22 de junio de 2009

¡¡¡CHANEL!!!

Últimamente me estoy acercando a Chanel. Alerta roja máxima, esto es un peligro público, porque supone una nueva tentación. La verdad es que en los últimos tiempos me doy bastante miedito, yo que soy tan fiel tan fiel tan fiel en estas cosas, y la maison francesa no entraba en mis paseíllos cosméticos... hasta ahora: de verdad que no puedo con la life. Todo comenzó de modo inocente, con la búsqueda de un lápiz de ojos. LLevaba mucho tiempo buscando un khol de color chocolate, ya que es el tono de delineador que mejor me va. Durante mucho tiempo, años y años, usé el Praliné inventif de Bourjois, pero al final me resultaba demasiado duro. Estaba dándole vueltas a la idea de probar el Chocolate Lava de Too Faced cuando, de repente, se hizo la luz en mi cerebro y me dije: ¿por qué no el Ambré de Chanel? He escuchado tantas buenas opiniones de este mítico marrón de Chanel, un tono oscuro entre rojizo y chocolate, y tenía la oportunidad en bandeja... Mi ángel bueno me susurró al oído "cuidadito, eso es abrir una nueva página en tu mundo potinguil". Chanel da miedo, la verdad. Ese corner tan pulcro infunde respeto, y también esos precios tan altos y esos envases en negro lacado y oro. Pero entonces confluyeron dos hechos astrales en mi vida: En uno de esos días tontos en los que los ojos se prenden en bellezas imposibles, me quedé admirando en el stand la mítica laca Rouge Noir, clásico clasiquísimo de la firma, rojo oscuro rabioso pero con un punto de dulzura afrutada. (Rouge noir, foto sacada de este blog). Los pintauñas de Chanel siempre me han atraído, es cierto. Al mismo tiempo, me infunden ese temor casi sagrado que acabo de mencionar: creo que es la única razón seria por la que no me haya hecho hasta ahora con ninguno. En realidad, la primera laca de Chanel de la qué me enamoré perdidamente fue la Tulip Noir, que descubrí en mi viaje parisino de final de tesis, y que no se vino conmigo a casa por no sé qué ascéticas razones: no sé cómo me contuve... Es este: La foto, 100% fiable, está sacada de Make up Bag. A pesar de que me resistí, la victoria momentánea fue más bien una emboscada, porque en mi retina quedó marcado el tono de esmalte como grabado con fuego. Y entonces, justo entonces, me fui al cine a ver Cocó Chanel. Película a la que le sobran las tres cuartas partes, en mi opinión. Yo no sé si la pobre Cocó empezó su vida laboral siendo poco más que una cortesana, pero si es así, vamos hombre, un poco de respeto al mito... y luego todos esos discursitos de "yo soy muy libre y rebelde y no quiero ser la mujer de nadie", vamos vamos, y mientras tanto te acuestas con un hombre que te da casa y comida, ¿esa es toda tu revolución? Dios nos libre de tales feminismos. En cambio toda la parte de cómo empezó a hacer sombreros, sus ideas tan novedosas en cuestión de ropa femenina, la sobriedad y elegancia y ausencia del opresor corsé, todo eso es lo que me pareció mejor de la película. En resumen: cayó el khol Ambré. Precioso desde todo punto de preciosidad. Hay que tener cuidado porque se corre un poco, es bueno para trazar una línea gruesa y difuminarla en plan ahumado. Esto es lo que le sucede a los lápices Kohl en general, como al Smolder y al Teddy de Mac, que son geniales para hacer sendos ahumados en negro y en bronce, pero si quieres una raya finita y fija mejor vas buscando otra cosas... los Aqua eyes de Make Up For Ever, por ejemplo. La laca aún no ha caído: estoy debatiéndome. ¿Qué otras cosas de Chanel me gustan...? Diré primero las que en mi opinión no merecen la pena, algo que, vistos los precios, es siempre una alegría: No valen lo que cuestan los coloretes ni las sombras, cuyo proceso de cocción es semejante al de Bourjois, así que suelen "ponerse duros". Tampoco me parece acertado invertir en sus fondos de maquillaje: ninguno es libre de aceites y casi todos buscan un efecto de cara hidratada que estará muy de moda, pero en verano es un desastre. Tampoco me gustan mucho sus labiales. En cambio, los gloss valen su peso en oro. Yo tengo uno de la colección Celestes, el tono Júpiter: rojo sandía con chispitas doradas y azules. Muy alegre para el verano y bastante denso, nada translúcido... Tengo también el Aqualumiere en tono Palma (nº 72), ya sé que no es brillo sino barra de labios, pero tiene esa textura acuosa tan típica del gloss... Es un color caramelo de naranja con chispitas, fue un regalo y le he dado muchísimo uso. El mítico mundo Chanel... ¿habré abierto la caja de Pandora?

