9 de diciembre de 2016

Mi viaje a Oporto: VLOG & haul (breve) de compras

Acabo de disfrutar de unos días únicos en Oporto: me invitaron a impartir una conferencia en un congreso internacional con todos los gastos pagados excepto el viaje, así que decidí comprar un billete de avión baratito (pero con Iberia) el domingo por la mañana y aprovechar toda una jornada de turismo antes de aplicarme al trabajo...


En el último minuto mi madre decidió venirse conmigo, además le pidieron una conferencia desde otra universidad así que hicimos vida académica paralela, pero ese domingo lo pasamos juntas con mi tío Fiz que vino desde Vigo. Si me seguís en Instagram alguna de estas fotos os sonarán ya por lo que no voy a cansaros con ellas; no he podido resistirme a abrir el post con la apabullante vista desde el avión aterrizando en tierra portuguesa...


Sin embargo esta por ejemplo es nueva y además no la disparé yo. Increíble lo bonitas que son las fachadas cubiertas de azulejos en esta ciudad se ven en estaciones de autobuses, iglesias, catedrales, casas de barrio, ¡hasta cuartos de baños!
Y esta otra fotografía tampoco se ha publicado hasta ahora: me la hizo mi madre en un arranque de orgullo maternal mientras dictaba mi conferencia en el seminario, sobre una comedia histórica de Calderón.


Comedia que por cierto es una joya, Gustos y disgustos son no más que imaginación: la historia de una reina celosa que se hace pasar por su amante para enamorar a su marido. ¡Si es que mi dramaturgo favorito no se andaba con chiquitas!
La facultad de letras de la Universidad de Oporto me pareció muy artística, y junto a las vistas panorámicas, los músicos callejeros, los árboles otoñales..., son claros protagonistas en el vídeo vlog de este precioso viaje, "recién salido del horno":



Como habréis visto, nos hizo un tiempo de ensueño, brillaba el sol y los árboles aún lucían rojos. Y, como habréis visto también, pude visitar la preciosa librería "de Harry Potter" (que en realidad se llama Lello), y una juguetería antigua que hay en esa misma calle, la "Rua das carmelitas", y que aunque no haya servido de escenario para ninguna película famosa y no haya que pagar tres euros para entrar en ella, recomiendo vivamente.
De estas dos tiendas son tres de las cuatro compritas que hice durante el viaje:


En la librería te descontaban los tres euros de la entrada en tu compra, así que me llevé esta preciosa bolsa de tela, (ya conocéis mi afición). También, diez o doce parca páginas para regalar y un ejemplar de Mathilda de Roald Dahl en inglés. En realidad lo que me apetecía era llevarme los cantos de Beedle el bardo, de la amplia sección de Harry Potter, pero solo estaban editados en portugués.


En la juguetería compré esta caja de lata vintage para almacenar maquillaje en mi tocador, y un par de cajas más para regalar en Navidad de esta misma hechura: luego, cuando hubo que hacer la maleta, me dediqué a meter en ellas la bolsa de aseo, los calcetines y la ropa interior...
Y éstos fueron mis dos únicas compras en Oporto... hasta que llegué al Duty free del aeropuerto con una hora y media de antelación.





Quería llevar una botella de un buen vino de Oporto para mis tías, y por trece euros encontré un "Reserva especial" con una carcasa dorada que lo protegió durante el viaje y que luego puedo quedarme yo como recuerdo... Al final le acompañó también una laca de OPI, "Yoga ta get this blue", para que mi manicura en azul oscuro casi negro de Nails Factory (número 130) dure aún más:


En la foto de la izquierda (junto al nuevo esmalte pero sin él en mis uñas) veis que el sublime color 130 comenzaba a saltarse en la punta de mis dedos meñique y anular, fruto de hacer un poco el bestia ya que no llevo ni diez días con él puesto. En la foto de la derecha, veis los mencionados dedos esmaltados con una ligera capita de OPI: ni se nota la diferencia por lo que estoy feliz como un regaliz.
Y ahora, sí que sí... sólo me queda esperar mi cumple y la navidad intentando cerrar con buen tino el trimestre. ¡To be continued!

5 de diciembre de 2016

Colorete Sweet, Sweet Fantasy de Mariah Carey para Mac: dulce fantasía

Llevaba años, y no exagero, sin interesarme por una colección de Mac, a pesar de que hubo un producto de esta sobre dimensionada firma que reinó durante mucho tiempo en mi tocador: al conocerla descubrí la magia del tono marrón gris frío, o topo, y cómo engrandece y ahonda la mirada... Pero también he descubierto ya que existen alternativas a la mítica sombra Satin Taupe.

En el Corte Inglés de Nervión

El caso es que empecé a leer en blogs y redes sociales que habían lanzado una colección dedicada a Mariah Carey, que es una de mis cantantes favoritas. No te pega en absoluto, me dicen algunos, tal vez por ser ligeramente descocada (ejem)... Pero a mí me importan más las letras de las canciones, y las de Mariah son bastante románticas dentro de lo sensual, además de que sus ritmos y juegos vocales me parezcan hipnóticos.
Recuerdo que me regalaron su disco Music voz unas navidades hace mil años, y pasaba las horas escuchando canciones como "Hero" y."Wthout you", pero fue un poco después, al comprar un casette llamado números uno, cuando descubrí los que sin duda son mis temas preferidos de esta cantante: "Always be my baby" y, sobre todo, "Fantasy".



