27 de febrero de 2016

Un "smokey eye" para la oficina: paleta Naked Chocolate de I❤️MakeUp

Llevo más de un mes maquillando mis ojos a diario con un solo producto: una paleta golosa y coqueta que me alegra la vida muy de mañana, nada más levantarme, cuando me siento frente al tocador... Y pese a su discreción y dulzura me hace sentir poderosa cuando salgo de casa hacia mi trabajo diario.

Naked Chocolate: 9,90 euros 

La presentación es poco menos que irresistible, y hasta puede presumir de su pequeña historia: ya tuve una de estas paletitas en forma de tableta de chocolate medio derretida, la Death by chocolate que encontré hace un año en el Bodybel de Gran Vía de Logroño. Sus sombras eran sedosas y duraderas, su envase era comestible de puro amor que despertaba en los sentidos..., pero la utilicé en una sesión de maquillaje totalmente amateur que realicé en la asociación juvenil con la que colaboro, y vi que a las niñas se les iban los ojos por lo que al final sorteé la paletita entre ellas. Cuando volví a Bodybel... ya no había más ejemplares!

Miren qué preciosa...


Pensé "el karma me lo devolverá, o mejor aún la Divina Providencia" (mi madre en estas ocasiones saca a pasear su frase favorita: "Dios no se deja ganar en generosidad".) Meses después vi en el canal de Arroín80 una reseña de la entonces nueva paleta de la marca, Naked chocolate, y me gustó aún más, por lo que cuando me llegó el mensaje desde Maquillalia felicitándome por mi cumpleaños y ofreciéndome un diez por ciento de descuento... la pedí.

Panorámica de la paletita 


Y fue el mejor regalo de cumpleaños que me haya hecho jamás: bajo un envase aún más caprichoso que el anterior, (adoro en chocolate blanco pero ya no se lo confieso ni al cuello de mi camisa porque es pura grasa azucarada), se encuentra la sinfonía de colores más dulce del mundo: neutra pero con carácter y con una deliciosa tendencia hacia los tonos cobrizos pero alegres, dorados, topos y cacao. 
Yo no solía ser muy amante de las paletas porque nunca daba con una combinación de mi total agrado, pero últimamente tanto en gama alta (Kat Von D) como en gama medio baja (I❤️MakeUp) estoy encontrando precisamente lo que busco: es como si los ángeles se hubieran preguntado qué colores ama Adaldrida en sus párpados, y una vez lo supieron hubieran inspirado al creativo de turno para diseñar mi sueño cosmético...

Sombra luz fría + sombras doradas 


Os ofrezco "chuaches" un poco desordenados: no van por filas sino por armonías de color y textura más o menos. Podéis encontrar en primer lugar tres sombritas doradas con tornasol, unas más tostadas que otras: son delicadas y sirven muy bien como base porque agarran perfectamente en el párpado, no hacen pliegues y duran.
La paleta contiene además dos sombras luz: una fría, mate y más discreta para el arco ciliar y otra más destellante y cálida, un dorado pálido en realidad, para iluminar el lagrimal tal y como cuento en el nuevo vídeo de mi canal:


Por cierto, es el primer vídeo que edito yo sola: sí, he aprendido a pegar fragmentos y a realizar transiciones. Por fin: tiembla, YouTube.

Sombra luz fría + sombras topo brillo


Luego ya vienen mis tres colores favoritos de la paleta, que están en la segunda fila justo al lado de la sombra luz mate. Un perfecto tono chocolate irisado, un preciosísimo tono miel y un topo grisáceo satinado pero no brillante del que me declaro profundamente enamorada.
Estas tres sombras tienen una fuerza brutal y son las responsables de mi ahumado ligero para la oficina, de lunes a viernes.

Sombra oro rosa + sombras topo mate 


Mi cuarto preferido de la paletita sería este tono entre dorado y cobrizo, oro rosa. Nada más ver las fotos en el grupo de wasap de Blogueras por el mundo, Tita Hellen ha sentenciado que esta sombra "es muy Adaldrida", y como siempre tiene toda la razón.
A su lado vienen tres sombras que me gustan muchísimo porque son el colmo de la "toposidad" (sí, me invento un sinónimo para aludir al colectivo de sombras color topo que tanto amo), en versión mate pero cremosa.

Sombra luz cálida + sombras cacao 


Y por último llegan las tres "hermanastras del cuento" o lo que es lo mismo, las sombras que menos uso o mis "menos favoritas", porque decir que no me gustan sería mentir. De hecho, la primera es un precioso tono ceniza con el que he marcado mis cejas en varias ocasiones, y las otras dos me chiflan por su tonalidad cacao: hacen un buen papel oscureciendo dulcemente  la esquina exterior del párpado.


