29 de enero de 2012

Viernes de belleza con Bodybell

Hace unas semanas se pusieron en contacto conmigo desde Bodybell, para ofrecerme probar uno de sus nuevos tratamientos faciales en cabina. Naturalmente respondí agradecida y, por qué no confesarlo, un poco sorprendida.
Yo no soy carne de instituto de belleza, a pesar de mi pasión por el potingue. Nunca he cruzado ninguna puerta roja, dorada ni de cualquier otro color. Atesoro en mi toilette una cantidad razonable de cremas y mascarillas y de vez en cuando me organizo un spa casero... pero lo más cerca que he estado del lujo asiático ha sido disfrutar del circuito hidrotermal de LogroDeporte, que cuesta tres euros con veinte céntimos la hora y media.

Por eso me cautivó ser recibida así:


Detalle de presentación...

Las cabinas de belleza que la perfumería Bodybell ha instalado en su local de la calle San Antón, en Logroño, son blancas y radiantes..., de formato minimalista y apariencia muy profesional, una blancura quebrada solamente por la frescura de unas rosas tendidas sobre las sábanas limpias.
Pero lo mejor del establecimiento es Trini, la profesional que va a tratarnos. En cada palabra y gesto que te dirige se le nota una vocación inmensa, un amor esforzado por su trabajo, y eso se percibe desde el primer minuto y resulta más relajante que cualquier música o paso de gimnasia meditativa que pudiera ofrecerte como presentación.

En primer lugar analizó mi piel en profundidad, con lupa y con aparatos que pesan y miden conceptos como poros, elasticidad, pigmentación..., y que funcionan casi como una máquina del tiempo y te anuncian cómo vas a envejecer.

La buena noticia es que a mí no me va a ir nada mal: no tienes ninguna arruga, me comenta Trini. Pero eso es normal, ¿no?, respondo. Quiero decir que tengo treinta y cuatro años...
Ella sonríe ante mi ingenuidad. Tampoco tengo poros abiertos, ni mancha alguna. Pero mi piel es muy, muy sensible y necesita mucha más protección de la que yo le estoy dando. Con pesar recuerdo mi pantalla solar, aparcada desde casi noviembre. Mi cutis es muy fino, por eso tengo las venas a flor de piel. Y, una sorpresa: ¡la temperatura de mi piel es algo más baja de lo que debiera!

Eso significa que no la exfolias, me aclara Trini. Y recuerdo el bote de jalea de gengibre con perlas de gominola de Kenzoki, descansando en un cajón por culpa de mis miedos. Evoco también un refrán muy antiguo que suele hilvanar mi abuela: "Dios perdona siempre, los hombres a veces, la naturaleza nunca"... La piel guarda memoria: por eso hago recuento de mis pecados cosméticos y hago el firme propósito de rescatar la prebase Prep + Prime spf 50 de Mac, y mi exfoliante de Kenzoki. Eso sí, debo aplicarlo de forma muy suave, "como a besos", señala Trini.


Los productos de tratamiento...

A continuación comienza lo bueno: me tumba en la camilla y empieza a masajear con mimo mi rostro, aplicando productos de la marca profesional D´Lucanni. Desmaquillante bifásico, crema simpiadora, dos minutos de ácido glicólico muy diluido, y luego... ¡ampollas de vitamina C pura! No salgo de mi asombro: ¡yo creía que la vitamina C era incompatible con mi cutis!

Sin embargo, durante el masaje con las tres ampollas que utilizó me sentí relajada, mi piel se descongestionó y se apagaron en un porcentaje elevado mis rojeces. Sentía calma e hidratación en la piel. Por último impregnó mi rostro con un velo de colágeno que cubría mi cara y me indujo a una breve duermevela. Como no padezco de claustrofobia, solo realizó un pequeño corte a la altura de la boca, humedeció la tela con un tónico, y el velo estuvo en contacto con mi tez durante unos veinte minutos de forma intensa e íntima.

Mi regalo... ampollas de hidratación y protección para tres semanas

Al salir de la tienda, mi cara relucía. parecía de porcelana. Trini me regaló varias muestras de un par de cremas de la firma que, sinceramente, no utilizaré porque contienen demasiadas siliconas para mi gusto, y, por muy profesional que sea una firma de dermocosmética, siempre hay que mirar los ingredientes.
También contenía la bolsa de regalos una pequeña joya a la que creo que voy a ser fiel desde ya: el tratamiento personalizado de ampollas Shock-6 de D´Lucanni, que incluye seis viales repletos de buenísimos activos que aportan hidratación y protección para utilizar a lo largo de tres semanas. Prometo crónica detallada.

Todo un lujo que Bodybell pone a nuestro alcance por un precio que, dicen, es muy barato. Clonando un conocido anuncio, puedo decir: Análisis de la piel, treinta euros. Tratamiento vitamínico, cincuenta euros. Conocer a Trini... ¡no tiene precio!

