26 de febrero de 2011

Look Acero y Oro de 24 Glitters

He decidido mancharme los dedos de purpurina... No lo pude evitar, tuve que hacerlo al ver este reto tan tentador que se nos propone desde Amigas Make Up. Nos animaban a crear un maquillaje de ojos repleto de purpurina, y yo quise además intentar un contraste entre la plata y el oro...

En primer lugar apliqué, por todo el párpado móvil y hasta la línea de las cejas, la sombra número dos de Wynnie, color acero con acabado de purpurina, con un pincel de de Martora. Sólo dejé limpio el lagrimal para no recargar en exceso. Mojé el pincel en forma de lápiz de Mac en la purpurina en gel de Yes Love y luego en una purpurina dorada, suelta y gruesa, de Easy Paris, y la deposité sobre el párpado móvil y la cuenca del ojo de modo aleatorio, a pinceladas impresionistas. Terminé delineando ligeramente con eyeliner líquido de Sephora y maquillando las pestañas con rímel de Essence. Peiné las cejas y las cubrí con cera color ceniza de Mac, excediéndome un poco para lograr una ceja gruesa, "poderosa" pero cuidada.

Tracé con la misma sombra de purpurina gris un rabillo hacia la sien, rasgando la mirada, para delinear luego con ella el párpado inferior, difuminando y ahumando la línea para lograr un efecto halo o, como yo digo, un acabado "ojera pero con glamour"... En el rostro utilicé un maquillaje en polvo de Yes Love que contiene un leve glitter dorado. Para este reto utilicé productos comprados en un bazar chino, ya que a diario no me maquillo con purpurina, y no quería gastar en caprichos que luego se guardan en un cajón. Así que opté por purpurina china, pero... ¡con una buena prebase que fijara todo el trabajo! Aquí os ofrezco el bodegón con los principales protagonistas del look. El polvo compacto de Yes Love deja un efecto piel de melocotón ligeramente brillante, divino. Es una lástima que entre sus ingredientes se cuente el aceite de lanolina, aunque aplicado sobre una buena prebase no me hizo daño. Es precioso y por un euro merece la pena. La sombra gris acero de Wynnie es preciosa, sedosa y duradera, me ha sorprendido y pienso darle uso más allá de este reto. El gel de Yes Love deja un acabado mojado con un ligero toque de "pailletes", es un producto versátil y elegante. La prurpurina suelta de Easy Paris es un auténtico horror, pero ha cumplido su función dentro del look.

¡Gracias por leer y comentar!

24 de febrero de 2011

MI PRIMER DÍA DE TRABAJO

Hace exactamente una semana comencé a trabajar como profesora de literatura en la Universidad Internacional de la Rioja. Mi vida ha dado un vuelco: ahora vivo en Logroño, veo todos los días a mis tíos y a mi abuela, pierdo largas horas en mi librería favorita, puedo viajar a Pampaluna... Y, en el otro lado, añoro muchísimo a mis padres, a mis amigos y a mis sobrinos. Y el sol, y los naranjos de Santa Cruz. Y los recitales de la Casa del Libro. Y a Elo, Maite y Ana, las chicas del Sephora de la Calle Sierpes, y el famoso diseño de cejas de Benefit, y las tardes en la tienda de cosmética natural Gea, con Luisa enseñándome la nueva mercancía...
Hasta aquí llega la parte personal de este post. Como tengo aún muy viva en mi memoria la impresión de mi primer día, todo tan nuevo y tan emocionante y yo sintiéndome arropada por mi perfume de siempre, se me ha ocurrido una pregunta:

¿Recuerdas cómo te maquillaste en tu primer día de trabajo?

Yo sí, claro. Y gracias a Claudia, de Cremitas perfumadas, os lo puedo contar. Yo pongo las palabras y ella hizo el fotomontaje con la imagen de los productos. Esto es lo que utilicé:


1. Base de maquillaje Double wear Light de Estee Lauder. Me encanta el acabado que ofrece, mate pero elástico, sin rigidez. Es la versión ligera de la mítica Double Wear, y sin sentirse pesada en la piel, cubre imperfecciones y dura horas en su sitio. Es libre de aceites y de perfume, y no tiene un olor rarito como le ocurre a su hermana mayor.

