31 de diciembre de 2010

Por menos de 25 euros... despido el año de lujo con Kiko

Hay personas que sólo son felices si tienen algo que los otros no pueden poseer, y a eso le llaman lujo. Un diamante, un traje vintage de la maison Dior. Desde la vitrina o la percha el objeto brilla, y en sus destellos dice: soy tuyo, tuyo tuyísimo, y el resto de tus vecinos, amigos y colegas no pueden llegar hasta mí porque carecen de dinero y distinción para comprarme... Hay otras personas para las que el lujo es igual a belleza. Belleza sin más. Hombres y mujeres que piensan que el maquillaje es arte, y no dudan en pagar treinta euros por el colorete Taj Mahal de Nars... o sólo siete por una deslumbrante máscara de pestañas de Kiko. Si en el dos mil once los señores del grupo Shiseido decidieran rebajar el precio del rubor de Nars en un veinte por ciento, no por ello dejaría de ser el mejor colorete del mercado y todo un lujo, donde lujo significa color exquisito.

Mis ojos despedirán el año de lujo... por menos de veinticinco euros. Ayer estuve en el centro comercial Parque Rioja (Logroño), donde han abierto una tienda Kiko, y me hice con la preciosa paleta Cool Indigo Eccentricity y con el rímel top coat False lashes concentrate.

La máscara tiene un goubillón en forma de bola ovalada, y la paleta además de tener un envase precioso contiene cinco sombras intensas y pigmentadísimas:

Hay un morado de base azul, un malva y un esmeralda realmente bonito...

... un verde lima dorado muy luminoso y un amarillo cálido casi mate. Esta preciosidad cuesta 16,95 euros.

La máscara es de un color negro intenso y mojado, pero deja las pestañas muy limpias, nada densas. Como bien ha dicho Nuria en los comentarios, no se trata de rímel propiamente dicho sino de un "top coat", un producto para aplicar por encima y lograr un gran acabado... pero yo me salto el primer paso porque, aunque tengo las pestañas escasas y cortas no me gusta cargarlas. Lo que este rímel-no-rímel aporta es longitud, muchísima longitud. Peina, define y alarga hasta el infinito y más allá... todo ello por siete euros con cincuenta.

Para este "no look" he dejado del lado la base de maquillaje o el colorete... tan sólo llevo en los labios la barra 92 de Kiko. Es un rosa entre nude y baby, el más bonito que he encontrado hasta hoy. Deja el labio hidratado, cremoso y con una dulzura inocente que compensa el exceso en los ojos.

28 de diciembre de 2010

Por menos de dos euros... bálsamo del tigre

Hace un par de semanas mi amiga Marie Christine me contó que tenía un tremendo dolor de cabeza y que iba a comprar bálsamo del tigre en el bazar chino de su calle. Yo nunca había oído hablar de semejante bálsamo y mi curiosidad cosmética se disparó. "Sí, repuso ella, es un mejunje chino de hierbas y por lo visto ha aliviado el dolor de ciática de un amigo que tenemos en común." Al día siguiente llamé para interesarme por ella... y por los resultados de la pócima. ¡Funciona!, me anunció, más feliz que una perdiz. "Eso sí, no sé si lo he utilizado del todo bien porque todas las instrucciones estaban ¡en chino!" Estas palabras, como puede suponerse, aumentaron mi curiosidad. "Y otra cosita: el bálsamo no está expuesto en ningún escaparate ni estantería, tienes que pedirlo a la vendedora y ella lo saca de un cajón..."

El 24 de Diciembre llegué al Norte con un ligero dolor en el brazo de tipo tendinitis, dolencia a la que todos somos propensos en mi familia, y aproveché la circunstancia para buscar el misterioso bálsamo. Bajé al bazar chino de la calle de mi abuela, que se llama "Elegancia" y mi abuela denomina como "un chino indecente" porque no le gustan este tipo de tiendas. Me miraron de arriba abajo y tras preguntarme por los síntomas de mi afección sacaron de un cajoncito un tarro diminuto de lata roja y un sobre de pegatinas tipo parche: me llevé uno de cada y la compra me costó un euro con noventa céntimos.

