31 de diciembre de 2015

Descubriendo la línea Relaxing chakras de Treets traditions (Fiesta de Navidad en Renascence)

Ayer os hablaba de los productos que me han subyugado durante este año que hoy termina, pero olvidé mencionar algo que es mucho más importante para mí: los espacios que he descubierto y amado durante 2015.
Detrás de cada comercio hay una o varias personas, una o varias familias, un proyecto y mil ilusiones. En este año he tenido la suerte de descubrir un maravilloso local de la cadena Tiger en Logroño o un mágico rincón llamado Hema en Madrid. Y si estas cadenas guardan en su interior mil historias entrañables protagonizadas por profesionales que son además personas encantadoras, cuánto más una pequeña tiendecita levantada a base de esfuerzo y cariño.

Fiesta de navidad en Renascence

En Logroño, las tiendas Sé happy de la Avenida de la Paz y de la calle Portales fueron mi gran hallazgo de otoño y sus acogedores rincones hicieron más llevadera mi vuelta a la rutina, pero el invierno me guardaba una sorpresa aún mayor: encontrar la perfumería Renascence, situada en la logoñesa calle de Jorge Vigón ha sido una auténtica fiesta.
Y precisamente una fiesta de Navidad fue lo que organizó Edurne hace unos cuantos días... Llegué y vi el local precioso, lleno de luces de color azul noche, bandejas con gominolas y bombones y gente comprando regalos entre risas y pequeños sorteos sorpresa.

Fiesta de Navidad en Renascence

Además de los ya mencionados bombones y las siempre apetecibles gominolas, Edurne nos tentó con unas pastas caseras que había horneado la cuñada de una de  sus amigas. Yo no pude comer nada porque era domingo y acabo de retomar la buena costumbre de hacer un día "marciano", es decir, detox, a base de batido verde... Por eso sólo acepté un antioxidante zumo de arándanos, pero eso no me impidió contemplar la belleza de las pastas, elaboradas con forma de abeto de Navidad o, aún más bonitas, de estrellas fugaces:

Pastas de la fiesta

Por cierto que estas estrellas que "traen cola" (no sé cómo decirlo en una sociedad donde todas las palabras se han cargado de doble sentido), en ciertos lugares de mi Andalucía se llaman "estrella de rabo" (véanse las comedias de los Álvarez Quintero, donde las expresión es de lo más habitual y abundante.) Pues la primera vez que dije en voz alta la expresión "estrella de rabo" en mi oficina de UNIR casi explotan de risa mis compañeros y todavía me embroman por ello, así que al ver estas pastas cerré con fuerza mi boca para no exclamar: "oooooh, ¡una pasta con forma de estrella de rabo!"

Fiesta de Navidad en Renascence

Y después de esta anécdota boba pero divertida, paso a contaros los descubrimientos que hice durante la fiesta en el local. Aproveché para comprar varios regalos de Reyes: un set de lavanda como el mío para mi tía Ana, a la que gusta mucho este aroma; una bruma de almohada para mi madre, que necesita descansar; una crema corporal para mi abuela, aunque el regalo va a consistir en un vale por diez masajes porque ella ya no llega a hidratar sus piernas y necesita ayuda... Y, para mí, un par de perfiladores de labios "Lip matic" de Pierre René que estoy probando y que me están seduciendo definitivamente.

Pero el gran momento de la tarde llegó al conocer (y caer rendida ante) la línea Relaxing chakras de la marca Treets Traditions.

Línea Relaxing Chakras de Treets Traditions

Así como las gamas naranja y turquesa de esta firma perteneciente al grupo Ortrade me parecen un poco demasiado afrutadas para mí (al menos en invierno), y la de lavanda me parece muy lograda pero no es en absoluto mi aroma preferido (salvo en la bruma para dormir que también probaré), este olor me ha cautivado por completo.
Treets lo describe como "powdery rose", rosa empolvada, y por culpa del nombre y el color pasé de largo en mi primera visita a la tienda: no me suelen gustar las fragancias en torno a esta flor. Pero es que este delicado aroma se compone también de coco y frangipani, y es exuberante y suave al mismo tiempo, jugoso y atalcado a la vez. Huele a tocador de dama antigua y a chuches de mi infancia, es un olor como de personas mayores al principio y de niños pequeños al final, y sobre todo es una fragancia radiante y muy muy sutil, una combinación perfecta entre matices dulces y empolvados que la hace muy femenina y deliciosa.

La gama se puede conseguir por precios muy razonables en tiendas físicas y en la red, y  se compone de mil y un productos, algunos clásicos y otros innovadores: manteca corporal, exfoliante, espuma de ducha, aceite de belleza, bombas esfervescentes... y unos saquitos de té de baño que protagonizarán una de mis primeras reflexiones en la bañera de 2016.

29 de diciembre de 2015

Mis diez productos favoritos del 2015

2015 ha sido un año buenísimo en el que he cumplido mis tres grandes objetivos: he perdido diez kilos aproximadamente (podrían haber sido más... pero también menos), he conseguido acreditarme como Profesor Contratado Doctor por la temida Agencia Nacional de Evaluación de Calidad y Acreditación, y he terminado mi quinto libro de poemas, aunque saldrá a la luz en enero de 2016.
Y aunque también hubo brotes de dermatitis por estrés, un lunar no muy bonito y momentos de altibajos en la dieta, el balance es increíblemente positivo, gracias a Dios, a mis padres, a mis amigos y a mis compañeros de UNIR que siempre me ayudaron.