 2. Polvos de sol Laguna de Nars, color caramelo suave, para afinar el óvalo de mi cara, y colorete Luster de Nars para dar vida a mis mejillas. De este rubor he hablado en muchas ocasiones. Se parece al Sunbasque de Mac, regala ese tono de pómulo ligeramente quemado por el sol que tanto me gusta, pero con un tono melocotón que suaviza el resultado, y con una textura muchísimo más suave y duradera. Permanece todo el día en las mejillas, dejando un halo dorado y amelocotonado verdaderamente divino.

3. Polvos iluminadores Mineral Skinfinnish de Mac, en el tono By Candelight. Ya hice una review hace tiempo de esta polvera milagro. Hay que usarla con mesura porque ilumina con gran potencia el rostro, aportándole un reflejo cálido y rosado a la vez, de luz de vela. En mi look de primer día lo usé en el arco de la ceja y en la parte alta del pómulo, a pinceladas muy suaves.

4. Sombra Satin taupe de Mac. Es mi sombra de ojos preferida, la primera que compré en Mac y la que más utilizo. Tengo una en mi bolsita de pinturas y otra en mi tocador, con eso lo digo todo. Me he visto envuelta en historias divertidas con ella: un día se me rompió y no encontré alcohol para compactarla, por lo que recurrí a la ginebra Bombay Sapphire y me quedó con un ligero aroma a discoteca, mezcla de alcohol y maquillaje. Aquí lo cuento. Es perfecta para lograr un ahumado ligero y diurno: marrón pero con un toque gris, ese matiz frío que hace que resalten mis ojos color miel. Leí en Telva cómo una trabajadora de Bobbi Brown aconsejaba maquillar ojos cálidos con tonos fríos y viceversa: estoy 100% de acuerdo con Bobbi en esta ocasión.

5. Máscara Lashmanía de Essence. Me encanta lo bien que peina las pestañas y lo poco que ensucia, ¡nada! Aunque los resultados no sean espectaculares. Es el rímel perfecto para llevar un lunes a las nueve de la mañana, y cuesta menos de cuatro euros.

6. Eyeliner líquido de larga duración de Sephora, tono Noir grisé. Ha sido mi último hallazgo. Ya descubrí, cuando Olmo Longarbo me maquilló, lo mucho que favorecía el eyeliner líquido. Pero por otro lado me daba mucho miedo. Ahora, tras una semana utilizándolo, puedo dar alguna clave para no provocar más cataclismos de los absolutamente necesarios... - Elige un producto que sea permanente. En la imagen aparece el de tipo rotulador, pero el mío tiene forma de tintero. Se fija muy bien sobre la piel, rápido y seguro. - Apoya la base de la mano con la que estemos trabajando sobre la barbilla, para evitar errores de pulso. - Ama la imperfección. Si la arruga es bella, ¿por qué no iba a serlo el trazo impreciso? Y si el cataclismo ha sido demasiado grande, siempre podemos difuminar por encima una sombra nude y convertir la raya del ojo en un halo misterioso... El misterio salvará nuestro look.

...¿Y en los labios? ¡Nada! Para los primeros días de trabajo, prefiero trabajar mucho la piel y los ojos y dejar la boca desnuda, hidratándola muy bien con bálsamo labial de chocolate.

19 de febrero de 2011

Chocolaterapia, parte II (ya están aquííí...)

Recordáis este post? En él hablaba de llenar la bañera de burbujeante espuma con olor a bombón de chocolate... y os presentaba una de mis delicias cotidianas, la crema de ducha I Love chocolate & oranges de Douglas. Me lamentaba de que no hubieran completado la colección con una buena manteca corporal que nos regalara el mismo aroma, incluso el gel mismo parecía una edición limitada de invierno que podía descatalogarse en cuanto se terminara la Navidad...





Bueno, ¡pues no!
Les pedí a las chicas del Douglas que me informaran si en algún día de algún año llegaban nuevos productos de chocolate de la línea I Love y lo han hecho.
Ya podéis disfrutar de la gama completa en las perfumerías Douglas, y aquí os traigo una review del bálsamo labial y la crema de cuerpo, y una comparación entre esta y las mantecas corporales de The Body Shop que son las que hasta ahora he utilizado siempre porque, sencillamente, las amo.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           


Esta crema es un lujo a la hora de consentir nuestra piel. La hidrata sin engrasarla. Es muy ligera y se absorbe muy bien. Y huele a chocolate caliente aromatizado con una dosis generosa de licor de naranja. En serio: huele a bombón borracho, de los que tienen una carga de alcohol y dulzura suficiente para poner nerviosa a Kim Bassinger en "Cita a ciegas"...