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Os ofrezco los dos looks que suelo repetir alternos a diario, uno más neutro y a la vez más elaborado porque combina hasta cinco sombras, y otro más simple pero más oscuro, con mayor nivel de toposidad. (Ahora que lo pienso es mi segundo neologismo cosmético, el primero fue el adjetivo "suspiroso" referido a los perfumes que duran un suspiro...)

En esta primera imagen llevo la sombra luz cálida en el lagrimal, la sombra luz fría bajo la ceja, la sombra color miel en todo el párpado móvil, un toque ligero de la sombra oro rosa en el centro del párpado y la sombra color cacao oscureciendo la esquina y dando profundidad. Creo que nunca había usado tantos tonos en un look (diario o de fiesta) y a la vez nunca había difuminado e integrado los colores con tanta facilidad.

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Y, por último, en este look llevo simplemente el punto de luz en el lagrimal, la sombra color oro rosa en el primer tercio del párpado móvil y luego la sombra topo invadiéndolo todo y llenando el párpado, la cuenca y en general la mirada de mágica toposidad.

25 de febrero de 2016

Outfit & dieta creativa: camisas de Adolfo Domínguez/ hacer deporte en los parques de Madrid

Ayer acudí a una endocrina de la Seguridad Social aquí en Logroño, que sin embargo conoce, aprecia y sigue los principios de mi querido doctor Salvador de la Clínica Universidad de Navarra.
He adelgazado tres kilos y medio desde Navidad, tras varios meses de estancamiento, y estoy feliz: no seré yo quien diga que no cuesta (y cada vez más porque el cuerpo "recuerda que ha sido gordo"), pero estoy en 73 kilos y la doctora me ha puesto un objetivo muy realista y esperanzador : llegar a los 68. Un gran número.

Blusa de Adolfo Domínguez

Y una de las ventajas de bajar peso, aparte del beneficio que supone para la salud y la autoestima, es que puedes abrir el armario y desempolvar esa prenda fetiche que hace tiempo dejó de favorecerte: en mi caso esta camisa en crepe arrugado de Adolfo Domínguez tan especial, tan elegante, que heredé de mi madre y que he conseguido llevar con dignidad a los últimos tribunales de defensa de TFMs en la Universidad Internacional de La Rioja.
La combino con básicos negros de H&M, un bolso metalizado de Zara y mis tacones negros de charol, aunque  el domingo pasado decidí calzarme las zapatillas de Harry Potter para caminar por el madrileño parque de Santander. 
Y lo que en principio iba a ser un inocente paseo en familia..., se convirtió en una sesión de divertido deporte urbano.

Parque de Santander (Madrid)

Cuando viajo durante el fin de semana noto en seguida la ausencia de gimnasio en esos dos días, por lo que busco opciones. 
En Madrid descubrí este parque de barrio, entre las estaciones de Cuatro caminos y Guzmán el bueno, que posee un mini golf y una pista de corcho absolutamente deliciosa. Yo nunca había corrido, en primer lugar porque no tenía fuelle (y aún hoy lo hago a nivel tercera edad), y porque sobre el asfalto me parece una salvajada, pero pisar el corcho es como entrar en un mundo paralelo. Con mi padre me dediqué a andar parsimoniosamente hasta que descubrimos una isla de "columpios para mayores" y el autor de mis días preguntó si no sería aquello una elíptica.
Y no, no lo es, pero me subí al columpio tal cual iba, "arreglá pero informal", y en media hora trabajé los músculos de piernas, glúteos y hasta pectorales, y logré alzar la pierna hasta la altura de la cintura, no digo más.

Viva el deporte gratuito, soleado, al aire libre, con un padre leyendo a kant en el banco más cercano, los pajaritos cantando y tres o cuatro niños curiosos ejerciendo de coro griego. La vida en Madrid (ojo, y en fin de semana) es bella.

24 de febrero de 2016

Las zapatillas de Harry Potter... y otras compras frikis en Primark

Después del recital me fui con mis seres queridos a comer "por ahí" (es decir, en un restaurante japonés), y tras la sobremesa, como conociendo a Subflava sabía que íbamos a recorrer media ciudad y yo iba con tacones les dije: "primero de todo necesito comprar un calzado cómodo y baratito". Estábamos en Gran vía y por eso terminamos en el ya mítico Primark de cinco plantas, tan admirado como denostado: puedo prometer y prometo que fue únicamente por esa razón.

(Aún así, matadme)

Mi primo el del iPhone estaba transfigurado: le chifla Madrid, le alucina la Gran Vía y le encandila Primark, hasta el punto de atreverse a entrar en semejante antro de perdición junto a tres mujeres (bloggers, por más señas). Andaba tan emocionado con la idea de que al fin su prima hobbit fuera a conocer el magnífico edificio propiedad de Amancio Ortega, que disparé un par de fotos y hasta me hice el selfie de rigor:

La verdad, es bonito

Esta crónica es la prueba empírica de que se pueden gastar menos de veinte euros (concretando, diecinueve) en dos objetos muy útiles, una chorrada inservible y un capricho "mono": allá vamos.