27 de enero de 2012

Colorete Hervana de Benefit: crónica de una historia de amor anunciada


LLevo un par de semanas soñando despierta con esta maravilla y preguntándome... ¿no tengo ya demasiados coloretes?
La respuesta es, sin duda, sí. Mi colección de rubores de Nars no es apabullante, he ido construyéndola poco a poco e incluso he regalado ejemplares: el Torrid demasiado vivo para mí terminé enviándoselo a Gadirroja, y también el Sin y el Silvana quedaron atrapados en neceser ajeno. Aún así, soy la afortunada dueña de cuatro coloretes Nars, mi colección de Sleek es razonable, tengo el fantástico Coralista de Benefit y acabo de comprar en Madrid el difícil pero hermosísimo Apple Red de la tienda profesional de Mac.

Por eso lo digo de antemano: no necesito el colorete Hervana. Tú tampoco lo necesitas. Termino de escribir, cierro la pantalla del ordenador, aquí se acaba la entrada...

Pero...

Imagen tomada de Temptalia, ¿estaré quebrando la Sopa?

Sí, siempre hay un pero. Según el crítico de cine Alberto Fijo, ese "pero" es, junto con los puntos suspensivos que le suelen seguir, la clave, el núcleo de toda historia que merezca la pena relatar, de toda historia de amor.

Y lo mío con el colorete Hervana de Benefit ha alcanzado ya la categoría de flechazo, y camina veloz hacia el punto de transformarse en romance.
Porque entro en los almacenes Sephora para verlo, ¡solo para contemplarlo!... y la Belleza se apodera de mí. Me hiere, me llama. Los poetas petrarquistas pensaban que la Belleza es una certera saeta que entra en el alma por los ojos, una flecha que hiere la vista y penetra en las venas del amante, inundándolas de fuego. Los platónicos pensaban que la Belleza de los objetos es un aldabonazo que despierta en nosotros la nostalgia por la patria verdadera: esa belleza corporal es un reflejo de la Belleza Divina, y nos conduce por una escala de hermosura a otras esferas más altas...

¿Qué tal? ¿Cuela la fundamentación teórica? ¿O tendré que recordarme que finaliza un duro mes, cobro mi merecidísima nómina y hay que dinamizar la pobre economía española?

Os presento el ordenador desde el que escribo este blog...


El impulso final me lo dieron un par de buenas noticias en el trabajo... y un impresionante cartel en los almacenes Sephora que rezaba: "hoy, 25% de descuento en todo". Ese hoy incluye los días 27 y 28 de Enero (estás a tiempo aún), y es el que permitió llevarme a casa el claro y brillane objeto de mi deseo por solo veinticuatro euros en vez de los treinta y dos que normalmente cuesta.

Vamos por partes (como diría Jack el destripador.)

-El aroma. Los coloretes de esta casa son conocidos en el mundo cosméticos por su cuidado envoltorio vintage y por desprender un olor cautivador. Coralista huele a sandía confitada. En cambio, Hervana destila un aroma ligeramente floral que no perturba en absoluto.

- La brocha. Benefit se ha entregado a fondo para mejorar el que era su único punto débil (dejando atrás el precio.) Y lo ha conseguido. La brocha esta vez es suave, biselada, precisa... Y difumina bien el producto.

-El color. Este blush se ha concebido como un artilugio mágico, divino... angelical. Nos sumerge de lleno en una espiral que engloba cuatro tonalidades: un rosa tierno, un ciruela suave pero poderoso, un saludable melocotón y un champán que ilumina. Juntos dan a las mejillas un halo angelical pero visible, algo que no ocurría con una de las anteriores creaciones de la firma, Sugarbomb. Éste resultaba demasiado pálido, y Bella Bamba demasiado vivo para mí. Por eso me abstuve en ambos casos, y Coralista era mi blush favorito de Benefit.

Hasta ahora. 

La última foto sí es mía. tomada bajo luz artificial y en condiciones bastante deleznables (hoy llueve en La Rioja), es un pequeño milagro, porque su color ha salido fiel e inalterable. Hervana es así, sencillamente. Una mezcla de Her y de Nirvana.

25 de enero de 2012

Por menos de cinco euros... Catrice ofrece un clon del Illuminator Copacabana de Nars (EL Hidden world: review)

En Madrid, caminando por vericuetos oscuros, haciendo trecking y escalas de vértigo en su cuidadísimo metro... y al fin,en la calle San Francisco de Sales... ¡el destino soñado! Es decir, la perfumería Vanity, de la que tan sabiamente habló Salander y que mis ojos tenían que ver.