...Dicen que las comparaciones son odiosas pero, en materia cosmética, vienen muy bien para saber lo que queremos. La primera diferencia que he notado entre esta crema y las mantecas de TBS consiste en que estas últimas son auténticas cremitas perfumadas, es decir, puedes utilizarlas como perfume porque el olor goloso permanece en la piel, tanto que en ocasiones llegas a aborrecerlo y tienes que elegir muy bien el aroma.
Del aroma de las mantecas I Love de Douglas no te cansarás nunca, porque no perduran más allá del placentero momento de aplicarlas. En cambio, la mateca de arándano de The Body Shop, que sólo se vende en temporada de rebajas por ocho euros, deja en mi piel un delicioso perfume afrutado, dulce y ácido al mismo tiempo, durante toda la jornada. He llegado a casa por la noche sintiendo en mi ropa y en mi cuello un ligero y delicioso rastro de la hidratación perfumada que me regalé nada más salir de la ducha matutina.
Otra diferencia que podéis sentir al ver la imagen está en la textura de ambas cremas corporales. Las mantecas de TBS son lisas, tersas y brillantes. Las de la gama I love forman grumos, pero eso a mí no me importa tanto. Si tienes problemas de granitos en el cuerpo, la manteca de Douglas es diez veces más ligera que la otra, y nutre profundamente la piel.
Y, por último, no seríamos justos si no adviertiéramos que las mantecas de The Body Shop son exactamente tres veces más caras que las de Douglas.

Manteca de TBS en temporada normal ---------------------- 16 euros.
Crema corporal de chocolate I Love (Douglas)---------------------5,99 euros.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   


El bálsamo labial me ha sorprendido. No esperaba mucho más allá de un olor rico, pero realmente hidrata, y deja un labio natural y precioso: brillante y con un ligero color marrón rojizo translúcido. No sólo tiene olor sino sabor, y ese aroma, idéntico al de la crema, perdura bastante más que ella. Y, sin embargo, no repetiré... , porque tiene para mí un defecto imperdonable en un bálsamo: es demasiado aceitoso y blando, con las temperaturas veraniegas se derretirá.

Por menos de nueve euros... ¿quién no sucumbe a la chocolaterapia?

14 de febrero de 2011

Gracias a Morgan... ¡yo también amo Berlín!

En este post breve y rápido quiero mostraros la paletita que me ha regalado Morgan, del blog "No sin mis labiales". Supongo que todas habréis visto ya en decenas de blogs la joya de la corona de la colección I Love Berlín de Essence, pero quería agradecer públicamente a Morgan su regalo y qué mejor manera que enseñárosla y ofrecer unos cuantos chuaches...

Me chifla lo pequeña y compacta que es, y el estampado tan moderno y colorista que han impreso en la tapa. También me chifla la generosidad de Morgan que, como si la paleta en sí no fuera ya un regalo, ha incluido en el envío un broche de tela en forma de flor.
Cuando la abres encuentras un espejo de grandes dimensiones y nueve sombras del tamaño de la yema de nuestros dedos. Los tonos son mates, unos más que otros, y los colores varían desde el pastel más invisible al verde o azul más pigmentado. Son precisamente los tonos y texturas que menos abundan en mi neceser, lo que convierte este regalo en un capricho realmente útil.
En la primera fila hay un rojo muy bonito: tira a coral por lo que no hace mirada enfermiza. Un negro suave y fácil de trabajar, y un vainilla mate absolutamente delicioso.
En la segunda, vemos un salmón muy suave que casi no existe, el único bluff de la paleta en mi opinión, y dos verdes absolutamente irresistibles: uno en tono pastel muy luminoso y otro fuerte, un verde bosque que transmite paz y fuerza al mismo tiempo.
Y, en la última, hay un gris acero claro que me encanta, un azul cielo"nublado", con un toque gris, y un azulón intenso y pigmentadísimo.
Por último subo el look de esta mañana, realizado con los dedos, sin prebase y sin maquillar mis cejas que ya están pidiendo a gritos otra sesión de cera en el bar de Benefit. Sólo quería contaros que me ha aguantado toda la mañana, que sólo ha comenzado a formar pliegues a la hora del café y que me moría de ganas por probar un rojo de ojos que no me los dibujara inyectados en sangre.
Para este look he aplicado la sombra vainilla mate en el arco de las cejas, el inexistente salmón en la cuenca del ojo difuminado hacia el párpado fijo, el rojo invadiendo todo el párpado móvil y el negro emborronado ligeramente a ras de pestañas.
Estoy feliz como una perdiz. Gracias, gracias, gracias.