Una canción que melódicamente me induce a un estado de felicidad mágica, y su letra roza para mí el género lírico:y es que amo el significado de la palabra fantasía, que puede ser erótica o no tanto: en el Renacimiento, los poetas hablaban del "dulce fantasma", es decir, la pura contemplación de la persona amada en nuestra mente.

Pero sigamos con la colección de Mariah Carey para Mac: llegué a verlo casi el mismo día que había sido colocada... y ya estab agotados el iluminador dorado (que era demasiado para mí), y el gloss dorado que sí me hubiera gustado encontrar... El resto de los brillos labiales me parecieron demasiado claros, lo mismo me sucedió con las barras de labios de magnífico y centelleante envase, salvo una de ellas de un color ciruela escarchada muy navideño que me fascinó.
Pero el elegido sin duda para venir a reinar en mi tocador fue un colorete melocotón cálido, semi mate, que curiosamente responde al nombre de "Sweet, Sweet Fantasy":


Sweet, sweet Fantasy #NoFilter
Ya me tenía cautivada su color melocotón maduro y soleado, cálido pero no tanto como por ejemplo el Liberté de Nars o el Coralia de Nabla, dos rubores que he terminado regalando por falta de uso..., pero fue mirar detenidamente el dorado  envase y decidirme: ¡qué preciosa casualidad que mi producto favorito de la colección fuera bautizado con el título de mi canción preferida de la cantante que le da nombre!
Estrené este rubor poderoso en la última presentación de mi libro, la última del año creo, en un espacio fabuloso: la galería Cobertura Photo de Sevilla:


Realizó la fotografía  mi amiga Cris Abad, que está estudiando un master fotográfico por lo que dentro de poco será profesional. La luz no le acompañaba, pero en cambio tuvo ideas geniales como utilizar un columpio que había en ese maravilloso local. En ella se ve el rubor un poco quemado, de salud campesina, que este colorete de colección regála a las mejillas.

3 de diciembre de 2016

Carta a los Reyes Magos... inspirada en la fiesta Prestige de Sephora (VLOG)

Queridos Reyes Magos:

Como dijo una lectora de este blog, comienza la cuenta atrás, no solo para las navidades sino para mi cumpleaños. Ya sabéis que diciembre es mi mes favorito, y además 2016 ha sido un año muy especial, lleno de eventos literarios y de trabajo. Por eso, y por encargo de vuestros pajes más diligentes, mis tíos Eva y Javier, (que por cierto celebra hoy su santo), os escribo de nuevo.

Paleta de Nars

He caído subyugada por esta paleta de Nars: es la Cheeks & Lips, cuesta unos cuarenta y cinco euros (ya sabéis que las matemáticas y los número exactos no son lo mío), y es una auténtica belleza.
El colorete rosa palo me evoca poderosamente al desaparecido Penny Lane, el rojizo tiene el acierto de resultar un poco brillante, con ligeras micro purpurinas, y de poseer un matiz dulce, afrutado. El iluminador es frío y evidente y no hay nada así en mi tocador. Vamos, que lo necesito para vivir: lo tenéis en acción en el último vídeo que subí a mi canal, donde gloso la maravillosa fiesta Prestige de Sephora que me hizo descubrirlo:



Disfruté muchísimo y compré los que van a ser mis últimos productos de Benefit, porque he descubierto que la marca testa. En cambio, en la web Peta Latino dicen que el señor François Nars es vegano y que mi marca favorita es libre de crueldad, maravilla de las maravillas.

En el vídeo me paso todo el rato diciendo que quiero el labial Eat cake de Marc Jacobs, pero me lo he pensado mejor: no sé si MJ testa, es una marca bastante cara, y prefiero reponer el labial Dolce vita de... adivinad... sí... ¡Nars! Se me ha acabado y es un color labio tan bonito que asusta, además de que me la regaló uno de mis mejores amigos, el poeta Pablo Moreno, cuando fue de viaje de novios a Nueva York: me la trajo de Kiss & Make Up cuando no había Nars aquí en España, y ahora que se me ha terminado... la quiero de nuevo en mi neceser.
Ambos productos, paleta y labial, podréis encontrarlos en Sephora.

Colección de Navidad de Pandora

Por último, aunque esto ya lo veo como un capricho monumental, me he enamorado perdidamente del anillo Gota de diciembre de la colección de Navidad de Pandora. Ya sabéis, porque sois magos, que de esta marca no tengo nada porque sus pulseras y charms se me hacen carísimos, pero me fascinan sus anillos finitos y compré una vez uno con una piedra de cuarzo ahumado y no me cabía bien y en un arranque de generosidad en vez de buscar una platería para agrandarlo, lo regalé...