EL Hidden world de Catrice

Me enamoré de esta preciosa colección de Catrice, "recién sacada del horno"... Las palabras acaba de llegar resuenan en los oídos del cliente como si fueran un hechizo élfico. Se trata de una edición limitada de Catrice, una firma que yo no conocía y que la dependienta me presentó como segunda marca de Essence, nacida sin otro objetivo que dirigirse a un público más selecto, y que por eso mismo busca una mayor calidad en sus productos.

Sombras y máscara de pestañas "Lashes to kill" de Catrice

Había comprado ya un par de sombras mono, de envase trasparente y minimalista, mágico. Como enseño en la imagen, me llevé una sombrita naranja, Dalai Drama, sedosa y con brillitos... y la mítica Petrol Keeps me running, que es intensa y pigmentadísima, y con un sugestivo nombre.
Había descubierto también una máscara de pestañas con buenísima fachada: el cartelito indicando "ultra black" es como un imán para mí. (Edito: por menos de cinco euros, es un rímel sensacional: separa y tiñe las pestañas y las deja preciosas.)

Y ya iba a pagarlo todo, más feliz que una perdiz, pensando que para una primera toma de contacto estaba más que bien... cuando la depedienta me dijo: "uy, ¿has visto esto?" Y, poniendo voz de sirena, silbó: "acaba de llegar..."

Iluminador y colorete de la EL Hidden world de Catrice

Y así nació en mí un amor completamente petrarquista por estos dos productos cuya misión es crear un rostro angelical sin estridencias, suave y muy luminoso.
Hidden World es una colección de colores dulces; tonos de niña buena, de cuentos de hadas..., pero si los aplicas con sabiduría son las armas perfectas para interrogar al espejo y que éste responda: serás la más bella... de la oficina. ¿Maquillaje de princesas? ¡No! Maquillaje de lunes: rosas empolvados, sombras topo o visón, brillos como de pastel.

El colorete que presenta esta colección posee una textura maravillosa. No es crema, no es gel. Es un escalón intermedio entre ambos, y sobre la piel se siente muy fresco, aunque ignoro los ingredientes que pueda contener. Aporta al pómulo un rubor de pastel de fresa, modulable hasta el infinito y que no se apelmaza si aplicamos una capa sobre otra.

El iluminador es una joya que, como muestro en la imagen del expositor, cuesta cuatro euros con cuarenta y nueve céntimos. Y ahora... voy contra mi interés al confesarlo, que diría Bécquer. Mi adoración por la firma Nars es conocida por todos mis lectores, y creo que nadie ha podido copiar la calidad de sus coloretes. Nars despierta en mí fuegos artificiales..., pero debo contaros que este iluminador de Catrice me ha parecido peligrosamente parecido al iluminador líquido Copacabana que inventó François en la pasada primavera y cuyo precio ronda los treinta euros.

Y si no me creen... pasen y vean:



Illuminator Copacaba de Nars
Realicé esta foto con la cámara de mi anterior móvil... ¡era mucho mejor!

El iluminador Hidden world es líquido, repleto de chispas plateadas que bailan por su fondo, metálico, moldeable, lleno de luz... y un excelente vehículo para lograr sombras en crema. ¿No nos suena todo esto a una música conocida? Bienvenidos al fulgor... en plena cuesta de Enero.

23 de enero de 2012

El Hallazgo de Enero: contorno de ojos en aceite... de un mercadillo de artesanía

Hace mucho tiempo me dijo una lectora del blog que ella utilizaba un contorno de ojos en aceite. Yo, -ahora lo confieso-, quedé envidiosa e intrigada, pensando que los aceites de un producto así penetrarían mejor en esa delicada zona...
Me propuse entonces buscar un contorno de ese formato, y lo he encontrado.

A comienzos del nuevo año estuve durante unos días en Vitoria, y siempre suelo visitar el mercadillo de artesanía que instalan, bajo una inmensa carpa, en la Plaza de los Fueros. Es auténtica artesanía trabajada con las manos de los hombres y mujeres que venden allí sus productos: cristal soplado, lana tejida, cuadernos y marcadores con incrustaciones de madera... y algún que otro puestecillo de jabones y cremas naturales. En estas navidades he descubierto la Casa de la Media Luna.


Imagen tomada de la página web de la firma.

Situada en Castellón, en plena naturaleza, con un modo de venta trashumante (se trasladan a cuanto mercadillo de artesanía, regional o medieval caiga en sus atentos oídos) y un portal en internet donde (dicen) es muy fácil comprar... me arrebataron el corazón poniendo ante mis ojos un tarrito de cristal oscuro cuyo cartel rezaba: contorno de ojos en aceite.

