29 de noviembre de 2015

Black Friday (I) Sephora... y haul de Adviento en Tiger

La noche del Black Friday es mágica. No es sólo una cuestión de consumismo, es que se respira un ambiente de preludio, de pre fiesta que suele coincidir con el comienzo del Adviento... y enamora.

En el pasado viernes veintisiete de noviembre yo estaba derrengada y sin un duro, porque aún no había cobrado. Venía de un congreso magnífico pero bastante intenso en Madrid, de leer una ponencia que me ha costado mucho elaborar (pero ha valido la pena, el CSIC es el CSIC y una invitación así no va a ocurrirme todos los días), luego cuatro horas de viaje para llegar a Logroño antes de las siete de la tarde, ese momento mágico de todos los viernes en el que tengo mi cita semanal con diez niñas de once y doce años, a las que imparto una actividad de teatro en la Asociación Cultural Ayedo (estamos dramatizando la Cenicienta y yo hago el guión, algo que se me da diez veces mejor que dirigir...)

Black Friday en Sephora 

Salí de allí a las ocho y media, con treinta euros en el bolsillo y los ojos cayéndoseme de sueño, y de pronto TODO estaba iluminado.
Las luces en las calles brillaban en todo su esplendor, parecía que la Navidad se hubiera encendido de repente, por sorpresa. Una marea tranquila de personas felices circulaba por las aceras, y todos con bolsitas de cartón negro y blanco de los almacenes Sephora. He aplicado el adjetivo "tranquila" a la riada que invadía las calles aposta, porque tampoco había empellones ni sofocos, todos parecían disfrutar de este ambiente de promesa.

Así que me metí en Sephora pensando en comprar un colorete rosa "algodón de azúcar" (amo el Angelika de Nars en silencio desde hace ¡años!), o reponer el labial que me compré en el anterior Black Friday, el Spice, spice baby de Too Faced que se ha convertido en un favoritísimo del año y que se me acabó hace unas semanas.
Pero antes de fijar mis ojos en ningún producto en particular, me dejé invadir por el ambiente de la perfumería: nueve de la noche, globos negros, alegría a raudales y muchas, muchas novedades.

Colección navideña Let it snow de Sephora

Lo primero que vi fue la colección de Navidad de la marca, que ya está expuesta y se llama "Let it snow". Este año se han sacado de la manga el packaging más bonito del mundo, ya sé que yo soy muy ponderativa y que he abusado mucho del sintagma "de cuento de hadas"(obviamente, porque me chifla ese tipo de literatura), pero es que es lo que viene a mi mente cuando veo esos envases de color azul helado, con nieve cayendo...

La fragancia no es nada plana, no huele a caramelo ni a mazapán. Es un acorde complejo, floral empolvado, y por eso me gusta para crema corporal pero no me acaba de convencer para llenar la bañera: sería como bañarse en perfume, lo cual al menos a mí me produciría una sensación rara.
Huele a jabón de toda la vida, del tipo Moussel, pero con un toque floral, y al final también hay un acorde helado como de menta. Desde la casa lo describen como "una flor emergiendo de la nieve", algo que me recuerda el final de un poema de mi primer libro, Magia:

Cómo callarme cuando el mundo grita
que hay extraños jardines debajo de la nieve.

Detalle de la colección de Navidad de Sephora 

La edición navideña se compone de varias paletas de maquillaje y el tradicional set de neceseres, que este año es aún más bonito que en las pasadas navidades. Su color azul noche estrellada me tienta muchísimo. Y tienen una bolsita con brochas que os recomiendo vivamente, yo la compré en el anterior Black Friday y me han salido unos pinceles buenísimos, sobre todo el de formato lápiz y el delineador.

La otra novedad que descubrí fue el mueble expositor de Marc Jacobs: han traído la firma a Logroño y disfruté contemplando sus polveras, su base de maquillaje Genious gel que posee tonos preciosos y una textura sobrenatural, pero al final son cuarenta y cinco euros de pura silicona...

Marc Jacobs en Sephora 

Lo que más llamó mi atención fue una colección de labiales "nude" en textura gel, de impecables envases beiges y metalizados, y tonos dulces y sanos, nada de borrar el labio sino sublimar su color natural. Mi favorito sin duda es "Eat cake", un tono muy reina María Antonieta, color labio rosado.
Sin embargo, debido a su textura poco duradera, aunque suave e hidratante, no me lo llevé, sino que fui a por el colorete Angelika, que gracias al descuento me costó ¡veintiséis euros!

Angelika de Nars 

Me pregunto cómo he aguantado años y años sin caer rendida ante la increíble belleza de este rubor. Me doy cuenta de que lo único que me retenía era el hecho de que yo antes sólo usaba labiales melocotón y ambas tonalidades no coordinan. Pero ahora que he comenzado a utilizar rouges color baya o piruleta, necesitaba un blush rosa frío y no tenía ninguno. Y así he llegado a poseer este tono algodón de azúcar surcado por mil burbujas plateadas:

Mejillas: Angelika de Nars
Labios: The Body Shop número 14
Ojos: sombra de ojos Mocca de Pierre René

El sábado por la mañana ya había cobrado, pero aún así me receté cautela y regresé tan sólo a por el labial Spice, spice baby de Too Faced, que tiene ese tono brownie tan de moda y que me chifla: se había agotado, y también el Eat cake de Marc Jacobs. Pensé en el Dolce vita de Nars, que desapareció de mi tocador porque me lo ha tomado prestado mi madre, y que posee ese mismo tono entre labio y bombón;  pero al final me decidí por un clásico que lleva tentándome también muchos años: el Rouge Coco de Chanel en el tono Mademoiselle.

Hace años escribí un post en el que pontificaba, desde la ignorancia, que estas barras de labios no valían los treinta euros que pedían por ellas: como castigo, poco después me enamoré perdidamente de este tono ultra femenino, entre rosado y rojizo, de nuevo la idea "my lips but better" pero más subido y sin matices cacao.

Así queda en el labio 

Una de las dependientas me dijo que pediría el Spice spice baby de Too Faced y me aplicaría el descuento del Black Friday. Y la noche del viernes me miraron a los ojos a pesar de la inmensa fila en caja para decirme "¡qué bonito corte de pelo, cómo te favorece!" Son esos detalles los que hacen que me sienta como en casa nada más entrar por la puerta del Sephora de mi ciudad.

Y por último entré en Tiger para comprar un cepillo anti celulítico muy cuco que había visto el día que compré la tartera y algunos adornos de Navidad, que os muestro en mi primer haul de productos de la cadena en YouTube:



Que las montañas se abajen, que se enderece lo torcido, porque... ¡hoy comienza el Adviento!

27 de noviembre de 2015

Tinte labial + bálsamo labial = la nueva chuchería de I love... by Douglas

Lo último para consentir nuestros labios es sumar en un solo envase el tinte y el bálsamo labial, auténtica paradoja cosmética que me tiene completa y absolutamente rendida. ¿Cómo puede un único producto cuidar la delicada piel de nuestra boca y durar siglos al mismo tiempo? La marca I love..., de venta en Douglas, lo ha logrado.