El anillo "Gota de diciembre" lleva mi nombre escrito, queridos reyes. Es azul... y brilla... y se llama diciembre... no digo más. En Logroño encontraréis Pandora en la joyería Álvarez, sí, esa que está al lado del Delicias frente al parque del espolón. Las tallas van de la 50 a la 58, creo que la 56 me servirá, porque corresponde a diecisiete milímetros de diámetro.
Y eso es todo, queridos reyes. Ya sabéis que en casa de mi abuela hacemos otra carta porque hay muchos pajes, y en ella pediré libros a lo mejor y alguna temporada de la serie Las chicas Gilmore, cuando consiga arreglar mi lector de DVD, pero estos son mis deseos más femeninos, más potingueros... ¡más makimarujos!


1 de diciembre de 2016

Compritas "it" en Natura: botella de cristal y silicona & cepillo limpiador facial

Cada vez adoro más las tiendas Natura.
En los últimos tiempos se han diversificado y, además de velas, tés y adornos étnicos ofrecen objetos pop, menaje coqueto, tazas de Mr. Wonderful... Y en vez de perder su esencia se han convertido no sólo en un local multimarca sino en un espacio "multiespacios" pero con un denominador común: el buen gusto con un punto diferente, extravagante, mezcla de psicodélico y vintage.


Tropecé con una de estas tiendas el domingo en Sevilla, cuando volvía del casco antiguo y pasaba por el Centro Comercial Nervión Plaza. Donde antes hubo un Coronel tapioca ahora lucía un flamante y diáfano local de Natura. Y, desde su escaparate, un precioso koala de peluche tamaño bolsillo me decía "quiéreme". Recordé lo bien que lo pasé con mi amiga Cuky en Zaragoza, en el local del centro Aragonia, recordé aquella tarde en Primor Fuencarral con La Tía Maruja buscando un koala color koala... y entré.
Junto con el koala, del que no puedo decir precio porque no lo recuerdo, se vinieron conmigo una botella de las de rabiosa actualidad para beber agua de forma segura y divertida..., y un cepillo facial que me está dejando obnubilada noche tras noche.


Por primera vez en mucho tiempo sentí que había hecho compras "it", no sé, las compras del momento. Qué tontería, ¿verdad? Supongo que si no me hubieran gustado y servido estos dos objetos, mis ojos no se habrían sentido atrapados..., pero saberlos tan de "tendencia" era parte de la magia o el hechizo, para qué nos vamos a engañar. Como diría Chenoa, soy humana.

Yo en la oficina tenía esta botella del Tiger, absolutamente adorable en su estética retro y en su tonalidad melocotón, y de plástico pero que al menos anuncia en un letrero que es "libre de PBA". Pero lo de mi amor por el cristal ya no atiende ni siquiera a motivos de salud: en el cristal todo me sabe mejor: desde el agua de grifo a la coca cola zero. Todo.
Así que me enamoré de este frasco de vidrio con funda de silicona, clon de las botellas BKR que son objeto de culto entre las celebrities, socialités,creadoras de tendencias y demás neologismos, y que ronda los cuarenta euros mientras que este ejemplar de natura me costó 9,95. Además de la ausencia de logo la única diferencia, y bien que lo siento, es que las BKR tienen una capacidad de medio litro y la que yo compré posee solo 350 ml, que para mí se quedan bastante cortos. Las había en varios tonos pero yo, por supuesto, elegí un verde agua, bautizado ahora como el color del lujo.




Estoy feliz como un regaliz con mi koala, que comparte un lugar en mi mullida cama con Jesusitodemivida, y la botella de cristal vestida de tonalidad "For Audrey" me llena de un absurdo pero intenso sentimiento de glamour cada vez que voy a rellenarla al aseo de la oficina..., pero sin duda la compra estrella, mi producto preferido de Natura en estos momentos y uno de los favoritos no ya del mes sino del año, creo, es este cepillo facial limpiador que también cuesta 9,95 euros y que está puliendo mi piel de forma suave y dejándola brillante, sí señoras, ¡y sin una sola rojez!
En Instagram me dijo una lectora que parecía un cepillo de bebés y precisamente ésa es la sensación. Un suave cepillo de bebés que limpia de forma eficaz pero con ternura infinita.


Viene en una caja de cartón color batido de fresa (y yo por supuesto hago¡ñam!), donde reza "Limpiador para tu cara bonita".
El cepillo en cuestión es blanco, y en la parte posterior tiene una zona rosa de silicona tipo Foreo Luna a la que no me acerco ni con un palo, porque eso sí que hace pupa a un cutis sensible como el mío... Las cerdas del cepillo deben ser de nailon finísimo y de acabado redondeado, porque acarician la piel. Y forman ese relieve tan bonito que aporta sensación de mullido..., pero que no os engañe: este artilugio limpia de verdad. Junto al ritual de belleza que estoy disfrutando, y que ptonto os descubriré, deja la cara "reluciente, fresca, "más bonita que un San Luis". 