Estos puestos siempre me atraen como un poderoso imán, pero debo refrenarne y actuar con cautela, porque muchos tarros que he comprado en ocasiones parecidas, luego no los he podido utilizar. En especial los productos faciales que llevan por nombre la palabra "bálsamo" (suatantivo mágico pero traicionero), poseen una textura de cera que va desprendiendo aceites y que satura mis poros.
Por eso ya no me detengo ante la promesa de tarros y pastillas de jabón, pero esta visión nueva cautivó mis ojos:


Contorno de ojos de la Casa de la Media Luna


Veinte mililitros atrapados en un frasco de vidrio color miel me costaron quince euros, si no recuerdo mal: he visto en la web que por treinta mililitros piden diecinueve euros, un precio más que aceptable.
Los ingredientes no podían ser mejores ni más naturales: aceite de germen de trigo, aceite de rosa mosqueta, aceite de almendras dulces, aceite de aguacate y estracto de caléndula se mezclan en la fórmula para crear un completo y complejo aceite, un poderoso nutriente para nuestra piel más delicada. No contiene alcohol, ni siliconas, ni otra grasa que no sea natural y, (esto para mí es muy importante), líquida.


Imagen tomada bajo luz artificial

Me hubiera gustado encontrarlo en formato roll on, habría sido un perfecto broche para esta joya artesana... pero el dosificador que trae es bastante eficaz, y aunque te manches las manos, hay también alquimia en el hecho de teclear nuestro contorno de ojos con el dedo anular: los dedos saben lo que la piel necesita.

Casi un mes de uso me avala para decir que es una de las mejores compras cosméticas de los últimos tiempos: hidrata, repara, calma e incluso está borrando mis incipientes líneas de expresión.  Lo utilizo por la noche, ya que al ser la rosa mosqueta su segundo ingrediente se desaconseja su uso diurno, para no sensibilizar nuestra piel bajo el sol. Por la mañana, la piel que rodea mis ojos tiene la textura del cutis de un bebé, y durante los avatares del día no llega a parecer tan fatigada como antaño.
Pero hay más: cuando compré este bote, sufría un tonto resfriado de nariz que había destrozado la piel de aquella zona: por un impulso o golpe de intuición decidí aplicar en ella este aceite milagroso. Y ahora veréis que el adjetivo utilizado no es ninguna hipérbole: ¡en solo DOS días las aletas de mi nariz se habían regenerado por completo!

20 de enero de 2012

En manos de Franc Delgado: de nuevo, Nars


Durante unas horas infinitas de un sencillo miércoles, tuve la suerte de volver al rincón de Nars en Goya, lugar paradisíaco donde la magia se puede ver en los pinceles... y en el impresionante colorido que atesora su expositor, auténtico mueble bar del maquillaje.

Expositor de Nars en el C:I. de Goya (Madrid)

Contemplando por vez primera uno de estos expositores (porque la belleza no se mira solamente, se contempla...), descubrí mi vocación por el maquillaje, que hasta entonces no pasaba de ser una fantasía volátil. Fue en París, y creí que la magia de esta ciudad me envolvía entonces..., pero cada regreso es como una nueva afirmación, una confirmación que sella con sus manos el maquillador de este espacio, Franc Delgado, probando nuevos colores y tendencias sobre mi piel.


Agasajando a los clientes...


LLegué y vi cómo habían llenado uno de los veladores de la firma de esbeltas copas de plástico, y entre brochas negras y botellas de agua mineral destacaba una cubetera plateada con una botella de champagne. Yo me conformé con un poco de agua, mientras Franc desinfectaba pinceles y preparaba mi piel con un suave masaje y los productos de limpieza e hidratación de Nars, que cuentan con la tecnología Shiseido.

Allí tuvo lugar uno de esos diálogos un poco surrealistas que cruzan los hombres con nosotras, cuando estamos medio dormidas y en nuestro estado de Nirvana lo último que deseamos es conversación.

- Cuéntame.
(Una única palabra que significa: estoy a tu disposición, puedes pedirme lo que quieras, todo el muestrario de nars es tuyo ahora...)
-¿Qué quieres que te cuente?
-Algo bonito.
-Mmmmm... Soy feliz.
-Eso sí que es bonito.


Franc Delgado terminando su trabajo

Me maquilló con productos de la colección de Navidad, alternándolos con otros básicos y con una petición particular que yo le hice: el colorete en crema Penny lane.

Tras preparar una pátina impecable aplicando la base Sheer Glow en el tono Siberia (muy claro, acorde con mi tez, pero con un subtono dorado que aplaca rojeces), trabajó puntos estratégicos del rostro con el nuevo corrector siliconado, que no compré por llevar, precisamente, siliconas en su fórmula, pero que es suave y luminoso como una prenda de abrigo.
Eligió el tono Chantilly, un crema pálido y lleno de luz que estrenaba conmigo. Y luego...