Gel de arándanos Fruity de Ziaja

En el terreno de la lujuria cosmética, son muchos los tarritos que me han subyugado en este año impar. (Nota: el orden de preferencia es indiferente: igual de favorito es el número uno de esta lista como el número diez, ¡todos me han arrebatado en algún momento de estos últimos doce meses!)

1. Comenzando por los productos corporales, me quedo con el gel de baño de arándano y fresa silvestre de la gama Fruity de Ziaja, que me costó unos cuatro euros creo recordar. No es en absoluto mi firma preferida, pero sólo por haber creado este aroma merece plenamente su existencia dentro del mercado cosmético. Lo uso para lavarme las manos, lo uso para lavar las brochas, lo uso en la ducha y por supuesto lo uso en los baños gozosos: huele a arándanos confitados, pero como pronto le dedicaré unas reflexiones en la bañera, no me detengo a describir tan embriagadora fragancia.

Desodorante en spray de alumbre

2. Mi otro gran hallazgo corporal de 2015 es este desodorante sin aluminio, sin alcohol y cien por cien eficaz. Lo firma La boutique de los perfumes, cuesta seis euros y a mí me ha durado la friolera de diez meses, utilizándolo todos y cada uno de los días que componen esos diez meses. Se compone de piedra de alumbre pulverizada, el dispensador funciona bien, no mancha la ropa, no irrita (más bien calma) y sobre todo te libra de malos olores durante una jornada entera y verdadera.

Chocolaterapia
3. Mi ritual o tratamiento estrella en este año ha sido la chocolaterapia. Me las he ingeniado para ingerir mi dulce favorito de mil formas sin aumentar las calorías ni alterar los niveles de glucosa en sangre. En infusiones, me quedo con el Rooibos en latte de Teterum, el Choco de Yogi Tea que más bien tira a canela pero con un fondo innegable de cacao, e incluso el Té negro chocolate de Mercadona mezclado con un té verde moruno de calidad.
En el baño, me quedo con la manteca de praliné de Sephora, pero tengo que descubrir alternativas. Me da mucha pena que Douglas haya retirado su gama I love... chocolate & orange que olía a bombón de naranja, pero me acabo de enterar de que existe una firma llamada Etnia cuyo producto más famoso es un gel justo con este aroma. Y quiero empezar a investigar por mi cuenta, utilizando chocolate puro en polvo Valor, para fabricarme un exfoliante y quién sabe si una crema corporal con mi aroma favorito. 

Aceite de belleza "By Adaldrida"


4. Siguiendo en esa línea de bricolaje cosmético, perdonad si peco de inmodesta pero mi producto facial preferido es el aceite de belleza que yo misma me he fabricado. Aceite de almendras dulces puro, manzanilla de calidad, unas gotitas de aceites esenciales, sólo un mes de prueba y estoy rendidamente enamorada. No había tenido la piel así en años, salgo de casa sin maquillar con una tranquilidad pasmosa. Es un pequeño milagro y el mejor sérum, la mejor crema nocturna que he tenido. Ya me está empezando a dar pánico que se termine.


Pure Czech

5. Pero como no sólo de sueros nocturnos vive una mujer, hay que utilizar una buena hidratante de día, y en ese rango he descubierto esta cremita prodigiosa que por sólo ocho euros combina lúpulo de cerveza checa, agua termal de balneario y turba con cero siliconas y parabenos y me hace feliz cada mañana, aunque se llame Night elixir. Lo malo es que sólo se vende en Sé Happy, Logroño, pero me dijeron que pronto tendrían operativa su página, para poder comprarla en la red.

 
Redermic C La Roche Posay

6. Por fin tras años, ¡años! de búsqueda he dado con un contorno de ojos efectivo que no me arruine. Redermic C de la Roche Posay tampoco es ningún chollo, no baja de los 25 euros, pero la triste realidad es que esa zona admite muy pocas bromas: como no le des un buen chute diario de vitamina C, colágeno o retinol se acartona en menos tiempo que el que tardas en deletrear la palabra "lagarto". Lo he sufrido en mis carnes. Y este tubito no hace milagros pero rellena y da alegría a la piel, la suaviza, la tensa y descansa. Es maravilloso.

Corte de pelo en Mishea

7. En cuanto al pelo, mi favorito sigue siendo el  combo de Agua de lluvia de Secretos del agua más el champú de arándano de The Body Shop, aunque ahora estoy probando una opción más barata y por primera vez estoy trasteando con la espuma ( concretando, con la de Rizos descarados de Giorgi Line, desde que la vi reseñada en el blog de Moli.)
Pero sin dudar el bombazo del año ha sido cortarme el pelo a lo garçon por primera vez en mi vida, gracias a las manos prodigiosas de Miriam, de Mishea, en la calle Múgica de Logroño. Ella es "mi producto capilar favorito" del año sin ninguna duda.