Adaldrida deslumbrada

Primera parada: tercer piso, calzado de mujer. Fuimos en directo a las zapatillas tipo Converse (nota mental: hacerme esta primavera con unas auténticas Converse All Star metalizadas o en rosa cuarzo). En Primark las había "de pega" pero de las de "lo molan todo":  con calaveras estampadas, temáticas de Star wars y... ¡¡¡de Harry Potter!!!
Fue verlas y entrar en trepidación.Costaban diez euros, pero sé que habría pagado hasta el billete de veinte por ellas. Hasta ahora no había podido hacerme con nada de la colección porque en Logroño no hallé nada más que pijamas y al ser la parte inferior tipo mallas no me gustan...
Pero ahí me estaban aguardando, unas zapatillas blancas de cordones burdeos y estampados al estilo college pero en mágico: una auténtica gozada. Le gustaron hasta a mi madre que al verme llegar por la noche a casa con ellas y no con los hirientes tacones suspiró de alivio y me dijo que eran preciosas: no hay nada más que añadir.

Zapatillas de Harry Potter: 10 euros

Luego, en la planta segunda que según Sub era la planta friki por excelencia encontré una camiseta de "Expecto patronum" absolutamente adorable, por ocho euros, en granate con un ciervo plateado; pero era demasiado transparente y sólo la había en la talla catorce que me estaba justa. ¿No te la quieres llevar en plan reto?, me preguntó mi amiga. Y no, por un motivo: necesito meter un top por debajo y por mucho que adelgazara no estaría cómoda.
Mi siguiente compra, ya no recuerdo en qué planta, fueron unos auriculares para mi mp3, que se me han roto los míos. Pero no unos normalitos, no: los había en forma de balón de fútbol, de calavera otra vez (triunfa el lado oscuro, amigas), y... ¡¡¡unicornios!!!

Mis nuevos auriculares mágicos: 3 euros

Otra vez le debo a Subflava el empujoncito para meter este complemento en mi bolsa y pasar por caja con él. Me parecieron lo más kitch del mundo y a la vez, sentí un raro orgullo cuando mi colega del mundo blogger exclamó: "¡son muy tú!"
Me hubieran justado más aún si fueran duros: no me convencen los auriculares de silicona porque no se mantienen correctamente en mis oídos. Sin embargo, por tres euros funcionan perfectamente: digamos que para escuchar música durante un viaje o por la calle son ideales, pero en la elíptica con el bamboleo se salen insidiosamente de las orejas.


Vela gardenia & Jasmine: 1 euro

Luego La tía Maruja dijo que quería ver las velas de Primark que estaban en la planta quinta me parece, y aunque Subflava apostilló que nunca había leído ninguna buena crítica de ellas, tanto LTM como yo nos llevamos una en formato de un euro de este apabullante aroma: gardenia y jazmín.
Huele a jardín del edén, floral, sensual y sublime, nada más abrir la tapa recordé mi viaje a Puerto Rico. Es un olor que se te cuela por todos los rincones del alma embriagándote.
Hoy la encendí: efectivamente, una vez prendida la llama se apaga la magia y huele a plástico quemado, pèro sigo pensando que en este tamaño tan bonito y por un euro vale la pena, porque sin encender huele sutilmente a delicia.
Y éstas iban a ser mis compras cuando ya en caja me enamoré sin remedio de un neceser en forma de tetrabrick vintage y kawaii (encadenando tres términos no castellanos, ahí, dándolo todo...)

Neceser de Tokidoki: 5 euros

¡¡Pero si es de Tokidoki!!!, dijo Subflava. Yo no sabía qué era Tokidoki, pero esa carita naif y esa silueta de caja láctea me robaron el corazón. Por cinco euros, el neceser se metió en mis bolsillos y creo que lo llevaré a la oficina para alegrar mis jornadas laborales con el cepillo de dientes, la pasta blanqueadora Lacer Blanc Citrus, el aceite corporal Ayurveda de Rituals y la crema de manos con veinte por ciento de karité de L´Occitane, que hoy por hoy componen mi kit de cosméticos básicos para hacerme sentir como en casa antes de impartir una de mis clases on line.

22 de febrero de 2016

El ahumado de ojos que no existe: Milani, Pierre René, H&M, Nyx... y Urban Decay

Una sonrisa ilumina mi rostro y sé que no se borrará en días, semanas, meses...
La presentación fue emocionante gracias al público que vino. Familia, compañeros de la universidad, amigas blogueras y hasta lectoras anónimas del blog llenaron las sillas, se quedaron de pie, aplaudieron, compraron el poemario y me hicieron firmar, firmar y firmar sin compasión. Hasta cincuenta personas llegué a contar entre el público, y los libreros, asombrados, me decían "¡se han acabado los libros!"