LLegó el turno al colorete más elegante, delicado y angelical que existir pueda. Penny Lane es un rubor que no enamora a primera vista, sino cuando se recuerda su discreto fulgor. Se funde con la piel imitando un acabado empolvado pero sin perder el punto jugoso de un blush en crema.
El resultado es un resplandor que parece surgir del interior de nuestras mejillas, del fondo de la piel: un tono rosa palo que recuerda a los vestidos de domingo de cuando éramos niñas, al pastel rosa de nuestro cumpleaños favorito.


Bodegón de productos imaginados

Franc lo aplicó ¡con los dedos!, detalle que me fascinó porque los dedos son sabios: saben lo que nuestra piel necesita.
Y lo combinó con el iluminador que sacó Nars a la venta en las pasadas navidades: Miss Liberty, un colorete en polvo que no aporta color a las mejillas sino un brillo perlado de efecto húmedo. Aplicándolo en la parte alta del pómulo, difuminado hacia las sienes, Miss Liberty crea ese halo de cuento de hadas que, al carecer de matices metálicos o purpurinas, parece la cosa más natural del mundo.

En los ojos, Franc mezcló varias sombras de temporada con la poderosa Thunderball, un tono petróleo mate con base gris que aporta profundidad a la mirada. Y me silbó un secreto al oído: para que mis ojos rasgados y de dimensiones diminutas se abran, necesito añadir sombra oscura en la cuenca del ojo, dejando los tonos suaves para cubrir el párpado móvil.

Y, para mis labios guardaba el último tesoro de la tarde: Joyous red, un labial de color ámbar, pero en esa tonalidad oscura de la resina que se acerca peligrosamente al rojo. Una barra de labios que no puede faltar en ningún tocador.

¿Recordáis el vídeo de la pasada primavera? Muchas me dijísteis que se me veía radiante: ¡no podía dejar de sonreír! Es el efecto Nars.

16 de enero de 2012

Manos caras, manos baratas

La crema de manos: ese oscuro objeto de deseo en mi neceser, ese producto discreto, elegante, funcional... ¡imprescindible!
Ese potingue que antes, alegremente, me atrevía a ignorar... Y entonces ocurrió lo inevitable: cumplí treinta años.
En mi caso, la treintena hizo estragos en mis hasta entonces sufridas extremidades, que de un día para otro se rebelaron, mostrando una tendencia al brote de eccemas y una alergia al polvo de tiza bastante inquietantes...

En ese momento amainé la tormenta gracias a dos auténticas terapias de lujo para mis manos: la crema con alfa-hidroxiácidos de Garmont, y la crema de karité al 20% de L´Occitane... Pero por desgracia no siempre tenemos a mano aquello que necesitamos desesperadamente... entonces se impone la búsqueda de nuevas vías, la investigación.

Mis pesquisas me han llevado a dos marcas muy distintas, con precios también muy distintos:


Crema de manos de Elizabeth Arden: 20 euros


He hablado ya, en varias ocasiones, de lo cautivador, relajante y alegre que resulta el olor del té verde: aquí y aquí.
Elizabeth Arden logra añadir a este embriagador aroma propiedades hidratantes y antioxidantes, creando un generoso bote de crema (125 mililitros), que cada noche empapa mis manos de hidratación y de frescura para dormir el más dulce de los sueños.
La fragancia es perfecta: te sumerge en un verano fresco a la sombra de árboles en un campo del Norte de España... te hace sentir el sonido dulce de las esquilas, el calor tímido y suave del País Vasco, titilando gotas de lluvia.
...y el complejo antioxidante que ha creado la firma para cuidar tus manos posee estractos de té verde y té blanco, ginko biloba y diversos aceites naturales. La crema entra en mis manos como lluvia fina, sirimiri que penetra, envuelve y nutre.

Y, si lo quieres más barato.:


Essence, ¡1,29 euros!

Las colecciones Little bakery de Essence nos tientan cada invierno con cremas de manos que huelen a delicias culinarias. Pero este bálsamo protector es mucho más que un aroma goloso: sus ingredientes principales son la manteca de karité y el aceite de coco, la hidratación que ofrece es intensa, el olor a tarta de chocolate y mora es realmente tentador... y por una cantidad inferior a dos euros será tuyo.

13 de enero de 2012

Gracias a mi Amigo Invisible, vuelvo a creer en Zara...

...Estoy hablando, como bien habréis comprendido, de Zara Cosmetics.
Hace unos años, todos mis lápices de ojos estaban firmados por Amancio Ortega, no he encontrado ningún otro kohl con esa buenísima relación calidad/precio. La mina era suave y se deslizaba por el párpado sin arañarlo, pero sin tiznar la piel ni realizar extrañas excursiones... Recuerdo un amarillo psicodélico y un electrizante azul petróleo, y más allá de los lápices, una colonia que utilicé durante meses y que tenía un deje parecido a Allure de Chanel.