La base del tarrito de latón sí que llevaba detallados los ingredientes en inglés: sobre un fondo de parafina, mentol puro, alcanfor puro y aceites esenciales de menta, eucalipto y clavo. El bálsamo fue creado en el año 1870 en Birmania, y lo inventó un vendedor de hierbas cuyos hijos fundaron una empresa farmacéutica que a día de hoy sigue distribuyendo el producto. El apellido chino de esta familia significaba "tigre" y dio nombre a la pomada, que tiene aspecto de cera y desprende un olor de menta fresca y una sensación de frío cuando la aplicas. También existe un bálsamo rojo que posee el efecto contrario, de calor.

El sobre de cuatro parches sí que viene en chino y en ningún otro idioma. Para disfrutar plenamente la Nochebuena apliqué uno, tras desprenderlo del plástico protector, sobre la zona dolorida de mi brazo. Durante la primera media hora todo mi ser emanó un aroma a reflex bastante intenso, pero cuando desapareció vino el alivio. De forma casi istantánea la mezcla de mentol y aceites esenciales calmó el dolor.

Todo un invento.

26 de diciembre de 2010

El lunar

Hoy vengo a mostraros un truco muy viejo: el de disimular un granito sin recurrir al corrector... convirtiéndolo en un lunar muy castizo. Hasta ahora no había podido poner en práctica este secreto a voces porque, gracias al aloe vera y a firmas como Ducray, Carla Bulgaria Roses Beauty y Kenzoki, no me había surgido ninguno en los últimos tiempos. Pero hace poco me salió una pequeña espinilla justo junto al labio y pensé: es mi momento. El lunar se logra mediante la aplicación limpia y rigurosa de tres pasos: primero hay que maquillar la piel con fondo líquido y cubrir también el grano para amortiguar su color rojizo. Después hay que marcarlo con un lápiz marrón natural y, por último, sellarlo con polvos sueltos. Yo utilicé el kohl Teddy de Mac, un marrón bronce precioso, y procuré que la punta estuviese un poco roma, no muy afilada. También aproveché la ocasión para maquillarme con el colorete Style y el labial Viva Glam V, de reciente adquisición, y para iluminar la línea de agua con lápiz blanco como me enseñó Olmo LOngarbo: utilicé mi querido jumbo Milk de Nyx. Y tengo fuego en las pestañas...

23 de diciembre de 2010

Caer en la tentación: Mac

LLevo un mes entero resistiéndome a los encantos de la colección navideña de Mac, ya famosa y elogiadísima en revistas y blogs de auténtico delirio. Creo que hasta soñaba con el packaging escocés de cuadros colegiales y con esa imagen promocional tan cálida y salvaje: el que eligió una modelo pelirroja para la publicidad y supo insuflarle ese aire de nostalgia mítica y telúrica sólo de perfil, sabía cómo bombardear mi pobre corazón. Cada nueva reseña que leían mis ojos era una dulce invitación a invertir en el cuento de tartán: Calypso, de Maquillaje y otras hierbas, me incitó no una sino tres veces con su amplia y exaustiva crónica: aquí, aquí y aquí. Al mismo tiempo Kitty, desde Mil caprichos, me llevó al borde del abismo con su post sobre las navidades MACníficas. Y Susana de The Beauty blog me proporcionó algunos motivos ontológicos para sucumbir... ha sido duro, como podéis ver. He resistido heroicamente: lo hice cuando no tenía dinero y era fácil y aún cuando tenía dinero pero... ¡había tantas opciones! He resistido hasta hoy, un día antes de la Nochebuena: hoy he comprado Mac, para regalar y para regalarme.

Necesitaba redondear uno de esos regalos prácticos que consisten en un buen tarro de crema para la cara, así sin más, con un broche que le diera esplendor..., y encontré un estuchito escocés precioso, relleno con un gloss y con el mítico labial Viva Glam V, que no tenía hasta ahora y que siempre despertó mi curiosidad cosmética. Así, por arte del bricolage y el papel de celofán, la cremita espera a su futura dueña bien embutida en un neceser de lujo y en una elegante cajita roja con estampado celta, acompañada de un gloss neutro cien por cien accesible... y yo tengo en mis labios la barra Viva Glam V.

