la última gota de una joya cosmética y sienta la imperiosa necesidad de correr bajo el calor africano o el granizo más glaciar a la perfumería más cercana por otro bote idéntico, afinaré mi pluma para dedicarle un merecido homenaje.


Toleriane ultra de LRP

Comienzo por la magnífica crema hidratante y calmante Toleriane ultra, aprovechando la promo de cuidado para pieles sensibles que en este mes realiza La Roche Posay: en todas las farmacias de Logroño que venden esta marca hay descuentos del 15% en la gama Toleriane.

Compré este fluido ligero hace un mes, en la mágica Noche de Reyes. Iba a salto de mata porque se me había acabado la Creme Fraiche de Nuxe y quería algo un poco más barato: me arriesgué... y acerté. Tanto que, cuando apuré los últimos sorbos la pasada semana, supe que iba a reponerla antes de que se pusiera el sol.
Toleriane ultra de LRP cuesta en torno a 19 euros, dependiendo de establecimientos. Yo lo encontré en la farmacia Ezquerra, frente al Espolón, y ahora con la oferta se me ha quedado en dieciséis. Y por internet se encuentra a catorce.

De esta crema me gusta todo: su textura ligera pero ultra cremosa e hidratante, que llena de plenitud la piel sin pringarla; su olor ligeramente frutal, como a pera madura. La calma que aporta, su efecto de "goma de borrar" que difumina rojeces y elimina granitos de irritación. Su envase hermético y "airless" que proporciona una sensación de crema estrenada en cada aplicación..., y su excelente precio. Me parece más apetecible aún que las natillas Danone: ¡repetimos!

11 de febrero de 2015

"Nel mezzo del cammin": mi visita al endocrino, primeros resultados de la Dieta-No-Dieta

Traigo muy buenas noticias, y quería compartir con vosotros mi felicidad.
La felicidad es un concepto constructivista: se construye día a día con esfuerzo. Un comentarista anónimo me auguró ayer: "una ola de verdad te inundará", y así ha sido. La verdad es que mi vida ha cambiado, mis hábitos han cambiado... y los datos cuantitativos sobre mi propio cuerpo han cambiado también.
No he alcanzado ninguna cumbre, estoy aún en la ardua mitad del camino, pero me han confirmado que estoy caminando bien, muy bien.
Primer dato cuantitativo: mi tensión está normal (once, siete.) Estoy relajada y mil veces más sana.
Segundo dato: he perdido...
Doce kilos
Diez centímetros de cintura
Doce centímetros de cadera
Un diez por ciento de grasa corporal

Ayer,  en la CUN, radiante de felicidad

... Y todo esto con alguna caída en el camino, que una no es de piedra. Y todo esto sin dejar de sonreír por el camino. Pasando hambre, sí, pero un hambre controlada, y generando una filosofía o mística del hambre.
Hay un hambre mala que se debe evitar, aquella que nace de no estar bien alimentada y que te induce al atracón. Pero yo, que no soy nada masoquista (me defino como hedonista católica), he descubierto que hay un hambre que te ayuda. Cuando tu estómago protesta un poco, estás quemando grasa. Eso te mantiene despierta, te ayuda a solidarizarte y tomar conciencia de que millones de personas en el mundo sufren hambre verdadera, y te hace crecer en señorío. Hablo de decirle a tu cuerpo "no", ahora no es el momento, esto no te conviene y te pongas como te pongas no lo vas a tener. Una lección que yo al menos acabo de aprender, y que da muchas satisfacciones en la vida, aunque ninguna de ellas sea gastronómica.

El doctor Salvador de la Clínica Universidad de Navarra, el mejor endocrino del mundo o al menos del mundo endocrinológico que yo he conocido, que es muy extenso, me felicitó, se declaró "impresionado", cual Santo Tomás entonó el "si no lo veo no lo creo" y me dio la mejor noticia del mundo, diciendo que con doce kilos menos tendré un índice corporal aceptable (con algo de sobrepeso pero no ya obesidad), y alejando de forma definitiva SI esto sigue su ritmo la funesta posibilidad de una operación  bariátrica que en septiembre parecía inminente.

Y la verdad, soy muy feliz. Lo primero es mi salud, pero también es muy bonito ver contentos y orgullosos a mis padres y a mi médico, y despejar complicaciones. Hemos venido a este mundo a ser parte de la solución, y no parte del problema. Y como ahora tengo muy claro que la felicidad no reside en la comida, pero sí en algunas alegrías materiales aparte de lo verdaderamente importante... iré permitiéndome algunos caprichos acalóricos para celebrarlo..., caprichos que irán desfilando por este blog.