En cajita de cartón de estampados azules...

Dejé de entrar a las tiendas Zara para revolver en las estanterías de cosméticos y aún no encuentro la razón: un par de sombras que me salieron polvorientas y fugaces, un par de locales que ya no traían colorido, la explosión que supuso para mí conocer los coloretes Nars y el firme propósito de no caer en cosmética de mercado y ahorrar para lo que de veras merecía la pena...

Hace unos días recibí en el trabajo un regalito de Amigo Invisible. El presupuesto eran unos cinco euros, pero creo que todos y todas hemos añadido algunas monedas más... Mi amigo invisible me conoce bien, y en una coqueta cajita de estampados azules encontré un gloss de Zara y un perfume de la misma casa llamado... ¡Passion for chocolate!

El vial contiene quince generosos mililitros y está disponible en formato roll on, algo que me chifla... adoro estos aplicadores de perfume y no poseía hasta ahora ninguno.
La buena noticia es que Passion for chocolate no huele a flan Royal ni a natillas Danone, y así, sí que repetimos... la tentación dulce de Zara es un perfume limpio e intenso al mismo tiempo. Por supuesto, lleva notas de chocolate en su pirámide olfativa, pero con un fondo de maderas que le aporta seriedad y con un toque de vainilla negra que lo hace muy cálido. En resumen, no es un perfume plano, como lo puede ser el Monogotas de chocolate de Mercadona... sino rico y complejo, pero con un punto de sencillez golosa que lo hace irresistible.


Zara Lip gloss nº L3010


El brillo de labios es un tono rojo fresa dulce y magnético.
Me ha sorprendido lo hidratante que es. Posee el tacto acuarelado tan típico del gloss, pero se siente muy cómodo en el labio y dura un buen número de horas sin convertirse en imán. 
Últimamente elijo labiales rojos para impartir clases, porque al tratarse de clases virtuales, la webcam tiende a absorber todo el color... y una boca roja tiende a iluminar la pantalla.

Sin embargo, éste no es un rojo agresivo sino un rojo frutal, con brillo lácteo y textura como de natillas... en pocas palabras, más que un rouge parece un postre!

11 de enero de 2012

Cocacola, la chispa de la vida... y de las nuevas pulseras de moda

Hoy me he recordado a mí misma, en mi niñez, destapando los deliciosos yogures Yoplait y guardando afanosamente las tapas, atesorándolas, sí..., pues eran un tesoro de papel plata que podían conducirte al primer premio de un fantástico y fantasmal concurso. Y si una de esas tapas se te escurría de entre los dedos para colarse en el cubo de la basura... estallaba un drama en miniatura.

Ignoro qué hacían los empresarios de la desaparecida casa con tanta tapa de yogur, pero de algún modo aquello era lo más cercano al hoy tan cercano concepto de "reciclaje", entonces aún por inventar.

El reciclaje, la virtud del pobre y el comprometido, parece ser el espíritu que anima a la nueva moda en pulseras...


Imagen tomada bajo luz artificial


Se les ha bautizado ya con el nombre de "pulseras de la amistad". Nombre que no podía ser más oportuno, porque suele ser una amiga quien reúne unas veinte anillas de cocacola, cerveza... o Fanta zero de limón (últimamente mi refresco favorito), las vertebra con dos hermosos lazos de colores y te regala una pulsera artesana, de diseño exclusivísimo...



Fotografía tomada bajo luz artificial

Y, si tienes la gran suerte de que te regale la nueva pulsera de moda una persona detallista, perseverante y de buena mano... tu pulsera de la amistad estará rematada con un bonito lazo y un botón azul cielo.

Ésta ha sido fruto de los desvelos de Laura, una compañera de trabajo que conocía mi pasión por todas las tonalidades del color azul. Nada más ver los tonos que componen mi pulsera de anillas pensé en mi esmalte de uñas de Astor:

Astor Flash´n Studio nº 109

¿No parece cosa del destino? Estos dos hermosos lazos, que pudieron adornar las coletas de cualquier colegiala... ¡estaban destinados a emparejarse en mis manos con esta centelleante laca de uñas!

Gracias, Laura.

9 de enero de 2012

Reyes 2012. ¡¡¡He sido muy buena!!!

Se terminó la Navidad, tenemos que apagar todas las luces festivas y eso duele, aunque ayer mi abuela, en uno de sus arranques surrealistas que tanto me gustan, propuso dejar el árbol encendido en el salón y colocar debajo un cartel que dijera: "Rebajas".
Pero antes de cerrar el capítulo de fiestas, continúo la tradición que comencé el pasado año, relatando aquí los generosísimos regalos que los Reyes tuvieron a bien traerme, y que se pueden resumir en dos sustantivos: libros y cremitas. ¡Qué bien me conocen!