Maquillaje compacto solar Be+ de Cinfa

8. Y llegamos a mis favoritos en maquillaje, y definitivamente el puesto de honor se lo lleva el compacto solar de Be+, de los laboratorios Cinfa, que cuesta en torno a los veinte euros. Producto español (navarro, por más señas), y de calidad altísima: formulación impecable, textura cremosa ultra cómoda, acabado natural empolvado y satinado al mismo tiempo, protección solar cincuenta... Lo tenía (casi) todo, el tono Natural, supuestamente para piel clara, parecía ser su único fallo pues para mí resultaba oscuro..., pero aplicado con brocha en forma de paletina se mimetiza de manera ideal con mi piel. Se me acaba de terminar y lloro por los rincones. La base Toleriane Téint de LRP es también buena pero no tan cómoda. La base de Benecos ha sido un enorme bluff, una mediocridad muy sostenible.

Colorete Angelika de nars

9. Un año más Nars ha sido una de mis firmas fetiches, y sus coloretes mis cajitas milagro, mi prenda sin la cual no salgo de casa. Treinta euros cuesta un colorete de Nars, pero vale muchísimo la pena. Sin embargo, en 2015 he logrado salir de mi zona de confort, que en este caso estaba conformada por el colorete Luster, para adquirir un rubor que llevaba años deseando, el Angelika, cuando supe que estaba acreditada... y para dejarme llevar por la locura final de un día de hospitales y arriesgar con Liberté, un colorete melocotón, sí, pero mate y con un matiz teja que lo hace muy diferente a lo que hasta entonces había utilizado. Ambos tonos han sido felizmente integrados en mis maquillajes tanto de oficina como de fin de semana.

Pinceles y brochas

10. Y, por último, una herramienta imprescindible para mí este año han sido los pinceles y brochas, más allá de ruborizar mis mejillas o ahumar mis párpados con ellos, única función que les permitía hasta ahora por culpa de mi ignorancia supina.
Aquí debo nombrar a dos grandes youtubbers, Aparichi MakeUp y Sara de MakeUp Te, que me han enganchado a sus canales y, vídeo a vídeo, me han enseñado el arte de difuminar. Gracias a ellas he aprendido que la necesidad de un buen pincel no se debía a las ganas de vender de tal o cual dependienta de Mac, ¡era verdad verdadera!
Por fin he terminado con los anti estéticos cortes e incluso he arriesgado con trucos de mi cosecha, por ejemplo, al terminar de maquillar mi cara tomo una micro gota de crema hidratante con la brocha y la difumino por todo el contorno del óvalo facial, queda mucho mejor que el tradicional paso de aplicarse un tissue humedecido. Y he descubierto que los pinceles de corrector son ideales para sombras cremosas, o que los de lengua de gato sirven muy bien para hacer transiciones. En una palabra, en 2015 aprendí a maquillarme.

27 de diciembre de 2015

Regalos de Navidad en la mágica montaña alavesa: Urban Decay

Ya es una tradición moderna pero consolidada, en mi familia paterna, reunirse cada veintiséis de diciembre en Maestu para celebrar la Navidad con un paseo por el campo invernal, una visita a los abuelos en el antiguo cementerio y una comida navideña en la casa rural Izki, y terminar la tarde en Vitoria viendo el Belén de La Florida y realizando compras de reyes...

Camino a Leorza (foto tratada con filtros Afterlight)

La mágica montaña alavesa luce su esplendor invernal. Hiedra, musgo y árboles desnudos nos saludan con su hechizo: en el centro del camino a Leorza alguien coloca un nacimiento de los antiguos, con río de plata y puente, y los caminantes lo respetan:

Un Belén en el monte

Este magnífico plan también posee un punto de melancolía porque es inevitable (y hasta justo y
necesario) recordar las navidades de nuestra niñez en la que encendeíamos la chimenea, jugábamos a tirarnos bolas de nieve y convivíamos varios días junto a mis abuelos... Y aquellas maravillosas navidades vitorianas de mi adolescencia en la que íbamos los primos a ver la última película Disney a los cines Guridi en la tarde de Nochebuena, y luego, justo el 26, a invertir los dineros que mis abuelos habían tenido a bien regalarnos, siempre con una advertencia: "esto es para gastarlo solo en caprichos"...

Libro de las horas- Editorial Libsa

Recordando esos días, ayer nos entregamos unos a otros un pequeño regalo: en esta ocasión, mi tía Maite me consiguió un precioso Libro de las horas, con himnos y salmos propios de la rica liturgia católica e ilustraciones antiguas bellísimas:

Prima
Oficio de los Muertos
Maitines

... Y mi madrina me dio un discreto sobrecito dentro de las poesías completas de Fray Luis de León  diciendo "para que te lo gastes en Sephora"... Por supuesto, le obedecí. Los almacenes Sephora de Vitoria son mucho más grandes que los de Logroño, guardan muchos recuerdos (mi prima y yo con quince años pintándonos los labios...), y tienen un enorme mueble expositor de ¡¡¡Urban Decay!!!

Cada vez adoro más esta marca: vi la mítica paleta Naked, la primitiva que para mi gusto es la más bonita de todas pero normalmente inencontrable, iba a agenciármela cuando me dije..."Rocío, sabes perfectamente que utilizarás sólo la mitad de las sombras, ignorando la otra mitad". Y en esa diatriba andaba cuando encontré las sombras individuales, mucho más caras sí, pero a la larga mejores porque las puedo elegir yo libremente y sé que les voy a da muchísimo uso.