29 de noviembre de 2016

The Body Shop Madrid & Nyx Sevilla: lo que me compré en el Black Friday

O "Black Fraile", como le llamó una gitana de mi tierra mientras anunciaba la bajada de precios en lencería fina al grito de: "¡bragas, bragas del black Fraile!" Inmenso el genio del Sur.
Este día singular me pilló viajando a Sevilla para acudir a un evento poético, así que no pensé comprar nada, imbuida en el ambiente artístico y familiar, más allá de un leve poticamello cibernético del que pronto espero hablaros, pero..., me equivoqué.

Mi amigo Lord Scutum y yo: Selfie en Sevilla

La primera compra la hice por pura necesidad, y de sobresalto.
Viajaba yo en el tren hacia mi ciudad, ligera de equipaje como dijo el poeta, es decir, con un weekend amarillo que guardaba dos conjuntos completos, y a mano una de esas bolsas de estilo londinense, con el logo de la UNIR, que guardaba un ejemplar de la revista In Style, una botella de agua, una bolsita de zanahorias (o crudités, que queda más pijo), y un neceser bastante cochambroso porque era de tela barata de propaganda, con un peine de madera, una pastilla de champú sólido de Lush  y..., como perfecto multiusos, mi recientemente comprado y flamante aceite de camomila de Essential´arôms.

No sé si al mencionar este último producto se masca ya la tragedia, pero inevitablemente el frasco se abrió inundando la bolsa, deshaciendo la revista que flotaba en la superficie hecha jirones, convirtiendo la pastilla en una fiesta de burbujas oleosas..., y dejando inservible la cutre bolsa de aseo: sólo sobrevivieron el peine de madera y la bolsita de crudités, ambos muy hidratados pero enteros y solteros (a no ser que se enamoraran entre ellos en medio del maremágnum...)

40% en The Body Shop

Llegué a la estación de Atocha para hacer escala de una hora al borde de las lágrimas, alcé los ojos y ¿qué descubrí? Una tienda de The Body Shop en lontananza, como castillo salvador que además anunciaba un cuarenta por ciento de descuento gracias al bendito fraile. Ya había pensado comprar allí una crema de día pues acabo de terminar la de equinácea de Nat´Aura, ¿por qué no también una de noche, un neceser y un champú?

Decidí probar la nueva hidratante de día de la línea de aloe vera porque posee una formulación propia de égloga pastoril; repetir con la crema nocturna de vitamina C que ya me fascinó en verano porque últimamente necesito este principio activo en mi vida; probar una talla de viaje de la golosa manteca corporal navideña de este año, de vainilla chai; y como entre las miniaturas de champú no se hallaba la de arándano, quise regresar a mi adolescencia y llevarme el champú de plátano: de todo ello hablaré en un post exclusivo.
De cincuenta y ocho euros que me hubiera costado todo en un día cualquiera terminé pagando treinta y tres: valió la pena. Los veinte euros ahorrados los invertí en un preciosísimo neceser de Tantrend, que también encontré en la estación.

Novedades de Nyx Sevilla

Al llegar a Sevilla me dejé atrapar por padres, amigos y ambiente poético y en toda la tarde del viernes volví a pensar en el grandioso descuento económico, y eso que la ciudad hervía de compras. Sin embargo el sábado bajé por un momento al Corte Inglés de Nervión y quedé alucinada al ver un hermoso espacio de Nyx, que aún ofrecía un descuento del veinte por ciento en sus productos.
Me llevé dos ejemplares de las que para mí son dos maravillosas novedades (aunque puede que lleven tiempo en el mercado y la no enterada sea yo): la gama Lingerie para ojos y las barras de labios líquidas de efecto metalizado, bautizadas como Cosmic Metals.

No puedo deciros cuál fue el precio exacto de lo comprado porque hice de reina maga también, pero en el cheque final ahorré once euros. Lo que sí puedo ofrecer son primeras impresiones:
Los Lid Lingerie pensaba que iban a ser mates y nada más lejos de la (maravillosa) realidad: suponen un velo saturado y metalizado de color en los párpados que dura, dura y dura. Me llevé un color topo y otro dorado, es decir, mis dos tonos favoritos para vestir los ojos. Los Cosmic Metals son atrevidos y sublimes: me llevé un cobre y un espléndido azul y en mi perfil de Instagram tenéis mis primeras fotos con ellos. Claro que no tardaré en reseñarlos como merecen: to be continued, ¡siempre to be continued!

25 de noviembre de 2016

Ya es Navidad... en Essence: "The Little Xmas Factory" & VLOG

Todos los años aguardo con ilusión la edición navideña de Essence. Es magia a precios accesibles, magia low cost: los envases te hacen soñar con chimeneas, tazones de chocolate y abetos... Toda tu infancia gira ante tus ojos, esos cumpleaños del dieciséis de diciembre, la espera ilusionada del Adviento... Todo, unas semanas antes, envuelto como con papel de charol para que lo disfrutes por adelantado, te sorprende al entrar en cualquier perfumería y en cualquier día del anodino mes de noviembre.