Siempre existen razones para premiarse con una barra Viva Glam: desde Mac afirman que cada labial vendido equivale a un par de zapatos nuevos para un niño huérfano por culpa del Sida. Siempres es momento de ayudar y si lo puedes hacer comprando labiales... mejor que mejor. En los foros (Vogue, Maccounter, Mundo recetas...) hubo hace unos años una auténtica fiebre por este pintalabios tan especial: tuvo también sus detractores, me parece recordar que maryland decía que no le sentaba bien. Lo describían como un nude rosado: en mis labios queda un tono chocolate claro muy dulce con un ligero fondo rosa.

Mi segunda compra ha sido el colorete Style... ¡al fin! He esperado tanto que ahora estoy en éxtasis por un simple rubor... Miento, no es sólo un colorete: es un producto multiusos que sirve para iluminar, sonrojar o aportar luz a la mirada. Se trata del primer blush de Mac que puede hacer sombra a mi desmedida pasión por las cajitas negras de Nars. Ha sido muy comparado con el Orgasm de esta casa, pero en mi opinión no se parecen tanto. El denominador común entre Style-Mac y Orgasm-Nars radica en que ambos son verdaderamente especiales y luminosos. Las diferencias son, al menos, dos: Orgasm tiene un claro matiz rosado del que Style carece, al ser naranja naranja sin concesión al rosa. Además, Orgasm tiene tropezones de glitter dorado, mientras que en Style no se aprecia la purpurina: si la hay está tan finamente entretejida que no se percibe. Lo que sí notas es una luz dorada que nace del color.

Dos productos, dos maquillajes diametralmente opuestos para estas navidades: Viva Glam V te facilita un color cómodo y diurno, translúcido, cremoso, una vuelta de tuerca al genial concepto "my lips but better". Style te hace vibrar, soñar, y sobre todo, ¡brillar!

21 de diciembre de 2010

En manos de Olmo Longarbo

El día de mi cumpleaños me pasé por el corner de Kenzoki en el Corte Inglés de Nervión, para regalarme la mascarilla de Dulce de Nube de la que hice una breve review en la pasada primavera. Me entretuve charlando un ratito con Rosa que, siempre tan agradable, volvió a darme muestras de la jalea exfoliante con perlas de gominola.

Estaba ya cobrándome cuando vi que alguien nos observaba sonriendo. Era un chico joven con gafas que atendía el expositor de Tous Color, en la esquina de Revlon. Me dijo que le encantaría maquillarme y yo, después de reponerme de la sorpresa, concerté una cita para el sábado.
 Rosa me comentó que se trataba de un maquillador con cierto prestigio: Olmo Longarbo, que además de exponer sus collages en las galerías Murnau y Full Art, ha trabajado para la pasarela Cibeles y para Culturacero, y ha maquillado a los actores de espectáculos teatrales.




Olmo me maquilló con productos de Revlon y de Tous.
Extendió por toda mi piel, a toquecitos y con un triángulo de latex, el fondo fluido Phote ready que yo aún no había probado: es muchísimo más ligero que el Colorstay que yo amaba cuando era joven, pero tiene una cobertura y permanencia en la piel asombrosamente parecida. Lo que cambia es el acabado, transparente y luminoso, con ligeras partículas de brillo que no son tropezones de glitter como temía yo, y que dejan el cutis mate pero luminoso.
Olmo utilizó el tono Shell Coquillage , número tres, y lo fijó con una ligera nube de polvo compacto Colorstay: este sí que lo conozco muy bien porque lo uso en verano sobre la piel desnuda y me hace sentir muy cómoda.
A continuación definió el cotorno de mi cara con los polvos bronceadores de Tous Color en el tono Natural Bear, e iluminó mis mejillas con el rubor de Revlon en Berry Rich, un vino suave muy elegante que yo no estoy acostumbrada a usar.



