30 de enero de 2016

Tag Resumen 2015... Cosmética facial y corporal

A petición popular, repito la fórmula del anterior post pero aplicada a los productos de tratamiento, tanto facial como corporal: 2015 ha sido un año de madurez, de saber lo que quiero, de mirar la lista de ingredientes y aprender a descifrarla... y de emprendimiento personal, bricolaje cosmético y grandes hallazgos.
Dedico el post a mi mejor amiga, Merl, Galadriel de cabello anochecido, porque hoy es su cumpleaños.


By Adaldrida!

Marca revelación: ya sé que va a sonar a soberbia insuperable y de verdad que lo siento, pero la firma revelación de este año que terminó ya es la mía propia: ¡By Adaldrida! 
Tras unos comienzos catastróficos en los que intenté emulsionar aceite de coco o de jojoba, decidí erigir como piedra angular de mi bricolaje cosmético el aceite de almendras dulces puro, barato y sin igual para pieles sensibles. Con esta base he creado tres joyas de las que estoy muy orgullosa, y que puede fabricar cualquier persona porque la formulación es de nivel principiante:  

1. Loción hidratante de aloe vera y aceite de almendras dulces aquí, (esto lo conseguí por casualidad y me salvó la piel en verano)
2. Aceite facial de belleza a la camomila aquí, (con este producto me convertí en artesana de verdad. Maravilla de las maravillas, y una creación cosmética que ya posee muchas horas de planificación y mimo detrás)
3. Exfoliante facial Bombón de chocolate aquí, (esto es ya el delirio)

Ay el pelo, el pelo...

Producto que siempre compro y nunca uso: Caprichos capilares; lacas espumas y aceites que compro tentada por la imagen del pelo ideal, y luego en casa recuerdo que odio, odio, odio la silicona, y estos aerosoles suelen incluirla como primer ingrediente.

Producto que no me llama la atención: corporales de Chanel y en general alta perfumería en mi piel: prefiero comprar en herbolarios y farmacias, no sólo por el precio desorbitado sino por la formulación.

Exfoliante de frutos rojos de Bio Beauté

Asignatura pendiente: era el exfoliante facial, ya que desde que retiraron el de gominolas de Kenzoki dejé de exfoliar mi piel sensible. Ahora utilizo el de frutos rojos de Bio Beaute que me regalo Cosuki Naru cuatro días a la semana y tengo la piel como nunca.

Toallitas a la camomila y aloe de farline


Dos productos low cost básicos: Lo tengo muy claro: el agua micelar de Garnier para todos los días y las maravillosas toallitas desmaquillantes de Farline para el gimnasio.

Secretos del Agua: mi salvación


Dos productos no low cost básicos: Ambos de la marca Secretos del Agua: el Agua de lluvia para el cabello y el Agua de musgo para la piel. Cuando dejo de comprar los champús y tratamientos capilares de esta firma, mi pelo se resiente.

Producto que todo el mundo recomiende y yo odio: los tratamientos en cabina. Me parece que son carísimos para lograr resultados puntuales.

La bañera, esa gran olvidada

Producto que no suele gustar y yo amo: No es que no guste, pero la gente ya no tiene bañera en su casa y no puede apreciar en todo su esplendor las sales epson o disfrutar de innovaciones como el té de baño. Como veis, Treets ha sido toda una revelación aunque me apena que hayan cambiado sus aromas para mejorar sus fórmulas.

Ibuki gel de Shiseido

Producto comodín: El gel anti granitos, anti rojeces, anti cataclismos y anti todo de Shiseido. Tiene una fórmula sublime, es fresco y calmante y, en verano, imprescindible.

Mi tesooooro...


El mayor descubrimiento: cada año descubro un santo grial para hidratar y calmar mi piel reactiva, y cada año es más barato que el anterior: mi Dios cosmético me ha bendecido con este don. En 2013 fue la Créme fraiche de Nuxe, en 2014 el fluido Toleriane ultra de LRP, y en 2015 el Face night elixir de Pure Czesc, que cuesta ocho euros y de veras es una de las mejores cremas que he tenido. De día la aplico sola, y de noche sobre unas gotas de mi aceite de belleza. Es magia, y magia a solo un clic porque Sé happy ya tiene página web operativa: dentro de muy poco le dedicaré post.

El pelo, again...

La mayor decepción: con productos faciales no suelo equivocarme casi nunca porque ya sé lo que quiero y miro muy bien los ingredientes..., pero he patinado mucho con los productos capilares este año.
2015 ha sido un Bad Hair Year, aunque gracias al corte de pelo en Myshea tuvo un final feliz. Pero en general he vivido en modo ensayo error con champús, y muchos me han decepcionado. 
Me defraudó la gama Original Remedies, el champú de Utekram, me han defraudado todos los serums o aceites que he probado, la espuma de Giorgi Line... Y tuve no ya una decepción sino una experiencia dantesca con el champú de camomila de Eugene Perma. Hay que volver a Secretos del Agua y The Body Shop, que no fallan nunca.

Propósito del 2016: volver a mi rutina de elíptica cinco días a la semana + aceite anti celulitis de Weleda: con estos fríos mortales me he dejado un poco.

Espero que os haya servido y entretenido este Tag, ya conocéis el ideal horaciano: Dulce et utile!