10 de febrero de 2011

Mi colección de perfumes: el meme de Cremitas perfumadas

La dulce Claudia, del blog Cremitas perfumadas, me ha nominado a uno de esos memes creativos que tanto me gusan: se trata de fotografiar mis perfumes y hablar un poco de ellos, contar su historia.

En primer lugar querría pedir disculpas por la calidad de la imagen: he fotografiado mis cinco joyas de la corona bajo luz artificial, en el coqueto mueble blanco de Ikea que mi madre compró para nuestro lavabo, para llenarlo luego de potes de cerámica que guardan algodón, pinzas para el pelo o lápices para trazar la línea negra en el ojo. No tengo tiempo para hacer la misma foto cuando la luz natural se filtre por el visillo.

Voy a hablaros de cinco fragancias únicas que abren mis recuerdos a cinco momentos únicos. Será una enumeración caótica y un poco larga, me temo, así que pasen y lean y pónganse cómodas...

1. Aqua Allegoria Mandarin Basilic de Guerlain. La mandarina es una fruta muy especial: es cítrica por lo que el sabor de partida tiene un punto ácido que estimula y refresca, pero guarda un fondo dulce que la convierte en un dulce campesino. Así es este perfume fresco, agua veraniega con un matiz verde que fue mi primera pasión. Cuando la descubrí no tenía dinero ni para soñar con ella, por lo que lo nuestro fue un noviazgo clandestino: me la probaba en todos los corners del mundo conocido hasta que mi padre puso fin a nuestra situación irregular, comprándomela en un maravilloso viaje a París cuando terminé el doctorado y regalándomela tras mi primer día de trabajo. LLegué a gastar tres botes porque... ¡mi madre me la robaba! Al final se la hemos comprado a ella en navidad y el frasco que fotografío es el suyo. Recuerdo que, en una ocasión, la periodista Mamen Infante de Telva me dijo que lo mío con este perfume era fidelidad a prueba de bomba... Sin embargo terminé enamorándome de otra fragancia:

2. Eau de campagne de Sisley. Perfume unisex intensamente herbal, con la hoja de tomate como nota protagonista. Otras notas olfativas de esta fragancia son la pimienta rosa y la bergamota en la salida, y el musc, el vetiver y lirios en el fondo. Leí en una revista de moda que el fundador de la casa Sisley perfumaba su pañuelo con ella, y no me sorprende: Huele a campo, a pradera verde, a verano en el norte de España. Es un aroma vigorizante, que aporta vitalidad. Sucumbí a su encanto bucólico en Pamplona, porque era la colonia que utilizaba mi amiga Sonsoles que me había dado cobijo en su casa, y en cada rincón flotaba un rastro de campiña provenzal.

3. Eau de thé vert de Roger & Gallet. Es el perfume de mi bisabuela, y al aspirarlo se me viene a la memoria, absolutamente fresca, su imagen sonriéndome con los ojos entrecerrados. Permanece en mi piel durante horas, y huele a limpio, a calma, a serenidad. A pesar de su duracción es muy fresco, porque a la nota dominante de té verde se le añade otra más cítrica. Conozco personas a las que les horroriza este perfume, ya que el té verde es intenso. Yo sencillamente no puedo vivir sin él.

4. Pure DKNY de Donna Karan. Es mi básico de invierno por varias razones. Me la regaló Kitty de Mil caprichos hace un año, simplemente porque me gustó muchísimo la review que le había dedicado, ella tenía un frasco y me lo envió. Así de sencillo: generosidad pura y dura. Desde entonces, nada más abrir el tapón y aspirar las primeras notas me acuerdo de ella y de nuestras correrías cosméticas por Madrid. Por otro lado me pareció impecable la campaña que publicitó el perfume: esa idea de que la pureza es un valor para la mujer actual, el color blanco dominándolo todo, la foto de una madre con su hijo. De diez. Pero claro, todo esto sería nada... si no me gustara el perfume. Me encanta: tiene un fondo de vainilla que arropa y abriga sin agobiar. Sin embargo, aunque la fragancia gire en torno a la vainilla de Uganda, no huele a natillas: ¡huele a limpio y a invierno! A frío en la calle y calor de chimenea, un contraste de luces encendidas.