En el sentido de las agujas del reloj:
Sin, Smog, Midnight Cowboy, Half Baked, YDK, Chopper

Todas estas sombras me tentaban poderosamente, y sé que irán "cayendo" en posteriores visitas, pero al final me hice con YDK, que junto a Chopper era el único tono que realmente usaba de mi paleta Naked 2 antes de regalarla. Es un topo metalizado de brillo húmedo, tacto sedosos y duración infinita que vale cada uno de los dieciocho euros que cuesta.


Compritas UD

Junto a la máscara de pestañas ultra waterproof y un lápiz de los sublimes 24/7 de la firma, y un descuento del 20% por Navidad, gasté los preciosos cincuenta euros que me habían regalado... en puro y duro capricho, ¡como deseaba siempre mi abuela!

25 de diciembre de 2015

Look de Nochebuena: estrenando la paleta Monarch de Kat Von D

En la Noche más bonita del año, decidí pasar de nuevo por la peluquería Mishea, para marcar ondas y dar un poco más de luz a mi pelirrojo con mechas Súper aclarantes de Neo... Y decidí estrenar la paleta de Kat Von D que me regalaron mis tíos en mi cumpleaños. También estrené una herencia materna, un cuello como de terciopelo y falsa piel en blanco siberiano entrelazado con marrón topo cuya estética está a caballo entre la gorguera de Cervantes y el lujo ruso de Anna Karenina:

Look Nochebuena

Inspirándome en ese cuello, elegí la que en mi opinión es la sombra más especial de la paleta, y el motivo por el que me hizo suspirar desde que la viera brillar en todo su esplendor en un vídeo de Make Up Te: el tono gris antracita helado, que recuerda poderosamente a la sombra del dúo Habanera de Nars pero un punto más oscuro, y por eso mismo más verosímil y fácil de llevar:

Paleta Monarch de kat Von D
Las sombras utilizadas

Apliqué primero como la sombra en crema Skinny Jeans de Benefit (otro regalo de cumpleaños, esta vez de mi amigo Lord Scutum que, para sorpresa mía, se empeñó en llevarme al Sephora de la calle Tetuán en Sevilla porque me quería comprar "una sombra gris topo dorado o una barra de labios color sangre de toro", ya que según él son los dos colores que me definen. Tras este primer de lujo, extendí sobre el párpado móvil la sombra gris helada con el pincel en forma de lápiz de Mac. Luego, con un pincel de lengua de gato limpio, apliqué la sombra rosa piel en la cuenca del párpado, como transición. Terminé con la sombra luz de la paleta en el arco ciliar y en el lagrimal, y con un par de capas de máscara de pestañas de Benefit.

Look Nochebuena
Look Nochebuena

Maquillé mi tez con la base Toleriane teint de La Roche Posay mezclada con un poco de crema hidratante. En las mejillas, un golpe de colorete Peach de L´Oreal París, que sencillamente amo: regala una frescura ingenua y a la vez viva que alegra la piel más blanca del mundo. Y, en los labios, KisKiss de Guerlain en el tono Peach Fizz: cremoso, dulce, vitamínico.

Ingredientes del look


Tras una noche de prueba, debo decir que las sombreas de ojos de Kat Von D poseen una gran calidad. Sí, a primera vista y tacto (de pincel) son algo polvorientas, pero al contacto con la piel se funden adorablemente, son casi cremosas pero no hacen grumos, no forman plieguez y desaparecen gradualmente dejando un velo de color, Gran regalo.

Con los ojos abiertos

Disfruté infinito rodeada de primos, tíos, padres y abuela, y con el Niño Dios en el centro de la celebración: cantamos villancicos hasta quedar roncos, y no comí un solo turrón pero una enorme taza de Choco tea de la marca Yogi tea me hizo el postre dulce y cálido. Fui muy feliz... y deseo para vosotros esa misma felicidad.

23 de diciembre de 2015

Plan detox de Adviento: exfoliar el cutis, purificar el cuerpo, aliviar el alma

Mañana termina el Adviento... ¡y comienza la Navidad!
Una lectora de este blog me preguntó si tenía algún plan especial para estos días y comentó que ella estaba involucrada en un "plan detox": me pareció una idea muy interesante en época de grandes fiestas, comidas fuertes e intensa convivencia familiar. Y como somos alma y cuerpo bien entretejidos e inseparables (aristotélica estoy...), yo me he planteado mi plan detox en tres niveles:

Exfoliante Bio Beauté/ Mascarilla de L´Occitane

En el nivel más superficial pero esencial (la cara es el espejo del alma), estoy disfrutando intensamente de los dos tubitos mágicos que me regaló Cosuki Naru para exfoliar y limpiar mi rostro.