29 de enero de 2016

Tag Resumen 2015: blame it on Tita Hellen and Miss Potingues

No quería que terminara el primer mes del año sin cumplimentar este Tag sobre los favoritos del año anterior.
A mí los Tags me provocan una pereza infinita o me parecen lo único valioso e interesante del panorama actual de la esfera de blogs de belleza y moda: no tengo término medio.  Y en este caso, nada más leer las fantásticas aportaciones de Miss Potingues y después las no menos fabulosas de Tita Hellen... ¡supe que debía escribir mi propia versión! Eso sí, lo he centrado únicamente en maquillaje, para no eternizarme.
Así que, sin más preámbulo, con ustedes... ¡el inigualable, el sin par Tag resumen o Tag de favoritos potingueros del 2015!

...Esto fue una auténtica revelación

Marca Revelación 2015: Voy a decir dos, una de lujo y otra de gama baja.
De lujo, claramente Kat Von D. No hay delineador como su tattoo liner, ni he tenido nunca una paleta tan útil como la Monarch. Y me encantan sus labiales pese a haber escogido dos tonos demasiado mates que acabé regalando, pero pronto haré una nueva incursión. Y además la noche que inauguraron esta marca en Logroño fue absolutamente mágica.
Y este fue el año que Essence sacó al mercado las mejores brochas baratas que existen (las de la colección Make me pretty, ¿para cuándo las vuelven a restaurar al lineal fijo de la firma?) y completó su colección fabulosa de labiales, que son muy, muy respetables y apetecibles para el precio que piden por ellas. Por eso, y pese a algunos resbalones recientes, para mí ha supuesto una revelación.

Botes que acumulo y que nunca mais...
(uñas de gel, venid con mami)

Producto que siempre compro y nunca uso: lacas de uñas. He regalado lacas de Dior, tal es mi desesperanza con este producto, y he hecho el firme propósito de no comprar esmaltes que no sean de los irisados de H&M Beauty. No son ellos, soy yo: en mis propias uñas los veo fatal, siempre, excepto los esmaltes de la nueva línea de esos grandes almacenes, que por cierto, pensé muy mucho en situar como marca revelación, y por lo que respecta a sus esmaltes y a sus sombras de ojo en polvo lo es, pero me ha resultado algo desigual como narraré en algún post futuro.

Añadir leyenda

Asignatura pendiente: las cejas, las cejas, ¡¡¡las cejas!!! Delinearme los ojos bien de una vez por todas. Y encontrar la máscara de pestañas de mi vida, que aún no la he hallado.

Producto que no me llama la atención: Mmmm... ¿maquillaje, y no me llama la atención...? ¡Pasapalabra!
Ahora en serio: las modas extrañas, las cosas carísimas porque sí. Objetos de culto inaccesibles tipo Tarte, Kevyn Aucoin o Charlotte Tilbury (no sé si se escribe así), con los que nos tientan las bloggers que viajan a ultramar.


Polvos de sol Honolulu de W7

Dos productos low cost básicos: Los inefables polvos de sol Honolulu de W7. Si tienes estos en mate y los de Bourjois especial mejillas y decoración en brillo, no hay lagunas ni terracotas que te tienten: y lo asegura una admiradora devota de Nars y de Guerlain.
Y otro producto low cost sería la sombra de ojos Pierre René en el tono Mocca, aunque también me gustan Jeans y Grey wolf. Me encantan las sombras metalizadas de Pierre René, pero el resto de la marca no me atrae mucho, por eso no está en el apartado Revelación del 2015. Sin embargo siempre recordaré con cariño su descubrimiento en Murcia y nuestro reencuentro en Renascence (Logroño).

Nars blushes... what else?

Dos productos de lujo básicos: A ver, voy a pensar por un nano segundo... ya lo tengo, uno sería un colorete de Nars y el otro sería... ¿otro colorete de Nars? De verdad, que si tienes treinta euros en el bolsillo buscando dueño no mires en la dirección del Touch eclat de Yves Saint Laurent: no hay nada que aporte más luz que un rubor de esta marca, y si no lo crees mira esta fotografía: estaba en la consulta de un hospital, el pelo hecho un horror, yo diría que incluso medio calva... ¿y qué es lo que se ve en la imagen? Mis pómulos irradiando luz.

Producto que todo el mundo recomienda y yo odio: ¿Pueden ser las pestañas postizas? Dios mío qué grima me dan. Todas.

Larga vida al gel

Producto que me encanta y que no suele gustar: las uñas en gel. Les veo muchos detractores, pero a mí me han salvado la vida. Por extraño que parezca, las uñas no se me debilitan, y el daño que provocan las lámparas no está científicamente demostrado. Sin embargo, asumo que es un vicio insano... pero como no fumo ni tomo el sol me lo puedo permitir.

En 2015 descubrí mi base de maquillaje... y no es cara

El mayor descubrimiento: la Coca-cola Zero. Ay, no... La mezcla de maquillaje Toleriane Teint de la Roche Posay + brocha plana de buena calidad. Deja una piel de porcelana. Yo ya no busco más bases fluidas en el mercado... (dijo ella, y volvió de Madrid con una polvera oil free de Bobbi Brown).
La base Toleriane Teint hay que saber utilizarla, dosificarla muy bien porque es correctiva... pero a pinceladas deja un lienzo precioso.