The little Xmas factory, paletita de sombras
Encontrar esta colección en el Beautik de Logroño, o en el Primor de Madrid, supone para mí el pistoletazo de salida a la dulce espera, parece alentarme, darme permiso para ponerme "de fiestas" ya por dentro.
Recuerdo a la perfección un labial rojo acharolado que literalmente "me bebí", una sombra dorada que me acompañó en mi neceser por años, cuando se me acabó la mítica sombra de ojos Etrusque de Nars, y que también terminé: los productos de las ediciones de Navidad de esta marca accesible e increíblemente creativa  invitan al coleccionismo pero yo siempre acabo utilizándolos como pasión, porque se mueven en un rango de color que mi amigo Lord Scutum definiría como "luz de vela" y que definitivamente es muy yo.

Los "chuaches"
Y con la colección "The Little Xmas Factory" se han superado, creando una paleta de ojos perfecta por muy poco dinero (cuatro euros con noventa y nueve céntimos), que en pocos días desapareció de la faz de las tiendas, convirtiéndose por tanto en objeto de deseo y culto: después de descubrirla no me extraña nada.
Cinco sombras que bien podrían ser una sinfonía de Navidad parecen cantar a coro: "Noël.. Noél... Voici le Redempteur"... No son más festivas porque ontológicamente no pueden serlo. Pero lo más sorprendente no es la belleza del color, que tratándose de Navidad y de Essence casi se daba por supuesto, sino su calidad altísima, debida tal vez a su textura cocida.
Ved mi primerísima reacción a tal obra de arte en mi último vlog, en el que camino por las tiendas de Logroño de la mano de una de mis lectoras, María Cárcamo, descubro Colourpop y por fin encuentro en Beautik la colección navideña más barata y bonita de este año:



Pero, si en un primer momento me sedujeron las tres primeras sombras, un marrón chocolate, un crema achampanado con cierto subtono gris y un perla irisado realmente bonitos, mis colores preferidos de esta paleta son claramente los últimos: un verde color abeto de Navidad mate y un dorado maravilloso, cálido y frío a la vez, pálido y con fuerza, un color como de vestido medieval con joyas bordadas en su escote.


Vais a perdonarme una foto tan casera, tomada al mediodía de un día lluvioso y bajo luz artificial, y sí, mea culpa: con cejas salvajes porque no tengo tiempo de ir a que me las arreglen, lo mismo que me ocurre con las uñas 🙈... Ainda mais, no acerté con el gel fijador (olvidé que cuando andan así, lo mejor es fijarlas con cera incolora y hacer como que no existen, pero no... yo encima les doy vida y color).

Y aún con todo he superado mis escrúpulos porque quería enseñaros cómo quedan estas dos últimas sombras, aplicadas con los dedos en el autobús que me llevaba a la oficina, entre semáforo y semáforo, sin más base que la sombra champán de la paleta aplicada, también a dedo, por todo el párpado móvil... y retratadas cinco horas después, en el momento del almuerzo.
Alcé los ojos ante el espejo asesino de nuestro cuarto de baño y casi me asusté. Porque la belleza ya de por sí perturba, pero si es low cost, directamente nos hace caer en el desvarío.

23 de noviembre de 2016

Rubores de Wet'n Wild (3,99€), ¿clones de los de Nars (31€)?

Hace unos días Pórpora Porpita publicó en su Instagram una fotografía en la que comparaba el rubor Rose champagne de la firma Wet´n Wild con el colorete Madly de Nars.
Eso quería verlo yo con mis ojitos, pero en Logroño resultaba harto difícil... hasta ahora: Beautik ha traído a mi ciudad todo un mueble expositor de esta marca, lo que supone una doble alegría para mí: parece que su traspaso no es tan inminente como temíamos en verano...

 Lo prometido es deuda:
look con First love de Benecos + Rose champagne de W´nW

Así que allí fui a descubrir el universo del colorete "low cost" en un sábado inolvidable que quedará inmortalizado en un inminente vlog de mi canal de YouTube, en muy buena compañía...

El mencionado color Rose Champagne me encandiló tanto que me lo llevé a casa, aunque yo diría que es más rosa piel y menos marrón que el Madly, lo cual resulta fantástico, más una ventaja que un defecto, porque los matices demasiados pardos ensucian mi piel: en mi opinión, Rose champagne se asemeja mucho a Madly en sus respectivos envases, pero una vez aplicado me recuerda al tristemente desaparecido Penny Lane, también de Nars, solo que en formato polvo y con un embrujador acabado metálico, brillante: puedo prometer y prometo que en la imagen que abre esta reseña no llevo otra cosa que Rose Champagne en mis mejillas.

Luster vs Apri-cute in the middle

Pero también me fijé en el resto de rubores que nos ofrece esta marca, y entre todos hay dos que sí puede afirmarse que son clones idénticos de otros respectivos coloretes de Nars, al menos en cuanto a su tonalidad; en primer lugar, el "Apri-cute in the middle" evoca intensamente a mi amado Luster, por un precio diez veces menor; posee ese mismo sustrato melocotón bronce y un halo dorado similar:


Chuaches empíricos

Del mismo modo, descubrí que el colorete rosa de la colección, que responde al inspirado nombre de "Fantastic plastic pink", posee el mismo y adorable matiz algodón de azúcar que caracteriza al famoso Angelika de Nars, incluidos los tropezones de "glitter" en su superficie:

Angelika Nars Vs Fantastic Plastic Pink Wet´n Wild

En este caso incluso me quiso dar la impresión de que la versión de Wet'n Wild era más pigmentada, aunque puede deberse a que su textura es satinada y no semi mate, como ocurre con Angelika pese a la purpurina plateada que lo recubre. La verdad sea dicha: me arrepentí un poco de esta compra de Nars, algo que con mi firma fetiche no suele sucederme, porque en mi piel no se funde con tanta facilidad como debiera (como hace e, por ejemplo, Luster, Orgasm o Taj Mahal), y porque una vez integrado en mi piel pierde algo de su matiz rosa frío.