19 de junio de 2009

LA CRISIS Y LA ORDEN DE ALEJAMIENTO

Fue directa. Gris, elástico y con lentejuelas. Leticia se lo había recomendado. 9,90. Perfecto para el vestido de seda estampada. Lo buscó afanosamente en la sección de cinturones. De estrellitas, talla única, con cuerdas, superanchos, un elástico mini de colores variados... El gris no aparecía. Preguntó a una dependienta: segunda planta, sección Trafaluc. Antes de dos minutos Puchita ya había localizado, desenterrado, desenrollado y comprobado la calidad de su objetivo. Con su nueva adquisición se dirigió a la caja. Miró detenidamente a su nuevo accesorio, no le faltaba ninguna lentejuela y comprobó de nuevo el precio. 9,90.
Había cola. Las colas son espantosas, no sólo roban tiempo sino que además fomentan la reflexión. Lo miró de nuevo y un leve remordimiento le recorrió la espalda. Era tan imprescindible como innecesario, quedaban sólo unas semanas para la rebajas y la cifra 4 millones sigue aumentando. Rápidamente levantó la cabeza buscando una excusa que le disipara los remordimientos. Ahí estaba su excusa, el vestido tan ideal con los zapatos de alza y taconazo continuaba colgado en la percha con un precio mucho, mucho más elevado. ¡Eso!, pensó, no me estoy comprando "aquello" y reconsideró a su nueva adquisición como justificada. ¿Y si no llega a las rebajas?. No, no podía arriesgarse y se aseguró de estar bien colocada en la fila.
De repente, una mujer que parecía estar devolviendo su herencia en prendas diversas, paralizó la cola situación que le invitó de nuevo a la reflexión. "La elegancia es sobria", "reciclar es un arte", "estrenar ropa continuamente es vulgar". Cuando ya parecía que toda su artillería de argumentos disuasorios a la compra estaban ganándole la batalla recordó el suplemento de su revista de cabecera "los 5oo imprescindibles de este verano". "9,90"- Le dijo la dependienta y Puchita sacó la tarjeta, firmó el ticket, recogió su bolsa y salió de Zara como una autómata.
Al cruzar la calle le invadió un sentimiento de derrota. Toda su "artillería de autodisuasión" había fracasado. Quizás tendría que haber hecho caso a aquel sabio consejo "mantén el combate lejos de los muros de la fortaleza". Lo siento querido Amancio, pensó, pero de ahora en adelante me decretaré "orden de alejamiento" y no me acercaré a menos de dos manzanas de tus escaparates. El tiempo de la "Visa fácil" pasó a la historia y, estoy segura de que encontrarás en esta situación, en "la orden de alejamiento", las bases de un nuevo éxito profesional, o tal vez, de un gran logro personal.
Pretty Woman