Grandísimo colorete... que no es de Nars

Producto comodín del 2015: esta categoría no estaba en el Tag original pero es que no quiero cerrar este post sin decir lo maravilloso que me ha parecido el colorete Peach de L´Oreal París. Es ese tono que te hace sentir cómoda y que te hace brillar al mismo tiempo. Junto al combo de maquillaje y brocha, es el "culpable" (felix culpa!) de la imagen lozana y llena de luz que veis en la anterior imagen. Cuesta entre doce y diecisiete euros dependiendo del lugar de la compra, es muy pigmentado pero muy suave y dura horas impecable en las mejillas.

Para mí no merecen la pena

La mayor decepción: no me matéis, pero son las sombras de Nabla. A mí no me pigmentan, a mí no me duran... mi paleta de cuatro sombritas con espacio para otras dos busca una casa de adopción, ya lo he dicho. Interesadas, escribid en comentarios.
Propósito del 2016: seguir adelgazando, no despistarme a la hora de pedir hora en Yves Rocher para hacerme las cejas... y ponerme a poti dieta cuaresmal, pero también descubrir algunas marcas que me tientan mucho, ¡antes y después de la mencionada y sacrosantísima dieta!

27 de enero de 2016

Lo tuyo es puro teatro: outfit y crónica de mi encuentro con Carmelo Gómez

Hoy, un post off topic
El pasado sábado fue un día muy especial para mí, pues tuve la suerte de conocer al magnífico actor Carmelo Gómez. Perfecto caballero que, al natural, resulta aún más arrebatador que en la pantalla: yo caí rendida ante él años atrás, cuando daba vida al secretario Teodoro de El perro del hortelano, de Lope de Vega & Pilar Miró, y ahora que lo veo encarnar a todo un Pedro Crespo de Calderón & Helena Pimenta, mi arrobamiento ha llegado al límite.
Pero hablemos  antes que nada del "modelito" que elegí para acudir a la representación de El alcalde de Zalamea, una nueva joya de la Compañía Nacional de Teatro Clásico..., y luego ya llegarán las anotaciones culturales:

Outfit para el teatro

Durante mi último viaje a Madrid mi madre encontró, en una tienda local de la calle Orense, este poncho tres cuartos de corte evassé y tejido de lana, y sin decirme nada se llevó dos ejemplares, ¡uno para ella y otro para mí!
Al mío le dio una puntada para convertirlo en chaleco y poderlo usar cómodamente, porque ahora se estilan los ponchos así, de corte muy favorecedor y algo dramáticos, con una aire de capa barroca que seduce... hasta que reparas en que son abiertos y no llevan botones. Lo cual supone todo un desperdicio en una prenda tan cálida, perfecta para mi oficina, para algunas iglesias y para el teatro que según me advertía mi abuela "no goza de buena calefacción".
Pero una vez convertido en chaleco, todo el mundo me lo alaba, es original y favorecedor, estiliza y siempre se puede jugar con los básicos que se llevan por debajo: en este caso, mallas negras y suéter de medio cisne negro de H&M. Para rematar escogí unos zapatos de charol azul con plataforma de la firma Nature que me compré en rebajas.


Folleto del montaje... firmado por Carmelo Gómez

Calderón no sólo fue el tema de mi tesis doctoral sino que fue y sigue siendo mi gran pasión. Descubrí que me gustaba leer y ver sus obras de teatro mucho antes de saber que me gustaría escribir poemas o a maquillarme, que son mis otras dos pasiones confesadas en este blog.
Calderón fue para mí antes que Jane Austen, antes que Tolkien y Chesterton, antes que D´Ors, Martínez Mesanza y en general la poesía española de final de siglo XX, en fin... antes que Harry Potter :)
Cuando comencé a devorar comedias calderonianas, mis lecturas se debatían entre los libros de pasta rosa de Puck y las biografías noveladas de santos de Louis de Whol. Y de repente... llegó "él". A los trece años cayó en mis manos precisamente El alcalde de Zalamea: no entendí casi nada, pero me enamoré del todo. Aprendí que el lenguaje podía ser altamente metafórico, altamente filosófico, un juego de adjetivación..., y un juego de imaginación: si no te has acercado nunca a este dramaturgo, te sugiero que leas "No hay burlas con el amor".
En esta última velada en el teatro Bretón disfruté muchísimo: es verdad que la música me pareció algo estridente, que siempre exageran la figura del gracioso (esta vez graciosa), y que yo soy más de comedia que de tragedia, pero la exquisita labor de dirección, y sobre todo los actores...los actores sublimes, me envolvieron.
Y después, cuando estaba con mi familia tomando unos pintxos en un bar llamado Tivoli al lado del teatro Bretón... ¡¡¡entró el héroe de la jornada!!!

¡¡¡No me lo creía!!!

Estuve obnubilada contemplándole, así en primera fila, cómo bebía su vaso de bon vino de Rioja, cómo se reía iluminando todo el bar... y pensando en saludarle temblaba como una colegiala, ¿me atreveré, no me atreveré? Al final, viendo que la gente le saludaba y él respondía con naturalidad risueña y atenta, me lancé al ruedo. Estuvimos hablando un buen rato, y hasta se ruborizó ante mi entusiasmo y me dijo: "todo está escrito", dando a entender que el mérito de que aquella noche su personaje hubiera brillado de tal modo  era de Calderón... (Sí, pero la belleza también se puede destrozar... o realzar, como tú hiciste).
Y, por último, me estampó esa dedicatoria tan mágica en el folleto del montaje, y dos besos que sumados a los que me otorgó al saludarme, como bien me hizo notar mi tía luego entre risas, ¡hacían cuatro besos, franceses y llenos de magia!