En los ojos combinó la sombra más clara y la más profunda del cuarteto Teddy Pink nº2 de Tous Color: un blanco impluto e irisado que aportó luz al párpado móvil y un "berry" que difuminó en la cuenca, mezclándolo con el lápiz Brushed pewter de Revlon, para dar profundidad a la mirada. Trabajaba con trazos cortos y mágicos, como si el pincel bailara y volara solo sobre los pliegues de mi rostro. Esa ligereza, esa forma de fluir sobre la piel fue lo que más me admiró de su impecable trabajo. Rosa de kenzoki disparaba fotos para inmortalizar el momento... que llegó a su culmen cuando entró en juego el eyeliner líquido.




Trazó una línea sutil pero firme, con un pulso envidiable, alargándola un poco en un discreto rabillo. Para secarlo me pidió que me mantuviera durante un par de minutos con los ojos suavemente entornados, así en una pose romántica que en medio del bullicio de la perfumería me hizo sonreír.



Marcó las pestañas con rímel negro, peinándolas hacia afuera de forma diagonal para enfatizar mis ojos rasgados. Para aplicar la máscara, me pidió que mantuviera el ojo muy abierto pero que mirara hacia abajo: no conocía este truco y me pareció sencillamente genial.
Por último, marcó la línea de agua con lápiz blanco: no crema, ni marfil ni beige roto, sino blanco puro. Siempre he huído de este matiz porque leí en foros y en revistas que quedaba artificial, pero si sabes usarlo ilumina todo el conjunto.



Los labios hacían juego con los ojos, en un rosa algodón de azúcar que me enamoró. Lo consiguió rellenando la boca con el perfilador Ocre de Revlon muy difuminado, y aplicando encima una generosa cantidad de gloss nº2 de Tous, en un color "candy" muy bonito.




Y fue precisamente este brillo de labios el que se vino conmigo a casa. En ningún momento me sentí presionada a comprar ninguno de los productos que Olmo me iba mostrando como un nuevo mago Merlín del maquillaje. El gloss solito se metió en mi bolso: es muy translúcido, tiene ligeras partículas de shimmer y un tono rosado frío pero natural divino.
De las fotografías que he utilizado en este post, las cuatro últimas son mías y fueron realizadas con luz natural, mientras que debo las dos primeras a la maestría de Rosa de Kenzoki, que bajo los focos artificiales del centro comercial supo captar todo el arte de Olmo Longarbo: ¡Gracias a los dos!

20 de diciembre de 2010

Gracias, gracias, gracias

Este es un post rapidito para agradecer a dos de las más grandes bloggers de la esfera beauty los detalles tan bonitos que han tenido conmigo:

- Gadirroja, de Lapinturera, se leyó mi libro de poemas en prosa y lo reseñó en un post titulado La poeta potinguera, con palabras generosas y acertadísimas. Gadi afirma que, en sus páginas, "sinestesias guiñan los ojos a labiales". No se puede decir de un modo más bello ni más conciso.

-Y Claudia, de Cremitas perfumadas, ha publicado un post de Adaldrida Make Up con mis cinco imprescindibles en maquillaje... Me fascina el collage que ha creado con los cinco productos de color que más utilizo y que más me gustan: ¡muchas gracias, Clau!

14 de diciembre de 2010

Kenzoki, 2ª parte: gominolas de jengibre y crema milagro para la noche

Sólo a los creativos de Kenzoki se les podía ocurrir una idea tan tentadoramente comestible: lanzar al mercado un exfoliante con perlas de gominola. Lo he probado: la gelatina se funde en tu piel llenándola de un frescor inmediato, de una suavidad increíble. El rostro aparece limpio, suavizado y nada rojo.

Ayer me pasé por el corner de Kenzoki en el Corte Inglés de Nervión y Rosa, la encargada, me regaló cuatro muestras: una de exfoliante, otra de crema noctámbula y dos sobrecitos de contorno de ojos Belle de jour que inmediatamente trasladé a un "jar" de Sephora que tenía vacío.

Estaba deleitándome delante el espejo, viendo lo apetitoso que era el siempre temido aunque imprescindible momento de la exfoliación, cuando llegó mi madre: directa desde el trampolín de la batalla diaria. "Tengo la cara gris", musita con ojos entrecerrados. Entonces decidí probar con ella mis muestras de Kenzoki. Al fin y al cabo, la línea de jengibre es euforizante, y la crema regenera, alsa y aporta luz, así que era justo lo que ella necesitaba en ese preciso instante.