Imagen de Subflava

La poeta Amalia Bautista dijo cosas preciosas como que mi alegría era "escudo y espada, arma defensiva y ofensiva". También, que "a Rocío se le entiende todo", que cada vez tengo menos pudor poético y que como buen poeta tengo obsesiones luminosas. Una prima de mi padre grabó casi la totalidad del recital, y le pediré permiso para subirlo a YouTube. Y el crítico de cine Alberto Fijo, director de Fila siete, ha escrito esta inmerecida reseña en su blog.
Descendiendo al maquillaje, para el día D elegí un ahumado-no-ahumado, un "smokey glow" de los que agrandan los ojos, en colores humo con un toque metálico. Y lo acompañé con mejillas soleadas y un labial cremoso y duradero en tono melocotón rosado ácido, dulce y metálico: 

Imagen de mi primo el del iPhone

Como ya os anuncié, en la víspera de este acto hice un paréntesis en mi potidieta y una rápida visita a la calle Fuencarral de Madrid: quería reponer el rubor Luminoso de Milani que hace tiempo me dejó, y probar la prebase de esta maravillosa marca low cost, que me ha vencido y convencido.
En Nyx quería reponer la fabulosa máscara de pestañas "Doll eyes" y probar el fijador de cejas en el tono "Blonde", y como pequeño capricho me llevé uno de los famosos labiales redondos, en un tono que utilicé muchísimo en la época dorada de esta firma que sólo se podía encontrar en la red: Margarita, que para mi gusto es un clon bastante logrado de la barra de labios "Costa chic" de Mac.

Mis compras de Nyx y Milani

Al final no tenían el tono Luminoso en la perfumería Primor y elegí el "Rose d'oro": me gusta aún más ya que aporta más luz, es menos castaño y más rosa pero cálido y con evidente matiz amelocotonado, y se parece menos al "Luster" de Nars que tengo en las últimas pero sé que volveré a comprar.


Con Subflava y la Tía Maruja, que vinieron 

Pero la clave del look residía en los ojos: recordé lo mucho que me gustaban los ahumados brillantes, esa mezcla de antracita, oro y humo tiñendo el párpado.  Y mezclé mi vieja y querida sombra Mocca de Pierre René, color topo luminoso, con un toque de Sun workship de H&M en el centro para darle una pincelada tornasol. Acabé subrayando a ras de pestañas superiores e inferiores con un lápiz metalizado de los infinitos 24/7 de Urban Decay...

Pierre René, H&M y Urban Decay: viejos conocidos 

El resultado es una luz oscura y muy brillante que enmarca los ojos aportando profundidad y misterio sin oscurecer demasiado. La máscara de pestañas Doll eyes de Nyx había dejado en mí un recuerdo imborrable y nada más estrenarla para la presentación del libro supe por qué. Es tan fácil de aplicar, tan negra y brillante y a la vez tan limpia, que los ocho euros que pagas por ella te parecen un regalo del destino. Sin duda, la mejor opción low cost del mercado, ahora al alcance de cualquier paseante por Madrid.

Detalle del smokey eye

El ahumado me duró la tarde entera, sin hacer pliegues, sin migrar y sin ensuciar el párpado, por lo que mis primeras impresiones del primer de Milani son soberbias: me parece un milagro, y además un milagro barato. Al cepillo para cejas aún debo encontrarle el truco, pero por lo pronto me seduce su color ceniza mate.

Fue un día mágico gracias a vosotros, y terminó en el cuestionado Primark de Gran Vía comprando las zapatillas de Harry Potter junto a Subflava, la Tía Maruja y mi primo el del iPhone... To be continued, siempre to be continued!

19 de febrero de 2016

Uñas azul noche con Nails Factory... para presentar "La noche que no existe"

Decíamos ayer... que mañana presento mi libro en Madrid, en la librería La Fugitiva (c/ Santa Isabel, 7), a las doce del mediodía. Estáis todas invitadas al acto: me presentará la prestigiosa poeta Amalia Bautista, todo un honor!

Luz interior, filtro Afterlight 

Y no, no he caído con Guerlain, aunque dada la semanita que he tenido no descarto una visita rápida a Fuencarral esta tarde..., pero lo que sí he hecho es poner a punto mis uñas en Nails Factory.
Las manos son junto a la boca una clave absoluta cuando se presenta un poemario, ya que todos los ojos están fijos en ellas: son las que sostienen el libro! De la presentación de Las siete barbies solteras, por ejemplo, recuerdo sobre todo mi alegría, la emoción de mis amigos poetas... y el tono Tart Deco de Essie que llevé en las uñas.

En Nails Factory


 Así que pedí cita en "mi manicurista de confianza ", que ya es Nails Factory pensando en una francesa que hiciera unas uñas limpias..., pero Tania, la chica que me atendió y que es una verdadera artista, empezó a sugerir colores, pedí opinión en mi grupos familiar de wasap..., y mi tía Eva me sugirió buscar un look a juego con la portada del libro,opción secundada por mi madre con entusiasmo.