25 de enero de 2016

Dual intensity blush de Nars en el tono Vengeful, por cortesía de Shiseido (SORTEO)

Por vez primera en la historia de este blog he roto una de las normas que me impuse a mí misma al comenzarlo: la de nunca pedir nada.
Mis lectores saben que el noventa por ciento de los productos que muestro en este espacio están financiados por mi propio bolsillo y para mi propio deleite: cada cual gestiona su bitácora como desea, no se trata de juzgar a quien obre de otra forma, pero yo no quiero  considerar mi blog como una valla publicitaria...

Vengeful

Precisamente esta premisa es la que me hace agradecer con ilusión y algo de asombro los envíos que, de vez en cuando, he recibido de marcas como Kenzoki, Lola Make Up, Glossybox o Belle, y tomarlos como lo que son: regalos de alguien a quien le gusta lo que escribo y desea ver reseñado en esta página un producto que ya de por sí es arrebatador y no necesita que ninguna hobbit pija lo encumbre.

De todos los paquetes que he recibido, sin duda el que más ilusión me hizo fue uno de Shiseido con mi preciosa polvera azul piscina, el colorete Luster de Nars y uno de los entonces nuevos labiales de la firma, una barra de labios Audacity. Entonces me dijeron aquello de "lo que necesites nos los pides", y yo lo consideré una magnífica cortesía, ya que si vas por la vida invitándote al hogar de todos los que te dicen "ya sabes dónde tienes tu casa"... te tomarían por una caradura.
Sin embargo al ver que no llegaba literalmente a conseguir este producto, y que no había podido probar hasta ahora ni uno de los sublimes duetos de colorete e iluminador de mi marca favorita... utilicé el comodín del correo electrónico y pedí por primera vez en mi vida, pues pensé "contra el vicio de pedir está la virtud de no dar, si lo consideran inoportuno me lo harán saber".


Contemplad la textura...

Antes de veinticuatro horas tenía una respuesta absolutamente encantadora, disculpándose incluso por la tardanza en contestar (¿qué tardanza?), y diciendo que ya no habían encontrado existencias, sólo un par de probadores sin abrir, es decir, nuevecitos pero sin caja, y adorablemente me preguntaban que sí eso me podía valer.
... Un momento, ¿has dicho "un par"? Yes, ma´am: pensé que si me atrevía a pedir un precioso dúo de coloretes para probarlo, reseñarlo y... disfrutarlo en virtud de poseer un blog, qué menos que hacer extensible a mis lectoras ese placer... Y ya que cometía la desfachatez de pedir un producto, ¡pedí dos!

"Chuaches" por separado


Vengeful pertenece a la pasada colección Steven Klein que se lanzó durante las pasadas fiestas y contaba con la colaboración entre un gigante del maquillaje y un prestigioso fotógrafo. Los nuevos dúos de Nars se pueden utilizar tanto en seco como en mojado, y poseen esa textura sobrenatural (por lo sedosa y pigmentada) de las sombras de ojos que creó la firma con el mismo nombre hace casi dos años.
Existen distintos tonos, de los que me tientan Frenzy y Adoration pero que aún no han podido ver estos ojos míos. El tono Vengeful lo tiene todo: un iluminador en un tono oro frío escarchado que resulta a la vez sutil y espectacular (no me preguntéis cómo, entra dentro de la magia del señor Nars), y un colorete rojo cálido, rojo ladrillo, de textura satinada: a mí me gusta mezclarlos y conseguir un rubor campestre de manzanas o amapolas cálidas, cubierto por una pátina de brillo sin mesura pero con suma elegancia:

Juntos...
Supongo que la mejor herramienta para aplicar este rubor "con mano ligera" sería la fabulosa brocha Yachiyo que algún día poseeré: en mi caso he utilizado la brocha de colorete en forma de gota de Real Techniques, y la brocha de colorete de la colección Make me pretty de Essence para aportar un extra de brillo en la parte alta del pómulo.
Juntos, iluminador y colorete logran un resplandor muy invernal, cálido y rojizo pero suave y sutil si así lo quieres: se trabaja muy bien capa sobre capa, y regala un fulgor como de protagonista de cuento que ha caminado por el bosque antes de encontrar una casita reconfortante con un alegre fuego ardiendo en la chimenea:


Vengeful en mi piel

Vengeful en mi piel

Ésta fue una primera y tímida aplicación en seco, sin pretensiones, pero cuando consiga un aerosol de agua termal o una bruma procederé a realizar experimentos en húmedo...
Bien, y ahora que ya sabemos de qué estamos hablando, ahora que he cantado loas al brillo de Blancanieves que deja este rojo cálido en la piel, vamos a tratar el tema del sorteo.