5. Agua frutal de uva de Nueva Antiqua. Os prometí una review de esta colonia y aquí os ofrezco una mini crónica. Fragancia artesana, de elaboración propia y precio increíble: por unos dieciocho euros, en Nueva Antiqua (c/ Portales, Logroño), te venden el auténtico olor de una bodega en el mes de octubre. El perfume forma parte de la línea de vinoterapia de esta casa, por lo que comparte con los demás productos los beneficios antioxidantes de los polifenoles de la uva. Es bajo en alcohol por lo que no daña la piel pero tampoco dura mucho en ella, aunque permanece mucho más que una simple colonia. Su olor es afrutado, dulce y con un fondo limpio como de jabón.

En mi colección hay un perfume que aún no poseo: es el Deseado, como Fernando VII. ¿De cuál estoy hablando...? Efectivamente: A la nuit de Serge Lutens. Ese bote alto que parece agazapado detrás del límpido frasco de Pure DKNY es su clon, lo más parecido y barato que he podido conseguir: la bruma corporal de jazmín de Korres. Algún día especial terminaré comprándome el verdadero....

¿Cuáles son vuestros cinco perfumes fetiche? O quizás vuestra colección es más extensa... ¿tenéis un soñado imposible? Me gustaría que, con toda libertad, contestaran al meme Kitty, Bettie, Gadirroja, Tita Hellen y Morgan.

9 de febrero de 2011

Flormar: una investigación

Ayer fue un gran día. Me levanté soleada, llena de vitaminas. Me bebí un enorme zumo de naranja recién hecho y voilà!, recibí una estupenda noticia que cambiará mi vida laboral y que supone el comienzo de un mundo nuevo para mí...

¿y qué mejor modo de celebrarlo que descubrir una nueva marca de maquillaje? Gracias a Moli-art supe que ha aterrizado en Sevilla esta nueva firma cosmética: Flormar. Ya Branca in Madrid nos había hablado de los magníficos esmaltes de uñas que podían comprarse en estas tiendas, por el módico precio de 1,90, 2,90 o todo lo más 3,50 euros... Así que decidí investigar.
Una investigación se compone del estudio de la bibliografía que existe sobre el tema que analizamos y, por otro lado, de una aproximación personal..., así que antes de salir al centro comercial Los Arcos me di una vuelta por la blogosfera, y aquí os ofrezco mi opinión entrelazada con citas de otros blogs que ya han opinado sobre Flormar.


La casa Flormar fue fundada en Milán en el año 1970. Los productos se fabrican en Estambul y no se promocionan mediante publicidad: esto abarata el coste y así llega a nuestras manos otra marca low cost similar a Kiko o Essence. Moli recomendaba la laca número 413, un topo cremoso y brillante, y esa fue mi primera adquisición. Existe una oferta en la que si te llevas tres esmaltes sólo pagas dos, pero al final sólo me traje a casa este precioso clon del Particuliére de Chanel porque deseaba probar un poco la calidad antes de aumentar la colección.



Había esmaltes "Neón" que no entraban en la oferta y que serán muy solicitados cuando se conozcan un poco más: tonos fluorescente y semi mates. A mí no me impresionaron tanto porque en Navidad conseguí estos dos de Yes Love por ochenta céntimos cada uno.
Son los números 608 y 612: más brillantes que los de Flormar pero igual de fosforescentes y aún más baratos. Sin embargo, debo decir que la laca color topo me ha hechizado: cubre con una sola capa, seca en un santiamén, no amarillea la uña, se retira con facilidad... y no huele a matarratas.



Los maquillajes líquidos o en polvo, perfumes de mil colores o botes de crema para las manos no llamaron mi atención. Sí lo hicieron unos coloretes parecidos a los msf de Mac: de polvo cocido en horno y con vetas multicolores. Pero costaban doce euros y empecé a calcular: doce se parece a quince, y quince es la mitad de treinta... En el tema "rubor" casi nunca me dejo llevar por el síndrome del mercadillo, ¿habéis leído este fabuloso artículo de Bettie? Sé muy bien lo que quiero, y lo que quiero se llama Nars.
En cambio me pareció que las sombras tenían muy buena calidad, y pedían sólo tres euros y medio por cada una. Había un negro mate parecido a la Carbon de Mac y a la 84 de Kiko, que reseñan en Historias de una potiadicta. Había también un par de azules preciosos, con tonalidades que variaban entre el navy y el azul eléctrico: Malena, de Los secretos de mi tocador, nos ofrece chuaches de una de ellas.