Luz natural, #NoFilter

En cuando le mostré el libro a Tania, ella empezó a ilusionarse y me ofreció un tono azul noche, más la posibilidad de adornar el dedo anular con una estrellita y alguna burbuja dorada. El tono 130 de Nails Factory es un azul oscuro casi negro deslumbrante...

Luz interior, filtro Afterlight 

 Y unido a una manicura cuadrada con bordes ligeramente redondeados, unos apliques dorados y azules en el anular y una generosa capa de brillo de acabado, logra estas maravillosas uñas de charol, de cuento de hadas (tenía que decirlo: una de las cosas que más me emocionan de este nuevo libro es justamente lo que no he hecho yo: el diseño de la portada, porque Marie Christine del Castillo ha sabido captar no sólo la esencia del poemario sino mi amor por ese mundo mítico y onírico...)

Añadir leyenda


Para vestirme, elegiré el famoso chaleco poncho tres cuartos que llevaba en mi encuentro con Carmelo Gómez, y que se ha convertido en la pieza favorita de mi armario... Y para los pies llevo dos opciones: mis botines de tacón de charol negro que compré en nochevieja, o...


Luz natural, #NoFilter

... seguir la estela del color azul noche: las únicas rebajas que he hecho en el pasado mes de enero, junto a un poncho de Parfois, son estos botines de la marca Nature, en charol azul y con cuña de cinco centímetros. Me chiflan y creo que serán las elegidas.
El color azul noche sí existe... y es mi tono preferido.

17 de febrero de 2016

La tentación vive en... Sephora: La petite robe noire, la nueva propuesta de Guerlain para vestir tus labios

Retomo con esta crónica la saga fuga que inventé hace un par de años, en plena potidieta cuaresmal: La tentación vive en..., que viene a consistir en el reto de visitar perfumerías y revisar las novedades cosméticas del momento sin llevárselas a casa, con la sola contemplación de la belleza.
Y Guerlain me lo ha puesto realmente difícil.

Guerlain en Sephora Logroño

No todos los días se descubre una nueva creación de esta lujosa firma, aunque haya descendido unos grados el nivel de lujo para acceder a un público más joven.
Esto es lo que se afirma en el foro de belleza Vogue, verdadero pozo de sabiduría en unas ocasiones y auténtico hervidero de cotilleos en otras: a la vista de esta línea de productos más joven, con otra estética y otros precios (veintitrés euros no es nadería, pero contrasta con los treinta y ocho que pedían por su labial joya Rouge G), ya hay incluso quien compara el envase de estos nuevos labiales con los de Wet' n Wild! Por favor, no perdamos la cabeza a fuerza de juicio crítico.

Imagen sacada de Fashioniser

La petite robe noire obviamente juega con el éxito que tuvo este perfume gourmand en América... y recrea su estética, esa preciosa idea de que perfumarse o maquillarse es otra manera de vestir nuestra piel.
Y no, no es Wet´n Wild..., pero probando alguno de sus apetecibles tonos en los almacenes Sephora sí que evoqué con fuerza los Milano Red Shine de Deborah: es ese mismo acabado y esa misma textura, incluso el tono Red Teddy me recuerda al precioso número siete, aunque los labiales de Guerlain la cobertura se puede construir, de menos a más, con varias pasadas y sin perder la sensación de bálsamo en el labio.

Black perfecto

Pero si los tonos que suelen tentarme (rojos dulces o melocotones) no me llamaron la atención, sí lo consiguieron Black Perfecto, un labial negro con chispa dorada que al ser gelificado queda en la boca con un color grosella mordida muy apetecible... y Leather blazer, un tono al estilo Kylie Jenner pero jugoso:

Leather blazer

Lo definen como un marrón con subtono frío, es decir, en la estela de los labios de moda..., pero es tan escarchado y de tacto tan húmedo que en la boca aporta un inesperado efecto de praliné, de bombón derretido que se aleja de ese punto mate y algo duro que para mi gusto posee el look Kylie. 
Leather blazer es un labial cien por cien comestible, y teniendo en cuenta que este sábado veinte de febrero, a las doce del medio día en la librería la Fugitiva de Madrid presento mi libro, me pregunto... ¿caeré en la tentación?

15 de febrero de 2016

Aceite labial de Clarins & colorete Coral cove de Milani: primeras impresiones, look y video

Como si hubiera estado preparado por la irónica y a veces onírica mano del destino, me llegó un delicioso paquetito justo en torno a San Valentín o, mejor dicho, Galentines, ese nuevo invento mucho más amable que incluye entre las celebraciones del amor la de la verdadera amistad entre chicas... Y es que no hay nada como las amigas, aunque sean amigas-por-la-red.
Internet ha recuperado una bonita costumbre de la época de nuestras abuelas: la amistad femenina por correspondencia. El soporte ha cambiado, pero la esencia permanece.