I love... Dark cherry, 4,99 euros 

El día de mi dulce reencuentro con esa perfumería, (tan dulce que gracias a él mi bañera huele a vainilla y helado de crema), encontré esta novedad en una firma que hasta entonces me había cautivado exclusivamente por sus geles de baño y cremas corporales. Vi estos divertidos y golosos jumbos, en tres tonos (uva, fresa y cereza), y pensé: "por menos de cinco euros me arriesgo a comprar este último". Su color rojo dulce y su envase con tapón en forma de piruleta de corazón Fiesta me arrebataron.

Recién aplicado
Una hora y media más tarde

El tono y el aroma que desprende son, como diría la Tía Maruja, una auténtica chuchería. Es un rojo piruleta, fresón húmedo, un rojo golosina que huele a eso mismo, a las chuches en forma de fresita que compraba yo en mi niñez, y que mantiene un confort y un frescor inigualables: en la segunda foto lo llevaba puesto exactamente hora y media.

¿... y la hidratación? Pensé que no sería verdad, creí que tendría que ayudarle un poco poniendo debajo un producto específico como el coqueto tarrito en forma de labios de Tony Moly... y resulta que el lápiz de I Love le vence por goleada. Supongo que como siempre, el secreto estará en la masa, es decir en los ingredientes. Apuesto cualquier cosa a que la glicerina, la cera y algún aceite o manteca vegetal se han colado hasta los primeros puestos del INCI.

25 de noviembre de 2015

Cortar por lo sano: nueva visita a la peluquería Mishea y nuevo look

Ya llevaba yo un tiempo con la idea de un cambio radical rondando por mi cabeza, pero no acababa de darle forma. Y, de repente, mi madre, que tiene también su toque gamberro, me dispara a bocajarro... ¿por qué no un corte de pelo a lo "garçon"?
Y... ¿por qué no? Ando sumergida en época de cambios: primero llegaron las despedidas dolorosas, compañeros y amigos que se mudaban de ciudad, y luego se sucedieron cambios dulces: sueños cumplidos, nuevos proyectos, un nuevo libro a punto de ser publicado... Mi cabello, que se había quedado algo débil en verano, quiso celebrar también tantas novedades y...

Foto by Myriam con su móvil 

Voilà! La tijera experta de Myriam de Mishea (calle Múgica, Logroño), un baño de hidratación y luz con el famoso barro de Secretos del Agua, y mucha, mucha decisión.
Quería algo parecido a un pixie pero con volumen en la parte alta y algo de pelo abrigando la nuca, porque no tengo cuello de cisne precisamente aunque me haya adelgazado también en este último año. Vimos algunas fotos de chicas de cara redonda y corte favorecedor, a lo Ginnifer Goodwin: le di carta blanca a mi peluquera y así comenzó nuestra aventura.

Foto by Myriam de Mishea con su móvil 

Las reacciones no se han hecho esperar:
- Mi dulce (y horrorizada) abuela: "¡Ya te crecerá!" Y... "¡Esas patillas!"
- Mi tía Conchita: "¡Por delante te sienta bien!" Y... "¿Así de corto lo querías?"
- My mum: (vía grupo de wassap familiar) "¡Rompedor y cómodo, me gusta!"
- Mi padrino: (vía grupo de wassap familiar) "¡Qué valor..." y "¡Te queda muy bien!"
- Tita Hellen: (vía grupo de wassap de Blogueras por el mundo) "¡Me gusta, es muy dinámico!"
- Subflava (vía grupo de wassap de Blogueras por el mundo) "¡Mencanta, pareces Campanilla!"

...Yo: "¡Cuánta comodidad!" En unos minutos se seca con difusor, incluso al aire tiene pinta de quedar bien, el rizo sale de forma natural aunque Myriam me ha regalado una generosa muestra del texturizador de Secretos del Agua. Están todos los productos de la firma al 20% de descuento por ciento (por el Black Friday, supongo), y en cuanto cobre me acercaré a por el Agua de lluvia que añoro amargamente, y que traté de sustituir con nefastos resultados como se ve en mi nuevo vídeo de Youtube.




Con este corte de pelo no tengo que andar buscando el santo grial en aceites y productos de peinado que no hacen otra cosa que aplastuciar el cabello. Y, por eso, la única reacción que de veras me importa es ésta:
Yo: "¡Se acabó el pelo pollo por una temporada!" Y también: "¡Sí, era esto lo que quería!"
Gracias, Myriam: quien tiene una buena peluquera, tiene un tesoro.

23 de noviembre de 2015

Kit de cejas de Eyelure: todo lo que necesitas a diario

Depilar las cejas es un auténtico infierno.
Me veo venir con las pinzas que se acercan a mí cada vez más y más, y me doy un miedo supremo. Sé que va a doler. Mucho. Y sé que va a ser inútil, porque como no veo ni tres en un burro sé que siempre, siempre siempre quedará algún pelillo fuera de lugar.
Por eso voy a Yves Rocher a que "me hagan las cejas" por seis euros, y durante aproximadamente dos semanas soy feliz porque me veo la zona limpia y despejada. Luego comienza poco a poco a campar por sus respetos el reinado de lo salvaje, y claro que me molesta ver mi look descuidado, pero es que depilar las cejas es un... (vuelva al comienzo del post para completar la frase.)

Kit para rubias de Eyelure 

Al menos, ahora puedo maquillar esa zona para realzar su belleza recién depilada o para disimular un poco y minimizar los daños, gracias al maravilloso kit de cejas de Eyelure que me ha regalado Cosuki.

Yo nunca antes había tenido un kit así porque más bien mi ideal respecto a mis cejas es que no se vieran, cubiertas con el manto de la misericordia cual túnica de Harry Potter o Anillo Único que regala la invisibilidad, pero ahora ya no está de moda la ceja oxigenada ni anoréxica, sino poderosa, y cuando vi este estuche entre los regalos de Cosuki me alegré muchísimo.

No trae pinza, algo que puede ser un inconveniente para el resto de mortales, pero como yo he jurado no volver a acercarme a semejante instrumento de tortura, no me importa su ausencia. Trae un pincelito doble de esponjilla y corte biselado algo basto, prefiero usar un pincel de Martora. Y trae dos sombras y una cera fijadora que son #amordelbueno, entre otras cosas porque la cera fija que da esplendor, y mientras tanto las sombras no sólo sirven para vestir las cejas sino el look de ojos completo para un sencillo miércoles cualquiera.

Selfie retratado by my mum 


La sombra luz parece casi mate y demasiado blanquecina para mí, que prefiero los tonos más vainilla... excepto una época de mi vida en la que caí presa del hechizo del jumbo Milk de Nyx. Pero una vez aplicada, la sombra da la luz oportuna, se integra en la piel y es  #amor.

La sombra ceniza es mate y amable. Sin embargo, más que para definir las cejas la veo perfecta para dar profundidad a los ojos aplicada en el párpado móvil: por mucho que arrase el estilo Cara Dellevigne, yo tras haber usado sombra y cera aplicadas con el pincel que trae el kit, veo que el resultado se hace algo abrumador.
Por eso subo esta imagen en la que sólo utilicé cera, que posee el color y la textura ideales.

El estuche es cómodo, sobrio y coqueto a partes iguales... y un arma necesaria en el bolso de cualquier mujer del siglo XXI.