Un par de veces por semana utilizo el Exfoliante a las bayas rojas de Bio Beauté. Se trata de un gel muy suave con un embriagador aroma de arándanos y con un noventa y seis por ciento de ingredientes orgánicos. Las partículas que exfolian son diminutas, parecen semillas pero se deshacen en la piel después de rascar delicadamente, tanto que no me enrojecen ni siquiera en el momento del "después": tras años de búsqueda y decepción, he encontrado mi media naranja exfoliadora.
La mascarilla reequilibrante contiene arcilla blanca y cinco aceites esenciales, y la uso también dos veces por semana en días alternos. No huele a nada, es blanca y arcillosa y la retiro con agua mineral. Deja una sensación de limpieza única y el poro muy cerrado.
 
Estos dos productos son oro puro: tras retirarlos aplico por todo el rostro mi aceite facial de belleza a base de manzanilla, y nunca había sentido la tez tan limpia, suave, calmada y brillante.

Sushicatessen en Logroño

En un segundo nivel, mi plan detox para purificar el cuerpo incluye:
- Media hora de elíptica cuatro días a la semana, y media hora de andar ligero los otros tres;
- No picar entre horas otra cosa que no sea té, fruta o barritas de cereales,
- Tomar verdura y fruta fresca (viva la quinta gama), proteínas e hidratos de carbono integrales en las comidas, mucho brócoli, mucha zanahoria, mucha mandarina...
- ... Y si hay que salir fuera, elegir japonés: pronto publicaré un post con dos buenas recomendaciones en Sevilla y en tierras riojanas.

La puerta de mi confesionario

... Y, llegando al tercer nivel, el más profundo, y teniendo en cuenta que Dios se va a hacer Niño un año más, lo que yo he incluido en mi plan detox es un buen examen de conciencia, el propósito de sonreír y querer a todos los que me rodean más y mejor, y una buena confesión con un cura de confianza, uno  tan genial que me impone como penitencia rezar la preciosa oración "Ángel de la guarda, dulce compañía", y que "tunea" la puerta de su confesionario con estos iconos tan divertidos.
Esto último es un asunto muy personal, es cierto... ¡pero desde el respeto os digo que me equilibra todavía más que la mascarilla reequilibranrte!

19 de diciembre de 2015

Colección Treasure trove de Catrice: un tesoro para regalar en Navidad

La nueva colección de Catrice, tachonada de estrellas y cubierta de charol dorado, es puro lujo para la noche de Reyes. Y es que acabo de tener una de esas intuiciones luminosas que te encienden y te llenan de sabiduría cosmética: he descubierto que las ediciones limitadas de Navidad de Essence y de Catrice constituyen un regalo perfecto, original y a un precio más que razonable.
Sí, porque cuando contemplas una colección recién llegada al local de Beautik en Logroño, radiante,  piensas: es tan bonita que me lo llevaría todo a casa... pero por textura o color sé que luego no voy a utilizar la mayoría de sus productos", y el último resorte de sobriedad que queda dentro de ti ruge: no lo necesitas... Pero, en cambio, necesitas regalarlo.

Paleta de la colección Blaze of glory de Catrice

Es lo que me ha sucedido al ver la lujosa paleta "Blaze of glory", con su envase en blanco impoluto salpicado de estrellas y ese interior donde las tonalidades piel bailan con los dorados, los topos y un marrón oscuro mate. Es un conjunto muy bien diseñado pero al que yo sacaría poco partido, por un lado porque la textura mate no es mi favorita, y por otro porque las sombras satinadas o metálicas me recuerdan mucho a la paleta "All about bronze" de Essence de la que sí hago uso y abuso... Pero precisamente su presentación espectacular y su precio ajustado (creo recordar que no llega a los siete euros), lo convierten en el regalo ideal, y nada más vislumbrarla pensé en mi prima Claudia, ahora que ha entrado a trabajar en una tienda elegantísima y la veo peinada y maquillada de forma impecable cada vez que paso a saludarla.


Iluminador

Si por algo destaca estar firma, en mi opinión, es por sus labiales y sus iluminadores. Yo tengo una de sus polveras minimalistas, de plástico translúcido y con una maravillosa pastilla dorada-perlada, de una edición anterior y es una oda a la luminosidad sin perder la delicadeza. En esta ocasión es un tono más cálido aunque casi metalizado, y lo veo fantástico para cualquiera de mis tías.

Colorete Caviar and champagne

El rubor que acompaña a esta colección tiene una chispa dorada evidente que recuerda mucho al colorete Rose gold de Sleek, pero con una base coral rojiza en lujar de rosada amelocotonada. Enciende los pómulos, aporta esa viveza y frescura que solemos asociar con las mejillas campestres, y tiene un relieve de estrellas realmente sublime. Lo veo fantástico para mi ahijada.

Labiales de la colección

... Sin embargo, si me conocéis un poco ya habréis imaginado que lo que supone una auténtica tentación para mí son los labiales: bajo un empaque dorado propio de una leyenda medieval, residen tres tonos que podrían definir el carácter de tres mujeres muy diferentes: un burdeos para una protagonista moderna, atrevida e irreverente, un "nude" para una mujer fuerte, generosa, barroca y sobria al mismo tiempo, y un melocotón para... mí.