Foto tratada con filtro Brigt de Afterlight

Y desde hace un tiempo yo me carteo con algunas bloggers que no conozco aún en persona: Gadirroja, Morgan, Miss Potingues... y Mareas, que me ha agasajado con una colección de regalos impresionante.
Todo comenzó con una reseña negativa (por su parte) del famoso Huile Eclat Confort Levres de Clarins. Yo lo quería probar desde hace tiempo pero me dolía gastar el precio que pedían por él..., y me lo ofreció en adopción junto con, según ella, "una muestra del exfoliante de azúcar de Nars". 
Sin embargo, cuando empezó a peguntarme si tenía algún colorete de los de flor en relieve de Milani..., conociéndola, me temí lo mejor.
El paquete se merecía un "unboxing" por todo lo alto y ha supuesto mi regreso a YouTube:

 

Por cierto que con este vídeo me he sentido un poco más satisfecha, voy encontrando mi estilo en YT sin abandonar lo "muy casero" y creo haber hallado algo parecido a una intro: mi manera de comenzar y de que se me ponga rostro sin ser "busto parlante", a través del espejo de mi tocador.

#NoFilter

Cuando grabé el vídeo acababa de estrenar el aceite de Clarins: llevo utilizándolo un par de días más y puedo matizar un poco mi primera impresión.
En realidad no me parece un producto de tratamiento ni de maquillaje, sino un embellecedor labial que está a caballo entre ambos conceptos. No dura tanto como un gloss de ultima generación ni aporta la nutrición intensa de un bálsamo nocturno, pero funciona muy bien como brillo labial y como hidratación ligera para el día, y deja unos labios preciosísimos.
No es lo mismo el tratamiento que aportamos a nuestros labios por el día que el que le suministramos por la noche: yo diría que este tubito sirve perfectamente para lo primero y se queda muy corto en el segundo caso. Y a la hora de maquillar nuestra boca, decíamos ayer que... ¡hay algo más femenino, incluso metafísico, que el acto de re aplicar el gloss?

#NoFilter

Como visteis en el vídeo, la "piéce de résistance" del regalo es este rubor que la Tía Maruja calificaría sin dudar de auténtica chuchería. Nada más verlo caigo en un arrobo y creo que se nota, ya que se trata del mismo colorete que descubrimos LTM y yo en nuestra visita navideña a la perfumería Primor de Fuencarral, y aún no sé cómo me contuve.
¿Porque tienes muchos coloretes? Porque te asustó la alta pigmentación? ¿ Porque lo creíste demasiado mate para ti...? Todo eso, y algo más: pensé que estropear a fuerza de brochazos este precioso dibujo grabado en su interior me mataría de pena cosmética...

#NoFilter
Coral cove es un tono melocotón rojizo mate pero fresco, muy María Antonieta, un sueño hecho rubor. Es increíblemente suave pero firme, y no me hace sufrir. ya que por ahora tras tres o cuatro tientos la bellísima rosa en relieve no se estropea tanto como yo creía...


#NoFilter
En este look improvisado podéis ver la magia que desprende Coral cove. A pesar de su textura mate no acartona la piel ni deja sensación de rostro plano, y su duración es excelente: la fotografía fue hecha tres horas de realizar el maquillaje.
El brillo de Clarins regala un lacado extra jugoso a los labios sin aportar apenas color, por lo que me parece la mejor opción para afrontar un lunes en la oficina con discreción y alegría al mismo tiempo.

13 de febrero de 2016

Primer favorito de 2016: Milano red shine de Deborah, por unos labios bonitos e hidratados

Hace un tiempo juré, al más puro estilo Escarlata O'Hara, que no volvería a comprar otro labial mate o seco por más insinuantes guiños multicolores que me lanzara desde su vitrina, y la entrañable firma Deborah me ayuda a cumplir este propósito, ofreciéndome barras de labios acondicionadas con aceite de argán a precios accesibles.

Ooooh un expositor de Deborah... ¡Pero si existen de verdad!

Esta marca italiana fue siempre, junto a Bourjois y L'Oreal París, una de mis preferidas dentro de la gama media cuando vivía en Sevilla, pero al venir al Norte comprobé con horror que en una ciudad como Logroño no resultaba nada fácil encontrarla.
La estaban retirando de los almacenes Douglas cuando llegué a la ciudad, y solo quedaban algunos restos en perfumerías de barrio como Idoia en San Antón, Conny en Pérez Galdós o la famosa Nacional de Republica Argentina. Durante un breve lapso de tiempo trajeron Deborah al local de IF en Gran Vía, pero su mueble siempre andaba desmantelado.
Ya me había resignado a perder de vista esta joya de la cosmética italiana, de una calidad muy superior a la de Kiko en mi opinión y a un precio más que razonable, cuando justo el día en el que recibí los ejemplares de mi quinto poemario descubrí un fermoso, altísimo y completísimo mueble de la casa en la antigua perfumería Solozábal, hoy sucursal de la cadena Mary Ely en el centro de Logroño.