21 de noviembre de 2015

Tercer descubrimiento olfativo del año: Grapefruit & Pink Pepper de 4711 (Y regalo de dos perfumes)

Llevo un par de años en modo "ensayo-error" con distintas colonias, buscando el perfume de mi vida, ése que sustituya en mi corazón definitivamente a mi adorada (y descatalogada) fragancia Summer de Kenzo... y encontrando propuestas muy agradables pero que no llegan a protagonizar una gran historia de amor olfativo, más bien se asemejan a una prenda cómoda o a una amiga con la que reír y sentirse en casa. Y he llegado a la conclusión de que no todos los frascos que descubro tiene que despertarme un amour fou: ese sentimiento de "amistad" o comodidad hacia una colonia es también muy grato.

Perfumes en mi tocador
En 2014 cometí un par de errores: el más sonado fue la famosa Hierbas de Ibiza, que en mi piel no dura un segundo y que incluso para el verano me resulta demasiado fresca. Tengo más de la mitad del frasco intacto, así que si alguien está interesado, que lo diga en comentarios.

Llegó 2015 y me receté cautela: puede que a las primeras no encuentre el Perfume con mayúsculas, pero si voy a comprarlo, es necesario que dure en mi piel y que me haga sentir como en casa.
Dos premisas que cumplía perfectamente Sun de Lush, cítrica y alegre. Quizás demasiado cítrica para el mes de enero, pero la he terminado acabando porque me chifla lo vitalista que es, tiene una permanencia muy buena y resulta una de esas colonias agradables que merecen un lugar en tu vida, aunque no sea el puesto principal.
Luego descubrí la mítica fragancia Maderas de Myrurgia, que huele a tocador de dama antigua y que me acompañó durante los últimos meses del invierno, abrigando el inicio de la primavera. Es una colonia como de fondo de armario. En verano volví a pinchar con Eau de Kenzo: no digo que sea mala pero es la típica opción sólo de verano, con ese aroma a  playa, salitre y caribe: tengo el frasco casi entero, así que si alguien está interesado, que lo diga en comentarios.

Y justo en pleno verano, en mi visita a Bilbao, descubrí una auténtica joya atemporal, fresca pero femenina: la colonia Grapefruit & Pink Pepper de 4711.
Ya me la había recomendado Tita Hellen, pero no quise obrar de forma  impulsiva y me involucré con este perfume en uno de esos noviazgos largos, antiguos y sabios, repletos de espera e ilusión: la probé en Bilbao, la probé en Pamplona, la volví a encontrar en Logroño. Me encandilaba cada vez más, permanecía en mi piel, me recordaba a mi amada Acqua Allegoria Mandarin Basilic de Guerlain pero con una vuelta de tuerca llena de feminidad gracias a la pimienta rosa... y al final, a comienzos de octubre, legalicé nuestra situación comprándomela. Y no, aún no es el perfume de mi vida... pero me hace sentir feliz y chispeante cuando la llevo puesta, huele cítrica y sensual al mismo tiempo, y sé que la amaré siempre.

19 de noviembre de 2015

Colección Merry Berry de Essence (o "malos tiempos para la lírica... del maquillaje")

Anteayer llegó a las tiendas la que es, en mi opinión, la edición limitada más esperada del año o, al menos, la más esperada del año... por mí: la colección de Navidad de Essence.
Esto es así porque otras colecciones firmadas por grandes casas como Dior o Guerlain despiertan admiración pero hacen tiritar de frío al bolsillo, y en cambio por menos de tres euros la marca alemana me recuerda, con un visual repleto de lujosos tapones dorados y abetos, que ya (casi) es Navidad.
Y la Navidad me vuelve loca de alegría, de siempre: de cuando era niña, de cuando dejé de ser niña y de cuando sigo siendo niña (o sea, ahora). Y el año en el que diciembre me pille de vuelta y me descubra diciendo: "pues mira, me dan igual las luces, me dan igual los abetos, me dan igual los regalos, me dan igual mis padres, tíos, primos y abuela y me da igual que Dios se haya hecho pocket size sólo para mí...", ese día habré muerto aunque no lo certifique ningún médico forense.

Colección Merry berry de Essence- photo by Myriam de Beautik Logroño

Y si un maravilloso pintalabios bautizado con el poético nombre de "Let´s the berry tale begin", que además cuesta dos euros con cuarenta y nueve céntimos, me recuerda que se acerca mi mes favorito y me llena de ilusión... ¿soy rematadamente frívola?

Porque parece que tenemos el deber de estar tristes. Ahora toca. Es nuestra obligación como ciudadanos responsables. Justo anteayer iba canturreando por la calle, y un vecino me preguntó ¿por qué estás tan contenta? y yo, sin pensar, respondí, "la vida es tan bonita..." Él repuso que la vida es terrible y yo me sentí avergonzada, terminé casi reprochándome a mí misma por estar tan feliz, tan agradecida..., y luego lo pensé bien y llegué a varias conclusiones:
La primera: hay gente que te dice si debes ser feliz o no y más aún, señala que la alegría es un síntoma de inmadurez. Así que frente a esa opresión falocéntrica (u ovariocéntrica, de todo hay), me tomo mi propia felicidad como un acto de rebeldía.
La segunda: no ayudo a nadie con mi tristeza, ni siquiera con una indignación que resulta comprensible y muy legítima, y en cambio la felicidad irradia felicidad.
Cada día rezo por París, al escuchar las noticias me envuelve por un momento la oscuridad..., pero también cada día doy gracias por miles de pequeñas luces que brillan casi sin que nosotros reparemos en ellas. Porque siempre venderán más papel cuché los divorcios que las parejas eternamente enamoradas, y los actos de odio arañan más minutos en la tele que las heroicidades grandes o pequeñas que nos inundan a diario.

Y sí, cada día tiene una lámpara escondida en el rincón más imprevisible: unas veces será una luz cegadora, como la noticia de que he conseguido "los ansiados papeles"... y en otras ocasiones será un pequeño chispazo, como por ejemplo un mensaje de wassap anunciando la llegada a tiendas de una preciosa edición navideña, y una fotografía en la que Myriam de Beautik Logroño me muestra un visual en forma de abeto del cual "cuelgan" racimos de pintalabios color baya.

Pink & Perfect- Lets the berry tales begin- foto mía
El iluminador de la colección- foto mía

Porque en este post quería decir que lo que me atrae de la nueva colección de Essence, y lo que he reservado, son sus preciosos labiales color baya, uno rosa fúcsia apagado y otro color mora (en cambio el rojo rosado es mate y la textura no me convence)..., y su iluminador que irradia un halo dorado como de luz de vela, una polvera que grita chimenea y villancico y noche de reyes y cuento de hadas desde su troquelado de estrellas y su tono de oro pálido..., pero me ha salido "esto".

17 de noviembre de 2015

Reflexiones en la bañera (XXII: Bomb Cosmetics y Esdor)

El mes de noviembre es mágico. Se aceleran las ganas de Navidad, el Adviento se huele ya en el aire... Hay recitales poéticos y árboles rojizos en cualquier esquina. Y en las calles aparecen los mercadillos artesanales y los puestos de castañas asadas. Hace frío, apetecen los abrigos y las chimeneas, y llegar a casa y llenar una bañera de agua fragante, y meterse dentro a reflexionar, con buena lectura, una vela y el runrún de la radio de fondo.
Ayer reflexioné acunada por los aromas de la bomba de manzana y frutos rojos de Bomb Cosmetics... y envuelta en el sublime exfoliante Vid Divin de Esdor.

Bomba, velita y Telva...