Chuaches empíricos

En la fotografía veis la aplicación de Angelika arriba, y la de Fantastic plastic pink abajo: puedo aseguraros que no viró a otro tono y que no perdió color, por lo que es muy posible que se convierta en mi colorete rosa de cabecera.
Debo aclarar por último que en todo momento he estado hablando solamente del color, del asombroso parecido en las tonalidades, pero no pretendo en esta reseña menoscabar la calidad ni la genialidad creadora de una casa como Nars, por la que todas mis lectoras conocen muy bien mi reiterada y reconocida debilidad.

21 de noviembre de 2016

First love de Benecos: el labial rosa más dulce del planeta, y VLOG Especial #BioCulturaMadrid

Recientemente asistí junto a mis colegas y amigas, las bloggers Subflava y La Tía Maruja, y por vez primera en nuestras vidas, a la edición de la feria BíoCultura que se celebraba en el ferial Ifema de Madrid. La experiencia fue inenarrable. Descubrí la marca artesanal Aromas de té, de la que hablaré muy pronto, y la marca de cosmética orgánica Amapola; me compré un embrujador anillo de ámbar... y una deliciosa barra de labios color batido de fresa de Benecos.

First love... amor del bueno

Una dulce modalidad de rosa que, a nada que rastreéis este espacio, sabréis que junto al color melocotón y al tono labio forma mi triada mítica, mi obsesión cromática en cuanto a labiales. Pero si el matiz melocotón abunda en el mercado, y los labiales color labio han proliferado desde que las marcas de gama media se lanzaran a intentar clonar la inimitable barra Dolce vita de Nars..., el color batido de fresa no suele ser habitual.
Me explico: abunda el tono rosa en general, chicle, neón, fucsia, bebé..., pero este matiz Pastelito de la Pantera Rosa que tanto me fascina no suele encontrarse, por eso en cuando lo vi en la feria, y la señorita se ofreció a limpiarlo para mí, no dudé en probármelo, como veréis ahora mismo en mi nuevo vlog:




Y, como bien predijo Subflava, el resto es historia: me lo llevé a casa, y desde entonces no he parado de utilizarlo. Es un rosa hecho para mí. Es inocente pero tiene fuerza. No brilla ni posee una cremosidad excesiva, de esa que te hace sentir incómoda por parecer que el producto va a derretirse en tus labios o resbalar por tus comisuras, de hecho diría que su acabado está a caballo entre un satinado y un semi mate.
Dura muchísimo: eso ha constituido toda una sorpresa para mí, porque yo ya conocía (y amaba) otro labial de la firma, el Pink honey, un tono labio desnudo pero con personalidad, más color miel que rosado, que tuve, gasté y repondré algún día porque me encanta, pero resulta más cremoso, brilla más y quizás por eso dure muchísimo menos.



Pero no son solo su tonalidad ni su textura las virtudes que me han hecho enloquecer ante esta tierna barra de labios: también priman el precio, que rondaba los siete euros, la calidad del producto, que cuenta con el sello Ecocert y, sobre todo y ante todo, su imbatible nombre: ¡First love! Quien así lo ha bautizado es un artista: en el imaginario colectivo de aquellas mujeres que disfrutamos de nuestra adolescencia a finales de los ochenta, brillan ahora y por siempre los primeros acordes de aquel mítico anuncio de Cocacola. first time, first love...
Y sí, me parece un tono ideal para iniciar una larga y prolífica historia de amor con el maquillaje ecológico, con la marca Benecos... y con la magnífica feria #BioCultura.

18 de noviembre de 2016

Look "Recital en Pampaluna": manicura, cabello y piel impecables

Hace exactamente una semana me invitaron a Pamplona, a presentar mi libro en el Colegio Mayor Belagua de la Universidad de Navarra.
Fue inolvidable la alegría que vi en el público, descubrí esa misma admiración que yo mostraba a mis veinte años, edad de la mayoría de mis agradecidos oyentes. Pensé:"he llegado", y no en el sentido de triunfo, sino escuchando con emoción intensa esa voz que te susurra en el interior: "has recibido mucho, ahora te llega el momento de dar".