Caviar and champagne

Sí, lo confieso. Vi este color y me dije, ¿cuántos labiales melocotones posees, Rocío? Y pasé de largo, pero con el alma ya prendida y los sentidos cautivados. Luego, en casa, al hacer recuento, vi que tanto el Princess peach de Catrice como el Peachy de Lola Make Up se me han terminado... y envié un mensaje de wassap a Myriam para que me lo reservara. Voy a colocarlo en mi plato de Nochebuena, recordando los buenos, viejos tiempos en los que mis abuelos nos regalaban en esa noche de paz.
Como me lo probé puedo deciros que deja unos labios muy bonitos, como sonrojados, pues su acabado es sólido y su textura cuasi mate pero sedosa. Las barras de labios de Catrice derrochan calidad a raudales.

treasured twinkless

No hay nadie en mi familia que yo visualice con este tono vino, exceptuando quizás mi tía Eva a la que ya  regalé un labial por su cumpleaños. Si lo viera mi amigo Lord Scutum me lo regalaría él a mí, pues anda obsesionado con la idea de que mi color es el "color sangre de toro", pero yo sé que no lo utilizaría tanto, y de rojos ando servida. Y como tampoco se me ocurrió nadie a quien regalárselo, allí lo dejé no sin antes disparar una fotografía, ya que me parece un burdeos impresionante. Acabo de pensar en mi mejor amiga, Merl: le iría de fábula. Si lo encuentro aún por el centro de Sevilla antes de quedar con ella esta noche, se lo compro.

Jewl Daze

Y por último, "Jewel daze" es un tono desnudo pero rotundo, cremoso y algo tostado: perfecto para mi madre. Fue verlo y pensar en ella: es un color que la ilumina sin restarle un átomo de su elegancia natural.
Este año, con tiendas como Tiger, Sé happy y Beautik voy a poder regalar sin arruinarme. Y particularmente me gusta regalar maquillaje: la edición navideña de Catrice es todo un tesoro... que deslumbra aún más cuando se comparte.

16 de diciembre de 2015

Regalos de cumpleaños, receta de guacamole suave y decoración navideña

¡Hoy es mi cumpleaños!
Cumplo treinta y ocho navidades y soy muy feliz. De todas las cosas por las que debo dar gracias a Dios (y son muchas) la mayor es mi familia y mis amigos (en  realidad son una sola cosa), y en el día de mi cumple y siempre me miman y me quieren, y me llenan de toneladas de... ¡regalos!

Regalos de Navidad bajo el árbol :)

Ayer, a las doce en punto de la noche, mi amigo Lord Scutum me enviaba un ramo de rosas virtuales, y una preciosa foto de su hija. Mi amiga Merl me felicitaba con varios mensajes de voz escalonados. Y mi amigo Enrique García-Máiquez me regalaba todos los villancicos que ha escrito en las últimas navidades, en chritsmas artesanales, escaneados, para ayudarme en un recital de Navidad que daré mañana ¡en mi Sevilla!
Pero antes de toda esta fiesta de fuegos artificiales por wassap, había recibido en casa a una gran parte de mi familia, en una alegre celebración de vísperas en la que no faltaron los regalos cosméticos... ni mi tradicional cuenco de guacamole con nachos para abrir la merienda:

Guacamole suave

Este año lo he hecho suave, sin cebolla, para que mi abuela pudiera disfrutarlo también. Aquí tenéis mi receta de guacamole suave:

Ingredientes:
2 aguacates maduros
1 tomate rojo pequeño maduro
sal
tabasco
hierbabuena fresca
unas gotas de limón

Troceo los aguacates pelados y los pongo en el vaso de la batidora. Exprimo acto seguido medio limón por encima para que no ennegrezcan. Añado la pulpa del tomate, sólo la pulpa para que quede muy suave. No añado ningún otro aceite más porque si los aguacates están verdaderamente maduros sueltan el suyo propio. Añado sal, hierbabuena fresca y unas gotas de tabasco. Bato todo con el minipimer. Lo vierto en un cuenco, rectifico el punto de sal, bato con cuchara hasta que quede liso y brillante, y añado unas últimas gotas de Tabasco.

Y después de la merienda, llegaron los regalos:

Regalos cosméticos

Mi tía Pilar me regaló una de las nuevas colonias de Weleda, (prometo crónica.) Mi tía Ana, el aceite anti celulitis de la misma casa (prometo crónica.) Y mis tíos Javier y Eva... ¡la paleta Monarch de Kat Von D! (¡¡¡Prometo crónica!!!)

Regalos no cosméticos

Mi abuela me dio dinerito, mi tía Concha trajo las tortillas de patata (quedamos en que su regalo era en especie), pero al final me sorprendió con un precioso cuaderno del Tiger. Y mi primo el del iPhone me trajo una amorosa mantita de lana del Primark que llevaré a la oficina.
Por supuesto, he disparado las fotos de los presentes junto al Árbol de Navidad que hay en mi salón. Como no podía tener un abeto, hace ya cuatro años me compré este arbolito invernal con luces led en Alcampo, me costó tan sólo treinta y cinco euros y lo adorno en rojo y oro con bolas y manzanitas.
¿Queréis ver una panorámica de mi salón en esta época?



Mi salón en Navidad


Allí están los ciervos que me compré en Tiger, junto al Niño Jesús. ¡Él es mi mejor regalo de cumpleaños!