1. Me he dado cuenta de que todos los productos que utilicé en este baño son regalados: comenzando por la bomba, obsequio de la perfumería Acoris; siguiendo por el maravilloso exfoliante por cortesía de Cosuki Naru, y acabando por la divertida mascarilla de chocolate, que fue un detalle de las chicas de Beautik. Así que me sumergí entre burbujas con un hondo sentimiento de gratitud.

2. Me gusta muchísimo la bomba de manzana y frutos rojos de Bomb Cosmetics, y sin embargo la prefiero entera en mi tocador, como objeto de decoración y ambientación, que derretida en mi bañera. Es algo que nunca me había sucedido, es raro, pero...
Ignoro el precio de esta maravilla porque como digo fue un regalo, pero lo calculo en torno a tres euros. Yo pensaba partirla por la mitad para aprovecharla dos veces..., pero fue imposible. No hay cuchillo que parta esto, por lo que te obligan a disfrutarla de golpe. Y eso significa que cada baño de burbujas te cuesta tres euros. Teniendo en cuenta que una hora y media de circuito hidrotermal en el spa municipal de Lobete en Logroño me cuesta cuatro euros, veo que mi baño de ayer noche me salió algo caro.

3. En cambio, durante diez días ha perfumado mi habitación, sin descanso, sin pausa y sin invasiones extrañas. Me estoy pensando seriamente comprar un par de bombas y repartirlas por la casa, pues desprenden un aroma sutil pero persistente, entreverando el frescor ácido de la manzana verde y la dulzura infantil de las frambuesas. Es un olor que me recuerda a mi niñez, más aún, a las navidades que pasé durante mi infancia en Vitoria, ya que me huele por un lado a las gominolas que compraba en la dulcería Gretel, a la colonia Oilily que usaban mis primas y a las muñecas Tarta de Fresa, ya sabéis, ese aroma a limpio y a golosina que despedía la goma de los muñecos y que tan bien ha sabido emular la Crema americana de Lush.

4. He dejado de llevar libros a la bañera porque acababan hechos una sopa, y no quiero yo que Calderón, Agatha Christie o ni siquiera Puck sufran semejante ultraje. Así que ahora me llevo revistas... y la sensación de desconexión es completa.

Exfoliante Vid Divin de Esdor
Perdonad la calidad de la foto, pero es que así veis su textura

5. Una vez derretida en el baño, la bomba es deliciosamente hidratante. Está compuesta al cincuenta por ciento de manteca de karité y se nota: sobre el agua se forma una bruma que es pura crema. Eso sí, mientras que para el cuerpo es un regalo, para el cabello es un engorro: yo siempre acabo metiendo la cabeza en el agua, y noto que me ha engrasado un poco las raíces. ¿Mi veredicto? Repetiré con ella, pero no como bomba de baño sino como ambientador.

6. Antes de meterme en la bañera, decidí realizar una limpieza de piel profunda y probar el  exfoliante Vid Divin que me ha regalado Cosuki. Y he de decir que me chifla:
Posee una textura fascinante que no es la de la sal en escamas de, por ejemplo, el scrub de naranja dulce de Delarom, ni la del gel granuloso de algunos exfoliantes básicos de TBS o de Sephora que he tenido. Tampoco, ni siquiera, la del aceite mezclado con azúcar de productos increíbles que he probado como el de azúcar moreno de Sephora o como el Himalaya Wisdom de Rituals, que hasta hoy eran mis favoritos. Esto es otro nivel: es una crema bien integrada, untuosa y ligera a la vez, con diminutas partículas en su interior. Rasca pero hidrata, y cuando entras en el agua en vez de notar cierta tirantez como sería previsible, sientes confort. Y huele a dulce de vino, a uvas moscatel en verano a la sombra de una higuera, a bodega en el mes de octubre. Es un aroma tentador que mi abuela ha localizado en seguida, preguntándome "¿esto lo traes para postre?"


Aaaaarg!

7. Y sí, me apetecía finalizar el post con una foto gamberra y me temo que absolutamente improcedente según la opinión de alguno de mis lectores anónimos, pero que resume el estado de relax y de alegría a que me indujo el hecho de llenar la bañera a final de un lunes.
Llevo una semana con unas ganas crueles de chocolate y, como siempre que me baño protejo mi rostro del vapor con una mascarilla, decidí usar un sobrecito de barro al chocolate de Montagne Jeneusse que me regalaron en Beautik. Huele a pura tableta Nestlé, sin más aditivos. No es la mejor mascarilla del mundo... ¡pero es la que más feliz me hizo!

15 de noviembre de 2015

Mega haul: regalos de Cosuki Naru + unboxing en mi canal de YouTube

Me hace extrañamente feliz haber ideado un título del que mi abuela sólo entendería las palabras regalos, canal y... las preposiciones. Es el título que da entrada a un relato casi de ciencia ficción, y enfatiza esa sensación de deliciosa irrealidad que me envuelve. Porque el pasado viernes creí por un momento que la Navidad se había adelantado y los Reyes Magos ya estaban aquí, pero no: sólo había una reina maga, Cosuki Naru, del blog My Celebrity Skin.

Paquete de Cosuki Naru 

Es normal que entre bloggers nos hagamos algún que otro regalito. Kitty, de "Mil caprichos", me envió un frasco del perfume Pure DKNY de Donna Karan, Miss Potingues me mandó un lote de maquillaje mineral y un lápiz verde esmeralda hace siglos; y Mareas, de "Con los pies en la orilla", me regaló el labial Dolce vita de Nars al ver que yo había terminado mi ejemplar. Yo misma compré para Morgan, de "Mi maquillaje y otras frivolidades", algunos productos de la colección de Dita Von Teese para Art Decó, al ver cuánto le gustaban, o envié un par de coloretes de Nars a Mareas y a Gadirroja.

Es una de las alegrías de tener bitácora propia y visitar otros espacios vecinos, una muestra de compañerismo que marca el inicio de una amistad, ya que en muchas ocasiones no nos conocemos de nada, tan sólo de leernos. Y se crean unos lazos increíblemente fuertes: ahora mismo, por ejemplo, tengo un grupo de wassap con Tita Hellen, Subflava y La Tía Maruja, y no perdono el verlas siempre que voy a Madrid, y hace sólo dos años no nos conocíamos de absolutamente de nada salvo de leernos religiosamente cada publicación en nuestros respectivos blogs.

Es justo lo que me sucede con Cosuki Naru: nunca había intercalado palabra con ella más allá de algunos comentarios en su web y en la mía..., y de repente me escribió diciéndome que quería mandarme algunas cosas. Así, por "San Queremos", sin ninguna intención oculta, sólo el agradecimiento por varios años de lecturas compartidas.
La colección de productos bautizada por Cosuki con el eufemismo de "algunas cosas", desfila ante vuestros ojos en mi último vídeo de Youtube, en el que me atrevo con un "unboxing": abrimos juntas el mega paquete en un vídeo plagado de exclamaciones emocionadas, porque esto no es el típico regalito entre bloggers, no: esto alcanza ya otro nivel:



En esta entrada sólo pretendo enseñaros los productos y dar mis primerísimas impresiones, pero me gustaría ver en comentarios vuestras peticiones, si queréis un post dedicado a algo en concreto.
En primer lugar, Cosuki me envía en un coquetísimo sobre color lila dos productos ecológicos para limpiar mi rostro: el exfoliante facial suave a los frutos rojos de Bio Beauté, la firma orgánica de Nuxe, y la mascarilla reequilibrante de L´Ocittane. Ambos son aptos para piel sensible y los he probado una sola vez. Últimamente veo que mi cutis necesita una mayor limpieza por lo que me ha venido de perlas el regalo. El exfoliante huele de vicio aunque es muy pronto para saber si de veras le sentará bien a mis rojeces. La mascarilla me ha enamorado, por lo limpia, fresca y confortable que deja la tez, ¡justo ahora que se me estaba terminando el tubo de arcilla rosa de Cattier!