Grabé los momentos previos y los posteriores, que pronto veréis en un vlog sobre mi visita a la feria Biocultura en Madrid, pero me quedé con la tristeza de no haber pedido a alguien que me grabase recitando: cuál sería mi sorpresa cuando el genial Santi Soriano me envió este magnífico, soberbio, evocador vídeo del acto poético, que aúna las virtudes de profesionalidad y brevedad:




Gracias a él he podido rescatar la fotografía que abre este post, para ofreceros algunos detalles de mi look.
En primer lugar las uñas: en el vídeo se me ve mover las manos y al visionarlo me alegré de haberle prestado atención a mi manicura, pese a todos los obstáculos que encontré en el camino: las llevaba rojas, de Nails Factory (creo que en el tono número cinco), pero hacía casi un mes que me las hicieron y no conseguí hora para adecentarlas..., por lo que en un último intento desesperado entré en Kiko y me hice con un esmalte rojo para repasar puntas y raíces: el número trece, que posee ese mismo tono Ferrari flamante aunque con un matiz algo más anaranjado.


En segundo lugar, la piel. Me maquillé al mediodía con el prodigioso y baratísimo maquillaje en gel Fresher skin de Rimmel London, aplicado con la esponja Flat Edge Blender de P.S. Pro (Primark): pareja estupenda que regala una tez impoluta, limpia, fresca para toda una jornada; y no necesité reaplicar.
Este maquillaje me gusta más que el Double Wear de Estée Lauder en cualquiera de sus dos versiones, más que la base Sheer Glow de Nars, más que la Born this way de Too Faced..., y cuesta infinitamente menos. Amor es lo que siento en estos momentos, y la
o recomiendo con los ojos cerrados.

Por último, el pelo: me lo había lavado aquella mañana con el champú de la gama de arándanos de The Body Shop, que para una cabellera decolorada es la mejor opción porque carece de sulfatos y siliconas pero contiene aceite de lino, de pracaxi y extracto de los arándanos que lo bautizan; había secado con mi secador Miniphon Fantasy con boquilla estrecha para lograr el tupé, y por la parte de atrás me atreví por vez primera en mi vida a aplicar espuma para definir mis ondas naturales: la marca elegida fue Aussie y no puedo estar más contenta con el resultado.

Fue una noche encantada, junto a la chimenea, presentada por el genial profesor de la Universidad Javier de Navascués, y rodeada de chicos y chicas increíbles con los que luego compartí copas, risas y confidencias en la mágica noche de Pampaluna.

17 de noviembre de 2016

Ya es Navidad... en Kiko: la alucinantemente bonita (y cara) colección de Kiko Milano

Se acerca mi época del año favorita. El último viernes de noviembre se iluminarán las luces en mi ciudad, los bazares han llenado ya sus escaparates de abetos, y a mis perfumerías de cabecera han llegado ya las colecciones de Navidad, dulce Navidad: verdaderamente, una de las palabras más dulces del diccionario para mí.



La edición limitada navideña de Kiko me ha dejado con la boca abierta. Por sus envoltorios, su calidad y sus precios. Las analistas más exigentes no tardarán en proclamar que estos últimos subieron como la espuma, así que ya os aviso yo antes: si estos productos han adquirido para mi gusto un nivel cercano a Mac y un packaging propio de Guerlain, los precios no le van a la zaga.

Quince euros por los labiales (que no pienso pagar), dieciocho euros por los coloretes (que aunque me parezcan un exceso pagaré gustosamente porque llevaba mucho tiempo sin ver algo tan bonito), y otros quince euros por los tríos de sombras de tipo mineral, el precio más ajustado en mi opinión porque tres por cinco es igual a quince, así que sale a cinco euros la sombra cocida y la verdad, merecen este desembolso..., con los ojos cerrados.



Creo no equivocarme al afirmar que, para una mujer amante del maquillaje, no hay nada que le haga soñar tanto como una polvera de lujo, y eso es lo primero que nos ofrece la marca: rojo Navidad para vestir la piel del rostro y plata futurista para llenar de color los párpados, se trata de un envase compacto, resistente y de buena calidad pero sobre todo ¡hermoso a nivel síndrome de Stendhal!
Y lo que nos aguarda en el interior no resulta menos bueno ni menos bello, aunque sí que sea menos barato que en otras ocasiones; he aquí los tres trascendentales metafísicos aplicados al terreno de la cosmética, aunque, ¿barato y verdadero viene a ser lo mismo? Para muchos consumidores puede ser que sí.




Filosofías aparte, los tríos de sombras cocidas son tan bonitos que duelen. Y, como podéis apreciar en esta fotografía, su pigmentación es poderosa: estamos hablando ya de calidades más cercanas a Mac que al low cost donde se enmarcaba la firma hasta ahora.
Se declinan en una gama rosada/vino, una gama neutra en la que sobresale un color topo sublime que he "chuacheado" en el extremo derecho del dorso de mi mano, y la que va a ser en mi opinión una de las armas de color más deseadas en este invierno: el trío número uno, un degradado de radiantes grises humo y antracita acompañados del blanco reluciente más pigmentado que mis ojos hayan visto en los últimos tiempos.



Lo quiero, entra directo en mi lista de deseos, porque siento hacia él un deseo cuasi carnal, y será ¡mío! Como mio será el colorete iluminador número uno: por si no fuera poca maravilla su polvera cercana al concepto de lujo elegante de Guerlain, ofrece un tono melocotón pálido irisado, soleado, ultra luminoso y surcado por mil burbujas de oro que se funden en el color final.