Cuando está muy cansada, suelo mimar a mi mamá con un improvisado spa casero que incluye doble limpieza, hidratación profunda y masaje facial, porque ella es de las que se irían a la cama tal cual, con el pegote de rímel. Y menos mal que no lee mi blog de maquillaje, porque si lee lo que estoy escribiendo hoy, me mata...

Media hora después, la cara de mi madre relucía. Apliqué primero el exfoliante, tras retirarlo con tissues humedeidos en agua fresca apliqué el contorno, y por último extendí mediante caricias circulares la milagrosa crema noctámbula. Y no le llamo milagrosa porque el epíteto suene muy bien a la hora de adjetivar una crema cualquiera, no: es que incluso me asusté al retirarme para contemplar el rostro de mi madre y verlo desinflado, relajado, lleno de luz. Impresinante.

12 de diciembre de 2010

Look dorado-no-dorado (propuesta para el reto de Make up te)

La aventurera Sara nos propone un nuevo reto desde su blog: se trata de recrear un maquillaje dorado para estas navidades, dorado pero... "ponible". Yo a este reto le he añadido otro: conseguir un look dorado partiendo de productos que, en realidad, no contienen ese pigmento que debe ser el protagonista de la fiesta. Me divierten mucho los labiales, rubores y sombras de color naranja o rosa... pero con chispa dorada, un matiz glamouroso de fondo. Espero, Sara, que sirva para el concurso.

Este look tiene dos claros protagonistas: por un lado la piel, muy trabajada para que quede pálida y a la vez con un halo dorado, y por otro lado el color naranja... pero salpicado de oro, o como diría la página oficial de Nars: gold infused. Los ojos se dejan en un segundo plano, rellenando el párpado móvil con una mezcla de tonos que al final resultan en un miel cobrizo, e iluminando con blanco mate pero luminoso el lagrimal y el arco de la ceja. En esta imagen se ve bien lo que quería yo mostrar: la piel resplandece. En primer lugar la hidraté con el aceite dorado de monöi de Les Polysianes, y afortunadamente no he amanecido hoy con la cara llena de granos, riesgo que asumí al maquillarme... Después me dediqué a los ojos y por una vez no me importó que cayera sobre la ojera partículas del pigmento Melon, de Mac. Acto seguido extendí sobre el rostro la base Natural finish de Bobbi Brown que tanto utilicé en verano. Es un maquillaje natural pero mate, por lo que me sirvió para equilibrar el look. Por último, repasé mejillas, puente de la nariz, contorno del ojo y centro de la frente con el precioso polvo iluminador rosa de Essence, de la colección Return to paradise.

Para ruborizar las mejillas elegí uno de mis coloretes favoritos. Taj mahal de Nars. Un naranja encendido con un importante subtono dorado. Lo apliqué con mucho tiento y con la mofeta de Mac. En los ojos, tras una base de pigmento Melon (un suave y brillante naranja perlado), delinée a ras de pestañas superiores con el kohl Teddy, también de Mac (marrón bronce), y con un pincel limpio lo difuminé para integrarlo con el pigmento. Luego sumé por encima una capa de sombra Tabac blond de Bourjois, un precioso tono tabaco dorado. Esta última la subí un poco hacia el pliegue del párpado, e iluminé el lagrimal y el arco de la ceja con el jumbo Milk de Nyx.

La boca se maquilló en un tono "caramelo de naranja", metálico y como podéis ver muy dorado: el Cool coral de ELF.
Me lo pasé muy bien coloreando mi rostro frente al espejo. El delicioso troll que me llama orco día sí día también debe pensar que la persona que se entretiene fotografiando una y mil veces la "imagen de su cara" por fuerza tiene que ser una mujer sin inseguridades, que se tiene por bella y mil tópicos de este estilo. Yo no hago looks por creerme guapa o fea. Me fascina el maquillaje, que me ayuda a sublimar mi piel y a mejorar lo que no es tan sublime. Y me hago la ilusión de que con estos looks puedo lograr que muchas personas disfruten de mi pasión por los colores soleados.