Me parece que la forma más sencilla es sortearlo por la ONCE, es decir, asignaré números a los participantes, publicaré la lista definitiva de participantes, cada uno con su número, el día treinta de enero, no en una entrada sino en un lateral del blog, y fijaré la fecha del uno de febrero para que la suerte señale en nombre de uno de ellos.

Las normas no pueden ser más sencillas:
- Para participar debes comentar en este post diciendo cuál es tu producto favorito de nars y por qué, y dando una dirección de correo electrónico.
- El premio es un dueto de colorete e iluminador en tono Vengeful, sin caja (con envase protector de pompas) pero a estrenar, + un detalle sorpresa.
- Teniendo en cuenta el lío tan tremendo que  se ha formado con los perfiles de Google y las misteriosas desapariciones en GFC, no me parece justo pediros que seáis seguidores para participar, eso sí, si lo eres, tienes participación extra por lo que te pido que me pongas otro comentario diciéndome tu nombre de seguidor.
- Del mismo modo, si hablas del sorteo en tu blog o en tu Twitter, con link a este post, dilo en otro comentario y tendrás una tercera participación.
- El sorteo es a nivel nacional. Publicaré el nombre del ganador el día dos de febrero.

Tres horas después de aplicado

¡¡¡De todo corazón os deseo suerte, y os agradezco que permanezcáis ahí, al otro lado de la pantalla!!!

23 de enero de 2016

Mi manicura en Nails Factory Berceo... un año después

Hace poco más de un año mi tía Isabel me invitó a probar la manicura semi permanente, las famosas uñas de gel que causaban furor.
La atención en el local de  Nails Factory del Centro Comercial Berceo, en Logroño, me pareció fabulosa..., pero no acerté con el color: estábamos en Navidad y elegí un tono dorado oscuro que me cansó al cuarto día, por lo que en una semana fui a retirarlas.

Filtro Instant de iPhone

De esta experiencia saqué una bonita y útil conclusión: para disfrutar de las uñas de gel durante la prometida quincena, hay que escoger un tono clásico (un rouge) o un tono desnudo (una manicura francesa)... En definitiva, algo que no empalague y que te identifique. 
Así que para celebrar esta última Nochevieja me atreví a pedir nuevamente hora en Nails Factory, y salí encantada, luciendo el número 115: una manicura en rojo cereza de acabado vinilo espectacular, que combinada con mi anillo swaroski de Las mil y una cuentas me ha hecho brillar en estas fiestas.


Tono 115

Tono 115 de Nails Factory 

Ahora puedo decir que la manicura roja me ha durado impecable veinte días exactos. Las uñas no se me han debilitado, todo lo contrario: las veo más fuertes que nunca y por primera vez he experimentado la seducción, elegancia y limpieza de un rojo perfecto, sólido y lacado, y si no hubiera sido por un par de esquinas insidiosas que se levantaron justo ayer, habría seguido sine die disfrutando de este tono clásico y universal.

Tono 115 veinte días después 


Así lucían esta mañana mis uñas antes de volver a pasar por las expertas manos del profesional de Nails Factory. Pedí hora y cuál fue mi sorpresa al encontrar a Tomás, un chico encantador con una risa única a quien conocí en Sephora (hace sus prácticas allí) y con el que mantuve una deliciosa conversación sobre Kat Von D hace un par de meses.

Tono 17 de Nails Factory 

Yo iba con la idea de pedir una sencilla manicura francesa, pero Tomás me recomendó este rosa tulipán (número 17). Es un rosa apagado y neutro, no es para nada princesa ni Barbie aunque sí un poco batido de fresa, pero eso me gusta. Ahora me alegro de haberle hecho caso a Tomás...

Tono 17


Pero lo mejor de la velada ha sido el exquisito trato que recibí por su parte, amenizado con una conversación muy entretenida: me gustó mucho ver cómo hablaba con pasión y autoridad tímida, con maestría, de su trabajo. Me aconsejó la forma cuadrada con esquinas redondeadas y el color rosa apagado en las uñas..., y acertó.

22 de enero de 2016

Una historia de amor: rooibos en latte de Teterum

Esta es la historia de Adaldrida, una chica dulce. Muy dulce. Tan dulce, que se diría toda de algodón... de azúcar.
Convencida estoy de que, hasta hace un año y medio, yo era una auténtica adicta al azúcar. Y así habría continuado si unos análisis no me hubieran alarmado con índices glucémicos terroríficos, índices que hoy en día ya están bajo control gracias, en parte, a las infusiones (aromatizadas, eso sí), que me resuelven las ganas de tomar algo muy dulce pero con muy pocas calorías... ¿misión imposible?

Mi antigua caja de trufas Goya ahora guarda té

El mayor enemigo de la dieta sana no es el hambre (de hecho, si comes bien no tienes por qué sufrir), ni el momento de la comida, que puedes planear de antemano con menús muy sabrosos, un picnic light, hamburguesas vegetarianas, todo un mundo de creatividad que se abre ante tus ojos asombrados. El enemigo número uno te espera agazapado entre horas, en la oficina, en momentos de intenso trabajo o frente a una serie de televisión en tu casa por la noche: te asalta en forma de pura gula y te presenta la tentación suprema de ¡picar! ¿Pecar?