Bio Beauté de Nuxe- L´Ocittane- Esdor

En el capítulo corporal, Cosuki me ha dejado con la boca abierta regalándome el exfoliante de la línea Vid Divin de Esdor. Mañana mismo voy a estrenarlo junto con una incursión en la bañera: me apetecía horrores probar esta marca porque compré una crema de la casa en Bilbao y me ha desaparecido en extrañas circunstancias.
Pasamos al terreno de las fragancias, y aquí llega una de las grandes sorpresas del paquete: encontré uno de los frasquitos de la línea básica de The Body Shop, en concreto la perteneciente a la gama de frambuesa, y pensé: "esto tendré que donarlo graciosamente, ya que será demasiado dulce para mí..."

The Body Shop

Pero la he probado y, además de durar todo el día como sucede con su homóloga la colonia de Karité, tiene un punto ácido que la vuelve completamente adorable. Con el tiempo daré mi opinión definitiva pero por el momento, mucho me temo que de regalarla, ni hablamos.
Junto a la colonia venía un labial de la marca de color frambuesa, muy vivo y dulce al mismo tiempo. Y si de barras de labios tenemos que hablar, debo confesar la honda emoción que me ha causado encontrar uno de los ya míticos "Acqua rouges" de Bourjois en el paquete. Se trata de unas barras de labios líquidas, ligerísimas y con tacto acuático en los labios, que hicieron furor en el pasado verano. Me recuerdo a mí misma en varias ocasiones con ellos en la mano, a punto de pasar por caja, y pensando en el último momento: "Rocío, no, que es un capricho y no sabes si te va a funcionar o todo lo contrario"...


Bourjois

Gracias a Cosuki Naru obra en mi poder el delicado color "Rosé on the rocks", acompañado por el trío "Rose Boudoir" de las nuevas paletitas de tonos desnudos de la marca que regalaré lo más seguro.
También incluía el paquete un par de productos de la nueva firma Look Expert de Better. Como señalo en el video, tenía muchas ganas de probar esta marca, pero desde ahora declaro que ellos sí que serán regalados porque su textura es sequísima para mí. Prefiero una duración algo menor y un mayor confort a cambio.

Balm stain de Wet´n Wild

El labial que sí me ha cautivado, y mucho, es el tono "See if i carrot" de los jumbos de Wet´n Wild: un vivo y alegre color caramelo de naranja que en el labio se torna amelocotonado, es justo mi tonalidad, resulta muy cómodo e hidratante pero tiñe la piel de la boca. Lo tiene todo.
Por último, venía alguna muestra, un colorete en crema de tono cobrizo de la marca DNI MakeUp, que por lo poco que he podido comprobar en la red se trata de una academia de maquillaje que comercializa sus propios productos, y... ¡mi primer kit para maquillar las cejas!

"Blondes"- Eyelure

De la casa Eyelure, la autora de semejante regalo ha tenido incluso la atención de elegir la tonalidad destinada a complexiones rubias. El estuche trae una cera fijadora, una sombra color ceniza y una sombra luz para iluminar el arco ciliar, gran detalle.
Lo que más ilusión me ha hecho es el cariño y mimo que desprende cada elección de producto: pensados para piel reactiva, en colores pastel y melocotones... Se ve que Cosuki es fiel lectora y eso sí que es un regalo cada día.
Y ya veis que tengo material para escribir otra media docenita de reseñas y crónicas... ¿por cuál empiezo?

13 de noviembre de 2015

Empecé a maquillarme en París (II)

Mi verdadera historia de amor con la ciudad del amor comenzó después: de vuelta, de nuevo en el Sur de España, tuve mucho tiempo para pulir mis recuerdos y quedarme sólo con los fines de semana de violines callejeros y luz a raudales a través de las vidrieras góticas. Es la belleza de lo que perdimos y no supimos apreciar en toda su valía, la terrible belleza del después.
Y regresé muchos años más tarde, en una  visita llena de color y de intuiciones geniales..., ya que empecé a maquillarme con productos de Nars en París.

Reloj de la dama del unicornio, regalo de mi madre 

A principios del año 2008, recién estrenada la treintena, me doctoré y mis padres me regalaron una semana en París. Aquellos siete días constituyeron el viaje de mi vida y terminaron por enloquecerme de pasión por la capital francesa. En ese último viaje de ensueño viví el París menos turístico: ya no tenía que subir a la torre Eiffel ni al arco del triunfo, eso lo había hecho en muchas ocasiones ya...

A cambio, repartía las horas embobada entre la sala de la dama del unicornio, del museo Cluny, y el enorme mueble de Nars del Sephora de los Campos Elíseos. Fueron mis dos grandes hallazgos, mis dos epifanías, y creo que al contemplar alternativamente la belleza en un tapiz medieval y en un rubor de comienzos del siglo XXI llegué a la conclusión de que el maquillaje era arte, y me nació el deseo de abrir un blog dedicado en exclusiva a ese mundo, un deseo que se hizo realidad algunos meses después.

Diamond Lil de Stila - Gina de Nars

Nos alojamos en el Colegio de España, en plena ciudad universitaria: si tenéis algún contacto con la universidad os lo recomiendo, es barato, cómodo y muy cálido. Y desde allí fuimos recorriendo iglesias, museos, parques y perfumerías. Me compré mi inolvidable barra de labios Scarlet Johansson de L'Oreal París. Y mi padre me compró en el duty free del aeropuerto el perfume Acqua Allegoria Mandarin basilic de Guerlain, sin duda uno de mis mayores amores olfativos.

En París en 2008 reencontré la firma Stila, que había desaparecido de España en 2006, y descubrí la que a día de hoy sigue siendo mi sombra de ojos favorita: Diamond Lil, poderoso color humo radiante. También me llevé la sombra Cloud, color nube en tormenta, que también me emociona pero no he podido conseguir de nuevo.
Y descubrí el universo Nars. Llevaba un tiempo leyendo maravillas sobre la marca en el foro de belleza Vogue, con Flopsy y La Romana haciéndonos soñar a base de descripciones de auténtica lujuria cosmética... y de repente todo estaba allí, en el enorme Sephora, y yo tratando de reponerme de un repentino ligue en plenos Champs Elysées, y queriendo elegir entre una multitud de coloretes de tonos imposibles. Fui convencional en mi primera compra, me llevé el rubor Gina, que  a estas alturas de 2015 sigue iluminando con su esplendor melocotón mate mis mejillas en un lunes cualquiera.

11 de noviembre de 2015

Empecé a maquillarme en París (I)

Comienzo con este post una serie de crónicas sobre París, mi ciudad europea favorita... Tan favorita que, pese a conocerla bien y haberla visitado en varias ocasiones, es el lugar que escogería para mi luna de miel.
Hoy os voy a hablar de mi primera visión de esta hermosa ciudad, que fue bonita y difícil (sí, como una historia de amor). Porque lo nuestro no fue un flechazo a primera vista, sino un lento enamoramiento con un personaje secundario muy especial: el maquillaje, que me salvó en los instantes de sombra, y es que es en París donde yo empecé a maquillarme.