15 de junio de 2009

Verano: sombras tropicales, polvitos de sol y gloss

El terrible calor quita los ánimos hasta a las más aguerridas frikis del maquillaje, y nos aplatana, desilusiona, acalora y amedrenta. ¿Qué podemos hacer para no caer presas del "chacha look" consistente en moñete, pantuflas y cara sudorosa y sin pintar? Yo propongo la Triada: sombras tropicales, bronzer, brillo en los labios. Y en un santiamén, listas. Las sombras de colorido tropical son: verde ácido, verde menta, naranja, turquesa, melocotón y amarillo, este último usado con mucho tiento. Hay que encontrar un amarillo primario, puro, a ser posible mate, para que no te regale el temido efecto "hepatitis B". Creo que Deliplús, en Mercadona, tiene un amarillo así. Sephora ha sacado una paleta llamada Play & Mix este verano, con un naranja, un menta, un azulón y un moradito que son muy apañados, cuesta 15 euros. Como naranja también me parece perfecta la sombra naranja del dúo Mediterranée de Nars. Como verde menta, el lápiz Minted de Mac difuminado o la sombra verde del dúo Misfit de Nars. De verdes ácidos y verdes amarillos, tenemos la sombra Swimming de Mac o las sombras Sour Lemon, Lime y Bio green de Mac Pro. Si vas a usar los polvos de sol como base, esto es, que no vas a poner nadita debajo (verano obliga), te sugiero que limpies e hidrates bien la piel para no quedar con el moreno a ronchas, y elijas un bronzer muy natural y mate. Si eres toda una profesional, puedes aplicar los polvitos según el método del tres: dibujando un tres invertido a cada lado de la cara, sien-mejilla-barbilla. Vale, esto es lo que sugieren todos los expertos, pero si eres patosa como yo, te aconsejo la tradicional forma de cruz: Frente-nariz-mentón/Pómulo-nariz-pómulo. Y ahora viene la Gran Duda... ¿qué polvo de sol me compro? Yo usaba uno de L´Oreal llamado Glam Bronze que era precioso, dejaba un moreno satinado, como jugosito sin llegar a brillante, en plan dorado playero que era una delicia. El Glam bronze de mis desvelos sigue existiendo pero reformulado (palabra terrible), y ya no me gusta. Por una vez en la vida, debo decirlo bien alto: Tampoco me gustan los polvos de sol de Mac ni de Nars. Mi piel se los come, no se funden bien en mi cara. Este año me he decidido por fin y, aprovechando el pago de un trabajillo, ¡he comprado los polvos de sol Monsieur de Jean Paul Gaultier! Cuestan un egg y la yema del otro, como leí en algún sitio, ¡40 eurazos! Pero valen la pena. Sólo hay que hacer coincidir el desembolso con alguna fecha especial: paga extraordinaria, nacimiento de sobrino, licenciatura de hermano, boda de amiga. O mejor aún: regalo de marido, novio, concubino o apaño de lunes y miércoles. Son absolutamente mates, sí, pero su color no es plano sino maravilloso, moreno natural saludable, tentador... no hay adjetivos suficientes para describirlo. Y duran todo el día puestos. Desprenden un ligero aroma masculino (en realidad son para hombres, por eso resultan tan naturales), pero el olor se va enseguida y es muy fresco y discreto. Trae dos brochas de gran calidad... mirado así, su precio es razonable, porque las brochas buenas valen un dinero y este pack viene con dos: una kabuki de pelo natural y mango negro de cerámica que es una delicia, quizás algo espesa y grandota para nosotras las mujercitas pero, usada con mano ligera, resulta muy útil ya que abarca todo el rostro. Y una pequeñita monísima para los retoques. Ya estáis tardando en ir a la perfumería más cercana. Los brillos de labios me gustan trnslúcidos y... ¡baratos! Me suelo comprar los de Essence, que cuestan dos euros y medio, hidratan el labio y huelen riquísimos. Tengo tres: un gloss crema en tono Cocoa butter, chocolate claro, de olor delicioso a cacao maravillao. Un rojito transparente llamado Glossy lipbalm en Sparkling Cherry, huele a gominola de cereza. Y un gloss de la edición limitada de este verano llamado Wild Orchid, muy translúcido y brillante, con un ligero reflejo rosa fucsia grosella. De Mercadona tengo el gloss que han traído para el verano, Bronzingold número 01, melocotoncito rosado con reflejos dorados. Me lo regaló mi amiga Merl por mi santo y sale también por unos dos euros y medio. Brillos más caros sólo tengo dos: nada de Chanel, Dior, Nars etc..., porque todos me duran un segundo en la boca y no quiero derrochar más de lo debido; pero sí vale la pena el Mood Swing de Too Faced (17 euros). Yo le tengo mucho cariño porque me lo compré para la boda de mi amigo Pablo, pero es que es precioso. Se supone que cambia de color dependiendo de tu estado de ánimo (en realidad tiene que ver con la temperatura de la piel, claro.) En mis labios queda un rosa subido, como de tarta de fresa, y muy muy transparente como a mí me gusta. La noche es el único momento en el que me permito color potente + brillo, un binomio que a la luz del día me hace parecer una cabaretera barata. Para la noche tengo el gloss Russian red de Mac, un rojo espectacular que hace que los labios parezcan de charol. Eso sí, para entonces me olvido del sol de bote: moreno en mejillas y rojo frío en los labios no es una buena ecuación.