Gracias a mis amigas bloggers descubrí la opción del té (aquí y aquí ofrecí mis primeras y segundas crónicas), pero nunca antes me había cautivado una infusión como ahora: fue en noviembre, en Madrid y en una tienda Natura junto a la tía Maruja cuando sucedió el flechazo, había una bolsita de muestra, la olí y me enamoré perdidamente.
El sabor de Rooibos en latte no resulta empalagoso como podría ocurrir con, por ejemplo, Pesadilla... de Teterimundi, que si no te gusta el mazapán se convierte justamente en una pesadilla dulce. Esta infusión en mucho más sutil y sabe a una mezcla entre café y caramelo que me recuerda a mi infancia y a una tienda de chucherías que hay en Vitoria y que se llama Gretel. Me sabe a mi abuela entrando conmigo en una tienda de juguetes. A meriendas de Navidad y a placer sin culpa.

Rooibos en latte

Esta feliz mezcla lleva rooibos africano, planta  con alto poder antioxidante que a mí al menos me ayuda a hacer una buena digestión y a descargar con felicidad, además de poseer muchas otras propiedades; té negro, cáscara de cacao y algo de café. De acuerdo, ahora es el momento de confesar que contiene un cuatro por ciento de caramelo y un uno por ciento de cubitos de merengue, aunque ésos se pueden retirar con facilidad.
Y algún purista dirá, no sin razón, que todo esto suma calorías... A lo que yo respondo preguntando, ¿habéis mirado alguna vez los ingredientes de las bebidas calientes de la  máquina que hay en vuestra oficina? Piensas que te estás tomando un triste café para poder con tu alma y no... estás entrando en el  maldito túnel del terror glucémico y colestérico: del orden de trescientas calorías que podrías haber invertido en un buen cruasán: a eso justamente se le denomina "calorías vacías ". Con el rooibos de Teterum al menos sabes lo que hay, una preciosa taza de té a la que no hay que añadir absolutamente nada para calmar tu sed de dulce..., y sabes que el peligro sólo ronda el cinco por ciento.

Ahora sería el momento de aclarar un pequeño detalle que podría pintar de negro el fermoso panorama: esta maravilla, este oasis dulce pero no empalagoso, fue una Edición Limitada de las pasadas navidades. Llegué a esta conclusión cuando al visitar la tienda Natura de mi ciudad me dijeron que sólo les quedaba un último sobre (que por supuesto compré), y cuando al visitar la web de Teterum vi que no había existencias. Por primera vez en mi vida me atreví a dirigirme por Twitter a una empresa para suplicar (me faltó hincarme virtualmente de rodillas) que lo repusieran, ¡¡¡y lo conseguí!!!



Como podéis comprender, estoy muy emocionada. He comprobado que Teterum es una empresa que escucha a sus clientes, que fabrica su producto con cariño y respeto máximo. ¡Y las tazas de felicidad mientras preparo la presentación de mi próxima clase de didáctica de la Literatura, o mientras veo un nuevo capítulo de la magnífica serie danesa Borgen..., están aseguradas!

20 de enero de 2016

Aceite labial de la colección Winter & wonderful de Essence: post destroyer

Hoy, un post destroyer, de esos que no suelo escribir (casi) nunca, para quedarme a gusto lanzando al aire un par de ladridos que digan que un producto en concreto me parece una porquería infinita, y que no me consuela nada haber pagado no más de tres euros por él.
Hoy voy a desmontar el "maravilloso" aceite labial de la edición limitada Winter & Wonderfull de Essence.

El acusado...

Hace algún tiempo, Clarins creó un apetecible aceite labial que se declinaba en dos aromas, frambuesa y miel, costaba unos veinte euros y aunaba tratamiento y brillo goloso en un envase innovador con un atractivo aplicador en forma de suave gota gruesa.
En seguida leí una decena de reseñas alabándolo, también un par de voces discordantes (las bloggers Mareas y Bliur, por ejemplo, afirman que el tratamiento no se nota mucho y que el aceite queda como flotando en la superficie del labio), que no lograron acallar mi curiosidad: la emoción crecía, el novedoso paceite me tentaba cada vez más y más, y yo iba calibrando la inversión, a veces pensaba que su compra era inminente, a veces se apagaba la llama, lo llegue a encontrar en la perfumería Mary Ely de Logroño por cuatro euros menos de lo acostumbrado, y entonces...

E.L. W&W de Essence


Entonces comencé a leer en blogs y redes sociales que la nueva colección invernal de Essence incluiría un par de tubitos similares, en tonos miel y frambuesa, y claro, era razonable pensar que serían buenos clones, y pensé... voy a probar la versión barata antes.
De la colección nada más llamó mi atención, aunque el visual era bellísimo, con recreación de puente nevado y estrellitas de nieve plateada incluidos. 
Me llevé el gloss frambuesa que olía poderosamente a salsa de frutos rojos sobre una cheesecake, y al aplicármelo mi primer pensamiento fue: algo que huele tantísimo es porque contiene toneladas de perfume... Voy a ganar el premio Nobel de lógica. Pero no hay dolor, me lo apliqué y quedé encantada con el tono resultante: mis labios se sonrojaron.