...Hasta en la funda de mi móvil está París


Viví en París durante todo un curso escolar, Primero de BUP.
Mis padres consiguieron un año sabático, sobre el papel ese viaje en familia era un sueño, pero yo era una adolescente cabezota y no quería ir. De hecho me empeñé en no aprender francés, y no lo aprendí (sí, matadme en los comentarios.)
Además me inscribieron en el Lycée spagnol, un instituto que impartía clases en castellano y en el que reinaba un ambiente tremebundo. En el año que estudié allí, hubo robos, hubo drogas, hubo sexo explícito y hubo peleas con puñetazos y rodadas por el suelo de plástico verde vómito que nunca olvidaré.
Y todo eso lo vieron estos ojos míos: imaginad a la chiquilla más ingenua del mundo, ésa a la que ya en el tercer día de clase bautizaron sus compañeros con el mote de "la virgen perpetua" porque se atrevió a decir que ni había tenido ni pensaba tener experiencia sexual. Pues ahora vislumbrad la escena en la que, mañana tras mañana, llegaba la limpiadora al aula y nos decía: "chicos, ¿cuántas veces os tengo que repetir que no cojáis los condones de la papelera, que ya están usados?"
Comprended que para mí, París era el infierno de lunes a viernes. Pero luego llegaba el sábado y nos íbamos a Versalles. al Louvre, ¡a Sephora!: fin de semana tras fin de semana, aprendí a enamorarme de la ciudad.


Publicidad de Sephora en París

Incluso la parte mala, la vivencia dura, tuvo sus buenas consecuencias: maduré.
Descubrí las diferencias. Descubrí mis propias creencias y me aferré a ellas, pero sabiendo ya que no eran las únicas. Me nació la conciencia social al conocer a una chica polaca que, justo en el pupitre de al lado, era tan pobre que no podía comer. Literal. Eso me tuvo sin dormir varias noches, y cuando mi madre me preguntó le dije... "mamá, es que no es Bosnia, ni Somalia... ¡es a mi lado! ¡A mi lado una chica pasa verdadera hambre!" Y nos involucramos y al final supimos que aquella niña llamada Ewa Kaniowska terminó en la Universidad: nos lo dijo la jefa de la cantina del liceo, a la que pedimos que cuidara cuando nos marchamos.
Y descubrí Sephora, que no había llegado aún a España. Y descubrí el rímel, de la mano de "Un coup de théatre" de Bourjois, y el rouge melocotón, de la mano de la barra de labios "Par la vie", también de Bourjois. Y descubrí que el simple gesto de pintarse labios y pestañas te hace sentir poderosa, te hace crecer. Y para dejar de ser ingenua, intransigente o influenciable, para que no me pisaran pero también para aprender a no pisar..., casi como un gesto de supervivencia, comencé a maquillarme en París.

9 de noviembre de 2015

Haul Ziaja + Bomb cosmetics... y Los Terminados de Adaldrida: Octubre 2015

Ziaja es una marca polaca que gozó de un boom colosal para luego padecer un anti boom igual de desmedido. Su estrella se apagó por sobreexposición en los medios, y también porque se nos vendió como cosmética natural y cuando miras a la cara algunas de sus formulaciones, como diría Tita Hellen, tiembla Pasteur.
Sin embargo, no debemos olvidar nunca que se trata de cosmética low cost, y la calidad de lo que ofrece está en consonancia: por eso, yo no me aplicaría ninguno de sus productos faciales, pero en el terreno corporal me parece que esta firma tan aclamada antes y denostada después nos puede dar algunas alegrías.

Potichuches, ¡ñam!

Yo confieso que desde que compré el gel de pan de jengibre, que fue edición limitada la pasada Navidad, no había vuelto a picar con esta marca, pero en el pasado sábado volví a tropezar con ella al entrar en la perfumería Acoris de calle Chile en mi ciudad, Logroño, para reponer las sales Epson a la lavanda de Treets. Últimamente duermo poco, y estas sales se me ayudan mucho a relajarme... pero habían cometido la desfachatez de evaporarse tal y como cuento en el segundo vídeo de productos terminados que subo a mi canal de YouTube:





En el vídeo olvidé comentar que el desodorante de piedra de alumbre de La boutique de los perfumes me ha durado la friolera de ¡diez meses! Y es el mejor desodorante que he tenido en mi vida, y no descarto la idea de dedicarle un post exclusivo. También he terminado mi primer tubo de crema facial de Pure Czech, del que ya hablé en este espacio: no quería dejar pasar el post sin repetir que es pura magia, como podéis ver en este autorretrato velazqueño, en el que aparezco sin gota de maquillaje excepto mi poderoso pintalabios de W7, pero eso sí, recién aplicada la crema:

Y con pijama de estrellas de Primark...

Grabé el vídeo en la mañana del sábado, y acto seguido decidí reponer las sales Epson. Y, ya en la perfumería, no pude resistirme a olisquear los productos de Ziaja que desconocía, algunos por ignorancia y otros porque son rabiosa actualidad.
Lo primero que probé fueron diferentes cremas corporales pues necesito una para sustituir al bodymilk de coco de Revlon que está en las últimas. De todos los aromas hubo uno que me embriagó y que se ha ganado en sólo un par de aplicaciones un puesto fijo en mi tocador:

Loción corporal de semillas de uva de Ziaja: 4,80 €

La loción corporal de uva de Ziaja se presenta en un práctico bote con dispensador que sugiere ligereza y rapidez, pero en cuando usas el producto un par de veces caes en la cuenta de lo nutritivo que resulta. Hidrata en profundidad, se absorbe muy rápido y contiene manteca de karité, glicerina, pantenol y polifenoles de uva...además de aceite mineral, pero ninguna silicona oclusiva.
Y sí, huele de vicio, a bodega en el mes de octubre, a limpio con cierto deje dulce pero muy neutro. El aroma es riquísimo, pero es que la formulación es de alto nivel para una crema que no llega a cinco euros: esto pasa ya de potichuche o alegría para el cuerpo a ser una opción muy digna dentro del mercado de las (buenas)  hidratantes corporales.

Luego pasé a oler el gel de arándano y fresa silvestre de la gama "Fruity". Amor, amor catástrofe... que además en mi caso ha sido el pistoletazo de salida a mis ganas de Navidad.

Gel de arándano y fresa silvestre de Ziaja: 2,99 euros

Porque este gel huele a Navidad pura, y será el protagonista de mis reflexiones en la bañera del mes de diciembre. Se dice que estos geles no son nada hidratantes, y efectivamente no lo son, pero es que yo en un baño de burbujas no busco nutrición, pues no me voy a restregar el cuerpo con el producto. Para eso utilizo pastillas de jabón extra cremoso de Lush u otras marcas. Estos geles los quiero para llenar mi vida de espuma y buen olor, misión sobradamente cumplida.
Mucho más me interesa saber si para dentro de un mes me habrá empalagado este aroma que ahora me enloquece. Debo decir que cuando probé los geles de galleta, chicle y cocacola de la marca terminé saturada al segundo baño, pero este aroma me parece muchísimo menos artificial y mmmm... me gusta tantísimo que no creo que me canse. Tengo que escribir un post con esos geles de baño que repito y repito y no me saturan nunca.