10 de diciembre de 2010

Dos años con vosotras... ¡Que siga la fiesta!

Un día como hoy hace dos años, el diez de diciembre de 2008, "abrí el chiringuito" en este espacio. Entonces no sabía la balumba que se me venía encima. I started a joke... empezó como una broma, pero viendo el filón que se abría ante mí y mis ganas locas de investigar y escribir largas parrafadas sobre maquillaje..., empecé a tomarlo por lo serio. Tengo tanto que agradeceros, tantísimo, que no sé por dónde empezar. Como ya os he nombrado a casi todas en entradas anteriores, sólo me detendré en unas pocas personas que han hecho de este blog algo realmente especial:

Benita Pérez Pardo me animó a crearlo: ella fue el motor y la causa primera. Kitty de Mil Caprichos diseñó la plantilla definitiva: el gris tan elegante y la cabecera tan bonita y profesional son obra suya. Mi visión del maquillaje cambió tras conocerla, se profesionalizó. Alejandra de Kenzo: no sólo me regalaste tres botes de crema (que tarde o temprano se terminan.) Tus palabras de cariño y admiración me ayudaron a luchar y superarme, y me descubriste la mejor mascarilla facial del mundo. Rosalía de Nars, y Marta Pou de Décleor: de ellas he recibido las mejores notas de prensa que una hobbit pija podía recibir. Gadirroja: me has hecho reír hasta el infinito, y sin ti nunca hubiera conocido el maquillaje élfico. ¡Y leyendo tu blog me atreví a probar la mascarilla relajante de Nivea!

Caramelo de Pomelo: gracias a ti me quité los miedos y depilé mis cejas, y gracias a ti también descubrí el maquillaje de Blanco beauty.

Y, como la fiesta debe continuar, os regalo una primera idea para Nochevieja. Look "¡Que siga la fiesta!": Preparé la piel con la magnífica base Xperience foundation de Max Factor y el Shimmer pan stick de la misma marca, y maquillé los labios también con ese mismo iluminador. Para dibujar el antifaz utilicé la increíble sombra Alice, de la paleta de Alicia en el país de las maravillas (Urban Decay), que extendí con la brocha 190 de Mac, y como toque final lo salpiqué con la brillantina de Wet´n wild de la que hablé aquí.

Para que todo sea un poco más especial aún, me acabo de enterar de que Calipso y yo comenzamos a escribir sobre cosmética el mismo día: ¡todo un honor!

8 de diciembre de 2010

Pura, limpia, ¡inmaculada!

... Y no estoy hablando sólo de la Virgen. Hoy, ocho de diciembre es un día especial: el santo de todas las Inmas y Conchas, y por alguna esotérica razón me hallo rodeada de amigas, tías y primas que tienen ese precioso nombre... Pero como este no es un blog de teología ni de onomástica sino de maquillaje, os voy a hablar de un jabón que dejará vuestra piel pura y sin mancha. Sin "mácula": inmaculada.

LLevo unas dos semanas lavando mi cara todas las noches con este jabón artesanal de aloe vera que me vendió Luisa, de Gea, diciéndome que era de lo mejorcito. Como casi siempre, acertó a la primera, dio en la diana. Esta cajita blanca de cartón estampada con letras en un brillante verde clorofila se ha convertido en la respuesta a una congoja existencial que yo venía arrastrando. Os lo cuento.

El jabón ha sido para mí, durante mucho tiempo, un cosmético prohibido y anhelado. Siento una atracción casi invencible por las comunes pastillas de jabón. Me fascinan, me hacen soñar. Me llevan de la mano a un mundo deliciosamente retro donde imperan los aires de "tocador de la abuela": perfumes en centelleante cristal de bohemia, polvos de talco... Y, bajando al planeta tierra, enfrentarme a una pastilla de jabón por la noche es mucho más fácil y rápido si me ataca de repente la pereza cosmética. Pero por mi tipo de piel no puedo permitirme usar cualquier producto, por mucho que lo desee. Y tampoco es bueno abusar del agua.