15 de diciembre de 2015

Renascence: Treets renueva sus productos y desembarca en Logroño

De la misma forma en la que me detuve frente al escaparate de la peluquería Mishea, hace ya un tiempo, al ver en sus anaqueles productos de una firma entonces inédita en tierras riojanas, hace varios días un nuevo escaparate en la calle Jorge Vigon de Logroño atrajo mi atención, cuando iba camino del gimnasio: no sólo me sedujo la estética y el nombre del local, a mí que soy una enamorada de la pintura, la literatura y la música renacentistas, sino ver juntas todas las líneas de Treets, esa marca inglesa que descubrí en Murcia durante la pasada primavera.

Renascence en Jorge Vigon 15, Logroño

Ya entonces me quedé prendida de su línea de jazmín y mango, que había escuchado alabar a Arro en uno de sus vídeos de YouTube y que huele a maravilla. Estuve investigando y supe que en Logroño sólo la perfumería Acoris vendía algún que otro productos de la marca, un corpus muy reducido en el que destacaban las sales Epson que compré, agoté y repuse.
Y de repente veo, tras un prístino cristal y junto a un elegante abeto de Navidad, todos los productos de la firma pero con nuevos envases, como si fueran una versión 2.0 de lo que conocí en Murcia.

Estaba dudando si entrar en aquel paraíso o seguir la llamada del deber, cuando salió la encargada a la calle ... y me abrazó. ¡Era Edurne, la antigua encargada de Rituals!
Confieso que me dolió dejar de verla allí porque sé lo mucho que luchó por esa casa, y la verdad, desde que no estaba perdí un poco de interés en la tienda a medida que subían los precios y bajaba el nivel de hidratación o la persistencia del aroma en algunos de sus productos. 

La tienda por dentro

Y aunque ha sido discretísima en su no-relato del final de esa aventura, me alegra infinito verla renacida, con una tienda que es suya (ni franquicia ni nada), en la que ella misma elige absolutamente todos los productos que desea ofrecer al público, y que cuenta con un sobrio ave fénix en blanco y negro como logo.

Efectivamente, Edurne me dijo que Treets se ha renovado, buscando ingredientes cada vez más naturales, retirando parabenos, siliconas y sulfatos de sus líneas y manteniendo precios competitivos (seis euros con noventa y nueve céntimos la espuma de ducha, nueve euros con noventa y nueve céntimos el exfoliante corporal...)
A mí me daba miedo que en el camino de tan loable viaje se hubiese perdido el embriagador aroma del mango dulce y jazmín, pero Edurne me mostró su línea naranja (el mismo color que tenía antes), que ahora se llama "Nourishing spirits", posee aceite de baobab y melón de kalahari pero no huele a chuche de melón sino a esa mezcla sensual, dulce y limpia, afrutada pero almizclada al mismo tiempo. Es un aroma dulce pero no dulzón, sutil pero nada débil. Un aroma embriagador.
Vi que había también una gama de eucalipto, en color azul noche, una delicada línea rosa con la flor reina como protagonista,y que la tradicional lavanda no ha caído en el camino, afortunadamente, siendo una de las líneas mejor dotadas, incluso con una bruma de almohada que me tienta y mucho.


Probando Treets traditions: regalos de Edurne


Edurne me abrumó a regalos, siendo así la primera en felicitarme por mi cumpleaños. Para empezar se empeñó en que me llevara una espuma de ducha: "ya sé que no te convence el formato", decía, "pero esto lo tienes que probar". Eso es lo bueno de las dependientas altamente profesionales: retienen tus gustos y tras muchos meses parece que fue ayer cuando compraste la crema Honey Touch y le dijiste que no lo acompañabas con la crema de ducha porque el aerosol no te convencía. Sin embargo, en cuanto ella inició el añorado rito de lavarme, exfoliarme e hidratarme las manos con productos de la línea naranja tuve que darle la razón: la espuma de Treets es mucho más manejable y deja la piel suavísima.

Otra característica de la buena vendedora es que recuerda perfectamente las texturas que te van y las que no: "la crema corporal de la línea naranja es muy mantecosa, mejor te regalo un tarro de la línea turquesa". Sin embargo, ahí se equivocó: en invierno no me importa que la crema corporal tenga textura de manteca... y el aroma de la línea naranja me gusta cien veces más que el de la gama turquesa, que se llama "Energising secrets" y tiene como ingrediente principal tamanu del Amazonas. Si no sabéis qué es el tamanu, yo tampoco. Esto sí que huele muy dulzón, excesivamente frutal para mí, es un poco como el frangipani que sí me gusta pero virando a golosinas, no digo que no me convenza porque se ve que es un aroma complejo, elegante y de calidad, no es el Monogotas de melón del Mercadona (con todos mis respetos...) Pero no es mi olor favorito de entre os que ofrece la marca. Eso sí, el resto de características del producto es impecable: el tarro viene muy bien precintado y la textura es efectivamente una delicia.

Por último me surtió de muestras de las cremas faciales bío y así, en el último momento y por si había sido escueto el regalo, añadió un set de viaje de la gama violeta, que se llama "Healing in harmony" y que huele a pura lavanda, nada sintética. No existe mejor "translador" ni máquina del tiempo que un perfume bien logrado: al aspirar su aroma, cerré los ojos y me vi rodeada de espliego en una de mis excursiones de verano a la mágica montaña alavesa.