Yo me compré la sombra M88: un tono lavanda mate muy pigmentado y realmente bonito. Me he maquillado con ella hoy. No apliqué prebase debajo a propósito, y me está aguantando admirablemente. Se difumina muy bien y no tiene ese aspecto tizoso o demasiado plano que a veces caracteriza a las sombras mates.



Otro de los productos fetiches de esta marca es el brillo labial. Los hay de todos los colores y todas las texturas: permanente, hiratante, con efecto vinilo... Yo me decidí por el Gloss Dorado que tanto se estiló en temporadas anteriores y que aún sigue en alza. Mi mejor amiga acaba de regalarme estos pendientes élficos de color oro antiguo, y el conjunto queda de maravilla. Me costó cinco euros y medio, y ya me tiene totalmente atrapada gracias a su aroma: huele (y sabe) a toffee, a crema de caramelo y vainilla con un toque de miel. Es un olor que me recuerda muchísimo al jabón Cariño he lavado a los niños de Lush.



Y en el labio deja un halo translúcido, como todos los de esa gama, con miles de diminutas chispas doradas centelleando, derrochando estrellas.

¿Cuál es mi veredicto...? Firma low cost de buena calidad, bastante más descuidada en sus envases que sus gemelas Kiko y Essence, pero muy digna y sobre todo variada... una perfecta golosina light para alegrar la potidieta de la que habla con tanto acierto Miss Potingues.

7 de febrero de 2011

Caresse d´herboriste de Cattier: review

Hoy vengo a tentaros con una review de una leche desmaquillante que me ha enamorado... y no precisamente a primera vista. Los productos de cosmética se suelen presentar a nuestros ojos con un envase encantador y un aroma paradisiaco, y por eso los elegimos. Por eso nos detenemos en los expositores de Kenzoki, por eso entramos en las tiendas Lush, por eso nos extasiamos ante el polvo corporal de marshmallow de Urban Decay.

Caresse d´herboriste es una leche suave pero firme, con alto poder desmaquillante y con un olor absolutamente neutro. Es cien por cien libre de perfume (y de parabenos, y de aceites minerales o derivados petroquímicos.) Eso es bueno. Eso es buenísimo, pero... cuando hablamos de que un producto no tiene perfume, estamos queriendo decir que no huele a nada bueno. Por eso durante las primeras aplicaciones me molestaba ese aroma a medicamento, a principios activos sin más. Y eso a pesar de tener la piel muy sensible y de saber que, como afirma Paula Begoun, si una crema huele de fábula... lo más probable es que no me siente bien: If t smells good, don´t use it.
El envase es limpio, translúcido y sobrio... pero nada más. Un bote alto de generosas proporciones y precio razonable (12 euros/200 mililitros), con un dispensador de tipo plump que impide la proliferación de bacterias y un tapón transparente: todo muy... higiénico.
¿Por qué me lo traje a casa? En primer lugar me regalaron una muestra en Gea, y pude probarlo durante dos o tres noches. En segundo lugar, me cautivó la lista de ingredientes y la fama de seriedad y eficacia de la firma.
Cattier es un laboratorio parisino fundado en 1968 por un botámico llamado Cattier. Su filosofía consiste en crear tratamientos para la piel a partir de los beneficios de las plantas: poseen el codiciado sello Ecocert, que garantiza el adjetivo "bío" y "orgánico". Lo que más interesa de sus productos no es lo que tieneN, sino lo que NO tienen, ya que estos laboratorios NO trabajan con colorantes, perfumes de síntesis, conservantes de síntesis no autorizados ni ingredientes obtenidos de la industria petroquímica, éster de glicol o sales de aluminio. NO testan en animales, utilizaN envases reciclados y su gran especialidad son las mascarillas de arcilla (en breve probaré la rosa.)
Caresse d´herboriste significa en francés caricia o cuidado de herborista... y los ingredientes de esta loción son en sí toda una caricia verde:

El ingrediente principal de esta leche limpiadora, el primero en la lista, es el aciano: también llamado loto azul o flor celeste, estamos hablando de una planta con alto poder calmante que en seguida me llevó a pensar en el famoso desmaquillador de ojos sensibles de Klorane, que también lo contiene.