Adoro este tipo de comercios retro

La otrora perfumería Solozábal había cerrado sus puertas y yo sentía cierta zozobra por su dependienta, otra profesional como la copa de un pino que se iba a la calle, así que me emocionó volver a verla y ver el local abierto aunque con otro nombre, y ¡menudo nombre! Mary Ely es otro de los mitos logroñeses de los de toda la vida, famoso por sus descuentos en alta cosmética.
Allí estaba la espléndida vitrina, del suelo al techo, repleta de productos Deborah Milano: la mítica base de maquillaje Colour Copy que usé durante años, los coloretes baratos y bien pigmentados si bien ya con el formato nuevo (yo con el antiguo me enamoré del rubor melocotón, no digo nada más...), y los labiales,  que siempre han sido un must dentro de la casa, desde el simple rosetto que compraba por cuatro perras en mi adolescencia hasta las sofisticadas lacas de labios que lanzaron hace un par de temporadas. 


Milano Red Shine

Aquel día me limité a contemplar, y hace una semana justa decidí hacer mi nueva incursión en la marca, como traca de fin de fiestas antes de ponerme a poti dieta (estábamos en pleno carnaval.
Encontré otra vendedora, ya que mi vieja amiga estaba de vacaciones.

La nueva dependienta, que se llama Nines, no sólo me permitió mirar lo que quisiera, sin agobiarme, bajo la sabia consigna de "ya veo que sabes lo que quieres", sino que acabamos metidas en una interesante conversación sobre las ventajas de los labiales humectantes sobre los de larga duración, que "a la larga" resecan los labios. Personalmente creo incluso que el hecho de re aplicar el labial todas las veces que sea necesario es femenino y precioso. Nines, una mujer con estilo y experiencia e hijos adolescentes, suspiraba y decía "ya, pero hoy la gente va a lo más cómodo, no tiene ese romanticismo tuyo"...
Fue también ella quien me informó de que la gama Milano red estaba enriquecida con esferas de ácido hialurónico; y la línea Milano Red Shine, con aceite de argán. Elegí esta última por colorido, brillo y textura.

Número siete

Cada barra de labios costaba once euros aunque con el descuento que aplica la tienda se quedaba en diez, y me llevé tres colores con la idea de no comprar más labiales en una buena temporada, lo cual va a ser fácil porque en sólo siete días estos "rouges" se han convertido en auténtica adicción para mí, en todo lo que necesito para vestir mis labios..., hasta el punto de ser mis primeros favoritos de 2016.
El tono siete fue el primer elegido: Nines, como buena vendedora, dijo que me iluminaba la cara, que resaltaba mi piel, a la que dedicó piropos sonrojantes, y yo pensaba que a semejante hora de la tarde tras un día de trabajo debía tener cara de acelga. Pues este color labio soleado, labio de niña con subtono coral, debe contrarrestar la palidez, encendiéndola.


Número ocho

Seguro que ya os extrañaba que mi primera elección no fuera un melocotón. Máxime, cuando se me acaban de terminar los dos melocotones que siempre atesoro en mi neceser, junto al Peach fizz de Guerlain que por suerte continúa en mi vida. He dicho adiós al Princess peach de catrice y al Peachy de Lola Make Up y digo hola a este bonito y fresco tono mandarina. "También te ilumina", dijo Nines, y yo le respondí "sabes vender un producto, ¿eh?"
Pero es cierto que estos colores me sientan bien, y otros no tanto: estuve probándome los morados que siempre me atraen y al mirarme al espejo notaba cómo apagaban mi tez, cómo me hacían parecer una señora mayor, hasta que di con este rosa inocente y con ese matiz goloso de pestelito de la Pantera Rosa que siempre me entusiasma:

Número cuatro

Es un rosa para cualquier hora del día.
Los tres labiales se han colado en mi corazón: tienen el acabado de un gloss, una duración más cercana al "pintalabios" tradicional, y ofrecen el adorable confort de un bálsamo. Otra de sus ventajas es que no hay que perfilar ni aplicar con pincel, y que una pincelada de imperfección no les sienta mal: los tres "chuaches" fueron hechos por la calle, sin mirarme al espejo.
Me parece un precioso (y barato) regalo para sorprender a tu pareja o a tu mejor amiga en el día de San valentín... o en cualquier otro.

12 de febrero de 2016

...Y los viernes de Cuaresma, sushi: hoy, Sushicatessen

Tradicionalmente, los católicos no comen carne durante los viernes de Cuaresma.
Esto, hoy en día, no es más que un símbolo, porque ahora este tipo de abstinencia no cuesta nada e incluso está de moda. Por otro lado, cada uno tiene su propia cadena de la que se deba y quiera librar para estar más "ligero de equipaje", como diría Machado: conozco gente que no fuma o fuma menos, los adictos al maquillaje como yo entramos en poti dieta, y he oído muchas veces a un sacerdote decir que el mejor sacrificio es una buena sonrisa cuando estamos cansados y no nos sale sola... el ayuno debe hacernos mejores personas, no machacarnos.