13 de diciembre de 2015

Bricolaje cosmético: Aceite facial de belleza y aceite corporal "By Adaldrida"

Hace mucho, mucho tiempo... hombre, me ha quedado una introducción al estilo de los comienzos de un cuento de hadas, con esas palabras rituales de las que hablaba Elena Fortún....
Una compañera de UNIR me regaló un frasco (de los de mermeladas Hero) repleto de flores de manzanilla recién recogida del monte. Maravilla de las maravillas con la que hice un tónico, grabé el proceso de elaboración y ése fue el primer vídeo de mi canal de Youtube.
Durante el verano compré en el corte inglés de Bilbao un bote hermoso de aceite de almendras dulces, y hace un mes, en una de esas inspiradoras mañanas de domingo, de lectura en la cama y luego misa y vermú, me dije: "estaría bien fabricar un aceite facial que sea un auténtico elixir de belleza..."

Aceite facial a la camomila "By Adaldrida"
Aceite corporal a la mandarina "By Adaldrida"

Y ya que estábamos, y me quedaba aún mucho aceite, me lancé alegremente a la piscina de los extractos aromáticos por el proceso de maceración.
Tenía el líquido elemento y tenía el "perfume" ideal para aderezarlo: ¡mandarinas! Porque en invierno me obsesiono con esta fruta: me gusta desayunarlas, tomarlas como postre y sobre todo comerlas a media mañana junto a una taza de té. Dejan en mis manos un aroma embriagador que me evoca la época dorada en la que usaba el perfume Acqua Allegoria Mandarin & Basilic de Guerlain. Y de repente, en aquella mañana, después de preparar la manzanilla con el aceite en un vaso medidor, me pregunté, "si pongo una de estas mondas de mandarina a macerar en  otro vaso de aceite, ¿acabará impregnándose de su aroma?"

El proceso...

Ahora puedo responderos que sí, lo hace, pero el tiempo de maceración debe ser largo. He tenido tres largas semanas, en un lugar "fresco y seco, apartado de la luz solar", sendos recipientes de cristal tapados con un paño: en uno había cuatrocientos mililitros de aceite de almendras dulces Marnys con la piel de una mandarina dentro, y en otro había doscientos mililitros de ese mismo aceite con más o menos el mismo peso (doscientos gramos) de flores de manzanilla flotando en él.
El resultado son dos aceites de belleza exquisitos. Una de las propiedades que más ha llamado la atención es el aroma tan conseguido (y absolutamente natural) que desprenden ambos, y la otra, lo luminosos que son, parecen haber atrapado el sol en su interior:

Ambos aceites

Pasemos a describir el olor y las propiedades del elixir facial a la camomila.
Lo enriquecí con una ampollita de vitamina E y con cuatro gotas de aceite de árbol de té, y he estado probándolo en mi piel durante toda una semana como sérum o debería decir como crema de noche, porque no me aplicaba nada más.También lo aplicaba en el contorno de los ojos, tecleando con el dedo como se dice y se cuenta que se debe hacer, y veo las mismas mejoras y el mismo nivel de hidratación que con mi contorno de La Roche Posay. En cuanto al resto de la piel, la deja muy suave, profundamente hidratada y como "sana", es una delicia, y a mí no me ha dado nada de grasa: y eso que mi cutis reacciona mal al exceso de aceite, pero el de almendras dulces es un auténtico bálsamo (de Fierabrás).
Y estoy enamorada del aroma que desprende: huele a campo, a excursión al monte, a naturaleza embotellada. Para que os hagáis una idea, el aceite de árbol de té que a mí me fascina tien un olor penetrante, mentolado y como a químico se quejaba mi tía una vez, y siempre que lo he añadido a alguna crema ha predominado... pues en este precioso aceite multi todo se ha diluido, apenas se puede apreciar. Creo que el acierto ha consistido en usar tantísima flor de manzanilla.

El proceso

Por último, el aceite a la mandarina me ha sorprendido. Confieso que cuando llevaba macerando una semana me pudo la curiosidad y decidí "probarlo": no olía a absolutamente nada y pensé, "estoy haciendo el tonto", pero aún así lo dejé en su sitio para cumplir el ritual de las tres semanas. Lo he estado utilizando durante esta semana calentándolo un poco en el microondas y masajeando luego con él los codos y las manos, deja las cutículas geniales.
Pero lo mejor es el olor. La cáscara de mandarina ha hecho bien su trabajo y le ha traspasado al aceite un aroma cítrico y a la vez dulce, como de caramelo de naranja, absolutamente natural.

Ambos tarros

Como el aceite de almendras dulces de por sí huele neutro, no interfiere con las notas cítricas, todo lo más le aporta un toque a limpio, como de sábanas recién planchadas. Os muestro el vídeo que he subido a YouTube hablando un poco más de este nuevo experimento:



Estoy francamente contenta con mis dos nuevos bricolajes cosméticos. Siguen si alcanzar la categoría de formulación porque no he comprado aún la balanza, las bandas de PH, el Cosgard..., pero si con mis anteriores intentos de cosmética casera me quedaba siempre un poco chafada, no dudaría en regalar a mis seres queridos una botellita de cualquiera de estos preciosos elixires.