Gel de chocolate y naranja de Ziaja: 1,95 euros

El que me parece toda una incógnita es el gel de edición navideña que ha lanzado Ziaja este año. El de las vacaciones anteriores, de pan de jengibre, fue una auténtica joya que además por aclamación popular han debido incluir en el lineal fijo porque en mi visita a la perfumería volví a encontrarlo. El de este año huele a bombón de naranja, es cremoso pero líquido... y también tendrá su momento de gloria (o deshonor, quién sabe) en este espacio. Lo he visto un pelín más sintético que el gel de arándano (con el que ya podéis ver que he vivido un auténtico flechazo), y desde luego mucho más artificial que el de pan de jengibre, pero es pronto para sacar conclusiones.

Regalo de la dueña

...Y, al pasar por caja, la chica de la tienda que es un encanto me quiso regalar una bomba de baño de la marca inglesa "Bomb Cosmetics", repletita de manteca de karité. "Tú elige la que quieras", me dijo, "pero mi favorita es la de manzana y frambuesa". Y, después de dar una vuelta breve por las distintas opciones vi que efectivamente, era el mejor aroma. Huele fresco, a manzana verde, y dulce, a frutos rojos. Es una combinación que enamora... y que protagonizará otro post filosófico a remojo.
¡Cuánta dulce tarea tengo por delante!

7 de noviembre de 2015

Reflexiones en la bañera (XXI: felicidad con sabor a vainilla)

Soy feliz. Soy muy feliz.
He conseguido algo muy importante, y aunque quiero esperar al menos hasta el Black Friday para darme el homenaje que merezco, he comenzado a celebrarlo en la bañera: el gel espumoso de vainilla y helado de la marca I Love... huele a auténtica crema inglesa, con un toquecito muy dulce pero una salida fresca y elegante que lo convierte en el aroma de una inolvidable celebración.
Sumergida en un baño de cálidas burbujas con sabor a vainilla, ¡comparto con todas vosotras mi felicidad!

I love... vainilla & ice cream, de I Love en Douglas 

1. Hacía mucho tiempo que no entraba en una perfumería Douglas, desde un desgraciado incidente que tuve con una dependienta de este establecimiento, pero me estaba muriendo por un buen gel de vainilla para arropar el otoño y sabía que la sublime firma inglesa I love de venta allí vendía uno. Así que en un día tan bonito como el de ayer, decidí dejar de lado el tonto orgullo y entrar a por un fragante frasco.

2. He empezado a practicar Zumba los viernes por la tarde, en la Asociación cultural Ayedo en la que imparto una actividad de teatro a niñas de once años: justo antes hay una actividad de zumba y me han invitado: ayer fue mi segundo día y terminé muerta de cansancio pero aún más feliz, y sin poder dejar de cantar la canción La mordidita de Ricky Martin.

3. Y es que tenía mucho que celebrar: ¡me han dado la acreditación de la ANECA para Contratado Doctor! Pedí las tres primeras categorías pensando que con suerte me concederían la más baja, ¡y me han dado las tres!

4. La ANECA es una agencia que evalúa los méritos de los profesores de universidad, y los reconoce oficialmente como investigadores y docentes válidos (o no...) Es y tiene fama de ser muy dura: yo llevaba un mes preparándome psicologicamente para una derrota, de hecho estaba concentrada en un plan de trabajo para cuando "no me la dieran"...
Y ahora, junto a la paz que me embarga, (porque esto supone prestigio, subida de categoría y estabilidad en el trabajo), mi primer sentimiento es de gratitud. Así que vais a permitirme un pequeño momento "Pedro Almodóvar":

5. Gracias en primer lugar a mi madre, que me ha exigido y ayudado a partes iguales durante este proceso. No creas a los que te digan que me pides demasiado: gracias a ese "demasiado" he salido adelante en la vida, y además siempre me das muchísimo más de lo que me has pedido.

Gracias a mis compañeros de la Universidad Internacional de La Rioja, por ser así, tan "demasiado". En especial, gracias a Myriam y a Vicky por alegraros con mi alegría, y a Josu y a Juan Luis por toda vuestra ayuda.

6. Gracias, muchas gracias a Dios. "A Dios rogando y con el mazo dando", dicen. Pues yo he dado mucho con el mazo, pero también he rezado como en pocas ocasiones lo había hecho. Y tonta sería si pensara que todo lo que tengo lo he ganado sólo por mis propios medios.

7. Y gracias, en fin, a todas vosotras, porque durante mi último año de inmenso trabajo habéis sido mi descanso, mi oasis. En ocasiones incluso he pensado en cerrar el chiringuito y lo sabéis, pero entonces volvía a mi mar de papeles y pensaba, ¿qué voy a hacer sin siquiera poder descansar escribiendo en Makimarujeos? Habéis sido el lugar al que siempre se vuelve, tras una emocionante pero intensa jornada de trabajo... y Dios os pagará todo el bien que me habéis hecho.
To be continued, siempre to be continued.

6 de noviembre de 2015

Outit & dieta creativa: comida de picnic y vestido color calabaza de H&M

Una de las rutinas que más me relajan y desestresan es disfrutar con mis compañeros de un almuerzo "de picnic": saltarme la cola del microondas gracias a una divertida comida fría, repleta de hortalizas frescas, hidratos de carbono integrales, y mucha mucha imaginación para comer sano y a la vez "de fiesta"...

Momento picnic 

Y como la belleza está "también" en el exterior, acabo de comprarme en Tiger por tres euros esta tarterita metálica con estampado de duende y seta que utilizaré los días de almuerzo tipo camping.
No sirve para llevar tuppers porque es pequeña, pero yo hoy llevaba un envase blando de albóndigas de atún marca Isabel, tomatitos cherry en rama, una barrita de cereales para la merienda y piña fresca troceada en un pedazo de papel albal.
Con los tomates se puede hacer esto:

Opción número uno

Un sándwich integral de tomatitos y miel artesana. Conste que las dos rebanadas de pan de molde Silueta son para caso extremo, me he habituado al pan de centeno o espelta de panadería.
Pero no todos los días lo consumo, mi otro hidrato favorito es el arroz integral con quinoa del cual ya os hablé en otro post de dieta creativa.
La quinoa es un superalimento repleto de proteínas y vitaminas, y mi forma fácil de tomarla es con estos vasitos de arroz. La novedad es haberlo incorporado a mis almuerzos de camping, convertido en ensalada:

Opción número dos 

Concretamente, ensalada de arroz integral con quinoa, zanahoria y piña. Lo único que tengo que hacer es cocinar el vasito en mi casa, antes de ir al trabajo, y verterlo en un tupper de plástico junto a la verdura y la fruta ya troceadas. Cuando llega la hora de comer, es abrir y listo.

Vestidode H&M 

Siempre incluyo un outfit en mis entradas de dieta creativa, y hoy os enseño mi nuevo vestido de H&M, que fue un regalo de Halloween. Es un traje camisero color calabaza muy cómodo, con unas adorables mangas globo y una falda con el vuelo justo. Es una talla cuarenta, les costó veintinueve euros y lo he combinado con un jersey negro básico de cuello de cisne, unos botines negros de charol y mis queridas medias de Filodoro, tan cómodas que he vuelto a utilizar vestidos en invierno.