Comida japonesa en Logroño

...Pero, al hilo de "los viernes sin carne", os voy a hablar de uno de mis últimos hallazgos que ha derivado ya en auténtica pasión: la comida japonesa. Por supuesto, yo conocía los restaurantes nipones antes de trasladarme a Logroño, pero siempre pensé que eran para una ocasión especial, para "comer con mantel" y celebrar algo... Sin embargo, desde que Sushicatessen aterrizó en Logroño he descubierto el placer de comer japonés porque sí, porque es sano, pura proteína y puro hidrato de absorción lenta, del que te llena de energía por un gasto razonable.

Este "Sushi bar" pertenece a una cadena que abrió un emprendedor riojano y que tenía locales en Segovia, Valladolid y desde hace unos meses en la propia capital riojana. En su Twitter anuncia próximas aperturas en tantas otras ciudades. Se supone que está hecho para tomar comida japonesa a domicilio, pidiendo en su web, pero a mí lo que me gusta es visitar su restaurante en la calle Víctor Pradera de Logroño, porque adoro comer fuera de casa y estoy siempre buscando alternativas saludables.

"Arroz somos y en makis nos convertiremos"... de lo más cuaresmal

Uno de los más claros atractivos de esta cadena es el desenfado juvenil, el estudiado descuido que desprenden tanto su web y su carta como sus locales, decorados de forma minimal con dibujos semejando tiza en pizarra y reinventando proverbios tradicionales en clave japo: "Crucemos los palillos", "¿Qué le dice un california roll a otro? ¿Quieres rollo?" y mi favorito "Arroz somos y en makis nos convertiremos". También hay una maceta con una planta en cada mesita.
Hablemos ahora de la comida... y de sus precios. Ya sabéis que los japoneses suelen ser caros, pero en Sushicatessen  tienen ofertas muy razonables: un menú mediodía por 9,95 euros, un Sushi mix por 10,95, un menú vegano que contiene makis de aguacate, zanahoria, sésamo... y vainas japonesas (nada de pescado) por 12,95. Y siempre tienen promociones, packs de tres por dos y detalles como la "love box" por San valentín, para dos y con las piezas dispuestas en forma de corazón.

Mi elección

Que yo siempre acabe gastando unos veinte euros (lo equivalente a las dietas diarias que me conceden en la UNIR por asistencia a tribunales de exámenes o de defensas de trabajos de fin de Máster, que suele ser cuando me permito semejante capricho gourmet), es solo culpa mía: soy entre caprichosa y creativa y no me gusta pedir un menú sino apañármelo yo por mi cuenta.
Suelo pedir una ración de sashimi y otra de California rolls, pero un día de verdadera hambre añadí un cuenco de noddles con verdura: auténtica verdura oriental, con profusión de esas vainas verdes japonesas que me chiflan... y en lenguaje coloquial diré que "me quedé sentada", pero a la vez hice aún una digestión ligera.

California de aguacate, salmón y eneldo

Sin embargo normalmente suelo atenerme a la combinación de california roll más sashimi. El rollo californiano es lo contrario al maki: un corazón crudo consistente en pescado o verdura (o ambos), envuelto en alga nori y rodeado por una cobertura de arroz blanco con semillas de sésamo y alguna especia verde. La ración incluye seis unidades más dos de regalo, y mi variedad favorita es la de aguacate, salmón y eneldo: la mezcla resulta deliciosa. 

Sashimi de salmón cítrico

El sashimi es pura proteína porque son simples cortes de pescado crudo y macerado. Mi preferido es el de salmón cítrico: es curioso lo poquísimo que me gusta este pescado cocido y lo que me enamora marinado. El toque a limón es absolutamente embriagador.
Como es lógico, no suelo pedir postre, pero para que esta reseña fuera completa (todo sea por el método científico), en mi última visita pedí tres "mochis", aunque al final sólo comí dos:

Mochis de chocolate, de té verde y de coco

Los mochis son unas pequeñas bolitas de helado cubiertas de una pasta de arroz parecida a la de las empanadillas chinas al vapor que tanto me gustan, pero dulces. En la imagen veis dos bolitas aún intactas, perfectas, y el bocado de la tercera, que muestra su interior. Pedí un ejemplar de chocolate que estaba demasiado bueno, parecía una trufa de Goya helada; uno de coco algo insípido pero interesante gracias al envoltorio, y un último de té verde que no pude comer: ¡poseía un intenso sabor herbal y amargo! Al primer bocado pensé en Miss Potingues: es el postre perfecto para ti si no eres muy dulce y te apasiona el té.

En definitiva, toda una experiencia para disfrutar... solo o acompañado, en casa o fuera de ella.