El resto de la lista lo forman: Dicrapyril carbonate, emoliente vegetal que no deja residuo graso ni es nocivo, y que se usa para ayudar a que el principio activo penetre en la dermis con facilidad. Glicerina, aceite de girasol y aceite de coco, que hidratan sin obstruir la piel. Ceras emulsionantes naturales, ácido potásico que evita las infecciones y vitamina E suavizante y antioxidante.

Este impecable inci tiene como respuesta una piel limpia a la primera. Sin frotar, sin hacer violencia consigo limpiar ojos y rostro en un solo gesto. Tras masajear suavemente con los dedos retiro los restos con la toalla turbante de Deliplús, todo un invento que no sólo borra la humedad del cabello recién lavado sino que, en mi caso, sustituye a los clásicos discos de algodón y me ayuda a ahorrar un buen dinero. Después aplico tónico de Lush, y al mirar mi rostro en el espejo... lo que veo es un cutis limpio, hidratado y calmado: ¡radiante!
...Y eso compensa cualquier otra voluptuosidad de los sentidos.

3 de febrero de 2011

Por menos de cuatro euros... tónico casero con Lush y Evian

Siempre he pensado que los jabones de Lush eran un poco demasiado caros, pero en cambio las toner tabs resultan una verdadera ganga... cada una cuesta un euro y medio, y con sólo dos pastillas consigues un hermoso medio litro de tónico facial.

Estoy en modo de prueba Lush, comprobando la calidad de las cosas que me regalaron y de las que me compré en mi última visita. La crema Celestial me ha producido un par de granitos, y es que algo que contiene manteca de cacao no es para mi cutis... fui una caprichosa y ahora cargo con las consecuencias. Pero esta vez las consecuencias son muy agradables para mí: tengo la crema de manos más lujosa que haya tenido nunca. En serio: si quince euros no os parece un precio desorbitado para este fin, probad la Celestial como crema de manos. Si estáis obsesionados como yo con la hidratación profunda y el buen olor después de visitar el toilette, no os defraudará.



Sin embargo, en este post quería detenerme en las Toner Tabs. Existe un modo ortodoxo de utilizar estas tabletas efervescentes, que cuenta Fresisui en este vídeo. El método Lush para disfrutar de una de sus píldoras tónicas es poner agua al fuego y, cuando rompa el hervor, añadir la tableta y acercar nuestra piel para que los vapores abran nuestros poros y los llenen de aceites esenciales...
Pero mi modo de disfrutar de un tónico es enfriarlo en la nevera y vaporizarlo bien fresco sobre mi rostro con gestos delicados..., porque el calor me destrozaría. En la página oficial de Lush advierten que, tras la dosis de sauna recomendada, puedes dejar enfriar el agua y lavar tu rostro con ella. Eso me recordó a aquel tónico casero que elaboré en verano con agua termal y manzanilla, y me dije... ¿por qué no repetir la idea?



Compré una botella de medio litro de agua mineral Solán de cabras... y me la bebí, ¡qué rica sabe!
También compré una botella de litro y medio de agua mineral Evian que, como ya he comentado alguna vez, calma mi piel como ninguna... no en vano las mujeres francesas la vaporizan sobre su rostro como parte de su ritual de belleza. Llené un cazo con medio litro de Evian y, cuando el agua estuvo muy caliente añadí dos toner tabs de té verde.
Sus ingredientes excepcionales hacen que esta tableta sea un completo cosmético para la piel: la clorofila refresca, el aceite de árbol de té purifica y el zumo puro de aloe vera en polvo calma. No hay más, y por eso la elegí en primer lugar.
Al sumergirse en el agua caliente se disuelve creando espuma: me recordó a la Couldina: ¡medicamento para nuestra piel! El mejunje resultante adquiere un color verde claro y emana un aroma herbal, como de té de hierbas, muy agradable.
Dejé que la cocción se enfriara, y la introduje en la botella de plástico azul, que dejé en el cuarto de baño con un cartel: "Tónico para la cara, No beber". Si quieres guardarla en la nevera, mejor elegir una botella de cristal.

Por tres euros y medio conseguimos un tónico fresco y delicioso, hecho con aloe vera, té, agua mineral y clorofila. Tu piel bailará de alegría cada mañana.