A la media hora de aplicado

El color duraba eternidades, no así el brillo, que desaparece en diez minutos, literal. Y cada vez que desaparecía, yo sentía mis labios muy muy secos, así que reponía el producto, que ya suponía un cúmulo de petrolatos. La fotografía que ilustra este primer paso fue hecha tras la segunda re aplicación, una media hora después de la primera aplicación. Ya para entonces sentía la boca bastante seca y sensibilizada.
A las cuatro horas noté que no podía soportarlo más, tenía los labios heriidos. Desmaquillé con agua micelar de LRP, y entonces... (AVISO, las siguientes imágenes pueden herir sensibilidades...)

Parece maquillaje de Halloween...

... Sobre todo la mía. Reconozco que tengo los labios muy sensibles y que la combinación de parafina más perfume no suele ser buena idea, pero nunca, nunca, nunca un labial me había destrozado de tal manera. Subflava por ejemplo me dijo que en ella no provocó semejante cataclismo.
Para poder comparar en un método científico, ayer me acerqué con un disco de algodón alcoholizado a una perfumería IF, higienicé el probador del aceite labial de Clarins y me lo probé. Fue amor absoluto, y ahora sé que sí lo voy a comprar sin buscar ningún otro atajo engañoso. No tiñó mi boca, la cubrió de un brillo amoroso y muy duradero. No me parece el producto más nutritivo del mercado cosmético, pero mimó mis labios y sobre todo los hizo brillar por horas.

Nota: este post no pretende ser una enmienda a la totalidad a Essence, marca que suelo consumir y que en el pasado año se superó: yo ya no puedo vivir sin sus brochas de la colección Make me pretty (señores, háganlas fijas), sin sus productos para cejas y sin sus labiales... pero con este producto no han acertado, al menos en mí.

18 de enero de 2016

Ruborizándome con W7: bronceador Honolulu + colorete en gel A hint of Cuba

El pasado viernes decidí coronar una semana muy especial en la que, entre otras cosas, firmé el contrato de La noche que no existe, mi nuevo poemario que está a punto de caramelo, con una tarde de "potichuches" en Beautik Logroño:

Potichuches- filtro Chrome de Apple

En realidad quería ver las nuevas colecciones invernales de Essence y Catrice, pero me dejaron bastante fría (es lo propio), y encontré novedades que me emocionaron mucho más, como el famoso Brushegg para limpiar pinceles que llevaba ¡meses! buscando. Me llevé dos, uno en azul y otro en rosa, con la idea de regalarlo. Estoy en modo ensayo error con ellos para sacarles todo el jugo posible y dejar mis brochas relucientes. Me costó cuatro euros cada uno y me parecen preciosos, la verdad, muy en la estética dulce y naïf que tanto me inspira. To be continued, pronto los revisaré a fondo.
Ya me iba de la tienda feliz con mi nuevo juguete cuando Mila me regaló dos probadores enteritos de coloretes en gel de la casa inglesa W7 y me enseñó una novedad de esta firma de lo más apetitosa que acabó en mi cesta:


Honolulu de W7- filtro Instant

Hasta ahora no había tenido yo suerte con W7, probé una paleta y un par de jumbos y me parecieron tirar el dinero a la basura... Pero con Honolulu y con A hint of Cuba comienza el romance entre Adaldrida y esta marca barata de clara inspiración Benefit.
Por tres euros tenemos una cajita de cartón plastificado, ligera y tan bonita que hasta mi abuela, mujer pragmática donde las haya, se enamoró de ella y de los brusheggs cuando los fotografié bajo el ventanal de su cuarto de estar. Abres la cajita encantada y encuentras una brocha suavísima y un polvo de sol bastante oscuro y muy, muy sedoso, casi cremoso. De ambas cualidades saqué dos conclusiones terroríficas y precipitadas en la tienda: not for me/ nido de siliconas.
¡Pues no!

Honolulu + Cuba

Aplicado con mano ligera, Honolulu no "enmarronece" la piel ni le da un aspecto sucio. Más bien aporta calidez y un aspecto muy natural gracias a su textura mate pero suave. Se trabaja de manera muy fácil y me encanta el tono que regala al cutis: decían que servía para contornear pero lo veo muy cálido para ese menester.
Y, mirando la lista de ingredientes, hay siliconas, cómo no encontrarlas en un producto tan barato si incluso casas como Chanel y Benefit también las incluyen..., pero me agradó verlas en un lugar bastante remoto, en segunda o tercera línea. Y gracias a Mila de Beautik, pude combinarlos con A hint of Cuba y quedar absolutamente hechizada ante tal unión.



A hint of Cuba- A hint of Tahiti- #NoFilter

Si negara haberme sentido tentada más de cuatro veces por el famoso colorete líquido Chachatint de Benefit, mentiría. El precio es el que siempre me disuade, sobre todo desde que mi amiga Diana me trajera de Puerto Rico el mítico Benetint y se derramara en mi bolso sin compasión. Sin embargo, su secuela caribeña es mucho menos líquida y sobre todo posee un tono anaranjado que ruboriza las mejillas como si el sol que se refleja en todos los naranjos del patio de naranjos de Sevilla hubiera decidido teñir mis pómulos en vez de la ciudad.  

Mejillas soleadas

Ya sé que un producto barato no posee la misma calidad que un producto caro, que detrás de una gran firma de alta cosmética hay mucho mimo, mucho trabajo y un arte único, que comparar un frasquito que cuesta cuatro euros con uno que cuesta treinta y cuatro es poco menos que competencia desleal..., pero A hint of Cuba me ha parecido un clon maravilloso. He comparado tonos en el mueble de la firma californiana en Sephora y yo los veo muy similares.
La única precaución que deberíamos tomar con ambos es difuminar los bordes, tarea algo difícil pero que se consigue mojando una brocha en polvos compactos y dando algunas pasadas.