Libros y cremitas...

En primer lugar... ¡¡¡el libro de Iker Casillas!!! Abrí los ojos como farolas encendidas al verlo brillar, junto al zapato que había dejado ante el balcón. No lo había pedido, ni siquiera sabía que existiera..., pero recordé un clarividente diálogo con mis primos en el que ellos hablaban de fútbol y yo respondía, medio en broma, que a mí del deporte nacional lo único que me importaba era Iker... No es verdad del todo, con los Mundiales y las Eurocopas me vuelvo futbolera, y por supuesto soy del Betis manque pierde y pierde y pierde (aunque ha comenzado el año bien, ¡al fin una alegría!)

Bueno, éste no es un libro para leer sino para mirar, más bien para contemplar.... Permitidme unos minutoas hasta que recupere la respiración.

Ya. El segundo libro sí lo había pedido y me hace una ilusión enorme: el tomo II de las obras completas de Álvaro Cunqueiro. Poeta, novelista y ensayista gallego que me fascina, lo veo como un dios celta surcando los mares, o como un Chesterton español, con saudade galopando en su alegría.

Born Lippy de TBS: prometo review

Los Reyes Magos han leído mi blog y conocen mi deseo de envolver mi piel en la dulce fragancia del bálsamo Spa Wisdom Polynesia de The Body Shop, cálida y fresca a un mismo tiempo. Ya lo tengo en casa, un olor que hidrata profundamente, que embriaga, que acompaña y acaricia. Mezcla de trópico y jazmines, persistente y tentador como un buen sueño.

Y, de propina, esta coqueta raquetita con cinco bálsamos de la misma casa, reformulados y bautizados como Born Lippy... Es un regalo muy oportuno, porque necesito que mis labios rotos por el frío puedan renacer de nuevo.

Carterita lady...

He recibido otras cremitas, como el pack Fashion for girls de Deliplús (compuesto por gel de baño, aceite corporal y desodorante), cuyo aroma de lima y frutos rojos con fondo de violetas me resulta muy agradable para usarlo a diario.
También he recibido cosas para la casa: copas de cristal para champán, posavasos de nácar hermosísimos y una sopera de cerámica de Triana, que mi padre dice que no es para sopa sino para un asado japonés..., y que ahora adorna mi carro de cocina de mimbre.

Pero, tras el apartado "cremitas y libros", lo que arrancó destellos a mis ojos fue este magnífico billetero de patchwok imitando charol. Me encandila su boquilla metálica, lo plano que es (caben los billetes sin doblar, y por fin parezco una potentada...) y lo llamativos y vistosos colores que componen su estampado.


¡¡¡Camiseta de Adolfo Domínguez!!!

Por último, éste fue un encargo especial de mi madre, que siempre acierta. Adolfo Domínguez es nuestro diseñador favorito: ambas atesoramos en la memoria momentos mágicos vividos en alguna de sus tranquilas y sofisticadas tiendas: en verano, en Zarautz, eligiendo pareos. En Sevilla, comprando una pashmina tras haber logrado un premio literario... En plenas rebajas, superando la resaca festiva. Siempre hemos sido felices en Adolfo Domínguez, aunque luego nos vistamos en H&M, y el seis de enero esta original blusa de estampado asimétrico y tonos musgo, mostaza y vino brillaba como un broche sobre las Navidades ya consumidas.

Y no quiero dejar de mencionar (aunque fueran un encargo mío, soplado directamente al oído de Melchor), las dulces chucherías vintage que encontré en una de las golmajerías de la calle Portales: el frasco para hacer pompas de jabón y los diminutos sonajeros de plástico rellenos de bolitas de anís forman parte de mi infancia.

¡Y en esa noche mágica, todos deberíamos convertirnos de nuevo en niños!

5 de enero de 2012

Favoritos del año 2011

A la espera de que Sus Majestades Los Reyes Magos hagan su entrada triunfal en el salón familiar el seis de enero, paso las horas que quedan y me lo paso pipa, al leer en los distintos blogs que sigo la lista de favoritos del Dos mil once.
Un año al que nadie tiene excesivo cariño y que en cambio yo recordaré siempre con agradecimiento, porque en él hallé mi primer empleo estable, comencé a trabajar ocho horas diarias (y remuneradas), amueblé mi primera casa y vine a vivir a la tierra del vino.

Sleek, Sleek, ¡hurra!

En el terreno del maquillaje, éste ha sido el año en el que hallé una manera de poseer un buen colorete sin tener que desembolsar treinta euros ni viajar al rincón mágico de Nars en el Corte Inglés de Goya, en Madrid.