10 de febrero de 2015

Mi "neceser" para el Gym: deportivas, cosmética y... ¡música!

He sido infiel a la piscina con el gimnasio: el frío, el pelo electrizado y al fin la nieve me llevaron a decidir el cambio.
Dentro de poco haré un post sobre mi experiencia con la cinta y la elíptica, pero hoy os quiero hablar de mi bolsa de deportes o "neceser para el Gym".

Mi equipo de Gym

En primer lugar, llevo unas deportivas que compré en el Forum sport del Centro Comercial Berceo de Logroño con mi amiga Anita. Me encanta lo alegres y cómodas que son, al ir estampadas en blanco y rosa y al no tener cordones... Además sufrí un ligerísimo tropiezo en el monte con ellas porque su suela no tiene apenas relieve, y me ha gustado mucho poder darles uso: son zapatillas de asfalto.

Llevo también la funda de gafas que me compré en Primark, y dos productos cosméticos.
El gimnasio no destroza el cutis ni el pelo como la piscina, todo lo contrario: tal y como advirtió Tita Hellen, el cardio oxigena muchísimo la piel, por lo que no tengo que llevar todo un botiquín como antes... Sin embargo, son imprescindibles unas toallitas para desmaquillar antes y una bruma para calmar después.

Las toallitas limpiadoras no son buena opción por la noche, pero en el gimnasio son una gran idea. De todas formas intento elegirlas de buena calidad: éstas incluyen agua micelar y son de Comodyness.
Mi agua termal favorita es la de La Roche Posay, pero es difícil encontrar la talla de viaje. La de Avene fue la primera que descubrí,  y junto al gel de aloe Grisi fue el primer paso que di a mis veintidós años para cuidar mi piel sensible.

MP3

Por último, y casi tan necesario como la botella de agua mineral, necesito beber música mientras hago ejercicio. Mi viejo MP3 falleció hace bastante, llevaba tiempo escuchando música en casa o en el trabajo por Goear..., pero encontré en una tienda muy cuca de la Gran Vía logroñesa esta preciosa miniatura con pinza.
En el mismo local, que se llama Movióticos, compré una tarjeta SD de cuatro gigas, y todo me costó diecisiete euros.

Por ahora lo he llenado con una selección de pop de los ochenta que hizo mi padre hace mucho tiempo: Michael Jackson, Madonna, Kylie Minogue, Paul McCartney, Elton John, Bananarama... ¡y no hay quién me pare! 

7 de febrero de 2015

En "La tacita de té" (Logroño): Té verde Champán y fresas

Me estoy convirtiendo en una gran bebedora de té, aunque sea aromatizado...

Tanto, que la semana pasada descubrí que había terminado mi "Pesadilla antes de Navidad" que compré en Teterimundi, y ya estaba dispuesta a volver a Mercadona para reponer el Té negro chocolate que es bastante decente, cuando recordé que Camino, mi amiga y compañera de UNIR, me había hablado de una tienda especializada y artesanal situada en la calle Hermanos Moroy de Logroño. Y allí me dirigí... en medio de la nieve.

La tacita de té en Logroño

Se trata de una tienda muy coqueta que no sólo vende todo tipo de exquisiteces en el mundo infusión sino que ofrece también una gran variedad de complementos: fue aquí donde mi tía Ana encargó a los Reyes Magos el calentador de tazas.
Creo que con el tiempo compraré un hervidor de agua y otra taza con tapa e infusor para mi casa, ya que la taza china y la cuchara colador que compré con Subflava y la Tía Maruja las tengo en mi mesa de trabajo..., pero mi descubrimiento de esta primera visita (y mi próxima compra) fueron las preciosas latitas:

Latita china

Y ahora sí, vamos a las infusiones. Nancy, la dueña, las guarda en grandes cajas de metal y las clasifica en té negro, rojo, verde y rooibos. También tiene variedades de té blanco y una mezcla de tés verde y rojo muy depurativa con un olor a manzana muy rico. La bolsita de cincuenta gramos cuesta 2,60 euros.