4 de noviembre de 2015

Berry lips con W7: "Viva la Berry", labiales color baya en Beautik Logroño

Ha estallado la moda de los labios color baya. O Marsala, o vino, o grosella, o labios oscuros y afrutados. Me encantan. No me veo para diario con un labio casi negro, pero los tonos más rosáceos de esta gama cromática me parecen dulces, sensuales, favorecedores. Y la marca low cost inglesa W7 me ha sorprendido con toda una colección como para perder la cabeza.

Viva la Berry, colección de W7 en Beautik Logroño

Me ha sorprendido, sí, porque a mí la firma W7 no me suele convencer. Cuando Mila, de Beautik, la trajo a Logroño, me alegró mucho y probé una paleta y un par de jumbos: no me gustaron nada. Las sombras no aguantaban diez minutos en mis párpados y los lápices eran mantequilla pura. Pero estas barras de labios cuestan menos de cuatro euros y no sólo poseen colores que cautivan al instante sino una alarmante calidad que vence y convence.
Se trata de seis labiales cremosos, hidratantes pero sorprendentemente fijos que giran en torno al color baya, del más oscuro al más claro, del más marrón al más rosa. Y aunque sólo me he comprado uno (y otro para regalar), en la misma tienda me emborroné el dorso de la mano con "nuestras" de los seis tonos.

Sinfonía de frutos rojos

De verdad, me parece una idea genial y encima a menos de cuatro euros (concretando un poco más, tres euros con cuarenta y nueve céntimos.) Son colores que se te meten en el corazón: un delicioso tono "mancha de mora", un granate de matiz castaño, varios burdeos con más o menos destellos color uva... y mi elegido, el Berry Nice, un muy bonito "pintalabios" a caballo entre el fresa más encendido y el arándano más suave.


Arriba Blackberry, para regalar
Abajo, Berry Nice, ¡para mí!

Compré también el tono Blackberry, color vino de Rioja con un ligero subtono marrón, pensando en mi tía Eva porque ¡hoy es su cumpleaños! Eva, felicidades, si por casualidad los dos príncipes de la casa te dejan leer el blog, mi pequeño regalo no va a ser sorpresa, pero es que estas tonalidades parecen creadas para ti, te sientan siempre de maravilla.
Como podéis imaginar, no me lo he llegado a probar en los labios, pero en el dorso de mi mano queda así:

Blackberry para mi tía Eva

Es un color "muy ella". En cambio, el Berry nice es un color "muy yo", porque sigue siendo baya, y potente, y de rompe y rasga, pero se puede llevar a la oficina e ilumina todo un lunes, y las amables compañeras te lo jalean y te lo alaban y te sientes poderosa.. con un color que aún es bastante dulce:

Berry Nice

Berry Nice

... pero muy, muy "nice", incluso mal aplicado (ya se sabe, ¡amores de barra!)
Brilla. Deja un halo jugoso en el labio que no se marcha. Ha superado la "prueba de la clase", toda una hora hablando frente a una pantalla de ordenador y no se ha movido ni me ha destrozado la piel de la boca, increíble. Eso sí, necesita un perfilador, y ya lo tiene. Hoy mismo he ido a buscar mi primer lápiz para delinear labios en años (recuerdo que allá por 2008 yo usaba el Spice de Mac): uno color vino rosado de la marca Golden rose. Con él me despido de las compras de colorido y cosmética hasta nueva orden: comienza mi potidieta previa a la Navidad.

(Hasta entonces, no os vais a aburrir ni os voy a dejar huérfanos, tengo muchísimas reseñas atrasadas. Y espero un pedido de Maquillalia que vendrá pronto. Y quiero hablaros de contornos de ojos. Y de dieta creativa. Y de más marcas low cost. Y... To be continued, siempre to be continued.)

2 de noviembre de 2015

Por menos de diez euros... maquillaje de Benecos, naturaleza convertida en arte

Una vez escuché una ingeniosa pregunta para saber de forma discreta si alguien se había teñido o no el pelo: "qué color tan bonito, ¿es naturaleza o es arte?" Con la piel podría ocurrir lo mismo, ya que en muchas ocasiones cuando me han dicho eso de "qué bonito cutis tienes" me he sentido en la obligación de aclarar "de todas formas, voy maquillada"... Es decir, llevo en la cara una capa más o menos (esperamos que menos) gruesa de silicona, glicerina, dióxido de titanio etcétera, etcétera, etcétera.
Pero, ¿y si el arte de maquillarse pudiera ser enteramente natural?


Benecos en mi tocador

Encontré un reducido pero aceptable mostrador de la firma ecológica Benecos en el local de CataNatura que han abierto en la Gran Vía de Logroño, justo al lado de mi oficina: ahora trabajo entre un Sephora y un herbolario enorme que vende todo el repertorio de Weleda, Dr. Hauschka, Essential´aroms y mil marcas igual de apetecible, que Dios nos coja confesados.

Y en mi primera incursión en esta marca alemana de precios razonables encontré una base de maquillaje cuya formulación contiene cera de jojoba y manteca de karité (casi) como primer y segundo ingredientes en la lista, y que además sólo cuesta diez euros.
Llevo varios días utilizándola y sólo puedo hablar maravillas del producto. Me ha conquistado.

Abres el tubo y ¡sorpresa!

Viene en un práctico tubo de color cromado con el logo de la casa y alguna información en alemán (eso sí, los ingredientes y la confirmación de que no testan en animales debes buscarlos en su página web), y cuando giras por vez primera su tapón a rosca entiendes por qué Benecos cuenta con el prestigioso certificado BDIH: te encuentras el envase ¡sellado! Creo que es la primera vez en mi vida que tropiezo con semejante celo por la higiene cosmética en un sencillo tubo de maquillaje.
Lo segundo que sorprende es el aroma, completamente natural, a hierbas pero sin resultar empachoso. Y, después, lo fina que es la textura y lo claro que es el tono Nude, el mío, y por fin un color claro de veras pero no pálido ni porcelánico al carecer de subtonos rosados.

Así queda en la piel

El acabado es cremoso, fresco y muy natural. Más satinado que jugoso, regala mucha luz a la tez. La fórmula es hidratante, cómo no con semejantes principios activos... pero la ausencia de siliconas se nota. Este maquillaje no se comporta como un suave vestidito, no resbala con voluptuosidad sobre la piel. Hay que ayudarle un poco, en mi caso he elegido una brocha dúofibra ligeramente humedecida y eso fue suficiente para no dejar "rodales" en la piel, pero es verdad que este maquillaje seca muy pronto por lo que hay que trabajarlo con rapidez.
La parte positiva es que, una vez aplicada, la base se asienta en el rostro, se acomoda, respira y ayuda a respirara la piel, no la notas en todo el día pero no abandona, y al final de la jornada la puedes retirar con la mitad del tiempo y del esfuerzo a los que nos tienen acostumbrados los maquillajes comerciales.



Compré también dos barras de labios, por 7,95 euros cada una. Me llevé el tono "Peach" que pese a su nombre es un beige amelocotonado luminoso para regalar a una de mis tías en su cumpleaños, y el tono "Pink honey" para mí: es el que llevo puesto en la foto y después del Organza de L´Oreal parís es el nude más bonito que he tenido en mi vida, precisamente por ese matiz miel que posee.

Todo esto y más lo cuento también en mi último vídeo de YouTube. Con esta base de maquillaje y con este labial color miel rosada, ¡la naturaleza ha adquirido rango artístico en nuestra piel!