En Sevilla, a finales de enero comienza a florecer el azahar, por lo que estas frías semanas en el Norte me suelen parecer eternas. Pero W7 y Beautik han logrado salpicar de color y calor el lunes más triste del año.

16 de enero de 2016

Bricolaje cosmético: mascarilla hidratante y exfoliante Bombón de chocolate "By Adaldrida"

En el pasado fin de semana logré sacar a flote una chispa, un rescoldo de creatividad desde el fondo mi pena suprema por el fin de las navidades, y conseguí crear una obra... casi maestra.
Perdonad la inmodestia: humildad es andar en verdad dijo Teresa de Ávila, y yo soy un puñetero desastre en muchos frentes de mi vida..., pero en esto de la creatividad con las palabras y las cosas tengo algo, tengo don, y he decidido explotarlo.
Llevaba tiempo deseando fabricar con mis manos un producto de chocolaterapia que no aportara calorías, y así nació esta mascarilla facial que es a la vez exfoliante e hidratante, y que es válida para pieles secas, mixtas y sensibles.

Mi criatura
Mi criatura... ya estrenada

El cacao es antidepresivo, antioxidante y anti muchas cosas..., pero antiadelgazante también. Sin embargo si nos decidimos por su uso tópico, las propiedades para la piel son infinitas, y sin sentimientos de culpa más allá del ataque de orgullo que me ha producido su elaboración.
No os digo más que cuando la probé (vía tópica, recuerdo) en mi propio rostro (sensible y reactivo, recuerdo una vez más), pegué una zapateta en el aire, dije OMG como hobbit pija que soy, y pensé: "si llego a tener un conservante tipo Cosgar y un envase molón (para mi uso personal compré este pote de cristal retro en Tiger), llevo el producto a Renascence para que Edurne lo venda, o me pongo a venderlo yo en el blog".
Así me ha quedado.

Ingredientes del asunto

INGREDIENTES:
 No puede ser más fácil.

- 150 gramos de cacao en polvo sin azúcar Valor
- 200 mililitros de aceite de almendras dulce puro
- la monda de una mandarina
- una ampollita de vitamina E
- *
(*): Ahora debería callarme un ingrediente en plan fórmula de la Cocacola, por si al fin decido venderlo :)

Primer... no, segundo paso

La clave del aroma tan inefable, no sólo a cacao o a chocolate sino a puro bombón, es utilizar aceite de almendras aromatizado a la mandarina, es decir, habiendo macerado en él durante tres semanas una monda lironda. Supongo que la versión rápida consistiría en añadir al aceite sin más unas gotitas de aceite esencial de naranja, pero entonces yo no lo podría utilizar en la cara, y de esta otra manera sí puedo hacerlo.
Si vamos a usar sólo aceite de almendras. añadiremos en esta fase oleosa la ampollita de vitamina E (yo ya la había añadido al macerarlo), y los aceites esenciales con los que queramos enriquecer el producto: en mi caso, un par de gotas de aceite de árbol de té. 

Tercer paso

Se vierte el cacao en polvo por encima, ¡y a amasar con alegría y una cuchara de palo! Queda una masa brillante y firme, lista para ser disfrutada.
(**) Bonus track: si en la fase oleosa en vez de naranja o mandarina añadimos aceite esencial de lavanda o de palo de rosa, el producto final olerá a uno de estos bombones de alta cocina tipo Ferrán Adriá: "sinfonía de cacao bucólico a la vinagreta de lavanda".
(***) Más bonus track: si al cacao añadimos unos buenos puñados de azúcar moreno, podemos convertir el exfoliante facial en corporal.

Primer resultado
Dos consideraciones finales:
1. Es rápido y barato: Los cien gramos de cacao cuestan en la chocolatería Valor unos dos euros, el aceite de Marnys no recuerdo cuánto me costó en Bilbao pero fue bastante asequible y el utilizado doscientos mililitros.
2. Como ya he dicho, es apto para pieles sensibles, pero también se puede modificar. Al estar hecho con cacao en polvo, el grano es tan fino que se puede utilizar en cutis delicados, aunque rasca lo justo. De todas formas, si vuestra piel es más resistente y queréis un poco más de "rasque", siempre se puede añadir azúcar moreno en cantidad pequeña.
Como descubrís en la anterior imagen, yo al principio usé cien gramos, y me quedó bastante líquido, por lo que he añadido cincuenta más, pero es verdad que manteniéndolo en la nevera se solidifica bastante. Al final, después de mezclar otro medio paquete de cacao, logré la textura ideal para mí, que podéis ver en esta última y absolutamente pecaminosa foto:

Mother of God
Lo he utilizado en un par de ocasiones y estoy enamorada cual Narciso, debo confesarlo.
El aroma es embriagador, el aceite hidrata al mismo tiempo, aunque parezca lo contrario se retira con facilidad... Deja la piel suave. luminosa y resplandeciente, y los sentidos relajados y felices, ¡deseando meter la cuchara y no detenerse nunca jamás!