2011 es el año en que Sleek ha irrumpido en mi vida. Sus paletas de sombras me gustan pero no me parecen imprescindibles: sus rubores son impresionantes y al módico precio de seis euros han coloreado mi vida durante estos doce meses.
Comencé por tener un ciruela centelleante y cotidiano a la vez, Pommegranate, y un precioso rosa dorado que decían ser clon del mítico Orgasm de Nars, Rose Gold... lo cuento aquí. En verano llegó el rojo encendido más favorecedor del mundo, Scandalous, y también lo cuento aquí. Mi madre se enamoró del Rose Gold y terminé regalándoselo, pero en Septiembre lo repuse añadiendo el que iba a convertirse en mi colorete de diario, de batalla, el que descansa en mi bolso y me regala brillo y frescor tras una larga jornada de trabajo. Life´s a Peach, un melocotón jugoso y joven, alegre pese a no tener chispa alguna.
Lo que más me gusta de estos coloretes no es su reducido precio, ni su envase pese a ser diminuto y gustarme mucho más de lo que (dis)gusta a algunas cronistas..., ni su duración que podría mejorar. Me chifla la luz natural y saludable que aportan al rostro, el brillo con el que lo arrebolan, el color que parece surgir de dentro de la piel.


Todo un ritual...

En el terreno de la cosmética, mis favoritos comienzan por un embriagador perfume: el de la crema Honey Touch de Rituals que a mí no me huele a rosa ni a miel sino a Paraíso, a cielo recobrado al llegar a casa, a feminidad luchando por sus fueros, el cuerpo con el alma de la mano, diría Martín Gaite. Un aroma ligeramente floral y desaforadamente dulce, con un toque de oriente. Toda una explosión.

También, la mascarilla Milagro en tres minutos de Aussie, que doma mi cabello dejándolo suave, ondulado, brillante... y comestible, ya que este delicioso bálsamo huele a chucherías. Y un truco que he aprendido ya en Navidades: los cepillos cargan mi pelo de electricidad, así que me he convertido al peine de madera y, a ser posible, de púas poderosas. El mío es de la casaTek.

Para cuidar la piel del rostro, mantengo mis antiguas fidelidades: gel de aloe marca Grisi, exfoliante de perlas de gominola y mascarilla de dulce de nubes de Kenzoki... Y he descubierto el desmaquillado en aceite del Mercadona, auténtico oro líquido que se ha convertido en adicción, y la crema para pieles sensibles Yes to Cucumbers, de venta en Sephora, que deja cómoda la piel, la cura y la desinflama.

¿Cuáles han sido los tubitos mágicos y cremas de cabecera que os han hecho perder pie en este año que acaba de terminar?

3 de enero de 2012

Navidad en las perfumerías Douglas: rojo dulce y oro barroco con Isadora

El rojo y el dorado son los colores de la Navidad, aunque a mí me apasione el azul noche de las calles encendidas en La Rioja... Árboles azules orlados de estrellas, y pasacalles encendidos con dibujos de ángeles tocando las trompetas alegran estos días... y sus noches intensamente azules.

Pero, para vestir de color mis uñas, prefiero el rojo, un color clásico, elegante, alegre, sofisticado... Me gustan en tono medio tirando a claro, restándole cualquier matiz vamp y acercándome al rojo lipstick que tanto se estila y tanto estiliza. Y en Douglas encontré un rojo navideño salpicado de burbujas: Merry red.


Trío de ases de Isadora
Isadora, la firma de maquillaje que se vende únicamente en Douglas, pone en nuestras manos tonos festivos y centelleantes: también encontré, por fin, un esmalte craquelado que me chifla y es de esta marca. Se llama Gold Bomb y es dorado, como de esculturas antiguas y esmaltes envejecidos, de fiesta barroca, de Noche de Reyes.


Merry red de Isadora

Wonder nails es un esmalte que, al precio de ocho euros con noventa céntimos, promete una semana entera de uñas glamurosas y sin desconchón alguno. Ofrece también un destello sano, espejeante, de calles mojadas y copas brillando. El tono Merry red es, en sí mismo, un color dulce y de fiesta, como de licor de guinda. Y en ocasiones especiales, el grafitti en oro lo rasga de forma sorprendente y tentadora, realzándolo.

Merry red + Grafitti Gold Bomb


La dependienta de la perfumería Douglas me regaló el top coat de la marca, un paso absolutamente necesario porque este cracker algo barroco adquiere relieve sobre la uña y debe ser protegido y uniformado con una capa de brillo transparente que, además, incorpora tratamiento e impide que la uña de deshidrate.

Gold Bomb es uno de los nuevos tonos del cracker de Isadora, bautizado como Grafitti nails y salpicado de un brillo apagado, un dorado pálido con cierto relieve que consigue un craquelado bizantino: en esta pobre foto borrosa puede percibirse la idea de lujo cálido que con él deseaba yo transmitir.