Pero el dilema por fin se resolvió. Esta delicada y untuosa pastilla está firmada por la casa "Prisma natural" y contiene tres ingredientes naturales: pulpa fresca de aloe vera, aceite de oliva y aceite de coco. No reseca, no irrita la piel. La limpia de un modo mágico, la deja sin mancha. Huele a limpio, a fresco. A sábanas nuevas en una cama recién planchada. Y no escuece en los ojos. A mí me costó tres euros con veinte céntimos, cien gramos. Lush y Korres tienen precios más altos por cantidades y calidades algo más pequeñas.

Si tu piel es seca y sensible pero te derrites por la espuma, aquí tienes la solución.

6 de diciembre de 2010

Chocolaterapia

Mañana de adviento, sábado invernal. Fuera las calles huelen a leña, a algodón de azúcar. Dentro son las diez y la cocina se enciende. Mi madre y yo bostezamos, nos reímos, desayunamos juntas. Mi padre escucha a Haendel en el salón. Y yo decido no salir de casa en todo el día, arroparme bajo una manta, leer los nueve libros que me he comprado en la preciosa y navideña feria del libro antiguo, hojear el Telva de este mes, tan rojo y tan dorado... y llenar la bañera de burbujas con sabor a chocolate. Cuando llega Diciembre me gusta llenar mi cama con mantas mullidas, mi cuarto de estar con bolas doradas y mi cuarto de baño con geles, espumas y cremas dulces, muy dulces. Pero no es tarea fácil. Marcas tan adorables como Korres o The body Shop tienden a unir la vainilla y la canela, por lo que sus propuestas más festivas despiden un aroma especiado que no me termina de convencer. Las cremas (hidratantes o de ducha) que en el mercado llaman "al chocolate" suelen tener un matiz terroso, como de polvitos Nesquik que tampoco me gusta. Me ocurrió con el gel "Carrément chocolat" de Bourjois, con la crema al cacao de Titillapapilla e incluso con una manteca de chocolate amargo de Angel´spa que me vendieron en Gea. Y la lujosa línea de praliné blanco de Sephora que tan magistralmente describe Kitty a mí me huele a avellana..., no es un olor desagradable pero tampoco es lo que yo estaba buscando. Ha sido largo el camino que he tenido que recorrer hasta encontrar el chocolate perfecto para mi bañera..., pero ya ha concluido. Hace un par de semanas, mi tía Carmen se adelantó en un mes a mi cumpleaños regalándome este botecito mágico, cuyo nombre le había silbado yo al oído. ¿Quieres saber cuál es la clave para que tus productos corporales al cacao resulten divinos, huelan a pura delicia...? Ahí va un apunte: no busques en ellos sólo la etiqueta del "chocolate". Resulta mucho más natural el olor a bombones, a tentadoras galletas rellenas. A diario, para dar calidez a una estimulante ducha fría, prefiero el gel espumoso Moussel, que huele a mi infancia: a limpio, al jabón de toda la vida. Pero para un lujurioso baño de sábado navideño..., I love chocolate & orange. Crema de ducha que se vende por 5,99 euros en las perfumerías Douglas y crea una espuma hidratante que huele a auténtica galleta Pim´s, al chocolate más cítrico.

Y para exfoliar la piel del cuerpo... Sephora. Pero no los impecables nuevos botes plateados, sino la línea normal. El scrub de chocolate praline huele a cookie, a pastelería, a caja de cartón rebosante de bombones artesanos.

Ya no hace falta pecar para gozar del chocolate... ¿o quizás sí?

P.S.: Las fotos de los dos productos son mías, la primera ha sido encontrada en este blog.

4 de diciembre de 2010

Por menos de nueve euros... ¡Champagne & caviar!

Gracias a Inés tengo entre mis manos esta delicada paletita de Nyx. LLevo mucho tiempo dándole vueltas a la idea de tener una paleta de sombras nude para vestir los ojos a diario, pero no me atrevía a pedir la de 28 tonos neutros de Costal Scents porque a la larga no utilizo esos formatos tan grandes, me aturullo entre tanta opción. No: lo mío son los pequeños estuches que caben en el bolso...