Creo que por vez primera voy a pedir una tarjeta regalo de esta casa por mi cumpleaños aunque, para qué engañarme, no voy a esperar tanto. Pensaba hacerme con ambas polveras en el Black Friday y resulta que estaré en Sevilla ocupada en menesteres poéticos..., así que a lo mejor es cuestión de días o de horas, ¿quién sabe? La próxima vez que hable en este espacio de Kiko será, Dios mediante, para ofrecer un look pre navideño con estas dos joyitas.

15 de noviembre de 2016

Manteca natural de coco, vlog medieval e ideas descabelladas

Cuando me decoloraron el pelo hace un par de semanas, por primera vez en mi vida creo recordar, me traumaticé un poco (¿de dónde imaginaba yo que salían las mechas nórdicas de peluquería?), y tomé conciencia de lo importante que era hallar algún mejunje milagroso para cubrir mi pelo con ríos de hidratación.
Tras sesudas discusiones conmigo misma di con la solución... (Mentira cochina, la solución me cayó del cielo sin yo esperarla, como un buen regalo): ¡manteca de coco natural de la marca Jabones Artesanos de Asturias!

Productos artesanos de Asturias

Fue durante un paseo con mi amiga Cris por el casco antiguo de Logroño, tropezamos con una feria medieval y, tras servirnos una deliciosa piña colada bien cargada de "plomo" (a la una y media y después de misa, va a ser verdad lo que dice Navascués de que soy una mezcla de anarquista y clásica o tradicional), descubrimos una caseta de jabones artesanos que nos dejó prendadas.
Compré un contorno de ojos ideal pero por ahora no voy a añadir nada a las primeras impresiones vertidas en el vídeo que a continuación os presento, combinación de vlog y reseña: le dedicaré un post dentro de un tiempo, o unas líneas en alguna entrada sobre ritual de belleza, o en la siguiente entrega de la saga "Aún sigo enamorada".




Pero sí quiero detenerme en este precioso tarro de manteca de coco natural, porque de él me gusta todo: el envase, coqueto y casero a la par. El tamaño, lo suficientemente generoso pero no inmenso para que la manteca no se ponga rancia. La textura: el invierno es el momento ideal para utilizar esta manteca porque se halla en un estado semi sólido y se puede tomar la cantidad justa. Y el aroma: huele a coco de verdad, sin intensidades artificiales.
Nunca lo utilizo como acondicionador, producto con el que "no me hablo", sino como mascarilla pre lavado: si tu pelo es fino o graso este es el truco del almendruco. Y luego como producto de acabado pero en proporciones ínfimas.

Y ya que mi pelo está decolorado..., he tenido por primera vez en mi vida ideas descabelladas: me encantaría teñirlo con alguna de esas mascarillas de fantasía que duran unos ocho lavados, y conseguir ese tono rosa pastel, a medio camino entre el efecto Pequeño Poney y el color pastelito de la Pantera Rosa que triunfó la pasada temporada bajo el sugestivo nombre de Strawberry Blonde, ¡rubio fresa!


14 de noviembre de 2016

Nuevos proyectos: Instagram, nuevo blog y los vídeos que vendrán

He disfrutado de lo lindo de mi fin de semana viajero: presentación de mi libro en Pampaluna, encuentro con bloggers y visita a la feria BíoCultura en Madrid. Tengo material para dos vídeos de la saga"Adaldrida's life": el que narra mis andanzas en esta reciente excursión y un "vlog" de domingo con Cris en un mercado medieval que han organizado aquí en Logroño, pero eso será, como diría José Mota, "mañana".

Un momento de mi fin de semana y una foto de mi IG

Mientras tanto os cuento que me he abierto un instagram (pincha en el nombre y estarás allí, soy @makimarujeos), y me lo estoy pasando pipa. Yo no era muy de redes sociales, de hecho ni tengo ni tendré Facebook, y en Twitter soy más que intermitente, pero amo hacer fotos: ¡ya era hora de que se pusiera de rabiosa actualidad algo que me apasionara a mí!
También he cerrado definitivamente El blog de Adaldrida, no lo eliminé pero no voy a actualizar más, estoy en otro momento y ese espacio lo abrí en una época de enorme sequía poética, por lo que fue mi manera de experimentar con la prosa y lo "regaba" a diario, cosa que ahora no puedo hacer..., amén de que entre tanto volvió a mí la inspiración en verso y he publicado un par de poemarios nuevos.



Pero me daba cuenta de que me apetecía hablar de literatura, mi madre, Enrique García-Máiquez, Ángel Ruiz y algunos más me lo pedían insistentemente, así que he abierto lo que yo llamo un "hilo moderado", es decir, un espacio para actualizar una sola vez a la semana, el sábado o el domingo, compartiendo un apunte, artículo o reseña sobre algún libro bonito que nos haga disfrutar, o un relato que nos haga sonreír. Aquí tenéis mi nuevo blog: Un libro para ser feliz.

P.S.: este es mi post numero 1010: ¡mil diez! Gracias a todos y todas mis lectores y lectoras...