Los tés

Yo me llevé dos, para probar: té rojo chocoloco y té verde champán y fresas. El té verde es un poderoso antioxidante y el té rojo ayuda a adelgazar, los elegí por esa razón y porque ya conozco el té negro, es el que más teína posee, y quería variar un poco. Me cautivó las bolsitas que usa Nancy para presentar cada compra, en rojo lacado de efecto charol:

Mis tés de La tacita de té

Té verde champán y fresas: en cuando rasgas el sobre se escapa un aroma de fruta roja y ácida en verano, y por debajo se siente un matiz muy aromático, verde, con un toque picante como de burbujas. Una vez infusionado, el mismo olor invade toda la sala de mi oficina. El sabor me lleva a mi infancia, a las vacaciones en el campo junto a mis primas jugando con las adorables muñecas de Tarta de fresa.

Nancy no tiene web, tendrás que visitar La Rioja...
pero tiene teléfono


Al Chocoloco quiero dedicarle post aparte, pero debo decir que me ha conquistado como ninguno. Es aromático y muy reconfortante, es goloso sin llegar a resultar dulce. Ya sueño con volver a la tienda y llevarme un sobre de cien gramos, un rooibos... y mi primera lata de té para atesorarlo. 

5 de febrero de 2015

Soap & Glory (makimarujeando en el neceser de Cristina)

Mi amiga y compañera de trabajo Cris es un auténtico pozo de sabiduría cosmética: gracias a ella tuvo lugar mi idílico reencuentro con Stila, pude curiosear un genuino "Convertible Color, y posteriormente pude comprar el mío en Asos.
Hace poco, Cris viajó a Londres y vino cargada de bolsas de Boots: bases de maquillaje y tarros de exfoliante corporal..., y me ha dejado sus productos de Soap & Glory para que les "meta mano": ¡makimarujeo de calidad!

Soap & Glory

Soap & Glory es una marca inglesa de culto que las españolas sólo podemos conseguir en Londres o por Ebay, y que se caracteriza por: aromas espectaculares, formulaciones decentes con manteca de karité o aceite de almendras dulces en los primeros puestos de la lista, y envases de color rosa retro, a caballo entre la estética "Pin Up" y la estética "Cupcake".
Cristina compró una crema de ducha que no me ha terminado de convencer y tres productos que me han obnubilado.

Sugar scrub de Soap & Glory
Comenzamos por los exfoliantes.
El primero se llama Sugar scrub y posee aceite de lima dulce y de nuez de macadamia. Cris me dijo que el olor le había parecido algo artificial,  y no me extraña porque huele a... helado Calippo. Es una gozada, huele a mi infancia,  pero es que el polo de Frigo ya era un producto sintético, por lo que es normal que la fragancia que lo recrea resulte artificial también. Es lo que ocurre con el gel Snow Fairy de Lush: huele a chuches, por lo que no tiene mucho sentido criticarlo por empalagoso, cuando está inspirado en el horror dulce.
Por lo demás,  los granos son gorditos y rascan, mamá, pero están suspendidos en aceite. Me parece un buen exfoliante, pero no superior a uno de Rituals o de The Body Shop.

Flake away de Soap & Glory

Sin embargo,  Flake away es otra dimensión. De verdad me ha parecido el mejor exfoliante corporal que he probado, porque es un auténtico dos en uno. No es que al contener aceite aporte una maravillosa sensación de confort mientras te exfolia, como sucede con el Sugar scrub o con los magníficos scrubs Rituals... Es que los granos, finos pero eficaces, se funden con las mantecas y aceites que conforman este lujurioso producto corporal. Sales de la bañera con el cuerpo ya hidratado, es una sensación inaudita.

Hand food

Por último probé la famosísima crema de manos Hand food, que cuenta con manteca de karité y aceite de macadamia como primeros ingredientes pero cuya textura es muy ligera. Pensé que se quedaría corta de hidratación, y no es así. La veo como una gran crema de manos diurna,  para tener en la oficina y sumergirte de vez en cuando en un mar de suavidad fragante.

Dejo para el final lo que considero el verdadero punto fuerte de la firma: el aroma que comparten Hand food y Flake away. Es conocido como la fragancia Original Pink de Soap & Glory (existe un perfume con ella), y es embriagador: tras una salida fresca de lima se sienten muy pronto las notas de corazón que combinan jazmín y gardenia con fresa y melocotón. Huele a islas exóticas y vacaciones, a corona de flores en una playa, a la película "La taberna del irlandés". La fresa y la lima se contrarrestan y se sustentan en las flores,  y la nota de durazno aporta un toque a limpio como ocurre en Petits et mamans de Bvlgari.

Solo digo una cosa más: quiero ese perfume. Desde que usaba el bálsamo Spa Wisdom Polynesia de The Body Shop no me había subyugado tanto una cremita perfumada.