La paleta Champagne & caviar de Nyx posee un envase negro y sobrio, y un tamaño`parecido al de un labial y medio. De ancho ocupa un tercio de un libro de esos de "mesilla de noche"...

Por dentro hay un espejo bastante amplio y diez sombras cuadradas en un espacio muy bien aprovechado. Los tonos son todos cercanos a la coloración de la piel, excepto un blanco iluminador, un ceniza y un negro suave. El acabado también varía: encontramos texturas mates, satinadas y brillantes. A continuación ofrezco chuaches de cada fila, comenzando por la izquierda.

A1: un tono champagne levemente rosado, cálido y favorecedor, con el que fácilmente se rellena el párpado fijo para dar profundidad al ojo. B1: un blanco puro semi mate para iluminar el lagrimal.

A2: un beige roto satinado, con matices que tiran al tono visón. B2: un tono topo muy elegante.
A3: tono piel satinado. B3: tono ceniza semi mate, muy favorecedor.
En la cuarta fila, de la que no muestro foto, hallamos un tono champagne parecido a A1 pero más frío y algo menos brillante, y un rosa bebé irisado.
A5: tono café aterciopelado e irisdicente. B5: tono negro suave, mate, ideal para marcar las esquinas del ojo o delinearlo a ras de pestañas mientras el resto del párpado se maquilla en nude..
En este primer look nude abusé del único tono oscuro que hay en la paleta: perfilé todo el ojo con B5. El párpadp fijo iba maquillado en casi su totalidad con el color café suave (A5), pero no se aprecia. En el párpado fijo extendí la preciosa sombra A1 que es una de mis favoritas, y también lo hice en el lagrimal. Iluminé el arco de la ceja con B1, rebajando un poco el matiz blanco nuclear al integrarlo con el resto de look.
A pesar de lo sutiles que son algunas de las sombras, la pigmentación es buena. La textura, sobre todo la de las satinadas y brillantes, es sedosa y de gran calidad. Sólo me ha resultado tizosa la blanca y la rosa baby: ambas más bien mates. La negra, a pesar de ser mate, pigmenta bien. Adoro este tono "light black", un negro lavado que no endurece sino que aporta misterio a la mirada.
¿Cuál es el precio de esta joya? Sólo ocho euros. ¿Quién va a gastarse 35 euros en cualquier paleta preciosista y fetichista esta navidad...? Creo que no seré yo.

2 de diciembre de 2010

Un mal día

Hace unos días lanzaban, desde The beauty blog, una buena pregunta: ¿qué haces para superar un día malo?
Recuerdo que respondí con un comentario largo y absolutamente teórico, porque hacía mucho, muchísimo tiempo que no sufría un día demoledor. Y no lo digo para despertar en vosotras la envidia, porque`precisamente hoy me estaba aguardando el día malo.
El día de perros. Perfectamente envuelto en papel de regalo specially for me. No ha ocurrido nada grave, sólo se ha desvanecido una pequeña ilusión que yo atesoraba... ¿Y qué he hecho para digerirlo? En primer lugar desear furiosamente la noche, pensar en mi cama blandita... y luego, rezar. En estos casos recurro al llamado "puñetazo místico", que es el clásico derecho al pataleo pero sentadita en el banco de una iglesia, en medio de la penumbra litúrgica. Consuela mucho eso de musitar una rotunda palabrota delante de Dios.


Set Martora 

Por último me he pintado los labios de color melocotón y he salido a la perfumería Garmont a comprarme el set de seis brochas de Martora, largamente deseado. Se presenta en un estuche de color carey, con relieve de doradas hojas otoñales, muy práctico para viajar y muy bonito. Estaba misteriosamente destinado a consolar mis penas en un día como hoy. Sentía desde hace tiempo una viva curiosidad por esta marca, y en concreto por este set desde que leí la precisa review que nos ofreció Maatkare en su blog.



En Garmont estaba de oferta: costaba dieciocho euros en vez de treinta y seis: un precio buenísimo para un set profesional. Hoy he podido fotografiarlo: luce así de brillante, así de lujoso, así de suave y así de barato.
Me he sentido muchísimo mejor. Y dentro de poco, crónica. Y sonrisa de nuevo.